Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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114 LA ACCIÓN CONSCIENTE

TÍTULO EN LA EDICIÓN IMPRESA ORIGINAL DE A.G.E.A.C.:

EL PROCESO DE INDIVIDUALIZACIÓN MENTAL (1ª PARTE)

TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):

LA MENTE Y LA ÉTICA DE LOS ADEPTOS RESURRECTOS

RIGORES DE LA ÉTICA SUPERIOR (2ª PARTE)

TAMBIÉN TITULADA: “LA VIRTUD DE LA TOLERANCIA”

NÚMERO DE CONFERENCIA: 114 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 1ª P.: 030, 2ª P.: 020)

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:REGULAR

DURACIÓN:54:27

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1973/12/12

LUGAR DE GRABACIÓN:CIUDAD DE MÉXICO

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com

[esta conferencia existe también en los apuntes de conferencias del señor Víctor Manuel Chávez Caballero, de los cuales muchas transcripciones inéditas se han incorporado a esta 5ª edición digital del Q.E., y comienza con un párrafo que no se escucha en el audio pero que él anotó al principio de esta transcripción (como apunte suyo de un comentario del maestro fuera de la conferencia en sí, pues esa noche, se celebró antes de la conferencia la última liturgia del año), lo pongo a continuación pese a que no está en el audio por su valor didáctico, y de igual forma se anexa otro corte fuera de audio al final, en este caso sí presente en la transcripción literal, solo que perdido en el audio]

>IC< Se usa la túnica de color azul, porque es el color de la Gran Obra, porque el color azul corresponde a la Divina Madre, a Devi Kundalini Shakti, Ella misma es la Noche. La Divina Madre Kundalini está parada sobre la luna, donde está controlando, dominando el poder erótico sexual mediante el cual es posible alcanzar la Auto-Realización Intima del Ser. Figura pues, la túnica azul en los grandes misterios y es por eso que todos los hermanos del Movimiento Gnóstico Cristiano Universal, la usan en sus ritos. >FC<

>IA< La Autorrealización Íntima del SER es lo más importante.

Si hay algo que verdaderamente debe interesarnos, es nuestro propio SER.

El dinero, las posiciones sociales, las cosas materiales, son verdaderamente vanas y pasajeras.

La cruda realidad de los hechos, es que la muerte llega, muchas veces, cuando menos se les espera.

¿De qué sirven, pues, las vanidades de este mundo?.

¿De qué nos sirven las cosas pasajeras?.

Todo eso es falso y necio.

Debemos preocuparnos más por nuestro propio SER.

Incuestionablemente, La Autorrealización Íntima, La Revaluación del SER, causan onda alegría.

Ciertamente, tales Revaluaciones son fundamentales y revisten características trascendentales de Eternicidad.

Obviamente, tenemos que distinguir entre lo que es EL SER y lo que es el NO ser, de La Filosofía.

Incuestionablemente El “Yo” Psicológico, NO es EL SER.

Mas las gentes confunden al “Yo”, al “Mí Mismo”, con EL SER.

Es necesario saber que El “Yo” Psicológico, tiene un principio y tiene un fin. Obviamente, todo lo que tiene un principio, debe tener un final.

Así pues, El “Yo” NO es Eterno.

A nosotros debe interesarnos ante todo, lo que SÍ es Eterno, que es EL SER. Mas debemos eliminar lo que NO es EL SER.

Debemos desintegrar El Ego. Obviamente, este Ego, no es más que el resultado de todos nuestros errores, de todas nuestras aberraciones, vicios y pasiones.

El Ego, indubitablemente, es un manojo, dijéramos, de defectos: Ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc., etc., etc.

Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no lograríamos enumerar detalladamente todos los defectos psicológicos que poseemos.

En conjunto todos ellos son El Sí Mismo.

Obviamente El Ego no puede darnos auténtica felicidad, puesto que él mismo es el resultado del error.

Si no fuera por los errores, El “Yo” no existiría.

No solamente estamos cometiendo errores en el presente, también los cometimos en el pasado.

Y es claro que los errores del pasado, quieren proyectarse hacia el futuro a través del callejón del presente.

En vidas anteriores cada uno de nosotros cometió lamentables equivocaciones, lamentables errores, y estos NO han desaparecido, los llevamos en el fondo mismo del subconsciente.

Y lo peor, repito, es que quieren actualizarse en la hora presente, para proyectarse al futuro.

Todos nosotros estamos condicionados, lamentablemente, por nuestros propios errores. No hemos aprendido todavía a abrirnos a lo nuevo.

Cuando algo se nos presenta, cuando alguna pura verdad sale al encuentro nuestro en la vera del camino, no la sabemos recibir como algo nuevo, si no que de inmediato apelamos a lo que tenemos acumulado en la mente, con el propósito, claro está, de interpretar aquello que se nos ha presentado.

Es decir, no somos capaces de ver aquello tal como es en sí mismo, sino que tenemos que interpretarlo a nuestro modo, de acuerdo con nuestros trasfondos psicológicos, de acuerdo con nuestros prejuicios, preconceptos y condicionamientos.

No somos en modo alguno capaces de abrirnos a lo nuevo, con mente pura, íntegra, espontánea y perfecta.

Estamos condicionados por el error, desgraciadamente.

Estamos condicionados por nuestros propios defectos, lamentablemente.

Cada uno de nosotros tiene una característica especial, plenamente especificada por algún defecto de tipo psicológico. Cada uno de nosotros está segado, dijéramos, por algún criterio de tipo muy equivocado. En modo alguno hemos adquirido la capacidad de ver las cosas en forma nueva. Desafortunadamente cargamos dentro muchos errores viejos, y esto nos condicionan desfavorablemente.

Hay necesidad mis caros hermanos, de tener una mente más elástica, más dúctil, una mente que se abra siempre a las verdades nuevas, una mente aprehensiva, comprensiva, íntegra.

Urge ante todo que nosotros libertemos la mente.

Es que está desgraciadamente metida en el molde de tantos y tantos ayeres. Necesitamos libertarla de esos moldes, de esas formas del pasado, necesitamos convertir la mente en un instrumento maravilloso que pueda recibir las grandes verdades.

Hoy por hoy mis caros hermanos, todos nosotros estamos formados por el error, somos el producto de muchas equivocaciones, y lo más grave es que no queremos ver nuestros propios errores, que no queremos ver nuestras propias equivocaciones.

Cada uno de nosotros se desliza en el error, vive en el error y muere en el error.

Si nosotros comprendiéramos todo esto, si fuéramos capaces de eliminar pues, los elementos indeseables que cargamos en nuestro interior, la vida sería muy diferente.

Pero no queremos ver nuestros propios errores, siempre encontramos justificativos para cualquier mala acción, desgraciadamente.

Somos como Pilatos, vivimos lavándonos las manos incesantemente, y diciendo: “No, yo no tengo la culpa”. Jamás queremos reconocer nuestros errores, nunca tenemos la culpa.

Conviene mis caros hermanos, que al concluir éste año, nos hagamos más reflexivos, que adquiramos más individualidad en nuestra propia mente.

Pues hoy por hoy, desgraciadamente, accionamos y reaccionamos incesantemente como animales: si nos pegan, pegamos, si nos maldicen, maldecimos, si nos odian, odiamos.

Aún más, acostumbramos a identificarnos con hechos, sucesos, que acaecen a nuestro lado, en forma mecanicista. Nos identificamos con acciones ajenas, equivocadas, y reaccionamos donde no tenemos por qué meter las narices. Y eso es grave.

Y desgraciadamente no hemos entendido la necesidad de individualizar un poco más nuestra mente.

Siempre andamos metidos en cosas ajenas, siempre andamos de aquí para allá identificados con escenas que nada tienen que ver con nuestra vida.

Con sucesos que no son nuestros, opinamos donde no tenemos por qué opinar, decimos cuando nada debemos decir, y hasta reaccionamos con hechos ajenos, que nada tienen que ver con nosotros.

Veamos a las gentes en las calles, en los mercados públicos, que sucede muchas veces algún error, alguien ataca a alguien, hay cualquier desorden, e inmediatamente tomamos partido, nos pronunciamos en contra de alguien que nos pareció injusto.

Y hasta reaccionamos en forma violenta cuando con nosotros NO se están metiendo.

Nuestra mente se ha convertido pues, en una especie de “caja de resonancia” para las acciones ajenas, más no se ha convertido verdaderamente en un instrumento dúctil, elástico e individual, para nuestras propias autorreflexiones.

Así que hacen con nosotros lo que quieren, porque nosotros no tenemos individualidad mental.

Todos juegan con nosotros. Pueden llevarnos del placer al dolor y del dolor al placer, a su gusto. Pueden hacernos cometer los más grandes disparates. Pueden inclusive, hacernos reaccionar en forma violenta y hasta convertirnos en homicidas.

Y por causa de muchos podemos ir a la cárcel.

No tenemos una mente que se ajuste a la auténtica individualidad, no tenemos mente individual, desgraciadamente.

Miremos a las multitudes, veámoslas en una manifestación pública de odio, cuantos que en su vida jamás hubieran sido capaces de lanzar una piedra a la casa del vecino, ya metidos entre las multitudes, no solamente lanzan piedras, sino que insultan, y hasta matan en nombre de muchos lemas y de muchas cosas que les parecen justas.

Individuos que solos, son incapaces de cometer ningún delito, pero ya en relación con las multitudes, en una manifestación pública, apedrean, golpean, insultan.

Sujetos que en la casa jamás hubieran pronunciado una palabra, lanzan toda su baba difamatoria contra los líderes, o contra los personajes del gobierno, o contra gentes que odian, etc., etc.

En público muchos hacen cosas que jamás harían en su vida privada.

Todo esto nos va demostrando que no existe una verdadera individualidad mental en las gentes.

Somos simplemente máquinas, que vamos de aquí para allá, sin ton, ni son, ni rumbo, ni orientación ninguna.

Al concluir pues estos trabajos quiero invitarlos a la reflexión. A ser más individuales, a preocuparse más por sus propios procesos psíquicos.

Uno tiene que aprender a dirigir sus propios procesos psíquicos. Tiene que convertirse uno en amo de sus propios procesos. ¿Por qué otros han de poder gobernar nuestra psiquis?.

¿Qué es un fornicario?. Un sujeto que se deja gobernar. ¿Por quién?, por las psiquis ajenas, porque comete delitos horribles, peca contra sí mismo.

¿Qué es un borracho?. Un ente mecánico, que se deja gobernar por otros. Le ofrecen una copa de vino y claudican sus mejores intenciones, se embriaga y comete disparates de toda especie. ¿Por qué?. Porque no tiene una verdadera individualidad consciente.

¿Qué es un iracundo?. Un sujeto que otros manejan. Basta con que le digan una palabrita ofensiva, para que inmediatamente reaccione violentamente.

¿Qué es un envidioso?. Una pobre víctima, que depende de otros. Basta con que otro le muestre su lindo carro, o la bonita casa que compraron, para que se esté muriendo de envidia.

¿Y qué es un celoso?. Víctima de otros. Otros juegan con él. Si la mujer lo quiere ver sufrir, basta con que le guiñe el ojo al vecino, para que inmediatamente esté muriéndose de celos. Es decir, no tiene una auténtica individualidad. Juegan con él. Débil, está totalmente débil.

Es necesario mis caros hermanos que nos hagamos más fuertes, y que acabemos con nuestras propias debilidades. Uno se hace fuerte, precisamente, cuando elimina sus errores. ¿Cómo puede ser fuerte alguien que es víctima de otro?. ¿Es acaso fuerte una pelota de futbol?. Cada uno de nosotros es como una pelota de futbol. Todos juegan con nuestra psiquis. Y si quieren ustedes comprobarlo, ustedes pueden evidenciarlo, díganle alguna palabra de verdad, dijéramos, a un actor cómico o a un actor dramático, y verán lo que sucede. ¿No han hecho el ensayo?.Es obvio que, a los que se llaman grandes artistas en esta época de decadencia de valores, les molesta terriblemente la verdad. Ellos están enamorados de sí mismos, son narcisistas ciento por ciento. Si alguien hiriese su vanidad, ¿qué sucedería?. Se convertiría en enemigo de ese alguien, ¿verdad?. Entonces, un fracaso de esos, señores que manejan las multitudes, ¿son dueños de sí mismos?, ¿tienen mente individual?, es obvio que no, cualquiera puede jugar con ellos. Mas si le decimos una palabrita lisonjera a uno de esos representantes del arte moderno, ¿qué sucederá?. Vibrará de alegría, ¿verdad?. ¿Por qué?, porque le hemos alabado. Un público que no aplaude a un artista, lo mata. Porque ese artista no tiene individualidad, depende de ese público. Así es en todo orden de cosas como estamos demostrando nuestra propia debilidad.

Los afectos, ¿qué son los afectos?, una muestra de debilidad. El afectuoso sufre horriblemente cuando la mujer no le acaricia, cuando el hijo no le abraza. Entonces, ¿dónde está su fortaleza?, ¿cuál es su individualidad?. Si su mujer quiere hacerle sufrir, basta con que no le haga algunas caricias. Y si hay otro que quiere tenerlo contento, si un hijo desea de él sacarle, por ejemplo, algún dinero, basta con que le de palmaditas en el hombro, con que le diga Papá. Entonces saca su billetera: “¿Cuánto necesitas hijo”, tanto, aquí lo tienes. Entonces, ¿dónde está la verdadera individualidad de ese?, ¿cuál es?, ¿cuál es su fortaleza?.

Si nosotros reflexionamos muy seriamente, mis caros hermanos, en todo esto, si apelamos a las auto–reflexiones evidentes, podemos llegar a la conclusión lógica de que todos nosotros somos simples marionetas, movidas por hilos invisibles. De que cada uno de nosotros es un muñeco con el que otros juegan, de que no poseemos una verdadera individualidad consciente, y esto es, a todas luces, lamentable.

Urge que nos volvamos, repito, más auto–reflexivos. Urge que nos volvamos más individuales. Urge que nos volvamos más conscientes de nuestra propia vida. Se hace indispensable que aprendamos a gobernar nuestros propios procesos psicológicos.

En modo alguno debemos continuar como simples marionetas. Es indigno que sigamos siendo manejados por otros. Hasta hoy, nosotros todavía no poseemos la auténtica individualidad. No somos libres.

El “Yo” es en verdad el error, el producto de muchos ayeres. Y todos nosotros estamos condicionados por tantos y tantos ayeres. Necesitamos hacernos libres, y eso solamente es posible eliminando nuestros propios errores, pero eliminándolos radicalmente, extirpando de raíz nuestros propios defectos de tipo psicológico. En esto de la extirpación de nuestros errores, necesitamos ser un poco más sencillos, más conscientes. Realmente ya nos tienen cansados todos los sermones de los distintos prelados religiosos, algunos de la parroquia del pueblo, dicen: “Hermanitos, miren que no roben, vean que sean buenecitos, que no maten, que no estafen, etc.”. El padrecito lee por ahí un Evangelio que ni él mismo entiende, y todos se persignan y salen muy satisfechos, pero los errores continúan.

Existen distintos tipos de moral, ya la gente está cansada de tantos códigos de moral. Lo que es bueno en un País, resulta malo en otro País. En La China por ejemplo, el que un hombre sea capaz de matar a su padre porque ya está muy anciano, eso allá está correcto, pero que aquí se haga, resulta que es un crimen.

Lo que en una época es moral, en otra época es inmoral. La moral es esclava de las costumbres, del tiempo, de los prejuicios, de los Países, de los lugares, etc.

Hay necesidad mis caros hermanos, de libertarnos de tantas y tantas morales, que ha nada conducen. De tantos y tantos códigos de ética, que no producen resultados específicos de ninguna especie.

En esto del saber proceder inteligentemente necesitamos hacernos más auto–conscientes, más auto–reflexivos, necesitamos que la auto–evidencia, la auto–reflexión, nos lleven pues, a la comprensión integral profunda.

Hay tantos que han hecho daño con sus virtudes, no olviden ustedes que las virtudes son magníficas, cuando se saben manejar bien. Más si no las sabemos manejar, podemos también con ellas ocasionar graves daños al prójimo.

Ejemplo: En la época de La Revolución Francesa, los verdugos queriendo cumplir con su deber a cabalidad, ¿cuántas y cuántas cabezas cortaron?.

Todavía me recuerdo de Marách, lo último que le dijo al verdugo, fue: “Cuando mi cabeza caiga en el canasto, entre todas esas cabezas que están ahí, le suplico que la mía la agarres del cabello y se la muestres al público”. El verdugo le dio su palabra, y la cumplió –digo, estoy confundiendo personajes–, estoy confundiendo a Marách con Dantóc. Estoy hablándoles de Dantóc, no de Marách. Porque ya sabemos que Marách, también fue eliminado por una monja; ésta queriendo cumplir con sus deberes religiosos, y para bien de la sociedad, lo eliminó. Así pues, les estoy hablando de Dantóc, estaba equivocando personajes.

¿Cuántos jueces han enviado a muchos a la cárcel, al suplicio, al cadalso, en cumplimiento de su deber?. Gentes justas han ido a parar en mazmorras horribles, o han sido asesinadas. De manera que el cumplimiento del deber, por muy hermoso que sea ante los seres humanos, si no se sabe manejar, también puede servir para causar muchos daños. Así con todas las virtudes. Toda virtud por muy bella que sea, tiene su antítesis.

Tengamos por ejemplo la virtud de la tolerancia, eso es obvio que nosotros debemos ser tolerantes para con el prójimo, pero ya la tolerancia llevada al exceso, se convierte en complicidad con el delito.

Puede ser, que alguien viene por ejemplo, a asesinar a nuestros familiares, a un hijo, a un hermano, bandidos que han asaltado la casa; nuestro deber en ese momento es defender el hijo que está a nuestro cargo, defender al inocente, defender al hermano; como jefes de familia saber responder.

Nosotros, como gentes tolerantes, decimos: “No, yo no levantaré mi mano contra nadie”; y el bandido le está asesinando al hijo, o le está violando la hija; y él dice: “Yo te bendigo hermano mío, te perdono todos esos crímenes que estás cometiendo, Dios te bendiga”. ¿Sería justo eso?. He ahí la tolerancia llevada al máximo, es obvio que se convertiría uno en cómplice del delito.

Un hombre que tiene su esposa, y vienen unos bandidos a violarla; él responde con bendiciones: “Que Dios bendiga a mis bandiditos”. ¿Qué dirían ustedes de un hombre así?, que es un hombre de chocolate ¿verdad?, no serviría para nada, un sujeto así no merece vivir, obviamente esa es la tolerancia llevada hasta el máximo, que nos convierte en cómplices del delito.

Muchos luchan contra las armas, en las distintas escuelas de tipo esotérico, o pseudoesotérico y pseudocultista, todo esto hay que colocarlo en el nivel de la comprensión, porque hasta las mismas armas a veces son necesarias, cuando se necesitan.

Tengamos un caso: A un hijo vienen a atropellarlo y a su madre se la vienen a asesinar. ¿Va a permitir que le asesinen a su madre?, ¿No será capaz de apelar a un arma para defender la vida de aquella que lo trajo al mundo?, ¿o va a bendecir a los que vienen a asesinar a su propia madre?. Obviamente que si él, en ese caso, se vuelve tan tolerante, y llega a bendecir y a abrazar a los que viene a asesinar a la progenitora de sus días, pues es un cobarde, y se convierte en cómplice del delito. ¿Qué hacer en ese momento?, defenderla, si tiene que apelar a las armas, pues no queda más remedio, pero tiene que defenderla, sino se echaría karma, por no defenderla. Ahora, en cuanto a lo personal es diferente. Si uno verdaderamente está siguiendo La Senda del Filo de La Navaja, tiene que saber besar el látigo del verdugo, y devolver bien por mal, y bendecir a los que lo maldicen, y si le pegan en la mejilla derecha, poner la izquierda para que le suenen más duro. Es un poco duro eso, pero claro, porque ya uno se resolvió a seguir La Senda del Filo de La Navaja. ¿Pero el que no está en La Senda NO debe tratar mal a los bandidos?, ¿los tratará con cariño como a hermanitos?, sería absurdo ¿verdad?. Lo mejor en ese caso, pues es apelar a la defensa, cumplir con el deber y morir en el campo de batalla si es necesario.

Esa pregunta se la hicieron alguna vez a Krishnamurti, y francamente no la supo responder exactamente.

Esa pregunta se la hicieron alguna vez a Krishnamurti, y francamente no la supo responder exactamente. Le dijeron: “¿Qué harías tú si yendo con una hermana (no le dijeron con su mujer, no: con una hermana, posiblemente por no lastimarle, él no tiene mujer), y de pronto alguien te la atropellara, *¿qué harías tú*?”.

Entonces el respondió que él no contestaría que haría, que el día que eso sucediera él vería qué haría. Bueno, ese se salió por la tangente ¿no?; la respuesta ha debido ser mas concreta, claro está, la respuesta ha debido ser: defenderla. A como de lugar, pero defenderla. No estoy preconizando la violencia. No; estoy diciendo hasta dónde perjudicaría, por ejemplo, el vicio… o la tolerancia llevada al máximo; convertida en vicio; porque una virtud, por bella que sea, más allá de cierto punto se convierte en vicio, en defecto.

Así la Cábala nos habla por ejemplo de los Sephirothes y de sus virtudes, ¡pero también nos habla de los “Kliphos”!, que no son sino precisamente los Sephirothes adversos, las antítesis de las virtudes que están personificadas en los Sephirothes, el anverso de la medalla, etc.

Así pues, mis caros hermanos, lo que necesitamos es recibir comprensión, salirnos de tantos códigos muertos de ética, y actuar con una actitud diferente.

Existe por ejemplo en el Tíbet, por allá, un libro, digamos de acción de los Iniciados (lo llamaremos de “ética” pues, aunque esa palabra allá nisiquiera se conoce. Eso no es un código de ética, pero lo cierto es que está más allá del bien y del mal, porque que en todo lo bueno hay algo de malo y en todo lo malo hay algo de bueno; no olviden ustedes que entre el incienso de la oración, también se esconde el delito. El delito se viste de mártir, de apóstol, y llega hasta a oficiar en los templos mas sagrados. Así pues, existe mucha virtud en los malvados y mucha maldad en los virtuosos; existe lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno.

En el Tíbet, repito, existe un libro muy especial para los Iniciados, un modo de acción única.

Muchas de las formas de actuar de esos Iniciados nos sorprenden, no encajan (completamente) dentro de los modos de ser que tenemos acá, en el mundo Occidental.

Por allí hay un dicho que reza: “No hagamos cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcan buenas”, pero los tibetanos no se dejan condicionar la mente por tal dicho: actúan en forma tal, que a muchos sorprende. Los Iniciados del Tíbet no actúan de acuerdo con los códigos que existen sobre el bien y el mal, sino deacuerdo con los dictados de la propia Conciencia que es diferente.

Cuanto más nos vayamos nosotros liberando de tantos y tantos códigos de ética, cuanto más individualizados nos vayamos volviendo, iremos comprendiendo pues, la necesidad de disolver el Ego, el “mí mismo”, el “sí mismo”. Y es que este como les digo a ustedes no es más que, un libro de muchos tomos, una obra de muchos tomos, obra que tenemos que estudiar, porque no es posible disolver el Ego, el “mí mismo”, sin haberlo comprendido íntegramente, totalmente.

En el terreno de la vida practica es donde debemos autodescubrirnos. Los errores que llevamos dentro, afloran precisamente en la vida practica, y si nosotros nos hallamos en estado de alerta, entonces los veremos tal cual son. Defecto descubierto, debe ser comprendido íntegramente, a través de la técnica de la meditación. Una vez comprendido puede ser eliminado con el poder serpentino anular que se desarrolla en el cuerpo del asceta, es decir, con el poder de Devi- Kundalini.

Cuanto mas vaya desintegrandose el Ego, la Conciencia se irá haciendo cada vez más fuerte y al fin quedará entronizado dijéramos, dentro de sí mismos, un foco de Gravedad Permanente, un Centro de Individualidad auténtica que nos libertará completamente de las acciones y reacciones del mundo exterior. Pero necesitamos crear ese Centro de Gravedad Permanente dentro de sí mismos, y eso solamente es posible disolviendo el Ego. Creando (repito) ese Centro de Gravedad, tendremos individualidad. Pero, hoy por hoy, no somos sujetos individuales, somos máquinas controladas por “Yoes”; todo el mundo juega con nosotros, no tenemos auténtica individualidad.

Cuando hayamos disuelto el Ego, el “mí mismo”, descubriremos con asombro místico que hay algo que no es posible disolver, y ese “algo” es odiado por las gentes de todas las religiones. Me refiero al Satán bíblico (esta palabra, naturalmente horroriza a muchos. Ya sabemos nosotros el papel que ha hecho el Diablo en el Antiguo Testamento). Mas debemos comprenderlo. Ese Diablo, que tanto nos asusta, es el menos dañino, como dijera Goethe, en uno de sus poemas (palabras que pone en boca de Dios): “De todos los de tu especie, génios a mi ley rebeldes, el menos dañino y perjudicial tú eres“… ¿Que Mefistófeles (Satán) sea el menos dañino y perjudicial? ¡Parece increíble!, ¿verdad? Pero todas las gentes religiosas piensan que precisamente Satanás es lo más dañino, y si nosotros nos pronunciamos a favor de Satanás, nos declaran “satanistas”, “magos negros”, “hechiceros”, “brujos”, “gentes malditas”, etc. Así es la humanidad. Pero recuerden ustedes que Satanás es la sombra del Eterno. Podríamos disolver el Ego, reducirlo a polvo, pero a Satanás no podemos disolverlo, porque es la sombra del Eterno. Si vamos por una calle, proyectamos nuestra sombra, ¿verdad? por la luz del Sol. Así, también, el Eterno proyecta su sombra en cada uno de nosotros.

Recuerden ustedes que cada uno de nosotros tiene una Chispa Divina, Virginal, Inefable, que es nuestro Logoi íntimo, nuestra Seidad. Ella proyecta su sombra en nuestra psiquis, y esa sombra es precisamente Satanás, Mefistófeles, Arhiman o como le queramos llamar, entre los Aztecas es Xolotl, Satanás, el doble de nuestro Señor Quetzalcóatl.

Reflexionemos, mis caros hermanos. Ese Satanás, la sombra del Eterno en cada uno de nos, debe ser transformado en Lucifer. Obviamente, Lucifer es el “Dador de Luz”, el “Lucero de la Mañana”, y también el “Lucero Vespertino”. Transformar al Diablo en Lucifer es algo grandioso. Cuando nosotros (en los mundos superiores de Conciencia Cósmica) vemos a nuestro propio Diablo, comprendemos la necesidad de transformarlo. El Diablo de cualquier profano, la sombra digéramos Arhimánica o mefistofélica (hablando a lo Goethe) de cualquier sujeto, es negro como el carbón, y es claro que arroja un fuego siniestro (es el Fohat aquél, diabólico). Pero he ahí lo grandioso: transformar, convertir a esa sombra negra, a ese Diablo, en Lucifer, es posible; se hace factible cuando eliminamos el Ego animal, cuando destruimos los “elementos inhumanos” que llevamos dentro. Entonces puede aquél, aquella sombra del Eterno, vestirse con la Túnica de Gloria y convertirse en el Arcángel de Luz.

No olviden ustedes que Lucifer tiene potestad sobre los Cielos, sobre la Tierra y sobre los Infiernos. En los Cielos le obedecen los ángeles, en la Tierra hace temblar a los humanos, y en los Infiernos los demonios huyen despavoridos. Es pues, Lucifer, el Príncipe de la Luz, el Arcángel de la Gloria.

Pero nosotros, repito, necesitamos convertir al Diablo en Lucifer, modificar ese aspecto negro y tenebroso de la sombra del Eterno, blanquearlo para hacerlo puro, perfecto; embellecerlo, mediante la disolución del Ego animal. Si así procedemos, el pago será grandioso: él nos entregará el tesoro, el nos dará el elixir de la larga vida, él nos conferirá la inmortalidad, él nos hará realmente fuertes. Hoy por hoy somos débiles, absolutamente débiles; víctimas de los demás, todo el mundo juega con nosotros, y desgraciadamente no hemos querido comprender que los demás juegan con nosotros. Somos víctimas de los demás y no lo sabemos; nos creemos poderosos, cuando no somos más que míseros leños arrojados en el mar borrascoso de la existencia.

Yo los invito pues mis caros hermanos, a disolver el Ego, con el propósito de blanquear a su propio Daimon, a su divino Daimon, los invito a disolver el ego para que embellezcan a su Daimon, a su Xolotl; a su Mefistófeles, para que lo conviertan en el Príncipe de la Luz, en el Señor que tiene potestad sobre los Cielos, sobre la Tierra y sobre los Infiernos.

Reflexionen, pues, vuélvanse mas individuales. Esta es mi plática de esta noche, si alguno de ustedes tiene algo que preguntar, puede hacerlo con la más entera libertad. Hable hermano.

Discípulo. Maestro su atenta platica me sugiere, cuatro preguntas ¿puede ser?

Maestro. ¡Claro!

D. La primera, que hace mucho, hemos visto que existen ¿eh…? hasta oraciones, (no recuerdo si la dianética o alguna de ellas), que tienen el propósito –eso por lo que se refiere a la iglesia católica pero también hay otras escuelas que emplean diversas oraciones o procesos–, dizque para, traer la paz, digamos, entre dos individuos que se están peleando en un mercado. Un estudiante de esoterismo lícito que en alguna forma intervenga ya sea por medio de la oración, aunque sea a distancia, o por medio de algún rito o algo, este… ¿es lícito que pueda intervenir para que dos rijosos se pongan en paz?

M. Cada cual es cada cual. La discordia existirá mientras cada individuo, cada sujeto cargue dentro de sí mismo, en su psique, los “elementos” que producen conflictos. Obviamente, mientras exista la discordia en nosotros mismos, existirá fuera de nosotros mismos, en todas partes. Resulta inútil que nosotros tratemos de apaciguar a otros; esos otros continuarán peleando porque llevan la discordia adentro. Esa es la curda realidad de la vida. ¿Que apelemos nosotros por medio de procedimientos ocultos y mágicos, etc. a que dos personas dejen de pelear?, últimamente de nada sirve, podrían dejar de pelear en el momento, y después continuar peleando en un futuro. La verdad es que nosotros debemos ser nosotros; debemos ser más autorreflexivos, más individuales, no identificarnos con escenas ajenas, vivir autodescubriendonos en sí mismos. Eso es lo importante.

P. ¿No sería una actitud hasta cierto punto egoísta, porque sugiere que unos rijosos podrían >PI< llegar a matarse, y la intervención de otra persona podría evitarlo?

R. Nuestra intervención muchas veces puede servir y muchas veces no puede servir. La cruda realidad de los hechos es que la disputa, la discordia, existe en cada uno, y mientras continúe existiendo, continuarán los conflictos. Nadie nos ha convertido a nosotros en policías para ir a disolver tumultos ajenos.

Como están las cosas, lo único que debemos hacer es velar por nosotros mismos, eliminar nuestros propios errores. Cada cual debe eliminar sus propios errores. Nosotros no podemos eliminar los errores de los demás; cada uno es cada uno, nosotros no podemos cambiar a nadie. Podríamos amonestar pero eso no es suficiente para que otros cambien. Estoy por ejemplo aquí hablando a los hermanos y los hermanos me están escuchando, pero yo no podría cambiar a los hermanos; ellos tienen que hacer autoesfuezos propios, y más aún superesfuerzos para poder cambiar, yo no podría cambiarles, ellos tienen que cambiar por sí mismos. Así también, nosotros no podemos servir de policías aquí, allá y acullá. Cada cual tiene que responder por sus propios actos.

P. En cuanto se refiere al afecto, pues vemos en todos los seres de la naturaleza, que aparte de que son capaces de entregar digamos la vida por un ser querido, tienen también medios de expresión para demostrar su afecto, su amor. ¿No es lícito que los esposos o los hijos, por medio de estos pequeños actos, –hábitos o lo que sea– demuestren su afecto a la vez que el padre lo hace o la madre?

M. El amor viene del padre, es grandioso, pero reza un dicho español: “Obras son amores, y no buenas razones”. Yo he conocido hogares muy afectuosos, que se han desintegrado de la noche a la mañana. Hace poco conocí uno, aparentemente muy feliz. Todos los hijos de aquel hogar pues eran afectuosos con sus padres. Ese hogar ya terminó: el hombre se divorció de la mujer y la mujer de su hombre, y los hermanos andan unos por un lado y otros por el otro, algunos de ellos nisiquiera se hablan entre sí ¡y eran muy afectuosos! Por lo común los afectos degeneran en lujuria, de nada sirven. No olviden ustedes que el corazón, también es un centro erótico. Repito. Lo mejor es el amor, y el amor no acepta afectos. Es puro, hermoso, bello, desinteresado; se confirma por las obras, por los hechos.

¿De qué sirve que un hombre le esté diciendo a la mujer: “¡Ay mamasita!”, “te quiero”, “te adoro”, “mi vida” ¿no? Y no le dé ni siquiera para el diario. ¿De qué sirve tanto besuqueo y tantos abrazos, y cosas por el estilo, si luego no se preocupa aquel hombre dijéramos, porque la mujer tenga con qué comprarse un par de medias, porque tenga con qué vestirse? Y debe tres o cuatro meses de renta ¿Es eso amor acaso? Más vale que aquel hombre sea cumplidor de sus deberes. En vez de tanto besuqueo, de tantos abrazos, de tantas caricias, mejor que le dé buenos vestidos, que le ponga sus medias, que le pague sus rentas, es decir, que le dé para todas las cosas de su vida, que cumpla con sus deberes como es debido, que no la trate mal, que no le pegue, que no le jale de los cabellos, que no le haga mal… “Obras son amores, –repito– y no buenas razones”.

D. Pero si me agarra las cosas así con mucho despotismo eso a mi no me gusta maestro, yo creo que es revoltilcon [risas], que de vez en cuando si me haría falta que me apapachara, eso de que llegue con un vestido: “toma, póntelo” [en tono severo] y así pues como: “soy un hombre muy cumplidor” yo creo que hace falta de todo maestro, tantito de todo.

M. Hermana, –hermana y hermanos–: Indudablemente repito: “obras son amores y no buenas razones”. “es tan malo ser altivo, como tener espinazo de goma”. Entiendo por modestia sencillamente la naturalidad. Está bien que el hombre sea natural con su mujer y que la mujer sea muy natural con su hombre, pero todos esos hogares donde existen tantos y tantos besos y abrazos, y cosas así por el estilo (tantos afectos, en una palabra), terminan mal y eso ya lo hemos evidenciado en la práctica.

Yo he visto hogares donde todo era puro afecto, y hoy en día ya se acabaron, en cambio he visto hogares donde el hombre no es así. Tampoco tiene “espinazo de goma”, pero no es duro de corazón; no es afectuoso, pero sabe cumplir con sus deberes; su amor lo demuestra con hechos, con sencillez y con tacto. Esos hogares llegan muy lejos, no se acaban jamás; los destruye la muerte, es natural, pero duran.

Vigilemos pues nuestros propios actos. ¿De dónde nacen los afectos? y ¿qué cosa son los afectos? Los afectos tienen por basamento la lujuria, son sucios. Recordemos que el corazón también es un centro erótico que conduce inevitablemente al abuso sexual; todos esos sentimentalismos de hombres y mujeres degeneran en fornicación, en lujuria, en morbosidad. De manera que entonces los afectos son el producto digéramos, o son el resultado de la lujuria. El amor es lo más bello, lo más puro, es como un niño recién nacido, no desea nada para sí, sino todo para el ser que ama; está limpio de afecto, pero sabe cumplir con su deber. Se demuestra con hechos y no simplemente con vana palabrería insubstancial de charla ambigua.

Aquéllos que le prometen a la pobre dama de sus ensueños todas la riquezas del mundo aunque no las tengan, que le bajan el cielo y se lo pone a sus pies, por lo común resultan totalmente falsos; pero esos hombres que no prometen mucho a la mujer, pero que sí le cumplen, que velan por ellas, que no la abandonan, indudablemente resultan magníficos.

Lo mismo sucede en cuanto a la mujer. Aquéllas que son muy cariñosas, muy zalameras, pues, en fin, que viven llenas de afectos, casi siempre le ponen al pobre marido sus buenos cuernos [risas]. Esa es una cruda realidad, que la he visto y que la estoy viendo todos los días mis caros hermanos, pero las mujeres aquellas sobrias, que no son afectuosas, cumplidoras de sus deberes, que hacen todos sus quehaceres con mucho juicio diariamente, claro, que ven por sus hijos, que atienden a sus maridos en todo, indudablemente resultan magníficas esposas, fieles y sinceras, incapaces de traicionar; pero las muy zalameras y sentimentalistas y llenas de afectos, terminan poniéndole al pobre hombre su buen par de cuernos. Por eso hay un dicho por ahí un poco vulgar que dice ¿no? – refiriéndose a los matrimonios estos nuevos–, dice que: “el matrimonio no es el cuerno de la abundancia, pero sí es la abundancia de cuernos” [más risas]. ¿Hay alguna otra pregunta hermanos?

D. Sí maestro. Está bien, está bien lo de no ser cómplices del delito, indudablemente, ahora qué, si vemos a un ser querido que es agredido, considero que es muy difícil, pero muy difícil, desde luego para entrar en su defensa, no sentir, –es decir para entrarle al agresor a balazos y a cuchilladas–, es muy difícil no sentir ira. En ese momento yo creo que la ira es precisamente el motor, el impulso que le hace a uno >PI<.

M. Bueno lo que tú estás diciendo en este momento ¿quien lo está diciendo? ¿Es el ser de nuestro hermano Víctor Manuel Chávez, o es el ego? Incuestionablemente el ser no hablaría así ¿verdad? Entonces ¿quien está hablando así? ¿no es acaso el ego? Si nosotros leemos cuidadosamente por ejemplo al “Zanoni” de Bulwer-Lytton, hallamos un pasaje precioso. Resulta que aquella artista llamada Viola, yendo en su carroaje arrastrado por briosos corceles, fue atacada por un grupo pues de, calaveras, de malhechores. Zanoni era incapaz de sentir ira, sin embargo desenvainó su espada, y en forma enérgica y viril pero lleno de gran serenidad, a su vez, se enfrentó a los agresores, y como quiera que la fuerza en él y la serenidad eran superior a la violencia de sus agresores, pues estos le miraron, sintieron temor y huyeron.

Jesús de Nazaret expulsando con el látigo a todos los mercaderes del tempo no tuvo ira, allí había gran serenidad, sin embargo fue en esos instantes severo, así pues mis caros hermanos, no confundamos nosotros a la severidad con la agresividad.

Tampoco es necesario matar forzosamente a alguien que viene a asesinar a nuestra mujer o al hijo o a la hija, no hay necesidad de llegar hasta el colmo, procederemos defendiéndolos con energía sin necesidad de matarlo, eso es claro, únicamente… >FA< >IC< únicamente hay que poner en acción la virilidad, pero sin ira, y tiene un poder extraordinario la virilidad sin ira, tiene un poder extraordinario, se hace omnipotente, y los peores enemigos huyen ante la severidad de un iniciado.

P.- Un pariente ha padecido una agresión y fue detenido, ¿es necesario que el pariente intervenga para reclamar justicia?

R.- Uno tiene derecho a reclamar sus derechos, implorar justicia no es un delito, ley es ley, debe cumplirse, eso es todo. >FC<