Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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139 PREGUNTAS DE FERNANDO VILLA AL MAESTRO

CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

LA VERDADERA VIDA INTERIOR DEL HOMBRE (26:50)

NÚMERO DE CONFERENCIA: 139 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 275)

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA

DURACIÓN:29:49

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1975/01/01

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:ENTREVISTA AL V. M. SAMAEL AUN WEOR

FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com

DISCÍPULO. México, Enero 1º. de 1975. Desde La Sede Patriarcal de México y con El Maestro Samael Aun Weor, tenemos algunas preguntas para aclarar conceptos sobre otra Plática del Venerable Maestro.

Maestro, la primera pregunta es, si una persona crea los Cuerpos Existenciales del Ser con base en la transformación de los hidrógenos y de las imágenes, pero no destruye los Egos, ¿fatalmente se convierte en un Hanasmussen?.

MAESTRO. Aquel que se da el lujo de crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mas no disuelve el Yo de la psicología, indubitablemente se convierte por tal motivo, en un Hanasmussen con doble centro de gravedad. No está de más afirmar en forma enfática, que el Hanasmussen es por sí mismo, un aborto de la Madre Cósmica, un fracaso.

D. Maestro, quisiéramos preguntarle, ¿qué es la Piedra Filosofal?

M. Ciertamente, La Piedra Filosofal, La Piedra de La Verdad, es, en sí misma, todo el fundamento mismo del Templo de la Sabiduría. La Piedra Filosofal debe ser elaborada, necesita ser fabricada. Esa Piedra puede ser representada con el Sello de Salomón. En tal sello vemos dos triángulos enlazados, y es algo que nos invita a la reflexión. El azufre y el mercurio: el azufre es el triángulo de arriba; el mercurio, el de abajo; ambos deben enlazarse.

Todo el trabajo de la Gran Obra consiste, precisamente, en saber mezclar el azufre y el mercurio. El azufre es el fuego, el mercurio es el alma metálica de las secreciones sexuales. Con esas dos sustancias, azufre y mercurio, o sea, fuego y secreciones sexuales, se fabrica la Piedra Filosofal.

Si concretamos, para sintetizar, diremos, que los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser son mercurio cristalizado. En modo alguno podría ese mercurio cristalizar en la forma de esos cuerpos, sin el fuego. El fuego es el elemento básico para que ese mercurio cristalice, para que tome forma en esos cuerpos.

Así pues, azufre y mercurio vienen a constituir los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Dentro del mercurio mismo están los átomos del oro.

No basta crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Hay que perfeccionarlos para que puedan ser recubiertos por las distintas partes del Ser, y solamente se perfeccionan mediante la Gran Obra.

Como quiera que el mercurio es el portador del oro, llegará un momento en que los átomos del oro brillarán, serán fijados en el mercurio, y entonces, los vehículos por sí mismos vendrán a quedar constituidos en cuerpos de oro.

Solo los cuerpos de oro pueden ser recubiertos por las distintas partes del Ser. Cuando los cuerpos de oro han sido recubiertos por las distintas partes del Ser, entonces, la Piedra Filosofal ha quedado constituida.

Si hacemos nueva síntesis diremos, que todos los Cuerpos Existenciales del Ser, penetrándose y compenetrándose mutuamente sin confundirse, forman un envoltorio maravilloso de oro puro, mediante el cual puede recubrirse nuestro propio Ser divino; y así, queda la Piedra Filosofal completa, íntegra, unitotal.

Alegan los alquimistas medievales que el “Espíritu Metálico”, refiriéndose a nuestro propio Ser divino, a nuestro Logoi Íntimo, a nuestro Dios interno, necesita de un envoltorio metálico perfecto, lo suficientemente fuerte como para poder resistirlo y protegerlo; lo suficientemente elástico como para que ÉL pueda expresarse a través de ese envoltorio; lo suficientemente resistente como para que el Espíritu Metálico no pueda escapar.

Solo así, cuando el Espíritu Metálico, es decir, el Dios Íntimo, logra vestirse con ese cuerpo de oro, que en esoterismo se denomina To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar, la Piedra Filosofal ha quedado hecha.

Solo quien posee la “Gema Preciosa”, la Piedra Filosofal, puede contar con el Elixir de Larga Vida que le permitirá vivir con su cuerpo físico durante millones de años, puede disponer de la Medicina Universal que cura todas las enfermedades y puede también transmutar el plomo en oro, como lo hacía Paracelso, como lo hacía Nicolás Flamel y muchos otros.

Así pues, en síntesis, la Piedra Filosofal está representada por el anillo de Salomón, porque es azufre y mercurio debidamente unidos, integrados y sostenidos mediante la sal. Esa sal que es la materia física, que representa la materia física. La sal, el azufre y el mercurio son básicos para elaborar la Piedra Filosofal.

Disponer de la Piedra Filosofal es haber alcanzado la inmortalidad aquí y ahora. Hasta aquí esta síntesis sobre la Piedra Viva.

D. Maestro, en La Doctrina Secreta de Anáhuac aparece la swástica teotihuacana como símbolo pedagógico que muestra a la sustancia del Ser en regeneración, el aspecto de la creación, y que fue conocida en el budismo milenario. ¿Esta swástica teotihuacana también tiene que ver con la Piedra Filosofal?

M. Ciertamente, es muy interesante la figura esta de Teotihuacán. Aparece ahí el Sello de Salomón, el símbolo de la Piedra Viva, el azufre y el mercurio unido. Mas también vemos allí la swástica, la cruz en movimiento, el trabajo con la electricidad sexual trascendente en la Forja de los Cíclopes; el método, la ciencia mediante la cual es posible elaborar la Piedra Filosofal.

Resulta, pues, la swástica teotihuacana extraordinaria, maravillosa, asombrosa. Ojalá los hermanos del Movimiento Gnóstico la pintaran en muchos libros, la hicieran conocer en la humanidad entera.

D. Hemos hablado de que las personas que poseen la razón subjetiva son aquellas que sus únicos informantes son sus sentidos externos, o sea, ojos, oídos, nariz, garganta y el tacto. ¿Cuáles son los informantes de los sentidos internos?.

M. Con el mayor gusto voy a dar respuesta a esta pregunta.

Incuestionablemente, existen muchísimos sentidos internos, la Esencia está llena de ellos. Simbólica o esotéricamente, se les representa como estrellas que hay en los cielos.

Estos sentidos internos se van desarrollando poco a poco. El primer sentido que nosotros necesitamos desarrollar es el de la auto—observación.

Necesitamos auto—observarnos, para auto—conocernos; solo auto—conociéndonos podemos forjarnos determinados propósitos.

Sin auto—conocernos, no es posible forjarse propósitos. Cuando nos auto—conocemos, nos trazamos propósitos, nos forjamos en relación con tal o cual defecto psicológico que hayamos descubierto en nuestra psiquis.

Es pues, necesario auto—observarnos.

Pero el sentido de la auto—observación está atrofiado en la raza humana;

es necesario desarrollarlo. Y solamente se desarrolla mediante el uso práctico. A medida que nos vamos auto—observando, el sentido se va auto—desarrollando, y conforme este se va auto—desarrollando, vamos conociendo nuestros propios mundos internos.

Cuando uno conoce sus propios mundos internos, puede conocer también los mundos internos de sus amigos, lo que implica, de hecho, conocer a sus amigos. Uno no puede conocer a nadie mientras no lo conozca internamente, porque la vida es más interior que exterior, los pensamientos son internos, los sentimientos son internos, los anhelos son internos, los deseos son internos.

Se vive más en lo interno que en lo externo. Uno no podría decir que conoce a sus amigos en tanto no haya conocido los mundos internos de estos. Pero para conocer los mundos internos de estos, necesita uno conocer sus propios mundos internos, y esto no es posible si no se auto—observa uno a sí mismo.

Cuando uno llega a conocer sus propios mundos internos, y los de sus amigos, y los de todas las gentes que nos rodean, puede entonces conocer los mundos internos del planeta en que vivimos. Y cuando conoce los mundos internos del planeta en que vivimos, está capacitado para conocer los mundos internos de los otros planetas del sistema solar.

Y cuando es capaz de conocer los mundos internos de los planetas del sistema solar, por ende, es capaz de conocer los mundos internos del sol.

Y cuando es capaz de conocer lo mundos internos del sol, puede conocer los mundos internos de la galaxia en que vivimos. Y cuando es capaz de conocer los mundos internos de la galaxia en que vivimos, puede conocer también los mundos internos de este infinito formado por seiscientos mil años luz.

Es obvio que más allá de este infinito existen otros infinitos. No podríamos conocer los mundos internos del universo, del cosmos, si antes no nos hemos conocido a sí mismos. “Nosce Te Ipsum” — “Hombre, conócete a ti mismo, y conocerás al universo y a los Dioses”.

Nosotros necesitamos pues, auto—conocernos. A medida que se vaya desarrollando en nosotros mismos el sentido de auto—observación, también se irán desarrollando en nosotros otros sentidos innumerables, que no han sido catalogados hasta ahora por ninguna escuela de tipo pseudoesotérico o pseudocultista.

No olvidemos que en la Esencia existen muchos sentidos maravillosos, que estos entrarán en actividad conforme la Esencia vaya siendo liberada. Un día, podremos disponer de sentidos formidables para el estudio de todos los misterios cósmicos del universo.

Ante todo, como les he dicho a ustedes, se necesita pues, desarrollar la razón objetiva si se quiere pues, comprender todas esas cosas.

En todo caso, cuando uno ahonda más en estas cuestiones, descubre maravillas como aquella de la “Octava Ansapalniana” que viene a cristalizar en los elementos vivos de la naturaleza. Esa “Octava Ansapalniana” tiene siete partes, y la séptima de esas partes es la que viene a cristalizar en los elementos de la naturaleza.

Esos siete elementos son formidables. No está de más recordar al flúor; no está de más recordar al bromo, al yodo; no está de más recordar al cloro; no está de más recordar al hidrógeno en su forma prístina, original, tan simple y tan sencilla, y también a esas dos sustancias de los alquimistas medievales llamadas el Azoe y la Magnesia.

Sin esos siete elementos, que cristalizan mediante la “Octava Ansapalniana”, no podría existir nada de lo que ahora existe en esta gran creación.

Pero, ¿cómo podría llegar uno a verificar la realidad de dicha octava si no poseyese los sentidos que le permiten, precisamente, ver, experimentar lo que es esa octava, evidenciarla en forma directa?.

No debemos olvidar que la gente vive en un mundo de tremendos errores, debido precisamente al estado en que se encuentran sus sentidos interiores.

Como ejemplo concreto pondremos el del prisma solar. Bien sabemos que el rayo blanco, como centro de gravedad para los colores, se descompone en siete colores primarios que son los del prisma. Los científicos comunes y corrientes, estos del racionalismo subjetivo, creen que investigando esos rayos, esos colores del prisma solar, podrán descubrir maravillas.

No quieren darse cuenta de que el prisma común y corriente no es más que el aspecto negativo de los siete colores fundamentales, y que, por sí mismo, no puede servir para el descubrimiento de las causas de la vida.

Los sabios de la antigüedad, por ejemplo, en la China antigua, sabían descomponer, a su vez, a esos siete colores del prisma en su forma fundamental positiva. Los sabios chinos inventaron un aparato que llamaban “Alla—Attapán”.

Hacían penetrar un rayo de luz por un conducto especial. Un rayo blanco, que luego pasaba a través de un lente, se descomponía en los siete colores originales del prisma, que enseguida eran absorbidos por una placa o por una plancha, dijéramos, de marfil.

Era tal la forma de la plancha que a su vez, conducía a los siete rayos hacia una segunda plancha, donde mediante nuevas combinaciones, se transformaban esos siete rayos, o se convertían, dijéramos, en el aspecto positivo del prisma solar.

Y luego, probaban su acierto con los siete rayos positivos del prisma, teñían por ejemplo, en determinada sustancia acuosa, alguna sustancia de bambú. Después de que la lavaban, la humedecían, digo, en una sustancia acuosa, la exponían a cualquiera de los colores positivos del iris, y entonces, este bambú se teñía con el color positivo del iris.

Y si dirigían determinado color, específico, sobre el opio o sobre alguna sustancia del opio, esa sustancia a su vez se transformaba en otra sustancia.

Y si combinaban un determinado rayo luminoso de ese iris en su forma positiva con determinada onda musical, incuestionablemente, la onda musical, con su vibración, hacía que el rayo luminoso cambiara también de color. Así pues, manipulaban a la maravilla los siete colores del espectro.

Pero para poder manipularlos tenían que, primero, sacarlos de su estado negativo y volverlos positivos. Algo muy semejante a la fotografía, que se toma primero en negativo, luego hay que pasarla a positivo. Así también es con el prisma solar.

Como se refleja a través del cristal, está el prisma negativo, pero ese prisma hay que volverlo positivo para que pueda utilizarse sabiamente, desde el punto de vista científico, y para que nos pueda conducir a investigaciones muy serias en relación con los rayos cósmicos y con el origen mismo de la vida.

He citado este ejemplo para decirles a ustedes cómo están de equivocados los humanoides estos del siglo XX, todos estos sabiondos de la “Torre de Babél”, todas estas gentes del racionalismo subjetivo, por falta, sencillamente, del desarrollo de los sentidos superiores del Ser.

No podrían desarrollarse tampoco los sentidos superiores del Ser en tanto no comience uno a trabajar sobre sí mismo. Cuando uno comienza a auto—observarse, como ya dije, se desarrolla el sentido de la auto—observación, y a medida que uno vaya trabajando sobre sí mismo, otros sentidos del Ser van entrando en actividad, se van expresando, lo cual nos va permitiendo a nosotros tener acceso a los distintos secretos de la naturaleza.

Hasta aquí pues mi respuesta.

D. ¿El color cambia el color y las notas musicales? y ¿cómo se realiza esta mezcla?

M. Bueno, voy a explicarte claramente. Incuestionablemente, los experimentos que hicieron dos sabios chinos, hace unos cuantos millares de años en ese antiguo país, fueron extraordinarios.

Ellos descompusieron, por ejemplo, el opio. Saben que el opio tiene cuarenta y nueve cristalizaciones básicas y muchas otras más de tipo secundario.

Lo interesante fue que mediante los colores primarios, mediante los colores dijéramos, en su forma positiva, consiguieron hacer maravillas.

Se vio perfectamente, que si se mezclaba determinado color del espectro, pero estoy hablando del espectro en su forma positiva, no del espectro en su forma negativa como lo usan hoy los pseudosapientes de este tiempo; con determinada cristalización del opio, con determinado elemento del opio, para hablar más claro, este último se convertía en otro elemento.

Y cuando se combinaba por ejemplo, o cuando se hacía pasar, para hablar más claro, un rayo del espectro a través de una nota musical, las vibraciones de la nota musical hacían que ese rayo del espectro, a su vez, cambiara de color, asumía entonces éste un color que se correspondía científicamente con las vibraciones propias de la nota que resonaba en esos instantes.

Así fue como se vino a saber, cómo los siete rayos del espectro en su forma positiva, no negativa, tienen inmensos poderes y son el agente básico de toda vida. También se pudo comprobar con toda claridad que los siete colores del

espectro, las siete notas musicales, los siete principios fundamentales del opio obedecen a una misma Ley, que es la del Eterno Heptaparaparshinók.

Nada saben sobre esto los científicos modernos que solo quieren operar con el prisma en su aspecto negativo, que jamás se han convencido de la necesidad de sacar la positiva al espectro solar para obtener el prisma positivo.

D. Maestro, ¿qué nos puede usted informar con relación a la cromoterapia con el prisma, pero en su aspecto positivo?

M. Serviría para curar multitud de enfermedades. Hoy por hoy, solamente se usa la cromoterapia en su aspecto negativo. Sin embargo, así todavía puede ser útil.

Cuando se quiere hacer curaciones verdaderamente serias con la cromoterapia, no basta poner una botella de tal o cual color a los rayos del sol. Bien sabemos, por ejemplo, que el agua amarilla sirve para combatir la lepra, y aceptamos que así es, que puede ayudar a limpiar el organismo, eso es verdad.

Pero no bastaría solamente con poner una botella amarilla llena de agua dos horas bajo los rayos del sol; eso no sería suficiente. Hay que teñir a su vez esa agua con anilina vegetal amarilla, con esa anilina que se usa para teñir dulces, anilina vegetal, no se confunda con la anilina mineral, porque la anilina mineral es veneno.

Me refiero a la anilina vegetal.

Y entonces, si se tapa esa botella y se pone dos horas bajo los rayos del sol y se utiliza esa agua, puede servir para limpiar el organismo físico. Va a limpiar el hígado y hasta para combatir la lepra de verdad verdad.

Se dice que el azul es muy bueno para combatir las úlceras del estómago. También es cierto, pero no bastaría solamente con poner una botella azul llena de agua dos horas bajo los rayos del sol. Hay que ponerle, a su vez, a esa agua, anilina vegetal azul.

Así se tiene un rayo azul directo en su forma positiva que serviría para la curación de la úlcera. Y sucesivamente.

D. ¿Es correcto afirmar que el Si—12 es el elemento creador de los Cuerpos Existenciales y que la auto—observación es el elemento creador de los sentidos internos?

M. Escucho la pregunta y es claro que me apresuro a responderla.

Mediante la auto—observación, nos conocemos a sí mismos.

Auto—conociendo nuestros propios errores, podemos eliminarlos. Y a medida que los eliminamos, la Esencia también se va liberando, y entonces los sentidos de la Esencia, por sí mismos, van entrando en nueva actividad.

Esto significa, que el sentido de la auto—observación es útil y es indispensable para poder auto—conocernos. No quiero decir con esto que tal sentido pueda crear los sentidos internos. Obviamente, estos sentidos internos múltiples están ya creados, no hay necesidad de crearlos.

Lo único que sucederá será que, mediante la eliminación de los elementos indeseables que cargamos en nuestro interior, los sentidos internos irán entrando cada vez más y más en actividad. Se irán desarrollando por sí mismos.

Así pues, no es la auto—observación la facultad que permite crear sentidos internos. Estos sentidos, repito, ya están creados.

D. Los Cuerpos Existenciales del Ser hay que evidentemente crearlos, a diferencia de los sentidos internos, que ya existen y lo único que hacemos es despertarlos, ¿verdad?

M. Ciertamente, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser necesitan ser creados. No existen en el humanoide que nace. Como dije y vuelvo a repetir: el cuerpo físico, con su asiento vital, dispone de todos los elementos necesarios para la vida.

No necesita para existir de ninguna otra clase de elementos.

Quien quiera crearse los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser podrá hacerlo, pero solo mediante el sexo, porque el sexo es el único que tiene poder para crear nuevos cuerpos, nuevos organismos.

Nadie podría hacer crear nuevos organismos insuflando aire o algo por el estilo. Se necesita forzosamente de la función sexual. Solamente la función sexual puede crear. En el sexo está todo el poder del Logos creador.

Eso es todo. >FA<