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330 EL ACTIVO OKIDANOCK COMO RESORTE DE NUESTRO INGRESO EN LA VERDADERA ENSEÑANZA ESOTÉRICA
CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE CONFERENCIA: 330
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1977/??/??
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
Se hace necesario cada vez más, comprender lo que somos, el estado en que nos encontramos. La mente humana está completamente deteriorada, degenerada, ha asumido características monstruosas, dista mucho de la verdadera comunión cósmica. Es bueno saber que todos los seres tricerebrados del Cosmos viven en armonía con el Infinito, en ningún rincón del Universo se está viendo actualmente lo que está sucediendo en nuestro planeta Tierra, o mejor dicho, lo que aquí estamos viendo, para ser más claro, nuestra mente está deteriorada, degenerada. Hay necesidad, claro está, de crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, empero, es obvio que esos vehículos son creados siempre por las emanaciones del Sol Absoluto.
Mucho hemos hablado sobre el Padre, el Hijo, sobre el Espíritu Santo, más debemos saber que esta Trimurti Logoica no es más que un desdoblamiento del Sol Absoluto. Así pues, en el Cosmos, la vida deviene del Sol Absoluto y las emanaciones del Sol vienen a vivificar la simiente humana para que brote el To-Soma-Heliakon, es decir el Cuerpo de Oro del Hombre Solar, es una forma de hablar en síntesis, porque tal cuerpo no es más que una formación de cuerpos, quiero referirme al Astral, al Mental, al Causal. Incuestionablemente, las emanaciones del Sol Absoluto, son las que vienen a dar vida, a vitalizar, vivificar la simiente para que broten en nosotros esos cuerpos, para que tomen forma dentro de nosotros. Desafortunadamente, y es lo grave, millones de seres humanos se han alejado demasiado del Sol Absoluto, se han desviado en forma exagerada, por ese motivo ya las emanaciones del Sol Absoluto no llegan hasta ellos, no alcanza a vivificarles la simiente para que broten sus Cuerpos Existenciales Superiores, se han desviado esas gentes en forma exagerada, es mucho lo que se han alejado de las emanaciones del Sol Absoluto.
Hemos hablado bastante sobre el Hidrógeno Sexual SI-12, hemos explicado la escala de los hidrógenos, hemos dicho cómo cristaliza tal hidrógeno, por ejemplo, en los cuerpos, Astral, Mental, Causal, empero debemos saber que el redicho Hidrógeno Sexual SI-12, en el fondo es una emanación del Sol Absoluto, porque de él deviene el Primero, el Segundo y el Tercer Logos. Por último, del Tercer Logos, deviene todo ese Hidrógeno Sexual maravilloso del Universo, de manera que en sí, tal hidrógeno, en última instancia, tiene por causa caousorum al Sol Absoluto. Comprender esto es indispensable hermanos, si uno comprende esto sabe por qué las gentes no pueden fabricar sus Cuerpos Solares, eso es claro, mientras más se acerque uno al Sol Absoluto tanto mejor, será beneficiado indudablemente, con las emanaciones de El y podrá crear en forma rápida sus vehículos suprasensibles.
En otros tiempos, toda la enseñanza se daba, dijéramos, en dos mitades, en dos partes, se recibía primero la enseñanza teórica y ejercicios simples y sencillos o complicados y difíciles, más costaba mucho trabajo entrar al conocimiento de la sabiduría de la serpiente, lo primero que les pasaba a aquellos que divulgaban el Gran Arcano eran condenados a pena de muerte y se les cortaba la cabeza, se les arrancaba el corazón y sus cenizas eran arrojadas a los cuatro vientos. Los misterios de Persia, Samotracia, Troya, Roma, Cartago, ingresar a estos misterios era difícil, pero más difícil era todavía recibir el Gran Arcano. Se dividía pues la enseñanza en dos partes: la teórica y la práctica y sin embargo, ambas partes forman un todo único dentro del Okidanock Omnipresente, Omnipenetrante, Omnisciente. Hoy en día todo es diferente, como quiera que se está iniciando la nueva Era de Acuario, hay que dar el conocimiento del Okidanock en forma completa, unitotal, íntegra y eso es precisamente lo que estamos haciendo nosotros.
Los iniciados de finales del siglo pasado y principios de este, guardaban mucho secreto, mucho silencio sobre este conocimiento íntegro del Okidanock Omnipresente, Omnisciente. Si leemos nosotros las obras del Tigre del Turquestán o profesor de danzas sagradas, Gurdjieff, veremos que menciona mucho el esoterismo, pero entre líneas, y muy pocos realmente logran aprehender los conocimientos esotéricos aquí encerrados. Se necesita hacer tremendos super-esfuerzos y poseer una intuición formidable para poder dijéramos atrapar la sabiduría diamantina encerrada entre todas las frases de un Gurdjieff o de un Ouspensky. Hablar así, en la forma en que lo estamos haciendo nosotros, no se ha acostumbrado jamás, por eso es que hay que aprovechar el instante en que estamos, hemos desnudado la Doctrina, la estamos poniendo sobre el tapete de la actualidad para que los que quieran hollar la senda, pues, de una vez la hoyen, eso es obvio.
Los Maestros de la gran Logia Blanca poseen todos ellos los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, los grandes Maestros del Tíbet Oriental utilizan la totalidad de su energía creadora, dijéramos para abrir los ojos del Espíritu y las alas del Aguila, así debemos hacer nosotros. Una representación muy clara de los Maestros la tenemos precisamente en sus ojos de Aguila, en esas alas, sin embargo, simbólicamente se dice que sus pies tienen dedos con uñas como de bestias de olimpia, quiere decir con eso que para poder subir hay que bajar y si ellos hoy en día son lo que son, es debido al trabajo que antes hicieron en las regiones inarchivadas. Las patas de los tronos de los Maestros tienen formas animalescas, eso es claro, nadie puede subir sin antes haber bajado primero, esa es la Ley y así debemos nosotros entender. Es necesario que marchemos con firmeza hacia la Estrella Polar del Norte, debemos orientar el barco de nuestra vida hacia esa Estrella Polar. Cuando hablo así, quiero decir lo siguiente: Todo aquel que trabaja en la disolución del “yo”, de hecho queda bajo la influencia de la Estrella Polar del Norte.
Muchos años atrás, cuando mi cuerpo actual todavía estaba muy joven, recuerdo algo muy interesante mis caros hermanos. Un día cualquiera, en los mundos superiores, hay un libro misteriosos sellado con siete sellos, lo abrí, ahí había muchos secretos y encontré uno que decía: “secreto para ganar la lotería”. Lo leí textualmente, pude ver lo siguiente: “ora a la Estrella del Norte, dirígete hacia las regiones septentrionales, ahí moran los Espíritus que después de haber iluminado la Tierra están más allá del bien y del mal”. Entonces no lo comprendí, más tarde lo viene a comprender, no hay mejor lotería que la disolución del Ego. Esa es la mejor suerte que puede uno tener en la vida y todo el que trabaja en la disolución del Ego, de hecho, queda bajo la regencia de la Estrella Polar del Norte, por eso es que esotéricamente se dice que debemos dirigir nuestra nave cósmica hacia la Estrella Polar del Norte y cuando uno ya ha logrado la disolución del Ego, del “yo”, del mí mismo, del sí mismo, entonces tiene que pasar por aquel juicio que figura en el Libro de los Muertos del los antiguos egipcios, del juicio del Numen Osiris, Osiris Numen. Indubitablemente, tal juicio se realiza en el Templo de Saturno, mas dicho Templo se encuentra ubicado exactamente en las Regiones Septentrionales, en la Isla Sagrada, como se le llama en la tierra primitiva, como le dicen: en la lejana Thule, allá en el Casquete Polar del Norte. Claro que si sale bien en el juicio se le declara muerto, morir en sí mismo es precisamente lo más grandioso que hay. En el juicio es pesado el corazón de Osiris, se dice que el corazón del difunto es pesado, sí, es examinado rigurosamente, raros son los que realmente, aquellos que pueden resistir el juicio sagrado, muy raros.
Algunos confunden a los cuerpos, dijéramos, a los cuerpos suprasensibles con el Alma, hay que distinguir entre lo que es el Alma en sí misma y lo que son los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Obviamente, el Alma dentro de nosotros es la Esencia, el Budhata, desafortunadamente, tal Esencia está embotellada como lo hemos repetido muchas veces, en el Ego, destruido el Ego, la Esencia queda libre, entonces viene el despertar de la Conciencia, pero hay que hacer una diferenciación clara también entre lo que es la Esencia y los cuerpo suprasensibles. La Esencia puede estar desprovista de tales cuerpos, en ese caso no se ha logrado la Maestría, pero si además de estar la Conciencia despierta, liberada, está también vestida con los cuerpos suprasensibles, entonces tenemos al Adepto de la Logia Blanca, al Maestro, son puntos, detalles muy importantes que los hermanos deben, dijéramos, comprender con exactitud.
Continuando pues hacia delante, vemos pues la necesidad imprescindible de crear con las emanaciones del Sol Absoluto a los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero no hay que desligar la eliminación del Ego de la creación de los cuerpos, ambas son indispensables, porque si no creamos los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, tampoco creamos la Maestría, podemos despertar sí, pero sin la Maestría. En el mundo hay muchos millones de personas, hay unos tres mil millones de habitantes, incuestionablemente son tres mil millones de Esencias que van y vienen, que retornan incesantemente.
Yo quiero que los hermanos hagan plena diferenciación también entre lo que es la Esencia y lo que es la Mónada. La Mónada está muy adentro, la Mónada, dijéramos, en nosotros, es una fracción del Tercer Logos, la Mónada es el Profeta del Profeta, el Maestro del Maestro, el Vellocino de Oro de los antiguos, el tesoro que debemos buscar, Hiram Abiff, aquel Ruach Elohim que según Moisés lavara las aguas en el principio del mundo, el Rey Sol, el Archihierofante, el Archimago, la palabra, el Verbo que aguarda, dijéramos, en el fondo del arca, el instante de ser despertado. Es la Mónada la que envía todos sus principios espirituales y anímicos al mundo, la última Esencia es Ella, quien emana a la Esencia, la que emana al Budhata, esa Esencia es el material precisamente para fabricar Conciencia, para fabricar Alma. Tal Esencia va y viene y retorna millones de veces, desafortunadamente, las Esencia son diferentes, la Esencia de cada uno de ustedes está aquí presente con su personalidad humana, ¿por qué? Porque ella tiene anhelo, porque busca, pero pueden ustedes estar seguros de que si no fuera por la Mónada, ustedes no estarían aquí. Sucede que no a todas las Mónadas les interesa la Maestría, son millones las Mónadas que existen, pero no a todas les interesa la Maestría. Cuando a una Mónada le interesa de verdad la Maestría, trabaja a su Esencia desde adentro, profundamente, pero cuando a una Mónada no le interesa la Maestría, no trabaja a su Esencia.
Mucho les he dicho a ustedes sobre los tres mil ciclos y eso lo saben ya demasiado, sobre las tres mil ruedas. Cada ciclo consta de 108 vidas, es decir, a cada uno de nos se nos asignan 108 existencias, cumplido el ciclo involucionamos en los mundos infiernos hasta volvernos polvo, pero lo que se escapa del Abismo por las puertas de la muerte segunda es la Esencia, ésta emerge de entre las entrañas de la Tierra, sale a la luz del Sol para recomenzar a una nueva jornada evolutiva. Obviamente tal jornada, debe empezar desde el escalón más bajo que es el del mineral, proseguir con el vegetal, continuar con el estado animal y por último penetrar en un organismo humano. Al regresar al estado humano se le asignan a la Esencia otras 108 existencias y si fracasa, se repite siempre el mismo proceso, y en total son 3.000 ciclos. Sin embargo hermanos, a pesar de las tan variadas oportunidades que se nos brindan, repito, no a todas las Mónadas les interesa la Maestría; al final de los tres mil ciclos son millones las Mónadas que se sumergen entre el Océano del Espíritu Universal de Vida para siempre, sin la Maestría, porque cuando los 3.000 ciclos o ruedas han terminado, la Mónada recoge su Esencia, se la absorbe, recoge todos los Principios Anímicos y Espirituales, se los absorbe, se integra con ellos y se sumerge entre el Espíritu Universal de Vida para siempre, pero si Maestría.
¿Cuál es el motivo por el cual no a todas las Mónadas les interesa la Maestría? Ya he repetido y vuelvo a decir que dentro del Universo todo lo que hagamos es una vara con dos puntas. Muchos, dijéramos, replicarían diciendo: “¡imposible! Todas las Mónadas tienen que llegar a la Maestría”. Esos que así piensan es porque están embotellados entre el dogma de la evolución y quieren hacer caber a la fuerza en forma arbitraria sus creencias dentro del dogma de la evolución. Esos que así piensan es porque no se dan cuenta de que todo es una vara de dos puntas. Realmente, ¿por qué todas las Mónadas han de llegar a la Maestría? Si no les interesa, ¿por qué quieren las gentes que sí les interese? Dirán: “porque Dios quiere llegar siempre a la perfección”, pero, ¿si Dios es perfecto entonces qué? Sino dirán: “porqué Dios quiere que al fin todas las Mónadas sean Maestros”, pero, ¿quién les dijo eso, de dónde lo sacaron? Si las Mónadas tienen también libre albedrío, nadie puede obligarlas aceptar lo que no quieren.
Cuando a una Mónada le interesa la Maestría trabaja a su Esencia. Aquí mismo entre las personas que asisten aquí de cuando en cuando, viene alguien que es demasiado simple, me refiero a una hermanita muy sencilla de esas que no han leído demasiado, sin embargo viene de cuando en cuando, platica conmigo sobre asuntos espirituales mas no posee erudición ninguna, es casi analfabeta pero tiene ciertas experiencias místicas maravillosas. En cierta ocasión se entrevistó con su Intimo, con su Real Ser interior, o más aún, quiero decirles, se entrevistó con su propia Mónada Divina, le dijo: “Tú estás empezando, hija mía, pero yo quiero que vayas aprendiendo poco a poco. Es mucho lo que tendrás que aprender todavía, comiénzate a leer los libros más sencillos del Maestro, léetelos con paciencia, no sabes todavía lo que te aguarda”. ¿No véve? Ahí se ve ya una Mónada trabajando a una Esencia que todavía no ha estado jamás en los Misterios. Una pobre viejita que es hasta medio analfabeta, ya la Mónada la está trabajando, ya aspira esa Mónada a que cuando desencarne la Esencia, de esa personalidad, meterla en un cuerpo más adecuado para ir agarrando el camino, pero cuando la Mónada no tiene interés en la Maestría no hace nada por la Esencia. Esto no lo enseñan verdaderamente las escuelas conocidas de teosofismo, de pseudo-rosacrucismo, etc., esto hay que descubrirlo por sí mismo.
En estado de Samadhi, entre en mundo del espíritu universal de vida, quise saber cuántas serían al fin y al cabo aquellas Mónadas fracasadas, aquellas que en los 3.000 ciclos de existencias no hicieron nada por su Auto-Realización y encontré millones como las arenas del mar sumergidas entre el océano del Espíritu Universal de Vida. Ya para ellas toda oportunidad estaba cerrada, parecían ahí niños inocentes flotando en la atmósfera, entraban y salían por las puertas de los templos de Misterios del mundo del Espíritu Universal o del supremo Parabrahatma. ¿Cómo miraban aquellos Niños-Mónadas a los Maestros, a los Budhas, a los Dioses? En la misma forma en que las hormigas pueden vernos a nosotros; es decir, ellas veían a los Maestros como seres extraños, incomprensibles, enigmáticos; es claro también que a esas Mónadas aunque vivan felices —porque sí viven dichosas, son destellos de la divinidad—, sin embargo no tienen derecho a entrar al Absoluto, tienen que contentarse con vivir entre el océano del Espíritu Universal de Vida Eterno. Son dichosas, repito, pero entrar al Absoluto es otra cosa. Para entrar al absoluto se necesita poseer Alma de Diamante; es decir, una Conciencia fuerte, capaz de resistir los más terribles Mahasamadhis. Al Absoluto no pueden entrar sino aquellos que consiguieron Alma de Diamante; aquellas mónadas que consiguieron alma de diamante, dichas mónadas se convierten en Paramarthasatyas, es decir habitantes del Absoluto.
Durante un Nirvikalpasamadhi fui testigo de algo extraordinario: vi a dos hermanos que en el cosmos habían logrado todos los grados, podía decirse de ellos que eran Maestros perfectos que habían alcanzado realmente, ya no en forma simbólica sino real, el grado de Gran Elegido, hasta Logos habían sido, brillantes señores de constelaciones y de mundos, empero ahora eran simples siervos de todo el cosmos. Debido a sus méritos se ganaron el derecho de entrar al Absoluto, yo los acompañé hasta el famoso “Dhiani-Past”, “el anillo no se pasa”, es decir hasta el Océano Universal de Vida, los vi sumergirse ya dentro de una dimensión, dijéramos, de tipo superior, los vi ya entrar, romper “el anillo no se pasa” y entrar al Absoluto mismo y se me permitió verlos entrar al Absoluto. Cubiertos con sus mantos, humildemente, llenos de infinita veneración, penetraron en la Luz Increada del No-Ser, que es el Real Ser; no como dijéramos seres desarrollados en el Absoluto, a pesar de ser tan grandes para el Absoluto no eran más que simples aprendices, entraron como chelas del Absoluto para empezar en el Absoluto. De manera que todo lo que en el Cosmos nosotros aprendemos no es más que un cúmulo, en el Absoluto los progresos no tienen límites ni orillas, jamás.
Yo quiero decirles a ustedes una gran cosa, mis caros hermanos: como quiera que estuve activo en el Mahamvantara de Padma o Loto de oro, es claro que junto con muchas otras Mónadas, al finalizar aquel Mahamvantara nos sumergimos entre el Océano del Absoluto. Incuestionablemente, todas esas Mónadas, incluyendo la mía, vivieron la dicha del Maha-Pralaya y advertí algo durante ese Maha-Pralaya que jamás podré olvidar: nos reuníamos con otros grupos de hermanos entre el seno de Eso que no tiene nombre, con el propósito de estudiar las enseñanzas que algunos Paramarthasatyas nos habían legado en otras noches cósmicas, y quiero decirles también que aquellos Paramarthasatyas ya eran invisibles para nosotros, y aún más, habían pasado para nosotros más allá de toda posible comprensión, ya ni siquiera podíamos comprenderlos y sin embargo ellos estaban en el seno del Absoluto por derecho propio. Nosotros, por un intervalo cósmico y estando ellos en el Absoluto y nosotros en el Absoluto, ya aquellos individuos eran invisibles para nosotros en el mismo Absoluto, ya habían pasado para nosotros más allá de toda posible comprensión y es que ellos se habían ahondado más. Descubrí, mejor dicho, repito, que ellos se habían dijéramos, sumergido más dentro de su propio Ser, entonces esto me llevó a un descubrimiento, ¡qué difícil! O mejor dijéramos, imposible decir de mi Ser: “el límite de mi Ser es este o aquel”. Realmente nuestro Ser Interior no tiene orillas.
Concretemos: aquí en el físico, por ejemplo, si nosotros queremos conocernos un poco más, venimos a descubrir que tenemos un Cuerpo Vital, más tarde, aprendemos a viajar en Cuerpo Astral, y en forma más profunda, descubrimos que en el Mundo de la Mente, también podemos movernos y mucho más tarde, podemos descubrir nuestra Alma Humana o Causal. Si nos ahondamos más, descubrimos que tenemos una Alma-Conciencia que es el Budhi y mucho más allá el Atman, el Ser, pero eso no es todo, más allá del Ser, del Atman, está el Horus, aquel del cual nos habla la teogonía egipcia, el Eros, que la Madre Divina lleva en sus brazos, más allá de ese Eros, está la misma Madre Divina, y más allá de la misma Madre Divina, está el Señor Shiva, nuestra Mónada, Ella no es más que una emanación de la Mónada y mucho más allá de la Mónada está el Cristo interior, de manera que entonces, la Mónada no es sino una emanación, un desdoblamiento del Cristo Intimo y mucho más allá del Cristo Intimo, está el Padre, pero el mismo Padre no es más que otro desdoblamiento del Sol Central o Sol Absoluto.
Si uno quiere ingresar al Seno del Absoluto, tiene que haberse fusionado con su Mónada, tiene que haber logrado la integración completa, encarnado al Cristo, tiene que haber encarnado al Padre, haber logrado la fusión con El, tiene que haber encarnado a Horus, es decir, al Cristo, al Espíritu Santo, al Hijo y al Padre, pero eso no es todo, si uno quiere entrar al Absoluto tiene que haberse unido con el Sol Central. Dentro del Sol Central hay una partícula propia, nuestra, muy nuestra. Al llegar ahí, diríamos nosotros: “hemos llegado a nuestro Ser”. Sí, hemos llegado a nuestro Ser en una forma más trascendental, pero si luego nos sumergimos entre el Absoluto, descubrimos que allá dentro, allá mismo, en el seno de la Luz Increada, nos aguarda el Ser Absoluto, para fusionarnos con él, y cuando hemos llegado al Ser Absoluto decimos: “bueno, este es el límite”, mas no, tampoco es el límite. Ese Ser tiene que trabajar como Paramarthasatya para hundirse más dentro de sí mismo y al sumergirse más dentro de sí mismo, se fusiona con algo que tiene más hondo, que es su Ser también, entonces cambia el panorama de todo, cambian los esplendores, cambia la gloria dentro del mismo Absoluto; pero eso no es el límite, puede seguir progresando y si se ahonda algo más, descubre que su Ser está más adentro y entonces hay un nuevo cambio de glorias y de esplendores y cuando ha llegado a ese otro cambio, se encuentra con que el progreso de su Ser y de su Ser, es cada vez más profundo, al fin y al cabo son entidades dentro de entidades y eso no tiene límites ni orillas dentro del mismo Absoluto, pues marchamos cada vez más y más hacia adentro, con un cambio de glorias, de éxtasis y de felicidades, cada vez más y más profundas y eso no tiene orillas, nunca jamás. De manera que nuestro Ser, mis caros hermanos, no tiene orillas, no tiene fin; pero para entrar al Absoluto, para poder resistir de nuevo todos esos progresos interiores dentro del seno de Aquello que no tiene nombre, para poder verdaderamente pasar con éxito tantos Samadhis, se necesita tener una Conciencia diamantina, fuerte, poderosa, y eso solamente es posible conseguirla aquí y ahora.
Desafortunadamente, repito, no a todas las Mónadas les interesa la Maestría, no todas las Mónadas están interesadas en conseguir Alma-Diamante, son millones las Mónadas que prefieren quedar como son, simples criaturas inocentes dentro del Océano del Espíritu Universal de Vida, felices pero sin la gloria del Absoluto, porque esas no, repito, no tienen derecho a entrar al Absoluto. Lo que les estoy diciendo me consta, lo he experimentado por mí mismo, lo he vivenciado durante el Samadhi. Si ustedes están aquí, repito, es porque las Mónadas de ustedes, la Mónada de cada uno de ustedes está interesada en la Maestría, y los ha traído aquí con ese propósito, tiene esa Mónada el interés de encarrilarlos por la senda del filo de la navaja, aspira a eso, a la Maestría. Lo que sucede es que nosotros debemos pues, de saber responder mediante el esfuerzo recto, trabajando realmente, esforzándonos, por disolver el Ego y por crear nuestros Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Bien, hasta aquí la plática de esta noche.
[Respuesta a una pregunta que no ha sido transcrita:] El número, dijéramos, de cuerpos u organismos animales, no hay un límite fijado. Para el número de organismos vegetales tampoco hay un numero definido, y en cuanto al reino mineral, se permanece ahí hasta que se esté preparado para pasar al vegetal. Repito: están aquí porque las Mónadas los han traído aquí, si las Mónadas no los hubieran traído aquí, no estarían y si la Mónada de cada uno de ustedes los ha traído aquí es porque esa Mónada está interesada en conseguir la Maestría.