Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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119 LAS TRES MONTAÑAS

CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE CONFERENCIA: 119

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1974/04/??

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Espero que todos pongan el máximo de atención.

De las Tres Montañas, la Primera Montaña de la Iniciación, la Segunda Montaña, de la Resurrección, la Tercera Montaña, de la Ascensión. Después de revisar cuidadosamente tales mapas se acercó a mí uno de los Guardianes del Santo Sepulcro y me dijo: “Sígueme”, yo le seguí. Subimos por la Montaña de la Resurrección, él iba delante de mi, llevaba en su diestra los tres mapas y le dije: “yo quiero llevarme todo lo interno, no dejaré en el mundo físico ni las huellas siquiera de los estigmas”. Al llegar a la cumbre de la Montaña, me dijo: “sabemos que te vas, pero antes de que te vayas es necesario que le dejes a la humanidad estos tres mapas y tus palabras”. Yo le respondí: “así lo haré”, y es que en esos tres mapas está dibujado todo el Camino. El primer mapa corresponde exactamente al sendero iniciático. Incuestionablemente, tenemos que subir por la Senda de la Iniciación, hasta la cumbre. La Segunda Montaña corresponde exactamente al trabajo relacionado con la Resurrección. Tenemos que lograr en la cumbre de tal Montaña, la Resurrección del Maestro Secreto dentro de nosotros mismos aquí y ahora. La Tercera Montaña, es la de la Ascensión, entonces nos fusionamos con el Cristo Intimo para subir al Padre y nos liberamos radicalmente. Incuestionablemente, para subir por la Montaña de la Resurrección, necesitamos habernos preparado intensamente en la Montaña de la Iniciación.

Las diversas escuelas de tipo pseudo-esotérico y pseudo-ocultista, creen que la Iniciación es todo, se atreven a decir: “el Maestro fulano de tal recibió la quinta iniciación”, “el Mahatma zutano es de tercera iniciación”, “el gurú fulano de tal, tiene la séptima iniciación” y creen que con la iniciación ya se logró todo, lo cual es absurdo.

En el mundo físico vemos que toda escuela tiene su iniciación. Cuando uno quiere ingresar a la masonería, debe pasar por la iniciación. Iniciación es comienzo, principio, pero no es todo, únicamente comienzo, el principio de algo, así también sucede con las Iniciaciones Cósmicas, en ellas tenemos que vivir todo el Drama Cósmico, la vida, pasión, muerte y resurrección del Cristo, pero en forma simbólica. Por medio de tal Drama y las infinitas pruebas esotéricas, somos instruidos sobre el trabajo que debemos realizar más tarde, pero la Iniciación no es todo. En la Iniciación se nos instruye nada más, pero realizar es diferente. La realización solo es posible en la Segunda y Tercera Montaña, en la Iniciación se nos hace ver que nosotros hemos matado a Hiram Abiff, es decir, al Cristo Interno, en la Iniciación venimos a saber que nosotros debemos más tarde resucitarlo y se verifica en las diversas iniciaciones, resurrecciones simbólicas, pero eso no es todo, una cosa es el simbolismo y otra el crudo realismo. En la iniciación hay que vivir el Drama del Cristo pero en forma simbólica, nos convertimos ciertamente en el personaje central del Drama, pero simbólicamente, no realmente.

En la Segunda Montaña, todo es diferente, allí ya no hay simbolismo, allí tenemos que desarrollar en nosotros mismos aquello que aprendimos en la Iniciación. En la Iniciación se nos entregan inclusive hasta los estigmas en forma simbólica, se nos crucifica, se nos atraviesa con clavos, quedamos traspasados con la lanza, etc., pero todo eso es simbólico, otra cosa es desarrollar realmente esos estigmas, eso solamente es posible en la Segunda Montaña, en la de la Resurrección. Es claro que tales estigmas únicamente se pueden formar en nosotros mismos mediante esa energía sutil del Tercer Logos, mediante esa fuerza maravillosa del Ser, pero ya en forma refinada, quintaesenciada, profundamente divinal, sin mezcla de pasión animal o morbosidad. El desarrollo de tales estigmas suele ser doloroso, que los estigmas de la mano aparezcan en todos los grandes Maestros es verdad. Al Budha lo representan con los chacras luminosos de las palmas de las manos, que no son sino los estigmas, lo mismo en los pies de Gautama aparecen dos chacras que son dos estigmas. La corona de espinas se forma ciertamente en nuestras sienes, cuando sabemos utilizar esa energía y el trabajo suele ser muy doloroso. La flagelación tiene que hacerse también en el Cuerpo Astral del iniciado, pero eso cuesta muchos meses, años de trabajo, cada uno de esos estigmas por desarrollar, implica mucho tiempo de trabajo, pero en la iniciación simbólica se le dan a uno los estigmas simbólicos y si el iniciado no tiene suficiente ilustración, supone que ya los tiene realmente, cuando en realidad de verdad todavía no los tiene. Una cosa es vivir el Drama Cósmico, el Drama del Cristo simbólicamente y otra cosa es vivirlo realmente, una cosa es, por ejemplo, lograr la Resurrección del Cristo en forma simbólica y otra cosa es crudamente realizar al Cristo, resucitarlo dentro de nosotros mismos.

¿Que hay Cinco Iniciaciones del Fuego? Es verdad. La Primera está en relación con el cuerpo físico. La Segunda con el Cuerpo Vital o Lingam Sarira. La Tercera con el Astral. La Cuarta con el Mental. La Quinta con el Cuerpo de la Voluntad Consciente.

Con la Tercera Iniciación, venimos a adquirir los poderes del Cuerpo Astral, venimos a darnos cuenta de que hemos fabricado el Cuerpo Astral. Con la Cuarta Iniciación, nace en nosotros el Cuerpo de la Mente. Con la Quinta Iniciación, adquirimos el Cuerpo de la Voluntad Consciente, o sea el Cuerpo Causal.

La Iniciación Venusta es algo más trascendental. En la Primera Iniciación Venusta, conocemos el secreto del Abismo, pero esa primera Iniciación Venusta no es más que una octava superior de la Primera Iniciación del Fuego, es una repetición de la misma iniciación en una octava de orden superior.

Con la Segunda Iniciación Venusta, venimos a recibir el bautismo de Juan, venimos a comprender lo que es realmente transmutar el agua en vino, desde un punto de vista trascendental.

Con la Tercera Iniciación Venusta transfiguramos el Cuerpo Astral. Cuando Jesús pasó por la Tercera Iniciación Venusta, resplandeció en el “Tabor”. Cuando Moisés pasó por la Tercera Iniciación Venusta, su rostro brilló en el Monte Nebo y es que entonces el Cristo Interno se asoma a través del Astral. Esa Tercera Iniciación no es más que una repetición de la Tercera Iniciación del Fuego, pero en una octava de orden superior.

Con la Cuarta Iniciación Venusta, entramos en la Jerusalén Celestial, esta no es más que una repetición de la Cuarta Iniciación del Fuego en octava de orden superior.

Con la Quinta, venimos a vivenciar lo que es la Voluntad Cristo, entonces penetramos en el Oliveti, en el Monte Oliveti o en el Monte de los Olivos, aprendemos realmente a obedecer al Padre y sin embargo, esa quinta Iniciación Venusta no es más que una repetición de la Quinta Iniciación del Fuego, hasta ahí, hasta la Quinta Iniciación Venusta, no hemos hecho sino repetir las Cinco Iniciaciones básicas, pero en una octava de orden más elevado, sin embargo, ahí no terminan los procesos iniciáticos.

Existe una Sexta Iniciación, que es Venusta y corresponde al Budhi, al Alma Consciente, entonces venimos a conocer lo que es realmente la Conciencia, venimos a vivenciar lo que es la Conciencia despierta, venimos a vivir, a comprender ciertos dramas, ciertas partes del Drama Evangélico que no alcanzaron a quedar escritos en ninguna Biblia y que se relacionan con escenas y acontecimientos de otros planetas del sistema solar.

La Séptima Iniciación Venusta pertenece al Atman, al Intimo, corresponde a la crucificación del Maestro. Y hay una Octava Iniciación Venusta, que corresponde al Niño, al Horus, al Cupido que la Divina Madre Kundalini lleva en sus brazos. Así pues, hermanos, son Ocho Iniciaciones, no son más, no son menos, son ocho; hasta allí llega la Iniciación, Ocho Iniciaciones corresponden a la Montaña de la Iniciación. Cuando uno ha pasado por esas ocho iniciaciones, sabe que tiene que realizar el drama en forma íntegra, sabe que ha aprendido simbolismo, sabe que ha fabricado sus Cuerpos Solares, pero también comprende que necesita ahora desarrollar todo lo que aprendió en la Iniciación y eso solamente es posible en la Segunda Montaña.

La Segunda Montaña tiene trabajos muy difíciles. El primero corresponde al Cielo Lunar o de la Luna, es decir, al Mundo Astral, antes de poder ascender a la sección superior del Mundo Astral, es decir, al Cielo Lunar, hay que desintegrar a los tres traidores de Hiram Abiff, hay que reducirlos a polvareda cósmica, hay que eliminar al Dragón. Después se gana el derecho a entrar en el Trabajo de Mercurio.

Antes de ascender al Cielo de Mercurio que no es otra cosa sino el Mundo Mental Superior, hay que descender a los infiernos de Mercurio, para destruir así muchas formas pesadas de la mente, a muchas criaturas animalescas, brutales que poseemos dentro.

Antes de subir al Cielo de Venus, que es el Mundo de las Causas Naturales o Mundo Causal o Mundo de la Voluntad Consciente, necesitamos descender a los infiernos de Venus, ahí se nos muestran los gérmenes del mal, tal como han quedado y que debemos desintegrarlos, ahí conocemos lo que son esos infiernos de Venus, ahí vemos que la Tierra con todos sus habitantes ha sido devorada por los infiernos venusinos, ahí conocemos lo que son las pasiones animales violentas y brutales, cuyas causas han quedado ahí. Ahí venimos a evidenciar la necesidad de extirpar todas las raíces causales del mal. Sólo así podemos ingresar al Cielo de Venus, que es el Mundo Causal, entonces venimos a saber que en el Mundo de las Causas Naturales trabajan los Maestros del Karma, ese es un mundo de dualidad, donde toda acción provoca una reacción inevitable. Toda palabra dura se convierte en hechos, cualquier cosa que hagamos provoca su reacción, ahí vemos el porvenir que le aguarda al planeta Tierra y a la humanidad.

Antes de subir al Cielo del Sol, que es bastante difícil, tenemos que descender a los infiernos solares, entonces venimos a evidenciar algo interesante: el Sol posee esos infiernos completamente limpios, pero hay demonios en sus infiernos, infierno viene de la palabra “infernus”, que significa región infernal, la región inferior de cualquier planeta, es el reino mineral sumergido. En el reino mineral sumergido del Sol ya no hay demonios, es tan poderosa la vibración solar que ahí no tienen cabida los demonios, el Sol desintegraría cualquier demonio, lo reduciría a polvareda cósmica. En el Cielo Solar venimos a saber realmente, a comprender realmente lo que es dijéramos, el Mundo Búdhico o Intuicional, ahí en ese Cielo Solar todos somos uno, ahí nos sentimos todos uno, la variedad es unidad.

Mucho más allá del Cielo Solar, está el Cielo de Marte. Nadie podría ingresar al Cielo de Marte, absolutamente nadie, sin antes haber descendido a los infiernos marcianos. El Cielo de Marte, mis caros hermanos, es el Mundo de Atman el Inefable, El es un luchador que entrega, El lucha, El tiene que pelear contra el Dragón, El tiene que pelear contra los tres traidores, contra el Ego animal, por eso es marciano. En los infiernos de Marte encontramos nosotros la Magia Negra marciana, la terrible brujería de Marte, que es espantosa, ahí venimos nosotros a evidenciar que existen muchas gentes en el mundo físico que están hasta bien encaminadas por el sendero de la luz y que sin embargo poseen dentro el “yo de la brujería” y uno se asombra al ver ahí hasta hermanos, a algunos de ustedes los he encontrado ahí en plenas reuniones de brujería. “¡Imposible! —dirían ustedes—, no me he dedicado a la brujería”, pero así es. Cada ser humano en el pasado, pudo haber tenido algún error, pudo haberle gustado la brujería en alguna edad o haber simpatizado con ella en alguna existencia y entonces se formó tal “yo” y ese continúa existiendo allá dentro; hace males sin que la persona humana lo sepa y asiste a esos salones de brujería, a esos templos de Magia Negra sin que la persona aquí en el mundo físico lo sepa. Yo me quedé asombrado al ver ahí algunos hermanos, por cierto bastante distinguidos, entre las fiestas de la brujería, comprendí, claro, que no en forma íntegra estaban ahí, sino algunos de sus “yoes”, “yoes brujescos” que ellos mismos no conocen, que ignoran que los tienen, ¡terrible realidad! Pero así es. En la Esfera de Marte, donde tiene uno que libertarse de la mente, mientras la Conciencia esté embutida entre la mente, enfrascada, aprisionada, sufre lo indecible y no goza de la iluminación auténtica. Yo me liberté de la mente en la Esfera de Marte, pero ese es un trabajo doloroso, pues sí, porque hay que eliminar los elementos subjetivos de la mente, muchos elementos malignos que uno lleva dentro y que ignora que los tiene. Uno aquí puede creerse un santo, un virtuoso, pero la realidad es que tiene ahí dentro elementos perniciosos, terriblemente malignos, y lo más grave es que ignoran que los tienen, no solamente ignora, sino además ignora que ignora, como dijera Sócrates.

En el Mundo de Júpiter, nos aguarda un trabajo durísimo, nadie podría entrar, por ejemplo, al Cielo de Júpiter, que es el Nirvana mismo, sin haber descendido a los infiernos de Júpiter, ahí tiene uno que agarrar al toro por los cuernos y esa es una obra durísima, nos lleva al toro ese, terrible, del instinto brutal, dentro de sí mismos, el Toro de Creta, que hay que vencerlo, terriblemente, y destruirlo, desintegrarlo, ahí tiene uno que vencer a las bestias malignas que le impiden la entrada al Nirvana y que las lleva dentro, muy sumergidas.

En la Esfera de Saturno, nos encontramos con otro trabajo muy diferente. Nadie podría, por ejemplo, entrar al Mundo del Paranirvana, que es el Cielo de Saturno, sin haber sido antes enjuiciado en el Templo de Saturno, que está situado precisamente en la Tierra Sagrada del Norte, allá en la lejana Thule, en la Isla Santa. Cuando uno quiere verdaderamente entrar en el Cielo de Saturno, o sea en el Paranirvana, es juzgado en el Templo de Saturno, en tal Templo hay tinieblas y ahí se nos enseña que Saturno y el Sol, la luz y las tinieblas se intercambian constantemente en su trabajo, así es. Ahí, en el Templo de Saturno, un gran Angel de la Muerte, un gran Angel Funeral, pesa el corazón del difunto, es decir, ahí pasamos por el juicio ese de Osiris Numen. Dicho juicio está escrito claramente en el libro egipcio de “La Morada Oculta”, pero una cosa es leerlo en tal libro y otra cosa es vivirlo realmente en el Templo de Saturno. El corazón del difunto, es decir, de aquel que ha muerto en sí mismo, aunque tenga su cuerpo físico vivo, es puesto en la balanza, es pesado y si la balanza se inclina a su favor, entonces se le considera muerto, se considera de él, que ya murió, está bien muerto y se le declara así: “muerto”, gozando por tal motivo el derecho de entrar en el Paranirvana, que es el Cielo de Saturno.

Yo les estoy hablando a ustedes esto a grosso modo, a grandes rasgos, porque realmente tengo que escribir todo un libro para hablar de esto, estoy pues, sintetizando lo más que se puede.

Mucho más tarde, hay que trabajar en Urano, para poder entrar al Cielo de Urano. En el Cielo de Urano, descubrimos cosas maravillosas, vemos el porvenir que le aguarda a la humanidad en la Era de Acuario, vemos que el Movimiento Gnóstico se convertirá en poderoso y formará un gran pueblo, el pueblo gnóstico de Acuario. Vemos otros movimientos tántricos que también cumplirán gran misión en Acuario, pero nos damos cuenta exacta de que el movimiento más fuerte y popular, completamente general, va a ser el Movimiento Gnóstico en la Era de Acuario. Banderas se ven ahí, multitudes, pueblos y lenguas. Ahí en la Esfera de Urano, tenemos que destruir todavía algo que queda adentro, me refiero al Mal Ladrón. Se dice que Jesús el Cristo murió entre dos ladrones, el bueno y el malo. El Buen Ladrón, es aquel que se roba la energía creadora para transmutarla, para crear los Cuerpos Solares, etc., etc. Pero hay un Mal Ladrón en todos y en cada uno de nosotros, hay un centro malvado dentro, se roba la energía creadora para el mal, para la satisfacción de las pasiones animales, para la fornicación, para el adulterio, etc. Ahí, en la Esfera de Urano, viene uno a encontrarse con el Mal Ladrón y ahí tiene que desintegrarlo, reducirlo a polvo. Se presenta tal como es, y hay una ceremonia simbólica en que hay que amarrarlo, decapitarlo y desintegrarlo. De manera que es simbólico que el Cristo haya muerto entre dos ladrones, son los dos poderes que hay en uno: aquel que se roba la energía sexual para el bien, pero aquel otro, el que se roba para el mal, es el mal ladrón. Así pues, observen ustedes que estos dos ladrones murieron crucificados en cruz. La cruz es completamente sexual, porque el palo vertical es masculino, el horizontal lo es femenino, en el cruce de ambos está la clave de todo poder y los dos ladrones mueren crucificados. Es decir, con eso se nos está diciendo que esos dos ladrones no eran personas comunes y corrientes, se nos está hablando de dos ladrones que todo el mundo lleva dentro del sexo, y que se roban la energía creadora, el uno para el bien, el otro se la roba para el mal, el uno para fabricar los Cuerpos Solares y desarrollar las facultades íntimas del Ser, etc., el otro se las roba para el mal, para fornicar, para adulterar, para cometer toda clase de delitos. En la Esfera de Urano, tenemos que acabar con el Mal Ladrón, destruirlo.

Después ingresamos a la Esfera de Neptuno, ahí, obviamente, hay un trabajo muy profundo, muy concreto, ahí es donde se viene a adquirir o a lograr el estado seráfico, ahí se llega al grado de Serafín. En la Esfera Lunar, llegamos al estado angélico. En la Esfera de Mercurio, nos convertimos en Arcángeles. En la Esfera de Venus, nos convertimos en Principados. En la Esfera del Sol, en Potestades. En la Esfera de Marte, en Virtudes. En la Esfera de Júpiter, en Dominaciones. En la Esfera de Saturno en Tronos. En la Esfera de Urano en Querubines y por último nos convertimos en Serafines, cuando entramos en la Esfera de Neptuno. Así pues, en cada una de estas escalas angélicas, tenemos que ascender, subir, pero aunque hayamos subido al estado seráfico, no por eso todavía somos Maestros Resurrectos.

Cuando yo llegué al trabajo en la Esfera de Neptuno, me di cuenta de todo lo que había que hacer. Sería largo hablarles esta noche a ustedes sobre el trabajo en la Esfera de Neptuno, es demasiado dispendioso todo eso, pienso escribirlo en “Las Tres Montañas” (72-73). Me limitaré únicamente a decir en síntesis, que después de haber realizado todos los trabajos en la Esfera de Neptuno, me dirigí realmente al Señor Shiva, es decir, al Tercer Logos, a mi propia Mónada de Dios, para hablar más claro, a Samael mismo, que es mi Dios, mi Real “Sí” o Ser. Le dije: “Bueno, y ahora, ¿qué más me toca hacer? Ya he hecho todos los trabajos que corresponden a la última esfera celestial y ahora ¿por dónde sigo? ¿Cuál es el camino?” Entonces me habló claro mi “Sí”: “Tú tienes que aguardar ocho años, ¿pero qué son ocho años? No son nada, se pasan muy pronto y después ¿qué tal el triunfo que te aguarda? Será grandioso, ocho años no son nada, yo volveré dentro de ocho años para pagarte lo que te debo”. “Está bien Señor —me limité a decir—, aguardaré”. Obviamente, durante estos ocho años, me toca pasar, vivir el Libro de Job, pruebas y dolor, durante estos ocho años, debo calificar iniciaciones. Cada una de las iniciaciones recibidas, ahora debe ser calificada. Son los ocho años de Job, son los ocho años o las ocho ruedas en que fue transportado aquel arco maravilloso de los Dioses en el Indostán, hasta entregárselo a Rama, quien lo pudo tener con gran fuerza. Son los ocho años que viviera Tobías, el gran patriarca, los mismos ocho años del Santo Job, solo entonces, mis caros hermanos, viene la Resurrección Mística. Está más allá del estado seráfico, entonces se convierte uno en un Kumará, obviamente, así es. Yo estoy repitiendo esto por segunda, por tercera vez, para ser más claro, porque en el pasado Mahamvantara, ya lo había hecho, en este lo hice en la Lemuria, pero como quiera que cometí un error al iniciarse la Raza Aria, obviamente, tuve caída y muerte, muerte de Hiram Abiff, pero en estos precisos instantes, me preparo para la Resurrección de Hiram Abiff dentro de mí mismo, aquí y ahora.

Esto antes, no se habla así públicamente a la luz del día, yo tengo que hablarlo para mostrarles a otros el camino, porque si uno no lo habla ¿cómo van a conocer los hermanos lo que es el camino? Podría decírseme que por modestia no lo hablara, pues está bien, pero al callarlo, entonces ¿cómo lo sabrían, cómo podrían ustedes ver la senda? Si se les pone un telón delante para que no lo vean, hay que hablar claro, ahora hay que escribir, y por eso tengo este cuerpo, para escribir.

Espero que nuestro hermano Arturo, pues, siga como siempre, cooperando con nosotros. Ahora vamos a necesitar dibujar los tres mapas, por de pronto, ya va llegando la hora de dibujar el primer mapa, el de la Iniciación, la Montaña de la Iniciación, después le seguiremos con la Segunda Montaña y después con la Tercera.

En la Ascensión, tiene uno que llegar a la unión con Vishnu, o sea, el Cristo Interno, la Encarnación del Cristo Intimo, del Cristo Cósmico, y claro, lográndose la encarnación del Cristo, se logra la unión con el Padre, porque el Hijo es uno con el Padre y el Padre, uno con el Hijo. Esto lo había logrado ya en el pasado, más por un error, fui abajo, ahora estoy otra vez subiendo con mucha dificultad y muchas amarguras.

Así pues, mis caros hermanos, es bueno que ustedes vayan comprendiendo lo que son las Tres Montañas. Ese es el objetivo pues, del libro que estoy escribiendo para bien de la humanidad, pero se necesita que ustedes estudien estas obras. No basta que ustedes pues, compren las obras, que las tengan en su poder, hay necesidad de que estudien estas obras.

En “El Parsifal”, por ejemplo, preparo el terreno para este libro: “El Misterio del Aureo Florecer” (71-72) y a su vez, este libro que acaba de salir, “El Misterio del Aureo Florecer”, prepara el camino para “Las Tres Montañas” (72-73), pero se necesita estudiar, a fin de que las Tres Montañas sean debidamente comprendidas.

Aquí les estoy hablando a grosso modo, sintetizando la Obra. En detalle, ya es muy minuciosa, detenida, marca rigurosamente cada paso que se da y el objeto es rasgar todos los velos para que el camino quede a la vista de todos, para que cada uno pueda hollarla con firmeza, hasta llegar verdaderamente a la liberación. Hasta aquí hermanos.