Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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F045 LEVITACIONES MÍSTICAS TRASCENDENTALES

FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN LA 1ª EDICIÓN DEL 5º EVANGELIO

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

EL ASOMBROSO FENÓMENO DE LA LEVITACIÓN (13:43)

NÚMERO DE FRAGMENTO:F045

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA

DURACIÓN:13:43

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1974/??/??

LUGAR DE GRABACIÓN:CIUDAD DE MÉXICO

CONTEXTO:MENSAJE DIRIGIDO A UN COLECTIVO CONCRETO (PLÁTICA DICTADA A HERMANOS DE LA REPÚBLICA DOMINICANA)

FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com

>IA< Hermanos gnósticos de la República Dominicana, a vosotros me dirijo.

El tema de hoy versa sobre las levitaciones místicas. Indubitablemente, es la cuarta coordenada, el mismo hiperespacio de la hipergeometría, mediante el cual es posible realizar actos sobrenaturales como son, la desaparición o aparición de un cuerpo en el espacio tridimensional de Euclides, o la salida de un objeto cualquiera del interior de una caja herméticamente cerrada.

Ostensiblemente, se ha demostrado que cuando un electrón y un positrón se aniquilan para liberar energía, dos granos de luz aparecen, o más exactamente, dos rayos gamma.

Las experiencias que han verificado el crudo realismo de este fenómeno, secuencialmente vienen a demostrar la existencia de la cuarta dimensión.

Incuestionablemente, los variados fenómenos de levitación auténtica fueron siempre posibles mediante el agente extraordinario de la cuarta vertical.

No está de más afirmar en forma enfática y sin mucha prosopopeya, que la levitación mística es una elevación inusitada del cuerpo físico por encima del suelo.

Comoquiera que muchas gentes no saben ni el “abecé” de esta cuestión, conviene citar a variados anacoretas que ante diversos públicos levitaron.

Empecemos con San Esteban, rey de Hungría, ínclito señor medieval, muerto en el año 1038, quien flotara en el aire una noche cuando oraba en su tienda.

Continuemos con San Dunstán, arzobispo de Canterbury, perínclito varón de Dios, quien precisamente ·el día de la Ascensión, 17 de mayo de 988, se elevara milagrosamente hasta la majestuosa bóveda de la catedral.

Siguen en orden sucesivo varios esclarecidos cenobitas, e insignes damas de reconocida santidad. Veamos:

San Ladislao de Hungría (1041 — 1095), renombrado anacoreta, quien en histórica noche flotara sobre el suelo mientras oraba en el famoso monasterio de Marandín.

Santa Cristina, la admirable (1150 — 1224), ilustre mística, que habiendo sido ya dada por muerta, se elevara deliciosamente hasta la bóveda de la iglesia en pleno servicio fúnebre.

Santa Isabel de Hungría, insigne matrona; San Edmundo, Santa Lutgarda, afamada religiosa; el bienaventurado Guilles de Santarém; la misteriosa Margarita de Hungría; la espiritual Santa Dulcelina; el preclaro Santo Tomás de Aquino, famoso señor de sabiduría; Santa Agnés de Bohemia y muchos otros, que sumergidos dentro de la cuarta dimensión, flotaban durante el éxtasis.

Elevaciones extraordinarias, mágicos vuelos, salidas en vertical rápidas, suspensiones, ascensiones, pasadas, transportes, circuitos aéreos a gran altura, éxtasis, júbilo y arrobamiento.

Dice la leyenda de los siglos, y esto lo saben los divinos y los humanos, que cuando nuestro hermano Francisco de Asís (1186 — 1226), llegó al ocaso de su vida, se multiplicaron sus éxtasis en El Monte Averno.

Su bienamado discípulo, el hermano León, quien dichoso le llevaba los alimentos, le encontraba siempre en estado de arrobamiento fuera de su gruta, a buena altura, flotando sobre la perfumada tierra.

A veces llegaba hasta las hayas, desaparecía de la vista, se iba por entre La Cuarta Coordenada.

Y prosiguiendo con esta temática Místico—Científica, no está de más citar también a Santa Catalina de Ricci (1522 — 1589), la muy célebre estigmatizada priora de Prato, quien cuando en éxtasis entraba, suspendida quedaba en el medio ambiente circundante.

Muchos otros penitentes, cenobitas, como San Francisco de Paula, San Francisco de Alcántara, Santo Tomás de Vinaloba, San Francisco Javier, etc., se desprendían del suelo en sus éxtasis y se mantenían en el aíre ante el asombro extraordinario de la conciencia pública.

Casos famosos y extraordinarios, por lo insólitos e inusitados, fueron ostensiblemente los de esa mística llamada Teresa de Ávila (1515 —1582), descritos por ella misma con lujo de detalles, explicando dialécticamente, cómo el mágico poder inefable la absorbía dentro de la dimensión desconocida mientras oraba. Entonces flotaba ante las asombradas religiosas.

Cualquier día de esos tantos, no importa cuál, aquella santa estaba tan alta sobre el piso, que no le pudieron dar la hostia.

La doble levitación de Santa Teresa de Ávila y de San Juan de la Cruz, en el Carmelo de Ávila, causó estupefacción, asombro general. Entonces pudo verse en el espacio a estos dos místicos en estado de éxtasis.

Aquel monje azul, otrora conocido con el nombre de José de Cupertino, dicen que se elevó por los aires setenta veces. Este hecho mágico sucedió allá por el año 1650, motivo por el cual fue canonizado.

Cada vez que el mencionado eremita de dulce faz, se desprendía de la dura tierra, profería un clamor. Interrogado por el cardenal de Lauria, sobre este extraño y misterioso grito en el instante preciso del vuelo, el santo respondió esotéricamente: “La pólvora, cuando se inflama en el arcabuz, estalla con gran ruido; así el corazón abrasado por el divino amor, ¡Amén!”.

Escudriñando viejos manuscritos con tesón de clérigo en la celda, hemos hallado en la tierra sagrada de Los Vedas, la siguiente frase:

“Aquel que meditare en el centro del corazón, logrará control sobre el Tattwa Vayú, principio etérico del aire. Alcanzará también Los Siddhis, poderes de Los Santos: Bushari, Khechari, Kaya, etc.; flotará en el aire, meterá su espíritu dentro del cuerpo de otra persona, etc. Alcanzará el amor cósmico y todas las cualidades Sáttwicas Divinas”.

El desarrollo substancial del corazón tranquilo es impostergable e inaplazable cuando se trata de aprender La Ciencia de Los Jinas, La Doctrina de La Levitación.

Incongruente, inconexo con el Tercium Órganum o Tercer Canon del Pensamiento, sería el intentar la idoneidad de Jinas, sin haber educido y vigorizado previamente los místicos poderes de los santos en el corazón tranquilo.

Nunca quisiéramos interdecir o vedar las esotéricas prácticas de mágica levitación. Trabucar, aguar, en modo alguno es nuestra intención.

Solo nos proponemos sugerir El Sacrificius Intellectus (El Sacrificio del Intelecto), si es que anhelamos de verdad el armonioso desarrollo de los fuegos del corazón.

La mente teorética y especulativa se expansiona, extiende y desenvuelve a expensas de las sutiles energías del corazón, y esto es muy lamentable.

La cerebración intelectiva, mecanicista, succiona, vampiriza sin misericordia alguna los poderes vitales del corazón.

A través de muchos años de constante observación, estudio y experiencia, pudimos verificar plenamente que el sujeto pseudoesoterista o pseudocultista, autoencerrado dentro de su mundillo, geldre o sauquillo razonativo, intelectivo, en el terreno levitacional práctico, resultaba de hecho un verdadero fracaso.

No está de más imitar a José de Cupertino en sus oraciones y sus éxtasis, a fin de que el corazón abrasado por el divino amor, se desarrolle armoniosamente, capacitándonos para penetrar conscientemente con el cuerpo físico dentro de La Cuarta Vertical, más allá del espacio tridimensional de Euclides.

Incuestionablemente, aquellos sesenta ancianos aztecas, que en El Cerro de Coatepec hicieran sus operaciones y círculos mágicos para sumirse luego en la cuarta coordenada, habían desenvuelto cada uno, por anticipado, los fuegos maravillosos del corazón.

Telendo, insólito, inusitado, resulta el relato de aquel viaje misterioso por la dimensión desconocida. Indubitablemente en el universo paralelo de la cuarta dimensión, cualquier metamorfosis es posible.

Lucifer Náhuatl, forzado por aquellos conjuros, transformó a los sesenta de Moctezuma en aves, bestias feroces, leones, tigres, adives y gatos espantosos.

No es pues, mera jactancia, embullo o broma libresca, el relato consignado por fray Diego Durán en su notabilísimo trabajo titulado: Historia de México.

Si enfrentamos a campo traviesa la historia de los Jinas, hallaremos en el Tíbet oriental a Milarepa, venerabilísimo y adorable Maestro, ínclito “Tahar” que, como cualquiera de los sesenta ancianos de Moctezuma, sabía levitar en la cuarta dimensión.

Perfecto Adepto de mágicas facultades, tuvo la gracia de atravesar y visitar innumerables paraísos sagrados y cielos de Los Buddhas de Compasión, donde, por la virtud de sus omniabsorbentes actos (actos que permiten absorber toda clase de energías sagradas), y extraordinaria devoción, Los Dioses que rigen esos dichosos lugares le favorecieron permitiéndole expresarse acerca del Dharma.

Jesús, El Gran Kabír, sumergido con el cuerpo físico dentro de la cuarta vertical, caminó sobre las aguas del Mar, y esto lo saben los divinos y los humanos.

Incuestionablemente, es Felipe, el Apóstol del Divino Rabí de Galilea, El Bendito Patrón de Los Estados Jinas. >FA<