Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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244 COMENTARIOS DEL MAESTRO A LAS CONCLUSIONES DEL PRIMER ENCUENTRO DE DAMAS GNÓSTICAS

CONFERENCIAS INEXISTENTES EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO

TÍTULOS EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

EL SENDERO DE LA REGENERACIÓN SEXUAL (29:24)

NÚMERO DE CONFERENCIA: 244

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:REGULAR

DURACIÓN:29:24

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1976/11/??

LUGAR DE GRABACIÓN:HOTEL MARRIOTT GUADALAJARA (MÉXICO)

CONTEXTO:I ENCUENTRO DAMAS GNÓSTICAS (CONGRESO 1976)

FUENTE DEL TEXTO:2ª EDICIÓN IMPRESA DEL QUINTO EVANGELIO

>IA< Ciertamente, hay casos, como los de los homosexuales y lesbianas, que podríamos considerar como perdidos, porque en nombre de la verdad >IC< ambos casos son semillas degeneradas que no sirven para nada. Realmente, un homosexual es una semilla podrida que no puede germinar. Para que tal semilla germinara necesitaría regenerarse. Y podría intentar la regeneración >FC< aunque es muy difícil, por cierto, que tal semilla se regenerara. Normalmente es un caso perdido, no se regenera.

Más si un homosexual por ejemplo –o una lesbiana–, se lo propusieran, podrían lograrlo en verdad a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

Se necesitaría que, en ese caso, el infrasexual tuviese en su mente los datos de la regeneración.

Es obvio que si en verdad su arrepentimiento fuese sincero, lograría tal regeneración, mas es cierto y de toda verdad que el arrepentimiento de los homosexuales y lesbianas suele ser meramente superficial, intelectivo; rara vez tal arrepentimiento llega hasta las profundidades mismas de la Conciencia.

Se arrepienten en forma esporádica y luego vuelven nuevamente a sus costumbres degeneradas. Total que, es raro el infrasexual que toma en serio el arrepentimiento, o mejor dijéramos, que mantiene continuidad de propósitos en el mismo.

Mas si hubiese alguien que tuviese continuidad de propósitos en el mismo, obviamente, podría regenerarse apelando, en este caso, a una clave de tipo regenerativo. Me refiero claramente al secretum secretorum de la Alquimia, a ese fino artificio tan simple que se conoce como la conexión del lingam-yoni sin derramar jamás el Vaso de Hermes Trismegisto, el tres veces gran de Dios Ibis de Thot.

Así que si algún infrasexual aceptara esta fórmula y en verdad trabajara con ella durante toda la vida, conseguiría la regeneración de la semilla. Mas, sin esa clave, sin ese trabajo, no se logra la regeneración de la semilla.

Conocí el caso de un infrasexual, homosexual, degenerado, que aceptó la gnosis, que juró ante el ara no volver jamás a su inmundo camino de lascivias.

Sin embargo, cuando tuvo oportunidad de casarse, no quiso casarse. Conclusión: se volvió viejo y nunca se casó; en secuencia, jamás se regeneró.

De nada serviría el mero mero arrepentimiento del infrasexual, si no actuase inteligentemente. Como fundamento de la regeneración está el matrimonio, mas si el homosexual –o la lesbiana– no lo acepta, la regeneración no es posible, aunque se arrepienta.

Desgraciadamente , el arrepentido homosexual o lesbiana rara vez se resuelve a casarse con una persona del sexo opuesto. Pongo énfasis y subrayo esto de «persona del sexo opuesto» porque resulta que ahora se casan, en Estados Unidos y en Inglaterra, los homosexuales y las lesbianas unas con otros y otras con otras. De manera que por eso subrayo.

No es suficiente simplemente el arrepentimiento de un infrasexual. Se necesita que trabaje en la Novena Esfera si es que quiere la regeneración . Pero raro es el homosexual –o la lesbiana– arrepentido realmente que convierte en hechos su arrepentimiento; que se resuelva, de verdad, a casarse con una persona del sexo opuesto. Muy rara vez se dan esos casos. Por eso les digo a ustedes que de un millón de homosexuales o de lesbianas, cuando mucho, uno puede regenerarse. Ese es mi concepto. [Aplausos]

Discípulo. Gracias, Venerable Maestro, pero le voy a pedir un favor. Para que no queden dudas entre todas las asambleístas vamos a leer las conclusiones del tema que se estaba poniendo en discusión, tema llamado «Hábitos negativos». Trata la hermana de la masturbación, el lesbianismo, la homosexualidad en general. Las conclusiones son las siguientes:

  1. Capacitación adecuada para las damas que se dedicarán a la instrucción infantil o kínderes gnósticos, para que sepan orientar; desde los más pequeños hasta los niños más grandes, en todo lo relacionado al sexo, tanto en el niño como en la niña.
  2. Explicar de una forma adecuada y con lenguaje sencillo todo lo relacionado con la sexualidad, y, lo que es más importante, la búsqueda de la verdad para evitar más adelante traumas sexuales de tipo psicológico en la adolescencia, que tan en boga están en los últimos tiempos.
  3. La orientación en los adolescentes con problemas homosexuales de diferente índole, utilizando medias didácticos y bien programados como son las películas, las micro filminas, las láminas instructivas y, en fin, todo material que permita toda capacidad de comprender en el adolescente con problemas sexuales, o más exactamente, con hábitos negativos bien arraigados en su psiquis inferior.
  4. La petición a nuestra Madre Kundalini es necesaria para lograr nuestra regeneración total.

El Venerable Maestro tiene la palabra al respecto de las conclusiones.

Maestro. Esas conclusiones realmente son extraordinarias. Abarcan en general todos los aspectos relacionados con el sexo. lncuestionablemente, si no se producen cambias fundamentales en la vida sexual, tampoco es posible que se produzcan cambias básicos dentro de lo psicosomático y lo social.

Para bien de la Gran Causa han sido sacadas esas conclusiones, que deben ser puestas en práctica dentro de todo el Movimiento Gnóstico Internacional. En nombre de la Gran Ley, doy gracias a todas las hermanas gnósticas aquí presentes por la magnífica labor que han realizado. Conclusiones producto de sus estudios y análisis que, indubitablemente, beneficiarán a toda la humanidad doliente. Es obvio que todas estas conclusiones deben ser debidamente publicadas a fin de que el Movimiento Gnóstico Internacional, en general, pueda recibir el beneficio.

Por lo tanto -repito-, felicito a todas las damas aquí presentes por tan preciosa labor.

Indubitablemente, el sexo es el fundamento de toda creación. Sin el sexo, la transformación social de la humanidad se hace algo más que imposible.

Freud, en su psicoanálisis, da a entender que todos los aspectos psicológicos de la vida tienen sus raíces en el sexo. Incuestionablemente, Sigmund Freud lográ avances extraordinarios en ese sentido.

En el sexo está la mayor fuerza que puede liberar o esclavizar al ser humano. Por eso es que el estudio de la sexología trascendental es siempre urgente, inaplazable, impostergable. El sexo, en sí mismo, es el fundamento de todas nuestras actividades biopsíquicas. El sexo es la fuerza más extraordinaria del universo. La energía sexual es imponderable. Deviene originalmente del Sol y bulle y palpita en todo lo que es, en todo lo que ha sido, en todo lo que será. Se halla latente en todo átomo, en el interior de cualquier ion o electrón y en la más infinita partícula atómica. La energía sexual hace posible la existencia del universo.

Sin esa energía, el universo no existiría.

Así que cuando uno atiende los problemas sexuales, de hecho, atiende los problemas del universo interior que cada uno de nosotros en su psiquis lleva.

Quiero también decir a todas las damas aquí presentes que, solo mediante el trabajo en la Forja de los Cíclopes, es posible la desintegración radical de nuestros propios defectos de tipo psicológico.

Los distintos psicólogos y parapsicólogos del mundo entero, los psicoanalistas, los secuaces de la escuela de Sigmund Freud, piensan que es posible hacer cambios en la psiquis sin contar con el problema sexual. Indubitablemente, el problema sexual es básico, y no son posibles cambios psíquicos de ningún tipo si no se logran primero cambios de tipo sexual.

Se debe orientar sexualmente a los varones, y a las niñas, a los adolescentes, a las adolescentes y, en general, a toda persona. Los niños y niñas están abandonados, propiamente, en el aspecto sexual. No se les da por estas tiempos la educación que ellos necesitan. Las niñas, los niños, en las escuelas, en los colegios, no reciben una información correcta sobre el sexo.

Hoy por hoy, desgraciadamente, en algunas escuelas de América, se les está enseñando a las criaturas el vicio horripilante de la masturbación.

Lo más curioso es que en algunos institutos se lleva un récord de los afiliados, y si se masturban, son mirados como personas inteligentes y normales, y si no se masturban, se les mira, sencillamente, como anormales. A ese grado de degeneración ha llegado la cultura actual.

Nosotros, los gnósticos, necesitamos llevar nuestros principios de regeneración no solamente a los lumisiales, sino también a todas las escuelas de educación pública. A todos los institutos, a todos los colegios, a todas las organizaciones que tengan alguna relación con el terreno meramente educacional. Así, en esa forma. trabajamos por un mundo mejor.

Con dolor profundo vemos cómo muchos niños y niñas, desde la infancia, se orientan en la escuela por el canmino de la masturbación o por el camino del homosexualismo y del lesbianismo. Parece increíble, pero hay actualmente escuelas de niñas, de señoritas, donde el lesbianismo está de moda en una forma tremenda, y eso es horripilante. Hay escuelas para varones donde el homosexualismo es el plato de cada momento. Por todas estas causas y motivos, conviene que trabajemos, que laboremos entre la humanidad tratando de regenerar a esta especie degenerada, tratando de llevar el conocimiento a los que viven en la ignorancia. Sí, se ha hecho una hermosa labor, se han estudiado detalladamente todas estas cuestiones relacionadas con la problemática sexual y, por ende, puedo decirles a ustedes que el trabajo ha sido fecundo y creador.

Deben, pues, las damas gnósticas que han asistido a estos trabajos laborar pacientemente en sus respectivos países, tratar de llevar estos conocimientos a la humanidad, laborar con infinita paciencia en favor del prójimo. Solo el amor y el sacrificio pueden hacer de esta Tierra un mundo mejor.

Así, mis estimadas hermanas gnósticas, que, al conocer esas conclusiones, no puedo menos que sentir infinita admiración y veneración por esta honorable concurrencia.

Aguardo que todas ustedes permanezcan firmes en el real camino, que tengan continuidad de propósitos en este sentido, que logren en verdad conservar este ideal para trabajar incesantemente en favor de la humanidad. Ojalá, al salir de este Congreso, no cambien de conceptos, no cambien de parecer, no olviden sus originales ideas y propósitos. Ojalá, al salir de este Congreso, lleven en sus corazones esa flama encendida del amor, esa flama que ardía firme dentro de este sagrado recinto.

Incuestionablemente, el amor, en sí mismo, es el summum de la sabiduría. Por eso dijo Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot: «Te doy amor; en el cual está contenido el summum de la sabiduría». El amor es una sustancia cósmica universal que se halla latente en cada partícula atómica del universo.

El sexo, en sí, es infinitamente sagrado. El acto sexual es realmente la consubstancialización del amor en el realismo psicofisiológico de nuestra naturaleza.

El Sahaja Maithuna, el tantrismo es, precisamente, el sacramento de la Iglesia de Roma, es decir, de la Iglesia del Amor, porque Roma, a la inversa leída, significa amor.

Hay Tres Fuerzas Primarias en la naturaleza y en el cosmos. La primera es el Santo Afirmar; la segunda, el Santo Negar; la tercera, el Santo Conciliar. La primera es el Padre; la segunda, el Hijo; la tercera, el Espíritu Santo. La primera es, en realidad, la fuerza positiva; la segunda, la fuerza negativa; la tercera, la fuerza neutra. El hombre representa la fuerza positiva; la mujer, la fuerza negativa; el Espíritu Santo es la fuerza neutra. Una sola fuerza no puede crear. Por ello es que el Pranayama, por ejemplo, no podría crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Un hombre manejando el Pranayama, o trabajando con el Vajroli-Mudra, jamás podría crear, por tal motivo, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Con una sola fuerza no podría crear. Una mujer, usando el Vajroli-Mudra, tampoco podría, con una sola fuerza, con la negativa, crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Para que haya creación se necesita que las Tres Fuerzas –positiva, negativa y neutra– incidan de hecho en un punto dado. Solo mediante el sacramento de la Iglesia del Amor puede lograrse esto. Cuando el hombre y la mujer se unen sexualmente, pueden crear. La fuerza positiva y la fuerza negativa se concilian mediante la tercera fuerza, que es la neutra.

Esas tres fuerzas sí pueden crear: a un hijo o, en el mejor de los casos, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Así que transmutando realmente la libido sexual, citada por San Agustín, se pueden crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

lncuestionablemente, cuando no se derrama el Vaso de Hermes Trismegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, durante el Sahaja Maithuna, entonces el esperma sagrado –o las secreciones sexuales– se transmuta en el mercurio de la filosofía secreta, en el alma metálica del Exioehary, es decir, en el alma metálica del esperma. Este mercurio tiene que pasar por todo un proceso de transformación antes de que se pueda trabajar con el mismo.

En primer lugar, el mercurio de los sabios tiene un color negro como el carbón. San las aguas inmundas, representadas por el cuervo negro de la Alquimia.

En segundo lugar, cuando ya el practicante ha sublimado el sacramento de la Iglesia de Roma, entonces, de entre sus aguas negras, se extrae la gelatina blanca, es decir, las aguas negras se transforman en blancas. Tales aguas están simbolizadas o alegorizadas claramente por la blanca paloma del Espíritu Santo.

Posteriormente, esas aguas blancas deben transformarse aún más para convertirse en aguas amarillas. El mercurio tiene su real color que es el amarillo.

Al llegar a estas alturas, sucede que hay un símbolo.

El símbolo es el águila amarilla. Al llegar a estas alturas, el mercurio está listo para recibir el azufre, es decir, el Fuego. Cuando el azufre es liberado de sus prisiones hace fecundo el mercurio. Mas antes hay que preparar el mercurio a través de muchas sumas, restas, multiplicaciones y divisiones de distintos elementos y subelementos atómicos y subatómicos.

Conforme los esposos, hombre y mujer, refinan el acto sexual, conforme hacen más y más sublime el sacramento de la Iglesia de Roma, el mercurio pasa por todas estas operaciones alquimistas y aritméticas.

Al fin, un día se prepara para recibir al azufre. El azufre rojo resplandece dentro del mercurio.

La sal tampoco puede ser olvidada. Ella está presente en todas las secreciones del organismo humano, máxime en las secreciones sexuales. Así pues que también la sal pasa por sus correspondientes sublimaciones.

Sal, azufre y mercurio mezclados ascienden, por último, en forma de serpiente por la espina dorsal del asceta gnóstico. Conforme la sal, el azufre y el mercurio suben, van despertando los distintos chakras de la espina dorsal.

El primero que despierta está a la altura de los mismos órganos creadores; es la Iglesia de Efeso, que nos confiere poderes sobre el elemento tierra.

El segundo chakra que se abre está a la altura de la próstata en el varón y del útero en la mujer; es la Iglesia de Esmirna. El tercer chakra que se abre está a la altura del plexo solar, en la región umbilical; es la Iglesia de Pérgamo. El cuarto que se abre está a la altura del corazón tranquilo; es la Iglesia de Tiatira.

El quinto está a la altura de la laringe creadora; es la Iglesia de Sardis. El sexto está a la altura del entrecejo; es la Iglesia de Filadelfia. Y, por último, el séptimo está a la altura de la glándula pineal; es la Iglesia de Laodicea.

El primer chakra nos confiere poderes sobre el elemento tierra; el segundo nos confiere poderes sobre el elemento agua; el tercero, sobre el elemento fuego; el cuarto, sobre el elemento aire; el quinto, sobre el éter y nos da la clariaudiencia; el sexto nos confiere la clarividencia; el séptimo nos confiere la polividencia.

El excedente de la sal, del azufre y del mercurio, en una octava superior, cristaliza en la forma de cuerpo astral. En una segunda octava más alta, cristaliza en la forma del cuerpo de la mente. En una tercera octava aún más elevada, cristaliza en el cuerpo de la voluntad consciente.

Cuando alguien posee los cuerpos físico, astral, mental y causal, recibe, por tal motivo, los principios anímicos y espirituales y, de hecho, se transforma, se convierte en un hombre, en una verdadera mujer, en un verdadero ser humano en el sentido más completo de la palabra. Antes de ese instante, y aunque sea un poco doloroso, he de afirmar ante las distinguidas damas aquí presentes que todavía no se es ser humano, que todavía se pertenece al mundo de los animales intelectuales, es decir, de los mamíferos racionales.

Lo que estoy diciendo aquí también lo dicen los profesores de Medicina en la Universidad de México.

Ellos dicen que nosotros somos mamíferos racionales, y ningún estudiante protesta por ello; mucho menos nosotros, los gnósticos, que conocemos el cuerpo de doctrina.

Así pues que convertirse en verdaderos seres humanos es indispensable. Distíngase entre el animal intelectual, equivocadamente llamado hombre, y el hombre verdadero. Si colocamos frente a frente a un hombre verdadero y a un animal intelectual, físicamente se parecerán, mas en el fondo son diferentes.

Observen sus procesos psicológicos y entonces comprenderemos cuán distintos son, pues, en realidad de verdad, los procesos psicológicos del hombre auténtico son absolutamente distintos a los procesos psicológicos del animal intelectual.

Así que, al tratar de estos aspectos, volvemos a la cuestión sexo: no podría uno convertirse en un verdadero y legítimo ser humano si antes no ha conocido la ciencia de la regeneración sexual. Por ello, el estudio sustancioso y detallado que las honorables damas gnósticas que están aquí presentes han hecho es verdaderamente digno de toda admiración.

Ahora bien, quiero poner cierto énfasis y aclarar ciertas cuestiones. Sucede que muchos hermanos y hermanas demoran demasiado en el advenimiento del Fuego, es decir, pasa y pasa y pasa el tiempo y no reciben el Fuego; practican y practican magia sexual y nada, se les niega el Fuego. Esto se debe, sencillamente, a que no refinan el sacramento de la Iglesia de Roma; trabajan de una forma muy ruda, muy animalesca. Por ese motivo, no preparan el mercurio, se quedan en las aguas negras.

Cuando uno comprende que las aguas del mercurio, en principio, son negras como el carbón; cuando uno comprende que, en principio, sus aguas son tenebrosas, entonces también comprende que debe blanquearlas, y solamente esto es posible refinando el sacramento de la Iglesia de Roma, haciendo del coito –como dijera San Agustín, gran Patriarca gnóstico– una forma de la oración. Si refinan el mismo acto sexual y lo vuelven más trascendental, más místico y sublime, entonces las aguas pronto se volverán amarillas y, por último, recibirán el azufre rojo de los sabios.

Así pues, ustedes pueden demorar o acelerar el advenimiento del Fuego. Todo depende de ustedes y nada más que de ustedes. Si refinan el sacramento de la Iglesia de Roma, recibirán el Fuego rápidamente; mas si no lo refinan, sus aguas continuarán negras.

Todo esto es conveniente aclararlo para bien de la Gran Causa. Todo esto es indispensable. Así que el sexo, en sí mismo, es un sacramento.

Invito a todas las hermanas aquí presentes a laborar intensamente en favor de la humanidad, a difundir estas enseñanzas por los cuatro puntos cardinales de la Tierra.

Hermanas, en nombre de la verdad, os felicito nuevamente por estas geniales trabajos que han de repercutir en los cuatro puntos [cardinales] del universo.

iPaz Inverencial! [Aplausos] >FA<