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300 LAS RUINAS DE XOCHICALCO
CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO
TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):
ESTUDIO ANTROPOLÓGICO DE LAS RUINAS DE XOCHICALCO (24:35)
NÚMERO DE CONFERENCIA: 300 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 282)
FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR
CALIDAD DE AUDICIÓN:REGULAR
DURACIÓN:26:42
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN
FECHA DE GRABACIÓN:1977/??/??
LUGAR DE GRABACIÓN:TRAYECTO XOCHICALCO — MORELOS, MÉXICO
CONTEXTO:EXCURSIÓN DE INTERÉS ANTROPOLÓGICO
FUENTE DEL TEXTO:2ª ED. Q.E. AGEAC / EQUIPO DE www.gnosis2002.com
>IA< Aquí sucede eso, aquí se trabaja muy especialmente con el binario serpentino. Este es el laboratorio de los dos grifos; grifos dicen aquí ¿no?, pero en realidad distíngase entre «glifos» y «grifos», ¿Saben ustedes de qué resultan los «grifos»? El azufre es el Fuego Sagrado ¿no es cierto?, dentro de cada persona. El mercurio es —digéramos— la contraparte metálica del esperma, es el mercurio. Bueno, doy esa explicación porque es muy importante que, en síntesis; hay que distinguir entre el esperma sagrado y el Fuego Sagrado, que son: el esperma sagrado, el mercurio; el Fuego Sagrado, el azufre, en Alquimia.
Pues bien, y ¿qué cosa es «grifos»? Les voy a decir muy claramente.
Claro, ustedes han oído hablar del Diablo ¿no? El Diablo no es más que la reflexión del Logos. Cada uno tiene su Dios, y Dios sabe que tiene su sombra.
Aquí mismo, yo estoy parado aquí, mi cuerpo, y ahí está mi sombra reflejada. Pues bien, el Dios interno de uno también tiene su sombra en uno; y esa Sombra de uno es Lucifer. Pero Lucifer era grandioso en uno, el Lucifer particular de uno, el propio de uno.
Pero como nosotros caímos en la generación animal, él se volvió negro como el carbón; y es el Diablo.
Bien, todo el que entra a trabajar en la Novena Estera tiene que pelear contra el Dragón, o sea, contra el fuego luciférico, contra la sombra; eso es claro ¿no?, y se dice en Alquimia, en Kábala, que cuando uno se enfrenta al Dragón, el Dragón toma algo de uno, y uno toma algo de él, y entonces resulta de eso una extraña criatura, que es el «grifo». El grifo, a su vez, se transforma ¿en qué? El grifo, mediante nuevas transmutaciones, substrae el mercurio ¿para qué?; substrae mercurio y azufre, ¿para qué? Mercurio para la fabricación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, que están en la contraparte superior del esperma; y el azufre es el Fuego Sagrado, para fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. ¿Por qué? Porque el mercurio, para convertirse en los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, debe ser fecundado por el Fuego, es decir, por el azufre. Y así se cruza el azufre con el mercurio varias veces, y de ese cruce resulta siempre el hombre, el hombre auténtico.
Pues aquí está ya muy destruida esta piedra, por eso no se pueden apreciar los dos grifos, que son… —únicamente le ponen que son dos glifos pero son dos grifos— que son los famosos azufre y mercurio que se combaten mutuamente hasta que llegan a fusionarse, a integrarse, para salir de ahí el verdadero hombre.
Bueno, pasemos más allá de los espejos…, pero como ven este templo está todavía, completamente en ruinas, y propiamente dicho no hay nada que estudiar, observen que no están sino las puras piedras, y no hay ninguna figura geroglífica, ningún glifo, ningún… nada especial…
¡Oh! ¿que tenemos? Aquí hay que ver pero muchísimo ¿no? Por ejemplo, en el lado derecho, aquí, en este extremo del Templo de nuestro Señor Quetzalcóatl, ves ahí claramente lo que es el binario serpentino. La serpiente empieza desde allá, desde el lado izquierdo; observen, con sus fauces abiertas, cómo va subiendo y bajando para indicarnos las subidas y bajadas que se necesitan para poder llegar a la Autorrealización íntima del Ser; las subidas y bajadas de la Gran Obra.
La serpiente es la «Serpiente Emplumada». ¡Cómo sube y baja, sube y baja! Aquí vean el otro extremo; la otra, la segunda serpiente, de manera que la cola hace de cabeza y la cabeza de cola, y viceversa, para representar el binario serpentino, las dos serpientes.
Claro, en esoterismo ya sabemos que la una, en el Oriente, se llama el Kundalini: la que sube por la espina dorsal del Adepto; y la otra es la que baja, la que se proyecta desde el coxis, desde los infiernos atómicos del hombre, la que es conocida con el nombre del abominable Órgano Kundartiguador, la Kali de los indostanos, la Python que Apolo, irritado, hirió con sus dardos. Son las dos serpientes. La verdad es que si se observa cuidadosamente se ven los dos extremos; la «Serpiente Emplumada». Es muy interesante ese muro de serpientes ¿no?. Pero entre la misma serpiente hay figuras, como ustedes las pueden observar: figuras de Maestros, figuras de Mahatmas. Una de ellas está aquí, donde está este Maestro con las piernas cruzadas al estilo oriental.
¡Véanla!, en la posición de loto, como se sientan los yoguis de la India. Ustedes pueden fotografiarla ahí. [habla un discípulo pidiendo que se haga una foto].
D. ¿Este es el que está sentado?
M. Sí ahí está la posición del loto en la que está sentado. Ahí está su cabeza y su penacho de adorno, simbólico, con todos los centros de la cabeza y toda la cosa, ¿no? Una mano va hacia abajo y otra mano hacia arriba. Esa figura, así, la encuentran ustedes en muchas esculturas de la catedral de Notre Dame de París. Aparecen muchos Iniciados en esa forma.
Este es el collar del Buddha. Se lleva acá el collar del Buddha [el Maestro se señala una protuberancia ósea que está detrás de la oreja].
Para saber si un hombre ha fabricado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, hay que saber si tiene aquí, en sus huesos, el hueso principal del collar del Buddha. ¡Yo lo tengo! Voy a mostrártelo para que lo puedas apreciar. A ver, el índice… [El Maestro le pide el dedo índice al discípulo para que pueda tocar esa protuberancia ósea detrás de la oreja].
Discipulo. ¿Ese es el collar del Buddha?
Maestro. Sí, a la altura de la oreja. Ese huesito…
D. Yo no lo tengo, Maestro, ¿por qué será?
M. Pues porque no has creado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. El collar del Buddha lo tiene quien ha creado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Aquí lo simbolizan en esa forma… Esa forma de posición de manos también la podrán ustedes observar ¿saben dónde? La pueden observar ustedes en el arte egipcio: muchas esculturas egipcias aparecen con una mano levantada y la otra abajo.
Siempre es indicando, por un lado, los dos polos de la energía; por otro, que hay que subir la energía creadora hacia arriba, hacia acá.
D. Al corazón.
M. Muy antigua, no es solamente aquí: se encuentra en las figuras del Alto y el Bajo Egipto; en los bajorrelieves de la isla Elefantina y de muchos lugares así por el estilo; en muchos muros invictos de dragones y de serpientes.
D. —A este le volaron la cabeza.
M. Sí, a lo mejor el tiempo, la ruina ¿no? Observen qué curioso que las figuritas estén todas dentro de la serpiente.
D. Sí. ¿Qué indica eso?
M. Que solamente por medio de la Serpiente se logran esos estados.
D. Vea, aquí tenemos otra vez la misma cosa: la mano acá, en el corazón y la otra suelta.
M. Sí, es lo mismo, indica lo mismo. Como esto aquí, por ejemplo: indica las cuatro rondas que han habido hasta ahora.
D. —¿Las cuatro razas?
M. Las cuatro rondas.
D. ¡Ah! Eso es diferente.
M. Sí, es diferente. Es un gran cuadro a base de todo lo que existe, es y ha sido; y luego siguen todas estas figuras hieráticas, simbólicas, que lo indica asimismo: la «g» de la generación, para hacer subir la fuerza mediante la cual se puede crear; y siempre tienen dos polos, el positivo y el negativo. […] Están las dos columnas, aunque están un poco ya [deterioradas], pero están.
D. La energía ascendente serpentina.
M. Sí, indudablemente. Ahí ven las dos columnas, ¿no?
D. ¿Están entrelazadas?
M. En primer lugar, todo cruce asemeja —Sí, las dos fuerzas, ¿no? Dos polos —positivo y negativo— de la energía creadora ¿no?— aquí están los dos cruces: siempre el azufre y el mercurio cruzándose para poder crear el hombre, y solo se puede crear mediante el azufre y el mercurio, es decir, mediante el Fuego y el esperma, para hablarles a ustedes en forma genérica.
D. ¿Esto tiene que ver algo con el Caduceo de Mercurio también?
M. Sí, se puede representar también así. Se podría representar así, ya está dicho…
D. Acá, estas simbologías con dientes, como cuatro o cinco dientes; y abajo no tienen sino un colmillo.
M. Porque es que necesita tragarse los cuerpos astral, mental, causal y toda esa cuestión.
D. ¿Cada diente significa un cuerpo?
M. Pues sí, es una forma de simbolizar. En todo caso, la Serpiente tiene que tragarse al Iniciado.
Alguien puede haber despertado la Serpiente, haberla hecho subir sobre la vara, pero mientras la Serpiente no se trague al Iniciado, el Iniciado no puede disfrutar de los poderes de la Serpiente; en tanto la Serpiente no se lo haya tragado. Uno tiene que convertirse en Serpiente, volverse una Serpiente.
En mi caso concreto, por ejemplo, en nombre de la verdad les digo: ¿quién está hablando con ustedes aquí? Es una Serpiente que está usándome, obviamente; yo soy una Serpiente, y una Serpiente es la que está hablando aquí, a través de un cuerpo humano. Pero es una Culebra, ¿entendido?
D. Aquí hay algo, Maestro.
M. Esto, pues, es lo mismo. Ahí ven ustedes la famosa serpiente con las fauces abiertas; esta vez, mordiéndose su propia cola como símbolo viviente de la eternidad. Desde otro punto de vista, es el azufre y el mercurio que siempre se unen, juntos, porque la serpiente muerde la cola para formar un todo único, eso es claro.
Aquí mismo, en estos muros, encontramos un simbolismo extraordinario… Observen ustedes muy bien ese caballero ahí acostado. En ese momento, ahí ven ustedes un caballero. En su mano diestra tiene un mazo: el mazo de la Maestría de la masonería esotérica. Aquí había un rostro, pero está mutilado por el tiempo.
D. Dónde está el caballero acostado… ¿Esa es la cabeza?
M. Esa es la cabeza, y eso que se ve allá es el plumaje de su cabeza.
D. Trabajando con las tres….
M. Hay que trabajar, pues, con las Tres Fuerzas Primarias —positiva, negativa y neutra— que se necesitan para llegar a la Autorrealización íntima del Ser. Y este símbolo de aquí lo ven también ustedes allá: Xólotl-Lucifer náhuatl, el tigre. El tigre, véanlo…
¡Xólotl-Lucifer náhuatl! No solamente se necesita conocer a Lucifer, sino conocer sus símbolos. El tigre es una de las formas del Lucifer náhuatl: ¡Xólotl! […] Veamos ¿Qué piensan ustedes de esta figura?
D. Parece un tigre o un lobo.
M. Sea.
D2. Es un caballero tigre, ¿caballero tigre?
D. es ¡Ah!, el jaguar, pero ¿no es entonces Lucifer?
M. Sí, también. ¡Xólotl! Ese es nuestro Señor Xólotl-Lucifer náhuatl.
D. Y se va a comer una cosa que tiene.
M. Eso son las Tres Fuerzas básicas.
D. Pero ¿repetidas tres veces?
M. Es para representar la Novena Esfera, porque hay que trabajar con las Tres Fuerzas Primarias de la naturaleza, mediante el Lucifer náhuatl, en la Novena Esfera, en la Forja de los Ciclopes, si quiere uno llegar a la autorrealización; y sin el Lucifer náhuatl, que es el azufre, el fuego, no se consigue nada.
¿Qué puede uno conseguir sin el Señor Lucifer —nuestro Señor y Dios Lucifer—? ¡Nada! Ahora, aquí ven un gran cuadro con ese jeroglífico ahí, tan extraño. Así que si vemos ese cuadro, es la base de toda creación; un par de bastones de mando a derecha e izquierda. Es el cuadro de la naturaleza, el cuadro del mundo donde se vive, que hay que dominarlo mediante las fuerzas del universo. Arriba, ven ustedes esas formas como espiraloides: son las fuerzas positiva y negativa que hay que aprender a manipular. Si se quiere llegar al triunfo, ahí está toda la piedra que indica lo que hay que hacer. >IC< Todo lo que se requiere para llegar a la autorrealización es >FC< el manejo de las fuerzas básicas principales, las Tres Fuerzas. Cómo se sabe que son las Tres Fuerzas? ¡Aquí las tienen! ¿Que hay que manejarlas? Sí, señor.
Ahí está el cetro, este es otro cetro magnético. Esto, el gran cuadro, dentro del cual está la paloma del Espíritu Santo, etc. Aquí, la representación de las fuerzas positiva, negativa y neutra.
D. ¿Por qué se llama el Árbol de la Vida, Maestro?
M. Aquí le damos el nombre de Árbol de la Vida porque, ciertamente, es un árbol, ¡observen! Un árbol completo y perfecto que sale de la «g» de la generación, del sexo. De ahí se levanta el Árbol de la Vida. El Árbol del Conocimiento, el Árbol de la Sabiduría; está relacionado con la fuerza de la generación, con las fuerzas del sexo; el Árbol del Bien y del Mal, el Árbol de la Sabiduría. En el centro, vemos un hombre ahí que tiene en sus manos el cetro de mando.
D. La Novena Esfera está aquí otra vez repetida.
M. Sí, ahí está la cosa. Y ahí están, del otro lado, las fuerzas que hay que manejar, y el cetro de mando; aprender a manejar >IC< las Tres Fuerzas es lo que se necesitamos. >FC<
D. No somos ticos.
M. ¡Ajá! Costarricenses. No fueron ticos los costarricenses, dicen, digo…, digo los colombianos >PI< dicen que los ticos son los costarricenses, y los costarricenses no son tícos. Ellos dicen tasilla, vasilla, mesilla todo terminado en silla. Los ticos son los colombianos.
D. Sí.
M. Observa ahí.
D. [llama la atención a otros a donde dice el maestro].
M. Ahí ven ustedes el hombre y la mujer. Claro ¿qué sucede? Observen a los dos, el hombre y la mujer dando una semblanza durante la cópula. Una de las prácticas de magia sexual que yo puse en el Matrimonio Perfecto fue así. De ahí para arriba, seguía el resto de la escultura, pero estas columnas fueron mutiladas por el tiempo; si no las hubiera mutilado, aparecerían el hombre y la mujer perfectamente claros ahí, y el fuego aparece ahí abajo, ¿no lo observan ustedes?
D. ¿La serpiente?
M. No, el fuego.
D. Maestro, pero ¿esto aquí no es como una serpiente enroscada?
M. No, son los pies: los pies del hombre y los pies de la mujer unidos durante la cópula. Y este es el Fuego Sagrado. A ver saquen la foto aquí, con Fernando Villa y su esposa…
D. Maestro, pero ellos están parados, ¿no?
M. Si, de pie, efectuando la cópula de pie.
D. ¿De pie?
M. De pie.
D. Y ¿qué tal es la cópula de pie?
M. ¡Pues hombre, depende! Si se hace como debe es ser, como indico en el Matrimonio Perfecto, está correcto: el Matrimonio Perfecto, primera edición; así está ilustrada ahí, como está en la primera edición. Esa es una de las asanas o sádhanas tántricas, pues. ¡Nada!, que aunque destruyeran mis libros, las piedras quedarían hablando.
D. Para el que sepa leer.
M. ¡Pues claro!, para el que sepa leer, no habría nada que objetarle, pero cuando llega esa otra personalidad tuya, Rafael… [risas] ahí está la cosa ¿verdad? El trabajo tuyo es grave…
Bueno, miremos aquí esta cosa. ¿Qué ves tú ahí, en ese muro?
D. Ahí veo un hombre con el cetro de mando en la mano derecha.
M. ¡Correcto! Eso está correcto, sí. ¿Qué más?
D. Veo que en el centro tiene el cuadro, el cuadro de la vida.
M. La Piedra Filosofal simboliza eso, la Piedra Cúbica de Yesod. «¡Oh, Gedulael! ¡Oh, Geburael! ¡Oh, Tiphereth!» [en recuerdo de la frase justo anterior en la invocación: “¡Ángeles de Netzach y de Hod, afirmadme sobre la piedra cúbica de Yesod!]. Esta es la Piedra Cúbica de Yesod con la que hay que trabajar. Este es el cetro de mando.
D. Ve uno las Tres Fuerzas trabajando.
M. ¡Correcto!
D. Las Tres Fuerzas: positiva, negativa y neutra.
M. O sea, el Santo Triamazikamno: Santo Afirmar, Santo Negar, Santo Conciliar. El Santo Dios, Santo Firme, Santo Inmortal. Se dice en esoterismo el Santo Triamazikamno que emana ¿de dónde? D. Triamazikamno, ¿es mexicana la palabra?
M. No, sabiduría antigua. No es mexicana sino de otras latitudes. Puede ser de Armenia, puede ser de la Gran Tartaria, de Tíbet; pues también está incluida entre el Turkestán nuevo y viejo, el chino y el que no es chino. En todo caso, te la puse muy para arriba, ¿no?; son las Tres Fuerzas.
D. Aquí también tiene un collar, o cinco collares…
M. Los famosos collares nunca faltan para representar a un Buddha, y su sombrero este es más que definitivo para identificar… —esto hacia arriba, con su penacho, lo que pasa es que está destruido— es más que definitivo para indicar al Mahatma, al Hierofante, que se hace Hierofante es trabajando con la Piedra Cúbica, cincelándola, trabajando con las Tres Fuerzas Primarias de la naturaleza y el cosmos, etc. etc. etc.
D. ¿Aquí está sosteniendo el Arbol de la Vida?
M. No, no, es un cetro, pero las otras figuras están inconclusas. Aquí pues está, pues el mismo simbolismo de las Tres Fuerzas Primarias de la naturaleza y del cosmos que hay que aprender a manejar, pero está muy destruido. ¡Esos niños agárramelos bien por favor! ¡please! Ya no hay para qué explicarlo porque está ahí, con la diferencia de que ahí ya no tienen cetro, lo que tienen es el mazo de la masonería.
D. Ese es el mazo de la masonería.
M. Sí.
D. ¡Ah! ¿Se llaman masones porque tienen un mazo?
M. Si, pero el mazo es símbolo de la Maestría en masonería.
D. Y ¿este Maestro?
M. Es la misma figura pero está completamente destruida por el tiempo. Esto es lo mismo pero está muy destruido. Ya esto lo vimos. Todo esto ya está estudiado del otro lado. Ya no tenemos que verle nada más… >CM<
M. Sí, eso es de la Atlántida.
D. Es decir, ¿este templo puede tener cinco millones de años?
M. Bueno, tanto como cinco millones no, pero ponle que tenga siquiera dos o tres millones.
D. Es mucho tiempo.
M. Ya, claro, está muy destruido; ya no quedan sino vestigios. Pero en esos vestigios todavía se puede leer algo, ¿no? Por ejemplo, aquí se puede ver la paloma, que en el fondo no es la paloma, sino el águila más bien. El águila representa también al Logos.
D. ¿Al Tercer Logos?
M. Al Logos general, al Logos. Se necesita trabajar con las fuerzas logoicas para poder llegar. Ahí está más claro.
D. Pero ¿esto es un águila?
M. Si, pero es el águila caída. Una cosa es el águila de pie y otra cosa es el águila caída, o sea, «Cuauhtémoc», que significa ‘águila caída’; Cuauhtémoc, se dice en náhuatl.
D. ¿Es el mismo Lucifer?
M. No, Cuauhtémoc náhuatl [es] ‘águila caída’, ‘águila que cae’. Cualquier Bodhisattva caído es un águila caída, un águila que cae, un «Cuauhtémoc». >CG<
… en la reunión allá de la junta directiva, en el centro gnóstico, hicimos una cadena. Esa cadena en ese momento, era ¿para que nos iluminaran?, ¿para que nos dieran fuerza?, ¿para qué?
M ¿Dónde fue?
D. En la A.G.E.A.C.A.C.
M. ¡Ah!, sí ahí sí se necesita por ejemplo, para hacer una reunión armoniosa, queríamos que fuera muy seria la reunión, que no fueran a haber disputas entre los hermanos, que no fueran a haber broncas. Entonces para evitar esas broncas y todas esas acciones, todos esos berrínches, esas cosas, entonces se hizo una cadena de acumulación de fuerzas; un fenómeno mágico para que los hermanos no fueran a ponerse en la pelea. [el maestro continúa hablando pero el discípulo interrumpe:]
D. Y por ejemplo, siendo que esto fue un templo de Quetzalcóatl —del gran Quetzalcóatl— osea que es un lugar digamos sagrado; [se hace una pausa y se oye al maestro de fondo que sigue hablando, el discípulo hace como que espera a ver si el maestro le hace caso, no parece que así sea pero prosigue:] Maestro siendo que es una, en cierta forma sagrada este templo ¿por qué no se aprovechan las fuerzas para así fortalecerse?
M. … pues hombre, en este momento las fuerzas que necesitas pues para morir en tí mismo, porque si tú no te reconoces en la íntima recordación de tí mismo recibirás fuerzas cósmicas; tú puedes recibir esas fuerzas a todas horas mediante la íntima recordación de sí mismo, o en la oración, colocado en el tercer estado ¿pero cadena?
D. No no, cadena no. >CG<
M. ¿Ven ustedes ese cielo así tan azul sin ni una sola nube?
D. ¡Sí!
M. Bueno ahora tendrán que practicar la meditación mirando al cielo durante diez minutos, sin parpadear.
D. ¿miramos al cielo diéz minutos sin parpadear?
M. Sí, y con intención de ver la luz astral.
Diéz minutos sin parpadear. Boca arriba, con la intención de ver la luz astral. Sin hacerle caso a ningún… >II< uno en la mano del otro, amárratelo en la otra mano. >FI<
Diéz minutos. Tratando de ver entre la figura de ese azul, la luz astral. >FA<