Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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287 ANTROPOGÉNESIS EN LA PIEDRA DEL SOL

CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

ANTROPOGÉNESIS EN LA PIEDRA DEL SOL (43:12)

NÚMERO DE CONFERENCIA: 287 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 303)

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA

DURACIÓN:43:12

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1977/??/??

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:CONFERENCIA PÚBLICA

FUENTE DEL TEXTO:2ª EDICIÓN IMPRESA DEL QUINTO EVANGELIO

>IA< Me dirijo a todos ustedes, damas y caballeros, para iniciar nuestra Conferencia de esta noche.

Ciertamente, México está llamado a hacer una revolución cultural integral en todo el planeta Tierra.

La llegada de los conquistadores españoles, no trajo, como muchos creen, una nueva civilización a América; pienso más bien que los conquistadores vinieron a destruir una gran civilización, que es diferente.

Como muy sabiamente ha dicho aquí el teniente coronel Moisés Rodríguez Tapia, cuando se pensaba en Europa que la Tierra era plana, ya aquí se hablaba de galaxias y jamás se ignoraba que era redonda.

Aquí, en verdad, se tuvo una cultura extraordinaria que sigue en pie y que seguirá en pie para revolucionar al mundo. La cultura, en sí misma, no ha podido ser destruida.

Fueron destruidas las ciudades, los templos, pero la cultura aún se conserva en muchos códices y en las simbólicas piedras milenarias y en las pirámides augustas de los grandes misterios toltecas, nahuas, zapotecas, etc.

La Piedra del Sol, en sí misma, es un tesoro de la sabiduría antigua. La Piedra del Sol se basa en el sistema tridecimal, es decir, en el sistema basado o fundamentado en el número trece.

Hay cuatro cuadrantes en la Piedra del Sol que deben ser conocidos por nosotros esta noche. Sobre esos cuatro cuadrantes se ha dicho lo suficiente como para entender la sapiencia en ellos contenida.

Dicen los Nahuas: “Los hijos del Primer Sol fueron devorados por los tigres”. El primer sol alegoriza o simboliza a la Primera Raza que hubo en el mundo.

No creemos nosotros en la pizca de sal o protoplasma de Haeckel, el gran naturalista, mas sí creemos, realmente, en una Raza Protoplasmática.

Que esa Primera Raza hubiese existido en una Tierra protoplasmática también, nada tiene de extraño. Ya algunos sabios del mundo han estudiado

la materia en estado protoplasmático, han podido evidenciar claramente mundos todavía en estado protoplasmático.

Los documentos más fehacientes indican que el protoplasma existió. No fue la pizca aquella de sal de un Haeckel y sus secuaces, sino más bien una raza de tipo protoplasmático.

Esto resulta más claro que la simple pizca de sal de Haeckel. Esa Raza Protoplasmática, de acuerdo con viejas tradiciones que se pierden en la noche aterradora de todas las edades, surgió del germen original en el caos, se desenvolvió dentro de un mundo protoplasmático.

Obviamente, esos gérmenes, surgidos en el caos, pasaron por muchos procesos evolutivos e involutivos antes de que formaran la figura humana en el protoplasma Tierra.

El desenvolvimiento genesíaco de la Raza Protoplasmática, incuestionablemente, se procesó entre las dimensiones superiores de la naturaleza y del cosmos hasta que al fin, un día, apareció completa en el casquete polar del norte.

Es obvio que entonces los polos no estaban ubicados donde ahora están; hace tiempo se hallaban en la zona ecuatorial; esa zona en sí misma era tórrida. Más tarde, con la revolución de los ejes de la Tierra, todo cambió. La Raza Protoplasmática, a la que hace alusión la doctrina de Anáhuac, era más bien elástica, dúctil, plástica. Muy pronto, mediante aparatos muy especiales, se podrán evidenciar estas cosas.

Bien sabemos que actualmente se trata, por medios científicos, de captar ondas del pasado y de transformarlas en imágenes. Ya se están haciendo experimentos en ese sentido, y cuando esto se convierta en un hecho, podrán captarse las ondas que corresponden a la Raza Protoplasmática y hacerlas visibles y tangibles en la pantalla.

Entonces, lo que los Nahuas dijeron se convertirá en un hecho concreto ante el veredicto solemne de la conciencia pública.

El sistema de reproducción en aquella antigua edad polar era diferente. Se reproducían mediante el acto sexual fisíparo. Cuando un organismo había llegado a su edad reproductiva, se dividía en dos. Entonces el hijo continuaba alimentándose con las emanaciones fluídicas del organismo original.

Que este acto sexual fuera un hecho concreto está demostrado en nuestro mismo organismo actual. Bien sabemos que, mediante la división celular que todavía existe, es posible la reproducción o multiplicación de las células vivas.

Por ejemplo, el zoospermo se une al óvulo para dar origen a la célula germinal de la cual viene a salir el organismo humano. Pero si la célula original no se dividiese, la diversificación celular no existiría y el proceso de gestación no se realizaría.

Así que, en verdad, el acto sexual fisíparo continúa todavía en las células y hemos recibido su herencia; y eso es un hecho concreto.

Dicen los Nahuas que: “los hijos del Primer Sol fueron devorados por los tigres”; es decir, hacen alusión a la Sabiduría, y he de afirmar claramente que la Primera Raza Protoplasmática estaba llena de sapiencia cósmica; eso es obvio.

Continuando ellos con sus explicaciones sobre la Piedra Solar, afirman que: “los hijos del Segundo Sol perecieron arrasados por fuertes huracanes”. Obviamente, los hijos del Segundo Sol vivieron en el continente hiperbóreo, que parece una herradura ante el Polo Norte.

Hace alusión a los hiperbóreos Federico Nietzsche, y es cierto que existieron. Los Nahuas no ignoraron jamás la existencia de los hiperbóreos, así lo afirman claramente.

Los hiperbóreos, en sí mismos, no tuvieron el estado aquel protoplasmático primigenio; más bien tuvieron formas gaseosas, por decirlo así, un poco más densas que el protoplasma original antiguo.

Los hiperbóreos poblaron las tierras, repito, que estaban alrededor del polo norte. Ellos desarrollaron una altísima civilización que ni siquiera ha sido sospechada por las gentes de esta época. Sus cuerpos aún podían flotar en el ambiente circundante.

La Tierra, por esos días, se había condensado un poco más. No necesitaban los hiperbóreos caminar, ni remotamente, como lo hacemos nosotros; ellos podían flotar en el ambiente circundante y eran, como los antiguos protoplasmáticos, todavía andróginos. La reproducción de los hiperbóreos era por brotación.

Habrán ustedes observado que los corales y las plantas se reproducen por brotación. El sistema de brotación es maravilloso. Por ejemplo, un árbol puede reproducirse también por brotación.

Si tomamos nosotros un esqueje de alguna planta muy especial y la cultivamos, podría reproducirse. El sistema de brotación aparece en las ramas de los árboles: una rama se desprende de otra, y otra de otra, y así sucesivamente.

El sistema de brotación en los corales es prodigioso, extraordinario. Observen ustedes los corales en las costas y se convencerán. En los acantilados, uno puede ver cómo se reproducen y viven los corales.

Así también, los hiperbóreos se reproducían por brotación, y esto era realmente maravilloso.

Hemos heredado algo de los hiperbóreos en este sentido. Vean ustedes cómo nos brota el cabello, cómo nos brotan las uñas; esto lo hemos heredado.

Si los hiperbóreos no se hubieran reproducido por brotación, nosotros tampoco tendríamos esa característica admitida en el cabello y en las uñas y en los dientes, cuando ellos nacen en nosotros en la infancia, tanto en la primera dentición como en la segunda dentición.

Que fueron arrasados por fuertes huracanes, no lo negamos, eso fue un hecho concreto. Que se convirtieron, según nos dicen los Nahuas, en monos o en changos, con esto se quiere sintetizar que esa raza degeneró, y, ciertamente, así fue.

Hay tradiciones muy antiguas que afirman que degeneraron los hiperbóreos; algunos de ellos se volvieron monstruosos, y sobre eso habla claramente Helena Petronila Blavatsky en su gran obra titulada Antropogénesis: “Los hijos del Tercer Sol, dicen los Nahuas, perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos”.

Estos fueron los Lemures, que vivieron en el continente Lemúr. No es un mito la Lemuria. Existió en el océano Pacífico. Fue un gigantesco continente que cubría toda el área del Pacífico. Los Lemures eran gigantescos, tenían estaturas de cuatro, cinco y seis metros.

Muestras tenemos todavía en las esculturas de Tula. Quien vaya a Tula podrá ver aquellos enormes monolitos. Creerá que son Atlantes.

¡No!. Esos monolitos, esas figuras, corresponden, ciertamente, no a los Atlantes sino a los Lemures.

Todavía, en el Museo Nacional de Antropología en México, tenemos enormes gigantes de piedra, representación viviente de la raza Lemúrica. Extraordinaria fue aquella raza.

Obviamente, la raza Lemúrica se reproducía por gemación, era hermafrodita.

Una prueba del hermafroditismo del Lemúr existe todavía en el organismo humano. Por ejemplo, si observamos las tetillas en el pecho del varón, anotaremos que son glándulas mamarias atrofiadas. El clítoris en la mujer es un phallus atrofiado y recogido por ligamentos nerviosos.

Todavía de cuando en cuando, nace un auténtico hermafrodita. Hace poco vi yo personalmente a una pequeña criatura de unos tres años, hermafrodita. La estuvimos observando cuidadosamente. El lingam, es decir, el falo, estaba perfectamente desarrollado y se proyectaba desde la vagina, es decir, desde aquel lugar donde toda mujer tiene el clítoris.

Era un falo completo, perfecto. Y el yoni, o vagina, también era completo, perfecto. Esta criatura era un hermafrodita. Estuvimos observándola; una criatura de tres años. Se la registró con nombre femenino; alguien decía que también debería habérsele registrado con el nombre masculino.

La criatura era un hermafrodita completo; no era un falso hermafrodita, sino un verdadero hermafrodita, macho y hembra al mismo tiempo.

No se confunda este con los falsos hermafroditas. Falsos hermafroditas son los homosexuales y las lesbianas, estas son gentes degeneradas. Verdadero hermafrodita es el que tiene sus órganos masculinos y femeninos totalmente desarrollados.

En el continente Lemúr, los hermafroditas se reproducían por gemación.

Bien sabemos que existe el menstruum en la mujer. Bien. La parte femenina del hermafrodita Lemúr ovulaba, pero el óvulo expelido por los ovarios salía totalmente desarrollado, muy semejante al de las aves; estaba ya fecundado.

Como quiera que ese huevo se desprendía de ese organismo hermafrodita, no necesitaba pasar por procesos de fecundación pretérita o antigua, sino que ese huevo era en sí ya fecundo.

Ese huevo contenía las potencias masculinas y femeninas, y después de cierto tiempo de incubación natural espontánea, se abría. Entonces aparecía un nuevo niño que se alimentaba de los pechos del padre—madre. Así que los hermafroditas existieron.

En el Génesis, se hace alusión a esos hermafroditas. Se dice que Eva fue sacada de la costilla de Adán; es decir, Adán, los hombres primitivos, era hermafrodita.

A través del tiempo, poco a poco, se fue notando que algunas criaturas nacían con un sexo más desarrollado que otro, y, al fin, llegó el día en que nacieron criaturas unisexuales, ya masculinas, ya femeninas. Así fue, en verdad, como Dios sacó a Eva de la costilla de Adán.

Ese pasaje del Génesis es completamente simbólico.

Si los Nahuas dicen que los hijos del Tercer Sol se convirtieron en pájaros, es como para indicar realmente el sistema de reproducción por gemación, muy parecido al de las aves.

Los hermafroditas Lemures crearon una poderosa civilización. Así lo atestiguan muchos códices antiguos. No hay duda de que poseyeron conocimientos portentosos, construyeron enormes ciudades rodeadas de murallas, investigaron en el terreno astronómico, lograron desintegrar el átomo para aprovechar su energía, poseyeron naves propulsadas por energía atómica, etc.

Esto que estoy afirmando lo hemos estudiado en viejos códices y leyendas muy antiguas precortesianas, es decir, muy anteriores a la conquista española. No hay duda de que los códices que ternemos nos ofrecen un material didáctico extraordinario.

Realmente, solo falta tener paciencia para investigar en torno del material didáctico. Que hubo un gran cataclismo en aquella época, es cierto. Se afirmó en forma enfática que existe un planeta del Sistema Solar Tylar que periódicamente se acerca a nuestro mundo Tierra.

Este planeta, cada vez que llega aquí, causa graves daños.

Cuando se acercó a la órbita terrestre en tiempos del Continente Lemúr, se produjeron enormes terremotos y grandes maremotos. Ese proceso de los terremotos, iniciado por el gigantesco Mundo al que hago alusión, y que ahora es necesario llamarlo con el nombre de Barnárd I, incuestionablemente, acabó con la civilización Lemúrica.

A través de diez mil años de terremotos incesantes y de grandes maremotos y de volcanes en erupción, el Continente Mu se fue hundiendo poco a poco entre las embravecidas olas del Pacífico.

Así que es cierto lo que afirman nuestros antepasados de Anáhuac: “Los hijos del Tercer Sol perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos”.

Y no se equivocaron los Nahuas en esta cuestión.

Y restos de la Lemuria tenemos todavía en el Pacífico. Recuerden ustedes a la Oceanía. Australia misma no es más que un resto de la antigua Lemuria. En la isla de Pascua aparecen algunas esculturas gigantescas, maravillosas, cinceladas, precisamente, por los artistas de la Lemuria.

Esas esculturas han permanecido allí a través de millones de años, resultantes de una de las más inquietantes culturas; bien valdría la pena visitar esa isla.

Así que, en realidad de verdad, dejaron los Lemures testimonio fehaciente de su portentosa civilización. Es lástima que el viejo Continente Mu se viera hundido entre las olas terribles del Pacífico.

Continuando hacia adelante, llegamos al Cuarto Sol. Dice, precisamente, la sabiduría de Anáhuac que: “los hijos del Cuarto Sol perecieron por las inundaciones y que se convirtieron en peces”.

Hace alusión clara la Doctrina de Anáhuac a eso que muchas tradiciones religiosas de distintos pueblos llamaron “Diluvio Universal”. Es claro que ese nombre se refiere, nuevamente, al acercamiento tremendo de Barnárd I.

Cuando tan enorme planeta, en su órbita, volvió acercarse a nuestro Mundo, causó la revolución completa en los ejes de la Tierra. Entonces los polos norte y sur se convirtieron en ecuador, y el ecuador en polos; los mares cambiaron de lecho y se tragaron completamente a la Atlántida. Por eso afirman los Nahuas que: “los hijos del Cuarto Sol se convirtieron en Peces” y, “que la Tierra toda fue tragada por las aguas”. Vean ustedes cuántas veces acertaron nuestros antepasados Nahuas. En realidad de verdad, no se equivocaron.

Ahora, esto que estoy afirmando tiene documentación. Por ejemplo, en el Tíbet, en la ciudad de Nagar, país ubicado exactamente en la meseta central del Continente Asiático, hay una piedra muy interesante recordando la catástrofe de la Atlántida.

Dice tal piedra, que cuando la estrella Baál cayó en el Océano Atlántico, el “país de las lomas de barro” se hundió totalmente entre el océano.

Luego continúa diciendo lo siguiente: “Las gentes todas, vestidas lujosamente, aterrorizadas, entraron en el templo del sacerdote Ra—Mú”. Ante él, las multitudes lloraban y decían: “¡Ra—Mú, sálvanos!”, y querían que el sacerdote Ra—Mú viniera a ellos. Al fin, el sacerdote se presentó en el templo, cierto que entendemos nosotros que se trataba de un templo gigantesco, y dijo: “Vosotros pereceréis con vuestras mujeres y vuestros hijos y vuestros esclavos y vuestras riquezas. Ya os lo había advertido. No quisisteis hacerme caso. Ya no hay remedio, y de vuestras cenizas se levantará una nueva raza”. Haciendo alusión, claro, a nuestra actual raza, a la Raza Aria, que puebla los cinco continentes del Mundo.

Y prosiguió: “Pero si ellos imitan vuestro ejemplo y hacen lo mismo que vosotros habéis hecho, si no comprenden que dar es mejor que recibir, si no llevan una vida recta, perecerán”.

Así lo dijo, y luego continúa la inscripción de aquella piedra afirmando lo siguiente: “Dichas estas palabras el sacerdote Ra—Mú tuvo que callar. El fuego y el humo ahogaron hasta sus últimas letras, y murió como murieron todos”.

Estamos hablando, pues, algo que encontramos en una piedra en Nagar, Himalaya, Tíbet, y ese fragmento es guardado donde están también códices semejantes donde se habla del “país de las lomas de barro”.

Dice que en una sola noche fue sumergido entre el océano, que se partió en varios pedazos y que el océano se los tragó junto con todos sus habitantes. Así pues, en Oriente se dice eso, y aquí, en Occidente, se afirma de forma similar. Esto nos lleva a la conclusión lógica de que realmente existió la Atlántida.

Algunos investigadores científicos han logrado, mediante exploraciones submarinas, descubrir una gran plataforma que va desde América hasta Europa y África. Esa gran plataforma es el Continente Atlante sumergido.

Hace poco, los periódicos anunciaron que unos científicos semi ateos, habían descubierto la Atlántida y que, desde España, habían proyectado una exploración en submarino. No se volvió a comentar nada.

No sé, si sería que el gobierno español, en aquella época, hubiese impedido tal exploración >PI<. Sin embargo, alguien ha podido hacer fotografías de ciudades submarinas. Obviamente, dichas fotografías corresponden a la Atlántida. Los Atlantes, de acuerdo con las tradiciones antiguas encontradas por aquí, por allá y acullá, poseyeron una civilización tremenda.

Se sabe que también lograron crear cohetes atómicos y que algunos cohetes atómicos que crearon, llegaron a la Luna. También hay datos de tradiciones que afirman que los Titanes quisieron conquistar al cielo estrellado, pero que perecieron. Mas entre tantas leyendas, hemos hablado de que sí llegaron con sus naves a los distintos planetas del Sistema Solar.

Pensemos nosotros por un instante en la “Torre de Babél”. Esa torre no hay duda de que existió; no es una torre en el sentido como así se entiende, literalmente, no. Cuando se habla de la Torre de Babél, se hace alusión a los cohetes lanzados al espacio.

Por ejemplo, actualmente, nosotros estamos levantando la Torre de Babel: los cohetes que actualmente se están haciendo, llegan a la Luna y llegan a Marte, y bien pronto, habrá cohetes tripulados para llegar a otros planetas del Sistema Solar.

Creo que se ha proyectado un cohete atómico para el planeta Marte, un cohete tripulado. Yo creo que esa es la Torre de Babél. ¿Quién podría negarlo?. Bien, ya antes los Atlantes la tuvieron, eso es un hecho. Los Atlantes tuvieron templos maravillosos: el templo al Dios Neptuno, por ejemplo, todo hecho en oro, plata y piedras preciosas; grandes ciudades, poderosas culturas. Samlíos era una de las capitales más importantes de la Atlántida. Del aeropuerto de Samlíos salían los cohetes que iban a la Luna y a otros planetas del Sistema Solar.

Parecería un poco atrevido lo que estoy diciendo. Sonaría así como algo fantástico, pero yo no lo he sacado de mi cosecha, no. Esto está escrito en distintos códices antiguos, tradiciones, leyendas, etc.; ahí se han dejado muchas tradiciones en idiomas arcaicos.

De manera que estoy hablando sobre material didáctico que está grabado ya en el norte, en el sur, en el este o en el oeste del mundo. También hemos hallado mucho material didáctico de esta clase, en los códices mexicanos antiguos.

Sencillamente, ante ustedes estoy presentando una especie de resumen de lo que hemos encontrado en diversas leyendas antiguas; procuro hacerlo comprensible al auditorio, eso es todo. Creo que si yo quisiera explicarle al auditorio todo esto con gráficas, con letras antiguas, etc., sería cansada la exposición, y prefiero presentarlo en una forma de relato para hacerlo así más inteligible.

Bien, continuando hacia adelante, les diré que los Atlantes se reproducían ya mediante el sistema de cooperación sexual. Ya no eran los hermafroditas Lemures que se reproducían por gemación. Los Atlantes ya estaban divididos en sexos opuestos y para crear necesitaban de la cooperación, eso es todo. >PI< la revolución de los ejes de la Tierra >PI<. Los Atlantes fueron de estatura un poco menor que la de los Lemures.

Si los Lemures fueron gigantes descomunales de cuatro y seis metros de estatura, los Atlantes, incuestionablemente, tenían una estatura menor, como tres metros, y de dos metros también.

Se han encontrado aquí, en México, restos humanos de gigantes, y esto nos invita a la reflexión. También en Brasil se encontraron esqueletos gigantescos de tres metros de estatura.

Así que, en realidad de verdad, hubo gigantes sobre la faz de la Tierra, porque así lo están demostrando los restos encontrados en México y también en Brasil y en algunos países del mundo.

Hace algún tiempo, yo estuve en Ecuador. Acaeció el hecho de que en una casa se encontró un gigante descomunal de tres metros. Se informó de este hecho inmediatamente a las autoridades, pero el señor cura llegó primero y dijo: “Destruyan este esqueleto, esto es obra del diablo”.

¡No!, no era obra del diablo. Lo que sucede es que se trataba de un fósil antiguo, arcaico, posiblemente de algún descendiente del Continente Atlante. Esta clase de fósiles no deben ser destruidos o apartados, esta clase de esqueletos deben ser estudiados.

Así procederemos en forma justa, decente.

Y continuamos nosotros hacia adelante.

Dicen los Nahuas que: “los hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y los terremotos”. Hemos llegado a un punto muy discutible y bastante espinoso. En verdad, en esta época, los terremotos se hacen cada vez más y más frecuentes. Esto nos invita a la reflexión.

A todas estas, los sabios de los observatorios están apuntando con sus telescopios hacia Barnárd I. Ese es el planeta que ha traído siempre las grandes catástrofes cada vez que se acerca a la Tierra.

Entiendo que tiene una órbita gigantesca; gira alrededor del Sol Tylar.

Ya está nuevamente de camino rumbo a la Tierra. Si nosotros reflexionamos en las catástrofes pasadas, no veo que sea nada raro que ahora pudiera originar catástrofes similares.

Tenemos en nuestra asociación un mapa maravilloso, un mapa que los astrónomos han plasmado. En ese mapa se ve la catástrofe futura.

Barnárd I se acercará demasiado a la órbita terrestre. ¿En qué año será eso?. Bueno, dice Nostradamus que será en el año 1999. Los Mayas afirman en forma enfática que será en el año 2043.

Se le preguntó a un anciano Maya: —¿Tu hijo verá esto?

Respondió: —No, mi hijo no lo verá.

—¿Tu nieto verá esto?

Contestó: —Si, mi nieto lo verá.

Pero el nieto de ese anciano es un hombre ya hecho y derecho, podría tener unos treinta años de edad.

Si el Katún 13 comienza, de acuerdo con los Mayas de Yucatán, en el año 2043, pues la Catástrofe estaría ciertamente cerca. Así lo afirman los Mayas, y los astrónomos apuntan hacia Barnárd I y trazan sus mapas.

Naturalmente, esto no deja de ser un poco inquietante. Coinciden los astrónomos modernos en sus cálculos con los cálculos Mayas, es decir, cálculos Mayas y cálculos de los astrónomos están coincidiendo poco más o menos.

Hay científicos, sin embargo, que piensan distinto, que opinan que este evento podría sucederse por allí en el año 2400. Así que la fecha está bien discutida entre unos y otros. Yo me limito únicamente a decir ante ustedes lo que los Mayas han dicho, lo que los Mayas esperan y lo que los científicos modernos actuales conceptúan.

Cuando se acerque demasiado Barnárd I, es obvio que tiene que traer el incendio universal, porque la fuerza magnética de ese mundo tan gigantesco, que es seis veces más grande que nuestro titán de los cielos, llamado Júpiter, atraerá el fuego líquido del interior del mundo hacia la superficie terrestre, y entonces surgirán por aquí y por allá distintos volcanes, resultantes del acercamiento de semejante mole planetaria.

Y en el próximo acercamiento puede que se repita, incuestionablemente, una revolución de los ejes de la Tierra: los polos se convertirán en ecuador, y el ecuador, en polos; los mares se desplazarán, cambiarán de lecho, y los actuales continentes quedarán sumergidos entre el fondo de los océanos.

Eso es ostensible. Así pues que, de acuerdo con los Sabios de Anáhuac, todo está sucediendo exactamente: “los hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y los terremotos”.

Dejando estas cuestiones del Katún 13 de los Mayas, >IC< quiero dar por cierto que >FC< ciertas historias hablan de guerras que habrán de sucederse antes de la Gran Catástrofe >PI< una Tercera Guerra Mundial.

Se habla de los hombres degenerados u “hombres de dos días”, dice el Katún 13, que serían la vergüenza de esta época. Esos “hombres de dos días”, obviamente, son los homosexuales, los degenerados; de ello se habla en este Katún 13.

Se dice que nunca habían visto tal degeneración como la de los “hombres de dos días”. Dice que todo esto se sucedería antes de la Gran Catástrofe, antes del Gran Incendio Universal.

Coinciden, pues, los Mayas con el Apocalipsis hebreo y con las profecías que hacen los Nahuas en el Calendario Azteca. Lo que sí no dicen los Nahuas es la figura simbólica en la cual nosotros, los hijos del Quinto Sol, nos convertiríamos.

He estado rebuscando viejas tradiciones para ver qué animal nos “corre” a nosotros como Quintos. Solamente en el Corán encontré un símbolo de la Novena Esfera. >FA<