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158 LA JUSTICIA
CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO
TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):
LA RAZÓN DE SER DE LA JUSTICIA OBJETIVA (40:45)
NÚMERO DE CONFERENCIA: 158 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 298)
FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR
CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA
DURACIÓN:41:14
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN
FECHA DE GRABACIÓN:1975/??/??
LUGAR DE GRABACIÓN:CIUDAD DE MÉXICO
CONTEXTO:ENTREVISTA AL V. M. SAMAEL AUN WEOR
FUENTE DEL TEXTO:2ª EDICIÓN IMPRESA DEL QUINTO EVANGELIO
>IA< Esto de La Justicia es importante.
Claro está que existen dos tipos de justicia, y eso es, antes que todo, lo que hay que clasificar, porque una cosa es la justicia subjetiva y otra cosa es La Justicia Objetiva.
Una cosa es la justicia de este mundo, los tribunales subjetivos, y otra cosa son Los Tribunales de La Justicia Celestial; son diferentes.
Así pues, tiene que hacerse una plena diferenciación entre la justicia esta subjetiva, que se compra y que se vende, y La Justicia Objetiva, donde no es posible sobornar al juez; son completamente diferentes los Tribunales de la Justicia Celestial. Vale la pena comprender esto de La Justicia.
Pero bueno, ¿Qué puede saber la gente común y corriente sobre la justicia? Absolutamente nada. ¿Qué saben de justicia?, ¿Qué puede saber la gente de Conciencia dormida sobre lo que es justo, sobre lo que es injusto?, ¿Sobre lo que es bueno y sobre lo que es malo? No saben nada de nada.
Una cosa es buena cuando les conviene y mala cuando no les conviene. Así son los conceptos del bien y del mal entre las gentes de psiquis subjetiva, entre las gentes de la justicia subjetiva.
Pero tener conciencia del bien y del mal, sobre eso no tienen conciencia. Nada saben sobre lo que es bueno, nada saben sobre lo que es malo. Duermen profundamente, son máquinas, máquinas que actúan movidas por fuerzas que desconocen.
Si una catástrofe, por ejemplo, se sucede en el cosmos, el tipo de ondulaciones vibratorias que llega y toca a las máquinas humanas hace cosas terribles, y millones de estas máquinas humanas se lanzan entonces a la guerra contra otros millones de máquinas.
Máquinas contra máquinas, ¿Qué van a saber del bien y del mal? Enarbolan banderas, lemas, dicen que van a pelear por la libertad, por la justicia, por la democracia. No saben que son las fuerzas cósmicas de una catástrofe, de un nivel cósmico lo que puso el reloj.
¿Podría esta gente saber sobre lo que es bueno, sobre lo que es malo? Indudablemente, en todo lo bueno hay algo de malo y en todo lo malo hay algo de bueno. Hay mucha virtud en los malvados y hay mucha maldad en los virtuosos. ¿Podrían saber eso los dormidos?
¡Si hasta con las mismas virtudes se puede hacer daño a otros!, ¿Quieren saber ustedes un caso, de mal que podría yo haber hecho? Alguien, cuyo nombre no menciono, imprimió algunas de mis obras, no en imprenta propia, sino en imprenta del gobierno.
No lo hizo por mal, sino por bien; más sucedió que el gobierno lo supo. Como quiera que ese alguien era administrador de la tal imprenta, obviamente, el gobierno protestó y se le llamó a juicio, más se requería de un cargo y un testigo.
El acusado nombró como testigo a un ex jurado. Dijo que él podría aseverar que ese X fulano le había mandado imprimir esas obras. Esas obras eran financiadas por ese fulano, por lo tanto, no era el gobierno el que había resultado de “paganini” en la edición de tales obras.
Mas sucede que fulano, el supuesto testigo, pues no tenía velas en el entierro. Sin embargo, hombre amante de la verdad y de la justicia y de la rectitud, me dijo: “¿Qué debo hacer? Considero que este señor me ha nombrado a mí injustamente testigo. Ha dicho que yo le mandé imprimir obras para defenderse, pero yo no las he mandado imprimir.
Si digo que no, ¡a la cárcel!; si digo que sí, no va a la cárcel, pero ¿Cómo voy a mentir si estoy acostumbrado a decir la verdad y nada más que la verdad?, ¿Cómo voy a decir que sí le mandé editar tales o cuales libros si yo nunca se los he mandado editar?. Sería una farsa, una mentira. Soy gnóstico y estoy en la senda de la rectitud, por lo tanto, yo no voy a mentir”.
Incuestionablemente, con la virtud de la sinceridad y de la verdad, este hombre, de hecho, iba a condenar a un infeliz a la cárcel, quién sabe por cuántos años, ¿Verdad? Me pidió consejo. ¿Qué le dije? Le dije:
-¡Hombre!, con las virtudes también se puede hacer mucho daño, ¡no haga daño con las virtudes! Una virtud fuera de lugar se vuelve injusta.
-Entonces, ¿qué?
-Diga que sí, que usted mandó editar esos libros.
Eran libros que eran para La Gran Causa, para el bien de la humanidad.
Libros, los nuestros.
Bueno, él escuchó el consejo. Aquí él ya admitió, a nadie causa daño por esa mentira, ¿quién?.
En cambio, sí se evita el ir a una cárcel y dejar a una mujer y a unos hijos abandonados. Entonces, con las virtudes también se puede hacer mal, claro está. Es injusto usar las virtudes mal porque se puede dañar con las virtudes a otros.
¿Ustedes creen que no fueron honrados, acaso, los verdugos de la historia? ¿Ustedes creen que, por ejemplo, los verdugos de allá de la guillotina en Francia no lo hicieron en pleno cumplimiento de su deber?. Eran hombres cumplidores de su deber y a carta cabal.
Y algunos de ellos hasta con sacrificio horrible cumplieron con su deber: Dejaron caer la cuchilla de “Guillet” sobre las cabezas de los nobles, pero ellos eran cumplidores de su deber, su virtud era impecable, eso sí. Y ¿Cuánto daño hicieron con esa virtud del cumplimiento del deber?, ¿Cuántos jueces justos aparentemente, cumpliendo con su deber de jueces, han metido a muchos inocentes a la cárcel?.
Bueno es todo lo que está en su lugar; malo lo que está fuera de lugar; justo, lo que está en su lugar; injusto, lo que está fuera de lugar.
El fuego, por ejemplo, es justo y bueno, ¿dónde? En la cocina. Pero ¿qué tal el fuego en la sala, quemándonos las cortinas?. Eso ya no es justo ni bueno, ¿verdad? Es malo e injusto. El agua en el lavamanos es justa, es buena; pero fuera del lavamanos, inundando las habitaciones, fuera de lugar, es injusta, es mala. Así son las virtudes.
Ser tolerante, por ejemplo, con las ideas ajenas es correcto, pero la tolerancia fuera de lugar lo convierte a uno en cómplice del delito.
¿Qué se diría, por ejemplo, de un padre de familia, gnóstico en un ciento por ciento, que tenga su mujer y sus hijas, y que esté cumpliendo sus deberes para con su mujer y para con sus hijas? Tolerante hasta el máximo, se acostumbró a cumplir con las palabras del Evangelio que dicen: “Si te pegan en la mejilla derecha, pon la izquierda para que te suene más duro”.
Bueno, supongamos que se promueve un desastre y un grupo de bandidos asaltan esa casa para matarle a la mujer y violarle a las hijas y todo. Pero a él, en el Evangelio, se le enseñó a poner la mejilla derecha y a bendecir a los que te hieran, a amar a los que te odian.
Entonces, en lugar de defender a la mujer y a las hijas, bendice a los ladrones, a los bandidos: “¡Oooh, ladrones!, ¡Oooh, bandidos!. No hagáis eso, nunca lo volváis a hacer, porque con eso os echaréis gran karma encima, ¡os perdono!”.
Y los bandidos violándole a las hijas o matándole a la pobre mujer. ¿Qué se diría de un hombre así?. Está cumpliendo aparentemente, con el Evangelio, con la tolerancia y el perdón de las ofensas, ¿no?. Es una virtud fuera de lugar. Entonces, ¿qué hacer en ese caso?.
A Krishnamurti le hicieron la misma pregunta; no supo dar la respuesta correcta. Le dijeron:
- Bueno, y si tú vas con una hermana e intentan violar a tu hermana, ¿tú qué haces?
Dijo:
-
No estoy en ese caso.
-
¿Y si estuvieras más tarde en un caso así?
-
Entonces ya sabría qué hacer en ese momento.
Se salió por la tangente, pero no le dio la respuesta como debería darla.
La cruda realidad de los hechos es que si un hombre, en ese momento, no procede con energía, si no desenvaina la espada, si no apela a las armas y se traba a lucha a muerte con los asaltantes, obviamente, no solamente se convierte en cómplice del delito y queda mal allá arriba, sino que también queda mal aquí abajo con los jueces de la Tierra, porque hay leyes que lo castigan, en los códigos penales.
Por ejemplo, aquí en México, en el código penal eso está ya estipulado. No sé en Venezuela, pero aquí hay un artículo, en donde se le considera como cómplice y va a la cárcel por complicidad con el delito.
No sé allá en los Países de ustedes, o en Venezuela, pero aquí es un delito.
Bueno, entonces ¿qué hay que hacer ahí? Pues morir peleando si hay que morir peleando, ¿no?.
Más vale morir peleando ahí por defender a su familia, caer en la lucha, que convertirse en cómplice del delito. Así pues, una virtud fuera de lugar es injusta y es mala, ¡y es una virtud!, pero es mala.
Aprender a vivir con justicia, eso es importante. La mayor parte no sabe vivir justamente. Hacen lo que no deberían hacer queriendo ser justos. Reclamar uno sus derechos es correcto. No reclamarlos es convertirse en cómplice del delito.
Si un XX fulano, por ejemplo, nos debe una fuerte suma de dinero, que estamos necesitando, y él nos lo debe. Tiene con qué pagar, estamos seguros de que tiene, pero supongamos que no quiere pagar, que no leda su gana pagar.
Nosotros tenemos por deber pedir entonces, reclamar nuestros derechos ante la justicia, ante los tribunales, ante la ley.
Cualquiera diría: “Pero eso es absurdo. Siendo gnóstico, ¿Por qué lo va a acusar?”. No se trata de acusar, se trata de reclamar sus derechos, que es diferente.
De manera que vean lo que es la justicia. Un gnóstico podría decir: “Yo perdono”. ¿A quién está perdonando?, ¿A un señor que tiene dinero suficiente y no quiere pagar? Es un perdón fuera de lugar. Mas si estamos seguros de que no tiene, ya cambia la cosa, debe uno quizás perdonar esa deuda.
Pero, ¿teniendo y estando en magníficas condiciones y no quiere?
Pues es un deber reclamar sus derechos.
Saber vivir de acuerdo con esa ley del equilibrio, he ahí lo fundamental. Muy pocos saben vivir de acuerdo con la ley de la balanza. Ahora, hacer la justicia en uno mismo, hay que saberla hacer, hay que aprender a hacernos justos.
Por ahí existe una antigua escultura, donde se representa a la Justicia como una dama inefable con la espada desenvainada, parada sobre una piedra cúbica. En la derecha, tiene la espada; en la izquierda, la balanza, y en los platillos de la balanza, los pesos de la balanza.
Su vestidura, una corona de oro con la que toca su cabeza; usa túnica blanca y encima de sus hombros va el manto de púrpura. Esa es la Justicia. Pero hacer la justicia dentro de sí mismo, he ahí lo difícil; se necesita ser Alquimista.
Hay que empezar por saber qué significa ese simbolismo que muestra esa escultura. Pero este no se entendería si no se fuera alquimista.
Ante todo hay que saber que hay tres sustancias universales de las que sale todo lo que es, ha sido y será: sal, azufre y mercurio.
Nuestro cuerpo físico, en última síntesis, se reduce ¿a cuál?. El azufre es el Fuego Sagrado y el mercurio, la energía sexual. ¿Que hay que trabajar?, sí, hay que trabajar. ¿Cómo? Pues con el azufre y el mercurio.
El azufre está entre las prisiones del mercurio, es decir, entre las prisiones de esa materia venerable que es el esperma sagrado. Mediante la transmutación, se consigue liberar el mercurio, sustancia fina y delicada con la que se viene a crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
Se libera también el azufre, el Fuego. El azufre así, fecunda al mercurio, lo fecunda; y sal, azufre y mercurio se mezclan, se penetran y compenetran para cristalizar en cada uno de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
De manera que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser están compuestos por sal, azufre y mercurio.
Pero poseer esos cuerpos es una cosa, y haberlos llevado a la perfección es otra cosa completamente diferente. Cuando se quiere perfeccionar esos cuerpos, pues hay que eliminar todos los elementos indeseables que uno lleva adentro.
Entonces esos cuerpos, trabajando en esa forma, pasan por los cuatro colores de La Gran Obra.
Primero, asumen la forma aquella oscura, tenebrosa, de Saturno. Después de eliminar los elementos indeseables quedan esos vehículos blancos, puros, inefables. Mucho más tarde ya se recibe el derecho a usar el “manto amarillo o la túnica amarilla”. Por último, resplandecen esos cuerpos, convirtiéndose en vehículos de oro puro; oro, oro de la mejor calidad.
Cuando ya se tiene esos vehículos de oro puro, pueden ser ellos recubiertos por las distintas partes del Ser.
Entonces, el Cristo íntimo resucita en uno, en el corazón de uno, para vestirse con esos vehículos; y el Cristo, vestido con esos vehículos, es La Piedra Filosofal.
Quien tiene La Piedra Filosofal, tiene la “Espada de Justicia”, y la naturaleza le obedece.
He ahí los colores de la Piedra en bruto: el negro, el blanco (de la blanca túnica), el amarillo (como manto), y como corona, la púrpura de los reyes (del que ha hecho La Gran Obra). Ese es justo, porque eliminó los Yoes; ese es justo, porque creó los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser; ese es justo; porque el Cristo íntimo resucitó en él.
Con la balanza, con los pesos, son los pesos del alma. Es saber trabajar en la Gran Obra de acuerdo con determinadas reglas, cumplir con esas reglas, los pesos del alma. Existen los pesos de la naturaleza y los pesos del alma.
De manera que un individuo que se ha convertido en la justicia misma, es un Maestro autorrealizado y perfecto. Así pues, una cosa es ser Maestro de Justicia de verdad de verdad, y otra cosa muy diferente es pertenecer a los tribunales de la justicia subjetiva.
Para conseguir entrar en los tribunales de la justicia objetiva o Justicia Celestial, se necesita haber creado la justicia, haberse convertido en un exponente de la justicia.
Si uno no ha eliminado el Ego, no puede ser exponente de la justicia. Si uno no ha creado Los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, no es exponente de la justicia. Si no ha dado su vida por sus semejantes, no es exponente de la justicia. ¡Convertirnos en exponentes de la justicia objetiva!, eso es lo trascendental.
Son pocos los que lo han logrado. Es pues eso, lo que tengo que decir sobre la justicia.
D. Cuando se practica en la Novena Esfera, ¿Cuál debe ser la actitud de los cinco centros?
M. ¿La actitud de los cinco centros? Sí que esos centros funcionan por sí mismos sin que nosotros nos preocupemos. Lo que sí hay necesidad es de asumir mentalmente una actitud edificante y esencialmente dignificante; quiero decir, en los instantes aquellos en que se trabaja en La Forja de los Cíclopes.
Así debe ser.
En cuanto al centro emocional y los demás centros, trabajarán en armonía si asumimos una actitud edificante y esencialmente dignificante.
D. Nada se puede lograr sin el padecimiento voluntario, pero también hay que sacrificar los sufrimientos. ¿Nos quiere aclarar este aspecto, por favor?
M. Bueno, se han mezclado dos conceptos: los padecimientos voluntarios con los sufrimientos vividos en el pasado, y esa mezcla de conceptos se debe, precisamente, a la mente, al intelecto; y no se debe mezclar una cosa con la otra, confundir “la gimnasia con la magnesia”.
Es obvio que a la Autorrealización íntima del Ser no se puede llegar sino a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios. Estoy hablando de cosas intencionales, dirigidas. Mas tú has confundido esto que es intencional y dirigido con eso otro de los sufrimientos pasados, sufridos a través del tiempo.
Claro que la gente quiere mucho a ese tipo de sufrimientos, y todo sacrificarían menos eso. Una persona puede darse el lujo de sacrificar una pachanga, de no ir a ella; o sacrificar una película, no ir a ella, etc., pero lo que no sacrificaría nadie tan fácilmente serían sus sufrimientos, los quieren demasiado.
Todo el mundo está prendido a sus queridos sufrimientos. Me estoy refiriendo a esos sufrimientos subjetivos del pasado, a eso que la gente tanto cuenta, como cuando se dice: “Bueno, yo vendía dulcecitos y andaba por ahí, de puerta en puerta, ofreciéndolos, me llovía, pasaba tremendas amarguras, pero, al fin, conseguí con mucho trabajo estudiar en un colegio, en una universidad. Hoy en día soy un doctor. Yo, siendo hoy en día un doctor, tengo esa experiencia”.
Y goza recordando aquellos sufrimientos, porque eso le da a él un carácter de hombre experimentado, de hombre que pasó por las experiencias de la vida.
Y en eso hasta fundamenta su orgullo, es un orgullo. “Tengo esta experiencia. Pasé por terribles sufrimientos para llegar a ser doctor”, dice su orgullo.
Y todo sacrificaría, menos esos sufrimientos. Renunciaría a todos los vicios, menos a sus queridos sufrimientos.
¡Hay que sacrificarlos! Hay que sacrificarlos alguna vez con el objeto de transformar energías. Esas energías transformadas se convierten en algo diferente, en algo distinto, en poderes superlativos del Ser.
Solo mediante el sacrificio se puede lograr la transformación de energías inferiores en energías superiores, eso es obvio.
Así pues, una cosa es el sufrimiento y otra cosa es que para llegar a la Autorrealización íntima del Ser, solamente se puede hacer a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios. Eso es distinto. ¡Voluntarios!, no mecánicos, sino voluntarios.
Una cosa es el sufrimiento mecánico y otra cosa es el sufrimiento voluntario, intencional, hecho a propósito, y claro, sufrimientos implicados en la misma disciplina esotérica. La disciplina implica ciertos sufrimientos, pero el Iniciado pasa por esos sufrimientos en forma intencional; busca una transformación, porque sabe que toda transformación le cuesta; le cuesta sacrificio, es obvio.
D. Perdón, Maestro, a mí no me quedó muy claro. ¿Qué quiere decir cuando dice que hay que sacrificar esos sufrimientos que uno quiere tanto?
Que son los que le fundamentan el orgullo a uno. ¿Pero cómo sacrificarlos si ya los pasó?. No entiendo.
M. Uno se siente satisfecho recordándolos. Se siente mártir y goza en eso. En eso parece que uno es un poco masoquista. Hay que sacrificarlos y no volverse a acordar de esos sufrimientos.
D. No volverse a acordar. ¿Esa es la manera de sacrificarlos, no acordándose más de ellos?
M. No acordándose más de ellos, y si le vienen a la mente, pensar en sus alegrías, pero no estar a todas horas recordando. Cada cual tiene su canción psicológica, no hay quien no la tenga.
Uno dice: “Hombre, yo cuando pasé por tal y tal cosa, y tal y tal, y trabajé, y resulta que todos me pagaron mal. Y ayudé a fulano, y a zutano, y a mengano. Pero vea cuánto mal me siento. Y me deben, me arruinaron”.
No hay quien no tenga su canción psicológica. Todo el mundo tiene su cancioncita, todo el mundo goza con su cancioncita psicológica. Ustedes hablen con cualquier persona y verán que tiene su canción psicológica. Hay veces que la dejan de repetir por un tiempo, y luego, a la hora menos pensada, vuelven a exteriorizarla; gozan en eso, en eso basan su orgullo, su experiencia, su sapiencia, todo: en su canción psicológica.
D. Yo había pensado que el ser humano era bastante masoquista, pero nunca se ha visto desde ese punto de vista, y que había que sacrificar el sufrimiento de verdad.
M. Eso hay que sacrificar. La cancioncita psicológica hay que destruirla. Es que lo que se necesita es un cambio de verdad, una transformación radical.
Dicha transformación no es posible si no se sacrifica la cancioncita psicológica.
D. ¿A trabajos iguales corresponden idénticos resultados?
M. Está bien. En todo caso quiero decirles que a trabajos iguales no corresponden siempre idénticos resultados, pues si correspondieran siempre idénticos resultados, la vida no sería vida, sino sería muerte. Donde estamos es en la vida, no en la muerte, ¿verdad?. Pues entonces, los resultados, a trabajos iguales, varían.
Pongamos un caso muy concreto. Alguien se propone crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y los crea. Otro hace lo mismo, trabajar para crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y también los crea.
Pero vamos a ver, ¿Quién hizo mejor el trabajo? Obviamente hubo uno que hizo el trabajo mejor que el otro, y las consecuencias, por lo tanto serán diferentes.
Quien trabajó mejor tendrá unos Cuerpos Existenciales Superiores del Ser mejores.
Quien hizo un trabajo de tipo inferior tendrá Cuerpos Existenciales Superiores del Ser de menor calidad. Luego, no siempre corresponden al mismo trabajo, los mismos resultados.
Y esto lo saben los Deidusos que se han propuesto alcanzar grados de “Creadores”. Poseen los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, pero entonces les da por meterse por el camino del marqués de Sade.
¿Qué hacen?, ¿Cuál es ese Camino?, la liberación por medio del mal, dicen.
Bueno, cada cual es libre de pensar como quiera. El marqués de Sade tenía, por cierto, una lógica abismal, tenebrosa. Sus seguidores se convierten en demonios intencionalmente.
Ya les cité a ustedes el caso de Moloch en una pasada plática. Involucionan entre las entrañas de la Tierra ya poseyendo esos cuerpos, reducen a polvo los defectos. La Esencia, convertida ya en un Embrión Áureo organizado, se escapa al fin por las puertas de la Muerte Segunda, reingresa en una nueva evolución elemental mineral.
En el pasado, ya había hecho el curso de influencia elemental mineral, pero ahora lo repite de forma intencional, y lo hace mejor.
Posteriormente, ingresará en el reino elemental vegetal. En otros tiempos, en un pasado, antes de ser humano, ya había hecho ese curso, pero ahora lo hace mejor, con más Conciencia.
Pasar por la estadía animal es el curso con más Conciencia; le pone más atención, su Conciencia está más desarrollada.
Y al reingresar a un organismo humano, incuestionablemente, será un hombre ya de tipo superior; creará sus Cuerpos Existenciales Superiores del Ser intencionalmente y los hará muy buenos, mejor, los hará perfectos debido a la experiencia.
Es el mismo trabajo, pero ahora está mejor hecho. Resultado: pues un hombre de tipo superior. Dará vida a su Piedra Filosofal. Ya lo había hecho en el pasado, la perdió; ahora vuelve y le da vida, pero entonces su Piedra ahora será más poderosa.
Conclusión: se convertirá ahora en un “Creador”, vuelve a crear.
Conoce las leyes del reino mineral, del vegetal, del animal y del humano; puede crear mundos, es capaz de crear mundos.
Pero ese mismo trabajo que hace un Moloch, puede hacerlo más adelante un Deiduso, un Logos mismo planetario, dando por resultado que, en eternidades posteriores, se pueda convertir en un gobernador de galaxias. Eso es así.
Claro, no es aconsejable jamás ir por ese camino. Más vale seguir el camino que lleva directo al Absoluto. Únicamente sito esto para mostrar cómo trabajos iguales conducen a situaciones diferentes, a resultados distintos.
D. Maestro, hay gente que cuando trabaja en La Revolución de La Conciencia, opina que es mejor hacerlo en grupo, y otros opinan que es mejor hacerlo individualmente, porque esto puede traer muchos problemas de malas vibraciones, etc. ¿Qué es mejor?, ¿hacerlo en forma individual o en grupo?.
M. Bueno, obviamente, es demasiado débil la maquinita de este organismo, con posibilidades de autodesarrollo, viviendo en condiciones difíciles. Una criatura así, un simple organismo con posibilidades de autodesarrollo, conviene mejor que se forme con un organismo colectivo.
¿Qué es un grupo? Un grupo es un organismo colectivo. Así como el cuerpo humano está formado por un conjunto de órganos, un grupo es un organismo colectivo, por eso se dice “una organización”.
Pero la formación de un grupo esotérico implica grandes responsabilidades.
Se necesita que cada uno de los hermanos aquí existentes trabaje en perfecta armonía con cada uno de los hermanos aquí existentes, a fin de que el intercambio de fuerzas sea favorable para el desarrollo armonioso del hombre.
El grupo lo fortifica a uno. Ahora, es imposible evitar que haya escándalos.
Mas, ¡ay de aquellos por los cuales surgieren tales escándalos!.
A ese que provoca esos escándalos más le valiera no haber nacido; como dice el Evangelio, “colgarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al pozo”.
Escándalos, los hay; el escandalizador, al dañarse a sí mismo, daña a otros también. Muchos que hubieran podido venir a La Senda son escandalizados, no vienen a La Senda, y así se pierden lamentablemente y se alejan del Íntimo.
Por lo tanto, al que hace escándalos se ha reservado un karma, un karma peor que la muerte.
Conviene que nos esforcemos en que haya organismos esotéricos. Pero ya para un organismo esotérico de alto relieve, se necesita que haya una armonía perfecta y un personal muy selecto. En el Movimiento Gnóstico conviene que tengamos grandes grupos, grandes Lumisiales.
Pero ya en la formación de Terceras Cámaras, deben los elementos estar debidamente preparados, haber estudiado a fondo las Enseñanzas a fin de que se comporten como es debido en Tercera Cámara.
Pero los mismos errores de nuestros hermanos, precisamente, entonces nos sirven de gimnasio psicológico. Es decir, dentro de un grupo esotérico hay un gimnasio psicológico maravilloso, ve uno los defectos ajenos y los propios, y ve como los propios causan daño a los otros; puede uno verse en los demás y los demás en uno.
Por eso, es que es un grupo esotérico te sirve de entrenamiento psicológico, un
entrenamiento psicológico maravilloso. Pero el que ingresa a un grupo y quiere encontrar perfectos, está muy equivocado. ¿Perfecto?, ¡Únicamente El Padre es perfecto¡ Es absurdo intentar buscar perfectos en un grupo esotérico.
Mas sí conviene reforzarse el pobre organismo con vías de autodesarrollo, con posibilidades de desarrollarse espiritualmente, con un organismo colectivo.
Así pues, puede un simple organismo tener muchas inquietudes, pero necesita ser reforzado, y en grupo se refuerza.
D. Maestro, ¿nos quiere hablar algo sobre las antipatías mecánicas?
M. Las antipatías mecánicas perjudican mucho a la humanidad. Ante todo, si se quiere acabar con las antipatías mecánicas, comprender en qué estriban esas antipatías mecánicas, cuál es su fundamento.
Eso de que, por ejemplo, alguien nos caiga antipático así porque sí, hay que saber cómo eliminar eso.
Primero que todo hay que poner cuidado a los cinco cilindros de la máquina orgánica. Puede ser que alguien nos caiga bien intelectualmente y en cambio en el centro emocional nos caiga mal.
O puede ser que alguien nos caiga bien en el centro emocional y que en el centro motor nos caiga pésimo. Hay que poner cuidado a ver cuál es el centro mecánico que reacciona mal ante tal o cual persona. Observar cuidadosamente, y si se descubre, entonces proceder, después de hacemos conscientes, a extirpar la antipatía mecánica.
Ante todo, debemos saber que existen las impresiones y las reacciones. Cuando nos venga a nosotros la persona que nos causa la antipatía mecánica, al verla debemos de inmediato interponer nuestra Conciencia entre la impresión y la reacción, no permitir que la reacción se procese mecánicamente, hacernos cargo de la situación completamente.
Entonces, vemos a esa persona que nos cae mal y sabemos el porqué de la antipatía. Puede ser que entonces lleguemos a sentir una gran simpatía por esa persona, pero una simpatía consciente. Tenemos que hacernos conscientes, absolutamente conscientes sobre aquel centro que reacciona mal.
Puede ser que la persona nos caiga mal en el centro emocional, puede ser que nos caiga mal en el centro motor, puede ser que nos caiga mal en el centro intelectual. Debemos hacernos conscientes de eso a ver cuál es el centro afectado.
Una vez conscientes, descubrimos el error, y descubierto el error, procedemos a eliminarlo. ¿Cómo?. Interponiendo nuestra Conciencia entre la impresión y la reacción. Si La Conciencia se hace cargo de la impresión, evita que la reacción actúe mecánicamente, como siempre, creando antipatía.
Después de varios encuentros en que interpongamos nuestra Conciencia entre impresión y reacción, desaparece la antipatía. Podemos entonces ver en esa persona, simplemente, cualidades que antes no habíamos visto, empezamos a sentir por esa persona simpatía.
Pues esto es lo que quiero decir sobre la antipatía mecánica y la manera de eliminarla. >FA<