Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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230 HERCÓLUBUS, EL EGO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

BASAMENTO LÓGICO TRASCENDENTAL DEL TRABAJO INTERIOR (26:12)

NÚMERO DE CONFERENCIA:230

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA

DURACIÓN:26:12

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1976/??/?? (ESTIMADA)

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com

>IA< Claro que cuando llegó Hercólubus a finales de la Lemuria –Hercólubus siempre llega al final de toda raza–, fue pavoroso. Esa enorme masa de Hercólubus atrajo el fuego de los volcanes hacia la superficie y se inició una época de maremotos y terremotos, pero iterrible, terrible! Tan terrible que al fin se acabó la Lemuria a través de diez mil años de terremotos, que los iniciá Hercólubus.

Hercólubus actúa terriblemente. Cuando llegó Hercólubus al final de la Atlántida, se formó una revolución de los ejes de la Tierra: los mares se volcaron sobre la Atlántida, y adiós mundo. Perecieron todos los seres humanos de la Atlántida, millones de seres humanos, toda la Atlántida, con su poderosa civilización, se hundió entre las aguas del océano Atlántico.

Ahora ya viene otra vez Hercólubus, ya está a la vista de todos los observatorios, y hay mapas trazados por los astrólogos. Cuando llegue, va a ser pavoroso, se acabará esta raza. Los continentes actuales, después de haber sido incinerados, serán tragados por las aguas. Los sobrevivientes van a quedar en una isla secreta, aguardando que surjan cielos nuevos, tierras nuevas de entre el fondo de los mares. Y en esas tierras vivirá una humanidad nueva. ¡Una humanidad nueva!, y los sobrevivientes se convertirán en núcleo raíz de esa futura raza. Eso sí, no se admitirá en la futura raza, durante la Edad de Oro, a nadie que tenga Ego, porque cualquier persona con Ego que fuera admitida sería suficiente como para que acabara con la Edad de Oro. Las personas que tienen Ego serán excluidas, no tendrán derecho a tomar cuerpo en la nueva raza. Se les apartará como si fueran la peste, y con justa razón.

En la Edad de Oro que aguarda al mundo, no habrá nada de lo que actualmente existe, por ejemplo: automóviles, aviones; todo eso se considerará tabú, pecado y, por un tiempo, hasta pintar una rueda va a ser prohibido, se considerará pecado. Y todas las cosas que nosotros tenemos ahora, serán miradas con horror, como pecado, como cosas de una raza maligna.

Pero a cambio de eso, existirán pirámides, templos formidables de Misterios, una edad de esplendores inefables, de amor, fraternidad. No habrán fronteras, ni guerras, ni tanques, ni dinero; todo eso se acabará, el dinero se acabará. No habrá necesidad de dinero para poder vivir. Un mundo de felicidad, de amor y de fraternidad. Un mundo donde no hay fronteras, un mundo donde no hay espías, donde no hay ejércitos, donde no existe el odio, es un paraíso, ¿verdad? Esa será la futura Sexta Raza Raíz en su Edad de Oro. Por eso dice Virgilio, el poeta de Mantua: «Ya llegó la Edad de Oro y una nueva progenie manda».

Discípulo. Maestro en una de sus conferencias indica usted que eliminando el cincuenta por ciento de esos Egos pasa a determinado lugar; o sea, al éxodo…

Maestro. Sí, por lo menos debería desintegrar siquiera la mitad del Ego, porque estas no son enchiladas. Desintegrar el Ego, pues siquiera eso ¿no?, siquiera la mitad. Será llevado, entonces, donde debe ser llevado, con el éxodo. En el éxodo, se conducirá a los que siquiera eliminaron, aunque sea, la mitad del Ego.

D. ¿En todos los cuerpos o nada más en el físico?

M. Bueno, Ego en su totalidad, sin divisiones ni subdivisiones, Ego. El que haya eliminado el Ego, siquiera un cincuenta por dento, se le llevará a donde se le debe llevar: a una isla donde serán preparados los que lleguen allí para que puedan, más tarde, ingresar en los nuevos continentes de la nueva raza.

Porque va a haber varios filtros: uno es el filtro de los que van a pasar a tomar parte del nuevo éxodo.

Otro, el filtro de los que, ya en la isla donde van a ser llevados, puedan ser seleccionados para vivir en los nuevos continentes. De manera que habrá una serie de selecciones. Los que pasen ya a las tierras nuevas, ya no pueden tener Ego. No se dará autorización para que pase nadie que tenga Ego para vivir en esas tierras nuevas que van a surgir del fondo de los mares; será algo que quedará totalmente prohibido.

Personas con Ego quedarán aisladas y luego muertas, serán muertas, porque de lo contrario destruirían la Edad de Oro, dañarían a las otras. Es como una naranja podrida entre un cesto de buenas naranjas: la podrida acaba con las buenas naranjas; así claro, las pudre también. Elementos que tengan Ego no se les puede dar la oportunidad de vivir en la Edad de Oro; no es posible, la dañan, destruyen la Edad de Oro. Eso es claro. Las personas que tienen Ego son problemáticas.

D. Los que logren pasar, ¿están propensos para la caída de nuevo?

M. Aunque sean seleccionados y llevados a la isla donde se les va a llevar, si en esa isla no terminan su trabajo de disolución del Ego, no tendrán derecho a formar parte de los nuevos continentes, de la nueva humanidad.

D. Yo decía que si están propensos a caer todavía.

M. iAh! En lo de caer, eso sí, hasta los Dioses se van para abajo, eso es normal. ¿Quién no está propenso a caer? Como descuide uno la guardia va para abajo. Yo mismo si llego a descuidar la guardia, voy para abajo. ¿Quién no está propenso? iTodos! Pero uno tiene que aprender a vivir peligrosamente ¡peligrosamente! Eso es claro.

D. Maestro, ¿Hercólubus es un planeta involutivo?

M. Bueno, tiene una humanidad allí involucionando.

D. Y seres del planeta Tierra, ¿pueden pasar allá?

M. ¿Y a qué van allá? Si ellos no tienen ningún negocio allá. Uno tiene que arreglar sus negocios donde los tiene. Los terrestres arreglan sus negocios aquí, aquí donde deben sus cuentas, aquí es que tienen que cancelar sus deudas, no es por allá. Es aquí, aquí las deben y aquí las pagan. Es como si tú debieras una deuda aquí y la vas a pagar en París, ¿a qué viene París, en este caso, si la deuda la tienes aquí?; o si uno debiera, por ejemplo, mil pesos aquí, en Puerto Vallarta, y va a buscar a quién pagárselas por allá en México, seria absurdo ¿no? Es aquí donde hay que pagar, aquí se debe y aquí se paga lo que se debe. ¡Eso es obvio! Así mis queridos amigos, los tiempos están difíciles. Es que el que tiene Ego es problemático, ¡es problemático! Porque el que tiene Ego es torpe por naturaleza, torpe. Se cree genial. Hay individuos que tienen una erudición libresca terrible, ¡terrible! Se creen ellos geniales, no se dan cuenta que son terriblemente torpes. Ellos se sienten geniales con su erudición libresca, y son torpes, con perdón, más torpes que cualquier simple pescador o trabajador del campo; son más torpes porque su misma erudición no les deja comprender lo que es sencillo y simple.

Veamos nosotros, por ejemplo, los misterios del sexo, aquí dados entre líneas por distintos Maestros.

En Alquimia, se da entre líneas siempre ese sencillo sistema relacionado con el sexo, ese fino artificio que significa la conexión del lingam-yoni sin derramar jamás el Vaso de Hermes Trismegisto. Bueno, después, leído eso, ¿qué sabemos? Que mediante tal sistema, el esperma sagrado se convierte en energía, que la energía se bipolariza, que asciende por los cordones de Idá y Pingalá que guardan relación con el bazo y el simpático, todo eso lo sabemos; que al fin los átomos solares y lunares, cerca del Triveni, hacen contacto para despertar la tercera fuerza, que los orientales denominan Kundalini; que esa tercera fuerza asciende por la espina dorsal, etc.

De manera que todo eso es muy simple de comprender, y no se necesita ser erudito para poderlo realizar por sí mismo. Pero vaya a ver a un individuo complicado con el intelecto a ver si te lo acepta: ¡Imposible! –te dice–. Para poder crear un hijo un solo zoospermo no es suficiente. Se necesita la presión de millones para que uno sea seleccionado y entre en el ovulo, y de acuerdo con la ley de Einstein…

–Bueno, amigo –le digo yo a cualquiera–, la teoría de Einstein dice que «la masa se transforma en energía y la energía se transforma en masa». Luego, entonces, el esperma sagrado se convierte en energia.

¡Ah! ¿Sí? Pero Einstein dice también que la energía es igual a masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado, y deacuerdo con eso, usted quiere entonces pasar más allá de la velocidad de la luz al cuadrado, eso no puede ser. Usted está equivocado, usted ignora la teoría de la relatividad.

Y por ahí se le van, se le van y se le van y, conclusión, para ellos será «el llanto y el crujir de clientes».

Con todo su intelecto van a los Mundos Inflemos a involucionar en el tiempo hasta la Muerte Segunda; cargados de teorías e involucionando dentro de los Mundos Infiernos hasta la Muerte Segunda.

«Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el Reino de los Cielos». Así dicen las Bienaventuranzas. Es decir, en este caso, los «pobres de espíritu», se refiere, indudablemente, a aquellos individuos que no tienen erudición libresca, que son simples y sencillos, ingenuos; ellos comprenden estas sencillas verdades con una gran naturalidad.

Trabajan sobre sí mismos y se autorrealizan.

Pero aquellos que tienen cincuenta mil teorías, esos no se autorrealizan. A ellos les falta llegar a tener un lugar libre como para que lo divinal entre en ellos. Para ser más claros, ellos están llenos de sí mismos. No tienen un cupo por allá, aunque sea chiquito, como para que la enseñanza entre en ellos; están demasiado llenos de sí mismos. ¿En qué lugar puede entrar en ellos el conocimiento? No hay un lugar libre para que entre en ellos el conocimiento.

iEstán llenos de sí mismos! En tales condiciones, fracasan. Si seles dice, por ejemplo, a esos eruditos: –Hombre, imagínese usted, las aguas de un lago bajo el sol, esas aguas se evaporan y se convierten en nubes, las nubes a su vez en rayos y truenos.

–¡Ah, no, imposible!, las aguas no se van a convertir en rayos y truenos.

–Pues no, claro está que no; primero tienen que transformarse en nubes, y las nubes, en rayos y truenos.

–No, no, tampoco, eso no es así: es que las nubes tienen que polarizarse a sí mismas, y no son las nubes, es la energía que, al fin, se polariza a sí misma, Y de la energía polarizada nacen rayos.

Y en todos estos detallitos, esos eruditos pierden el tiempo miserablemente, es claro, y se les pasa la vida, mueren. No hubo jamás en ellos un lugar para la enseñanza, cierto, estuvieron llenos de sí mismos.

Obviamente, para esta clase de gentes, no hay más que la involución en los Mundos Infiernos. Esos no quieren nada con la doctrina, aborrecen la doctrina.

Se han enamorado del Anticristo, ¡del Anticristo! ¿Quién es el Anticristo? El chispeante intelecto del Ego, del Yo, del Mí mismo, del Sí mismo; ese es el Anticristo. Están enamorados del Anticristo y de todos los milagros y prodigios engañosos que realiza el Anticristo: bombas atómicas, cohetes atómicos, submarinos nucleares, aviones supersónicos; de eso están enamorados, de los prodigios y maravillas del Anticristo. Al fin mueren, desencarnan con su brillante intelecto, se sumergen entre los Mundos Infiernos involucionando en el tiempo. Ya se les venció el ciclo de transmigraciones, y dentro de los Mundos Infiernos continúan llenos de chispeante intelectualidad, y a la larga pasan por la Muerte Segunda, se vuelven polvo. Después, la Esencia resurge a la superficie para recomenzar nuevos procesos evolutivos.

De manera que dichosos los que son pobres de espíritu, dice el Evangelio, pues de ellos será el Reino de los Cielos. Pero esos que todo lo quieren volver razonamientos y puro intelectualismo, no hacen nada, pierden su tiempo miserablemente. Y conocemos muy bien a tantos y tantos eruditos… ¡Me toca a mí lidiar con tanta gente! De cuando en cuando, me sale alguno de esos; no pierdo mucho el tiempo con ellos, estoy muy ocupado para gastar mi tiempo. El tiempo que gasto yo con un discutidor de esos o la energía que desgasto con un discutidor de esos, la utilizo más bien para trabajar en favor de millones de personas y de muchos que de verdad sí aceptan la enseñanza sin tanta complicación. Esa es la cruda realidad de los hechos. Hay muchos eruditos, y ¿qué?, ¿y qué? A mí, en lo personal, no me interesa leer más; yo llamo basura todo lo que sale por ahí, en esas novelitas baratas, todas esas revistillas que circulan por ahí de pseudoesoterismo, pseudocultismo barato, y tanta porquería por ahí de la Gran Ramera; eso es basura.

Multitud de teorías habidas y por haber. Cantidad de libros y libros y libros que verdaderamente, no van al grano; son teorías, basura. En lugar de rellenarse uno la cabeza con tanta erudición libresca, prefiero un millón de veces trabajar sobre mí mismo.

El Ego, en realidad de verdad, es muy torpe, muy torpe. Mientras la Esencia esté embotellada entre el Ego, se procesa en función en su propio embotellamiento y es torpe. El que tiene Ego es torpe; no se da cuenta que es torpe, pero es torpe. Cuando uno destruye el Ego, entonces se ilumina el entendimiento y percibe todas las cosas con una claridad que asombra, terrible. Pero cuando uno tiene Ego, no, no puede tener una inteligencia así, lúcida, como cree que la tiene, no la tiene.

Veamos un caso concreto : Hitler. El Führer, naturalmente, hubiera podido elevar a Alemania, Y hoy, en vez de una Alemania fracasada, existiría una Alemania victoriosa. Él sabía que las masas no pueden gobernar, y son los individuos verdadermente responsables los que deben de gobernar. El sabía claramente que los políticos de estos tiempos son bribones, débiles, incapaces. Él sabía que solo el hombre fuerte puede triunfar, y mover a las masas; aún más, las masas rechazan al débil. Las masas quieren al hombre fuerte; eso lo sabía el Führer. Pero hay algo que traicionó al Führer: no eliminá los elementos débiles del sistema, ¿cuáles? Los elementos que constituyen el Ego. Nunca se dedicó el Führer a eliminar todos esos elementos inhumanos que dentro del interior cargamos.

Porque no hay duda de que todos los elementos que constituyen el Ego son factores de debilidad. El Ego es terriblemente débil, pero el que lo tiene se cree terriblemente fuerte y juraría que es fuerte. Un individuo con Ego juraría que, si alguien no tiene Ego, ese alguien es débil, porque está tan convencido de que es fuerte que cree que los que no tienen Ego son débiles. No se da cuenta que las cosas son a la inversa: que el que no tiene Ego es fuerte y el que tiene Ego es espantosamente débil.

El Führer tenía Ego y no lo disolvía; entonces, no tomá posesión de sí mismo. Al no tomar posesión de sí mismo, tampoco pudo tomar posesión del mundo. Al no dominarse a sí mismo, tampoco logró dominar el mundo, fracasó. Si él hubiera tenido claridad intelectual verdadera, no hubiera atacado a Rusia. Él atacó a Rusia porque le faltó claridad, claridad mental, no la tuvo. Sería inconcebible que un hombre con claridad mental atacara a Rusia; no lo hace máxime cuando hay historicidad, cuando un hombre como Bonaparte atacó a Rusia y fracasó. Pero a este hombre le faltó claridad intelectual, no tuvo la chispa que debería haber tenido. ¿Por qué no la tuvo? Por el Ego, porque tenía Ego. Pero ¿por qué atacá a Rusia cuando no debería haberla atacado? ¿Por qué? Por el Ego –repito–. Cualquiera me diría: «No, no, no fue por el Ego». Sí, fue por el Ego. Dentro de él estaba el elemento odio ¿A quién odiaba el Führer? A los judíos.

El sabía muy bien que los cerebros judíos habían elaborado la doctrina comunista marxista-leninista, y él quería acabar con los proyectos judíos y por eso atacó Rusia, porque sabía que quebrando Rusia, impediría que los Protocolos de Sión pudieran desarrollarse a cabalidad. Que acabaría con el programa que tiene, no todo el pueblo judío, sino una minoría que se llama «El Sanedrín».

Atacar a un pueblo es un absurdo y ese fue un error de él, atacar a un pueblo, a los judíos.

Hay millones de judíos que no saben de política ni les interesa: tienen sus tiendas, sus negocios para sostener a sus mujeres, pues no saben de estas casos. Y atacar a un pueblo, así no mas porque es Judío, es un crimen, monstruoso, producto del odio. ¿Por qué por una minoría van a pagar todos? Eso sería criminal. No estoy defendiendo a los judíos, sino contando las cosas como son. Total, que este hombre, por odio, atacá a Rusia, y el odio lo llevó al fracaso. Si no hubiera tenido odio, no habría atacado a Rusia y habría triunfado; pero odiaba.

Cualquier elemento que uno tenga de debilidad en su interior lo lleva al fracaso. El que tiene Ego no ve su propia realidad, se cree genial, cree que puede, y no puede; pero cree que puede y hace lo que no debería hacer, he ahí lo trágico. Fracasó, ¡qué más! Pero si uno elimina de su naturaleza los elementos psíquicos indeseables que lo hacen débil, despertará la Conciencia, y solo quedará en uno lo que es fuerte.

¿Qué es lo que es fuerte en uno? El Ser. El Ser lo hace a uno invulnerable. Si alguien quiere ser feliz, tiene que eliminar de sí mismo, de su interior, los elementos de la infelicidad. Y los elementos de la infelicidad son todos esos elementos psíquicos subjetivos que personifican a nuestros errares y que los cargamos en nuestro interior.

Si uno no elimina dentro de sí mismo los elementos de la infelicidad, no será feliz jamás. ¿Cómo va a ser feliz si carga la infelicidad dentro? Si alguien quiere estar iluminado y gozar de una Conciencia continua despierta, pues ese alguien tiene que eliminar los elementos subjetivos de las percepciones. ¿Cuáles son? Esa multiplicidad heterogénea de elementos indeseables que en nuestro interior cargamos. A través de ellos vemos, oímos, tocamos, palpamos; así pues, nuestras percepciones están limitadas, condicionadas por esos elementos. Quebrantándolos en su totalidad deviene una Iluminación total, íntegra, unitotal, perfecta.

Así, lo que uno necesita es transformarse, y el mejor modo para eliminar todos esos heterogéneos elementos que llevamos en nuestro interior, es trabajar con la Cobra de los Grandes Misterios, la Serpiente Cobra. Esa Serpiente Cobra está dentro de nosotros mismos, es el Fuego superastral, sexual, que asciende por la médula espinal del asceta gnóstico.

Si utilizamos la Cobra para destruir los elementos indeseables, lo logramos; todo lo que se requiere es que, durante la cópula metafísica, se invoquen los poderes de la Cobra Sagrada, se implore a la Serpiente divina desintegre aquel defecto psicológico que nosotros hayamos comprendido plenamente y seremos auxiliados; la Serpiente los destruirá.

Por ese camino de los misterios o de la sabiduría de la Serpiente, podemos llegar hasta la aniquilación budista. El que pasa por la Iniciación budista es el individuo que ha desintegrado el Ego en su totalidad. Gozará de una iluminación que no tiene orillas jamás, ni límites. Trabajar sobre uno mismo. Si uno no trabaja sobre sí mismo, pues fracasa. >FA<