Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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263 EL BODHICITTA

CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

LA INEFABLE EXPERIENCIA DE LO REAL (12:16)

NÚMERO DE CONFERENCIA: 263 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 284)

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:REGULAR

DURACIÓN:13:37

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1977/01/??

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:SEGUNDA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com

[creemos que no es un fragmento de otra grabación sino una introducción breve a la práctica siguiente]

>IA< Hemos insistido —repito— en la necesidad de despertar Conciencia. Bien saben todos ustedes que la Conciencia de los seres humanos está dormida. Es urgente despertarla. Nadie podría llegar a la Iluminación continua y permanente si antes no despertara la Conciencia.

En el Oriente, la Conciencia ya despierta recibe el nombre de Bodhicitta. Es claro que antes de que el Bodhisattva nazca en alguien, debe nacer el Bodhicitta.

Este se desarrolla dentro del clima de las estructuras internas. Este último, el Bodhisattva, se desarrolla —repito— dentro de las estructuras internas del Bodhicitta.

Así que espero que todos los hermanos comprendan la necesidad de poseer el Bodhicitta, es decir, la Conciencia despierta, acrecentada y desarrollada. Quien no posea el Bodhicitta, no logra la Iluminación.

El problema es bastante arduo, sumamente difícil, porque hay que desintegrar todos los agregados psíquicos que en su conjunto constituyen el Ego, el Yo, el Mí mismo, el Sí mismo. Se necesita que ustedes desintegren la totalidad del Ego si es que quieren, en verdad, llegar al despertar absoluto de la Conciencia. Solo quien posea la Conciencia despierta, podrá llegar a la verdadera y real Iluminación.

Quiero que entiendan que vivimos en el mundo de la relatividad, en el universo de la relatividad. Aquí, todo es dualista, en todo existe el pro y el contra, la tesis y la antítesis, lo bueno y lo malo. Este mundo es muy doloroso, es un mundo dualista. Hay necesidad en verdad de comprender que, dentro de este mundo relativo en que existimos, existe el dolor, la amargura, el sufrimiento.

La maquinaria de la relatividad está condicionada por la Ley de Causación Cósmica. Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa. No hay causa sin efecto, no hay efecto sin causa. Nosotros necesitamos dar el gran salto para caer en el Vacío Iluminador y experimentar la verdadera libertad que no es del tiempo, que está más aliá del cuerpo, de los afectos y de la mente. El Vacío Iluminador, insisto, es grandioso, es vida, es la unidad de la vida libre en su movimiento. ¿Qué hay más allá de la mecánica de la relatividad? El Vacío Iluminador.

Si todas las cosas se reducen a la unidad, la unidad de la vida ¿a qué se reduce? Indubitablemente a todas las cosas. Eso se ha de experimentar. Eso se siente en el Vacío Iluminador. Allí reina la verdadera felicidad, que no es del tiempo, la dicha inagotable más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente.

Existen muchos cielos y muchos infiernos, y muchos supracielos y muchos infrainfiernos. Los santos ganan el derecho de entrar a cualquier cielo y de regresar nuevamente a la Tierra. Los perversos se hunden en los infrainfiernos. Pero, en verdad, la dicha verdadera está más allá de los cielos y de los infiernos. La dicha verdadera está más allá de la maquinaria de la relatividad. En síntesis, diremos lo siguiente: el Vacío Iluminador y la maquinaria de la relatividad son el par de opuestos de la filosofía. Hay que pasar todavía más allá del Vacío Iluminador y de la mecánica de la relatividad. Hay que dar el gran salto para caer entre el seno de la Gran Realidad. Nos interesa la Gran Realidad, la vida libre en su movimiento, más allá de la maquinaria de la relatividad y más allá del Vacío Iluminador.

Ustedes tienen que trabajar sobre sí mismos para desintegrar el Ego y despertar. Sin embargo, hay un problema que ustedes tienen muy difícil, y es que ustedes todavía no han experimentado la verdad.

Oyen hablar de la verdad, pero no la conocen, les falta esa experiencia. Cuando uno no ha experimentado nunca la verdad, obviamente, le falta algo; le falta ese resorte: es el que nos anima, el que nos da capacidad para trabajar sobre nosotros mismos, el que nos promueve, el que nos incita a la lucha activa sobre nosotros mismos.

Ustedes no han experimentado eso que no es del tiempo. Nunca jamás en su vida se han sumergido entre el Vacío Iluminador. No saben qué cosa es la Talidad, es decir, la Gran Realidad, no la conocen. Si alguna vez en la vida experimentaran la verdad, se tornarían diferentes; comenzarían a trabajar con una intensidad aterradora sobre sí mismos y, muy pronto, se liberarían. Necesitan experimentar eso.

Por ello se necesita, antes que todo, aprender a meditar. Durante la práctica de la meditación, el cuerpo debe relajarse completamente, ningún músculo debe quedar en tensión jamás. Debe vaciarse la mente para que esta quede sin pensamiento alguno, y entregarse en brazos de su Dios.

Existe un mantra que les permitirá a ustedes sacar la Conciencia de entre el Ego para experimentar más tarde el Vacío Iluminador, eso que es la verdad, eso que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente. Lo hemos enseñado a hermanos de Tercera Cámara. Ustedes son de Segunda, pero como todavía no hay aquí Tercera Cámara, vamos a enseñarles ese mantra para que vayan de una vez trabajando con la meditación. El mantra es sencillo y quedará grabado aquí, en las cintas de las grabadoras. Pongan mucho cuidado.

GAAAATEEEEE, GAAAATEEEEE, PARAGAAAA-TEE EEE , PARASAMGAAAATEEEEE, BOOOODHIIIIIIII, SUAAAAAHAAAAA …

Repito:

GAAAATEEEEE, GAAAATEEEEE, PARAGAAAATEEEEE, PARASAMGAAAATEEEEE, BOOOODHIIIIIIII, SUAAAAAHAAAAA …

Ese mantra se vocaliza con verbo silenciado —el verbo silenciado es poderoso—, es decir, no articulado, mentalmente. Se cantará muchas veces, miles de veces, con los brazos relajados, el cuerpo completamente suelto, la mente vacía de toda clase de pensamientos. Ni un solo pensamiento, ni un solo deseo, ni un solo recuerdo; nada de nada, de nada.

Los ojos cerrados, tratando de adormecerse.

Un día, no importa cuál —el tiempo no nos importa en estas estudios—, mediante ese mantra y la sabia meditación, la Esencia será sacada de entre el Ego y, en ausencia del Ego, caerán ustedes en el Vacío Iluminador más allá —repito— del cuerpo, de los afectos y de la mente. Entonces experimentarán un elemento que transforma radicalmente: conocerán la verdad.

Jesús el Cristo dijo: «Conoced la verdad y ella os hará libres». Ustedes no conocen la verdad. Necesitan conocerla, experimentarla, no por lo que otros digan o dejen de decir, sino como cuando uno mete el dedo en la lumbre y se quema. ¿Entendido? Cualquier idea que uno tenga sobre la verdad, no es la verdad.

Cualquier opinión que uno se forje sobre la verdad, no es la verdad, aunque la opinión sea muy seria. Lo que uno crea no es la verdad; lo que no crea tampoco es la verdad. Repito, hay que experimentar la verdad en la misma forma en que uno mete el dedo en la lumbre y se quema, directamente, sin el proceso deprimente de la opción, más allá de todo racionalismo. Este ejercicio, que se ha dado a ustedes para experiencia directa de eso que no es del tiempo, debe ser para trabajarlo todos los días, diariamente, hasta conseguir un día la experiencia de la verdad. Cuando lo logren, tendrán mucho ánimo y fuerza suficiente como para trabajar sobre sí mismos, directamente.

Hoy por hoy, a ustedes les falta la experiencia de la verdad. No la han tenido nunca, no saben qué cosa es la verdad; viven en un mundo de creencias, de opiniones, de teorías, pero no conocen la verdad.

¿Quién se la podría dar? Nadie. Ustedes tienen que experimentarla por sí mismos. ¿Me han entendido? Eso es lo que se necesita, eso es importantísimo.

Durante el curso de este trabajo, un día llegarán ustedes a penetrar en algún cielo maravilloso. Los felicito si entran en cualquier cielo, pero eso no es todavía la Gran Realidad. En los cielos viven muchos santos que tienen que regresar de nuevo a la Tierra. A nosotros nos interesa pasar más allá de los cielos, de cualquier cielo por brillante que el cielo sea, y llegar a la verdad, a la Gran Realidad. >FA<