Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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DIGESTIÓN DE LAS IMPRESIONES

RESUMEN DE UNA CONFERENCIA DEL MAESTRO NO TRANSCRITA

NÚMERO DE ESCRITO CORTO: 0081

FECHA DE LA CONFERENCIA:1975/05/29

LUGAR:NO CONSTA

CONTEXTO:SEGUNDA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:RESUMEN DE LA CONFERENCIA EXTRACTADO DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Tres clases de alimentos: Primero, lo que comemos; segundo a través de la respiración, el oxígeno que se inhala; tercero, el de las impresiones.

Los alimentos en el estómago, ya sabemos que pasan por un proceso de digestión y las principales vitaminas pasan a la sangre y lo que no sirve es eliminado. El aire que inhalamos es oxígeno y exhalamos anhídrido carbónico. El alimento más importante es el de las impresiones. Ante todo, debemos explicar claramente lo que éstas son en sí mismas. Sobre esto, poco se ha aclarado, obviamente, todo lo que vemos, oímos, tocamos, palpamos, corresponde a las impresiones.

Estamos aquí reunidos en Tercera Cámara, nos vemos, nos escuchamos, lo que vemos son las impresiones que nosotros vemos en la forma que normalmente se ve, ¿qué es lo que llega a nuestro centro cerebral? Es solo la impresión. Así vemos, tocamos, oímos, ¿y qué es lo que llega a nosotros? Son las impresiones. Olemos, ¿qué es lo que llega? Es solo la impresión. De una bella sinfonía de Beethoven, ¿qué es lo que llega a nosotros? Es la impresión. “La flauta mágica”, un bello cuadro, nos impresiona. Un perfume causa agradable impresión, un alimento que nos causa agrado al paladar, nos impresiona, el pasto verde, etc.

Así como hay impresiones agradables, existen impresiones desagradables. Si nos insultan, llega como una impresión desagradable. Si nos van a cobrar, es una impresión desagradable. Si un hombre encontrara a su mujer con otro hombre, es una impresión desagradable. Si comprendemos que todo lo que percibimos a través de los cinco sentidos, son impresiones, estamos capacitados para dar otro paso. Hay que saber vivir transformándonos y sabiendo digerir las impresiones. Vean ustedes como… necesitamos aprender a transformar las impresiones de la vida, a digerirlas. Obviamente, todo en la vida pasa por procesos de transformación, obviamente, nadie diría que el alimento es transformado, pues el alimento llega al organismo con hidrógenos abismales, pero a través de la transformación, se eleva a hidrógenos más altos, más puros. Vivimos en el mundo de las 48 leyes, las gentes viven en forma mecanicista, si nos pegan, pegamos, si nos hieren el amor propio, nos sentimos heridos, nos molestamos y palidecemos y nos llenamos de ira, y cada cual no es más que un juguete de cada cual, porque no sabemos digerir las impresiones. Si las transformamos, podemos obtener del hidrógeno 48, un hidrógeno 24, y este a su vez, convertirlo en hidrógeno 12, que nos alimenta la mente, en hidrógeno 6, que alimenta y fortifica la voluntad.

Es importante transformar las impresiones, pero ¿cómo? Tenemos que pensar en forma diferente, porque si seguimos pensando en forma mecanicista no se transformarán. Si las queremos transformar es necesario transformar la mente, pasar a un nuevo nivel mental, porque de otro modo llegan al lugar conocido y no pasan de ahí. Las gentes piensan que su mente es muy libre y soberana y que pueden ver un problema desde diversos ángulos y estudiar las más variadas doctrinas, que pueden ver al problema de diversos ángulos. Estamos limitados por nuestros propios prejuicios, preconceptos, si sacamos a un “paracaidísta” y lo llevamos a vivir al palacio de Buckingam, ¿creen que cambiaría? No cambiaría su nivel intelectual, ni su forma de pensar, sería el mismo, se convertiría en un parásito con sus mismos prejuicios, preconceptos, etc., aunque se lo vistiera de frac y se le concediera el título de “lord”, seguiría siendo el mismo, ¿por qué? Porque no ha cambiado su aparato mental. Así hay que pasar la mente a otro nivel, fabricar un aparato mental distinto. Obviamente, con un aparato intelectual distinto, podremos y habremos convertido las impresiones, podremos transformarlas.

Si para digerir los alimentos tenemos un estómago y para el oxígeno a los bronquios, así, hay que crear un estómago intelectual, capaz de poder digerir y transformar las impresiones, pero ¿cómo? Antes de digerirlas hay que transformarlas, ¿cómo crear ese estómago? La forma son las enseñanzas, y ellas nos hacen sentir la necesidad de transformarlas, de transformar las impresiones y ser algo distinto. Sin las enseñanzas, no podríamos comprender esta necesidad. Cuando uno comienza a sentir este interés, comienza a pensar distinto de los demás y entonces es señal de que uno está cambiando y si cambiamos, dejamos de ser lo que somos, y ver lo que debemos ver. Hay que perdernos para sí mismos, ser diferentes, dejar de ser nosotros.

Hay alguien que al hablar nos cae pesado, me molesta, me fastidia, hay que ahondar en esa cuestión, posiblemente es vulgar, hiriente, abominable, tal vez no nos guarda el debido respeto, nos subestima, si pensamos que esa persona es una máquina, entonces hay una base para transformar las impresiones, no debemos ser hirientes.

Hay que estudiar en nosotros por qué nos cae “gordo”. Habla siempre hiriente, podría ser el amor propio lo que nos hiere, podría ser el orgullo, tal vez nos hiere la vanidad o somos intolerantes, etc., se necesita que seamos sinceros. Una vez que hayamos descubierto el “yo”, entonces comprenderemos que somos máquinas también, ¿cómo podríamos conocer a otros si no nos conocemos a sí mismos? Descubrir que esa persona es una máquina, al verla decimos: “ahí viene una máquina”, más cuando la oímos hablar, vemos que nuestro “yo” se está molestando, y decimos: “ya se está molestando este “yo”, ojalá este cuate continúe hablando”, hay que desintegrar ese “yo” que se ofendió.

A medida que vayamos transformando esas impresiones, vamos viendo la vida diferente, necesitamos saber vivir. Los maestros transforman las impresiones instantáneamente.

En la noche podemos practicar. Suponiendo que en el día tuvimos una impresión desagradable y que no la pudimos transformar en el día, pues hagámoslo en la noche, acostados. Revivirla tal como sucedió, después, busquemos al “yo” que fue ofendido, observémoslo cuidadosamente en el centro del intelecto, en el centro motor, en el centro instintivo, sexual, acusarlo, después auto-enjuiciarlo, sentarlo en el banquillo de los acusados, y después desintegrarlo con el poder de la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes. No solo podemos transformar acontecimientos presentes, sino pasados y futuros.

Uno debe saber vivir la vida, se necesita vivir con más Conciencia, si no somos capaces de transformar las impresiones, seremos juguetes de los demás, seremos siempre una máquina, la vida no se puede explicar. Cuando uno comprende que hay un mundo superior, entonces le encontramos significado a la vida, si no aceptamos a una humanidad superior, no habrá motivo que justifique la transformación y sería completamente imposible. Hay que aprender a vivir, necesitamos comprender nuestra mente, hacerla distinta, pasar a un nivel intelectual superior, es necesario que hagamos más Conciencia, seamos responsables y comprensivos. Tal hidrógeno 48 o se transforma en 24, 12, 6 ó degenera en 96…

Si fue el “yo de la ira”, fanatismo, intolerancia, suspicacia, averiguar qué “yo” es el que reaccionó, pero una vez que lo hayamos, recurrir al análisis y comprender mucho, comprender ese “yo” y la situación se aclara cuando comprendemos que el error está en uno. Hay gentes que no pueden digerir una mala impresión y durarán tres días y no tendrá alimento para los vehículos astral, hidrógeno 24; mental, hidrógeno 12; y de la voluntad, hidrógeno 6. Las impresiones son el hidrógeno 48 y hay que saber que las impresiones son también un alimento, se rechazan o se aceptan, pero no estamos obligados a aceptarlas, no nos vamos a meter a una borrachera, no estamos obligados a aceptarlas. Si seguimos así, no pasaremos de donde estamos, si las transformamos y las digerimos, tendremos alimentos para los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Si no se transforman las impresiones, también se degeneran y se convierten en hidrógeno 96 y nacen “yoes”.

Existe siempre una suma y resta constante de “yoes”, si son dos o tres malas impresiones, se hace un planteamiento ordenado: primero, nos robaron la cartera; segundo, nos corrieron del empleo; tercero, nos peleamos con un amigo. Primero se estudia una, luego la segunda y luego la tercera. Cuando aparece un “yo”, aparece con otros, por ejemplo, los inquisidores, en ellos se sumó el “yo de los celos religiosos”, el cinismo exagerado, el fanatismo en alto grado, el fanatismo experto, etc. Muchas veces en una misma escena, forman parte varios “yoes”, para producir una misma escena. Una mujer encuentra con otra persona a su marido, y aparece el “yo de los celos”, y se combina con la ira. El “yo del orgullo”, se combina con el de la vanidad, ésta es parlanchina y el orgullo es callado. En una escena existen diversos “yoes”, cualquier escena que nos impresionó, que nos llegó al corazón, estudiarlo y evitar las evasivas, las disculpas, las justificaciones. Si uno es juicioso y analiza la mala impresión, hay que transformarla y digerirla y transformarla en hidrógeno 24, 12, 6; esta ciencia es para transformar nuestra vida.

…y reacciona ante un hecho y se vuelve distinto, reflexivo y aprende a ser un individuo, ya es algo que no era antes.

Tercer piso: Cerebro.

Segundo piso: Respiración.

Primer piso: Estómago.

Se deben digerir las impresiones, porque las que no se digieren, pasan del hidrógeno 48 al 96, debemos crear en el cerebro un estómago para transformar el hidrógeno 48 en hidrógenos más finos. Los acontecimientos de cada momento resultan muy útiles para alimentar al Ser. Esa mente nueva se puede crear. No permitir que el Sol se ponga sobre tu ira, que el Sol oculte sobre tu ira. Estado de alerta.

Cuando uno ingresa en esta clase de estudios se da uno cuenta que está en pañales.

Un cuerpo en la Cuarta Vertical, puede asumir la forma de planta o animal.

Hay una ciencia médica extraordinaria que conocen los adeptos, curan la lepra, que no puede conocer la ciencia oficial, porque carecen de los poderes para aplicarlos.