Descargar este texto
F042 LA EDAD DE HIERRO DE LA RAZA ATLANTE
FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE FRAGMENTO: F042
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1973/09/29
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
Bien hermanos, todos reunidos aquí vamos a dar comienzo a nuestros trabajos.
Debemos estar conscientes de que hay que estar a ritmo con el Ritmo Universal, esto es muy importante. Si ajustamos todos los actos de nuestra vida de acuerdo con el Ritmo Cósmico, estaremos siempre en armonía con la Naturaleza y con el Infinito, lo cual redundará en mayor felicidad y que podamos alcanzar superiores metas. Todo se desenvuelve en la Creación sin prisa, pero sin pausa.
A la Gran Madre Cósmica, nuestra Divina Madre Espacio, Maha Kundalini, se le representa con una vestidura azul que simboliza la noche. La Gran Obra la hacen los sabios entre los misterios de la noche. La noche es importante, es lo mejor para trabajar, puesto que de la oscuridad nace la luz; de la noche nace el día, por eso nuestras vestiduras sagradas son azules, así nos colocamos en armonía con la Gran Obra Cósmica.
Hermanos míos: los tiempos del fin han llegado y estamos en ellos. Por donde quiera se oyen guerras y rumores de guerras, por todas partes hay violencia y rumores de violencia, por todas partes ambiciones desatadas, desesperación y muerte, los terremotos se suceden uno tras otro por todas las latitudes.
Es obvio, también, que por estos tiempos surgirán muchos falsos cristos. Es indudable que aquel que verdaderamente tiene encarnado al Cristo, jamás se exhibe en ninguna forma; ni siquiera permite que le llamen así; se cubre con el manto de la humildad y la modestia.
Si ustedes vieran a Jesús de Nazaret se quedarían asombrados; prácticamente Él ha muerto en sí mismo, y como quiera que ha muerto en sí mismo, ya resplandece en él el Logos Solar, el Cristo Cósmico; a Él no le interesa resaltar; a él no le interesa subir hasta el tope de la escalera; hacerse sentir, descollar; nada de eso; tiene una humildad que desconcierta y pasa inadvertido, sin que nadie sepa de Él nada. Conserva su cuerpo, pero cuando pasa entre la gente, la gente ni lo conoce; pasa completamente inadvertido; asombra por su humildad: Así pues, mis caros hermanos, hay que tener mucho cuidado, porque por estos tiempos hay muchos falsos cristos, el Evangelio lo dice claramente y nosotros debemos saber comprenderlo.
En estos tiempos del fin, los terremotos se multiplicarán por todos los países de la Tierra y no hay remedio; estamos sentados sobre una caldera que amenaza estallar; se multiplicarán los volcanes.
Es bueno que los hermanos sepan que existen cuatro edades para cada raza: la primera siempre es la Edad de Oro; la segunda, es la Edad de Plata; la tercera es la Edad de Cobre y la cuarta, es la Edad de Hierro. Esto lo representan los hindúes perfectamente por medio de la Vaca Sagrada. En el principio de los tiempos la vaca sagrada, la Divina Madre Naturaleza tenía cuatro patas. Parada en sus cuatro patas, simboliza la época de la belleza, de la virtud, del equilibrio perfecto; es la primera edad. En la Edad de Plata, aparece ya la vaca parada sólo en tres patas. En la Edad de Bronce, aparece la vaca parada sólo sobre dos patas. En la última edad, la de Hierro, el Kali Yuga, en la que nos encontramos en la actualidad, aparece la vaca parada ya solamente sobre una pata, apenas sosteniéndose y por fin caerá en el Abismo.
Los lemures, en su Edad de Oro, vivieron en un estado paradisíaco, feliz. Todavía no se dividían en sexos, eran hermafroditas. Los óvulos se desprendían en periodos de tiempo muy largos; tenían la figura de un huevo grande; no había cópula, los seres eran macho-hembra sagrados. El ser humano percibía la tercera parte de los dos millones de tonalidades del color. Los Maestros iban más lejos: percibían todas las tonalidades menos una, que sólo percibe el Logos. En la actualidad no percibimos ni catorce tonalidades. Los lemures cuando levantaban sus ojos al cielo, no veían solo puntos luminosos, veían a los seres inefables y a las humanidades de otros planetas.
En la Edad de Plata de los lemures, vino la separación de los sexos; entonces ya no fue posible seguir reproduciéndose por gemación, se necesitó de la cooperación sexual para crear. Y la cópula se efectuaba en el interior de los templos; el acto sexual se consideraba como un sacramento y nadie se atrevía a eyacular el licor seminal, ni a efectuar el sagrado oficio fuera del templo; para esto, en determinadas épocas, los lemures hacían largas peregrinaciones, que son antecedentes de los viajes de luna de miel. En la Edad de Cobre, en el continente Mu, comenzaron a surgir ciertos cultos tenebrosos, la humanidad palideció en espiritualidad. En la Edad de Hierro comenzó el Kali Yuga, la humanidad fue expulsada de los templos. Se comenzó a practicar la Magia Negra.
Después de los lemures vinieron los atlantes. Inventaron máquinas muy superiores a las actuales; en la ciencia hicieron prodigios; la ciencia de los trasplantes fue superior a la actual; hubo individuos que vivieron miles de años gracias a esa ciencia. Se transplantaban incluso los cerebros. Ketabel, la de los tristes destinos, se hizo terriblemente famosa porque estableció la antropofagia. Los jóvenes eran inmolados a los dioses, los magos científicos transplantaban no solo las glándulas, sino los poderes táttvicos y hormonales de dichas glándulas. De esta manera esta reina vivió miles de años.
Hubo terribles magos negros lemuro-atlantes; Orhuarpa, uno de estos, formó un ejército contra Noenrra, emperador, que gobernaba una gran nación atlante. Durante el día Orhuarpa combatía y durante la noche, ejercitaba sus tenebrosos poderes. El Maestro Moria, cuando vio todo eso, tomó cuerpo, se puso frente a un gran ejército y emprendió la marcha contra Orhuarpa, mediante el uso de la espada y las fuerzas de la Logia Blanca. Sitió la ciudad de Tollan, la de las siete puertas de oro macizo, y tomó el castillo en que Orhuarpa se había refugiado, prendiéndole fuego. Pero no terminó todo allí; era la Edad del Kali Yuga. Orhuarpa, que era un despierto, viendo todo eso, volvió a tomar cuerpo y cuando tuvo edad de combatir, volvió a la lucha. Entonces el Logos, ordenó al Manú Vaivasvata que saliera de la Atlántida por donde quiera que hallara tierra seca, con todas las fuerzas de la Logia Blanca. Orhuarpa quedó solo, dueño de la situación, con toda su gente. Entonces los terremotos empezaron a sucederse uno tras otro. Hubo una gran revolución de los ejes de la Tierra, los océanos cambiaron de lecho y comenzó la catástrofe, las multitudes de Tollan, entre el fuego y las llamas se presentaron en el templo y le pedían al gran sacerdote Ramu que los salvara. Era de admirar esa gente, con tantas joyas y riquezas, llorando y suplicando, pero Ramu les contestó: “ya os lo había dicho, que pereceríais a causa de vuestros pecados, con vuestros esclavos, vuestras mujeres y vuestros hijos; de vuestras cenizas se levantará una nueva raza, (la Aria), pero si esta hace lo mismo que vosotros hicisteis, le sucederá lo mismo”.
Ahora bien, mis caros hermanos, en la actualidad estamos nuevamente en la edad de Hierro, en el Kali Yuga. Las guerras se multiplicarán, habrá hambres, miseria, enfermedades jamás vistas. Se abusará del átomo y habrá una reacción en cadena. Un planeta gigantesco chocará con la Tierra inevitablemente, ocasionará terremotos y olas gigantescas. La radiación de ese planeta quemará todo lo que tenga vida. Los aztecas ya lo predijeron: “los hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y los terremotos”.
Toda raza termina con una catástrofe. El mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo. De nada sirve apegarse a los bienes materiales; todo desaparecerá. El péndulo del reloj del Viejo Saturno, ya no se mueve, simbolizando que el tiempo se ha vencido, al un lado está la muerte; todo Kali Yuga termina en el abismo. Lo único que podemos hacer, es aprovechar el poco tiempo que nos queda. Yo les pregunto: ¿qué es lo que van a hacer con esos cuerpos antes de que se los trague la sepultura? Pueden ustedes perderlos en cualquier terremoto. Me parece que lo mejor que pueden hacer es transmutar lo mejor que hay en el cuerpo, que es la energía creadora, para crear los Cuerpos Superiores Existenciales del Ser. Sería lamentable perder el cuerpo sin haberse auto-realizado a fondo. Hay que estar dispuestos a jugarse la última carta por la Auto-Realización Intima del Ser, es para lo único que vale la pena vivir, si pensáis que es para conseguir algunas cosas materiales, unas cuantas haciendas, unas cuantas casas, unos cuantos ranchos o algo por el estilo, estáis completamente equivocados, estos no son tiempos para eso, eso más bien lo hubierais pensado en existencias anteriores; a estas horas deben contentarse con su comidita y con un techito para no sufrir de frío y eso es todo. ¿De qué sirve tener bellas mansiones o edificios, si todo eso se va a al suelo?
Respuestas:
La Logia Blanca ayuda a los que verdaderamente están en el camino; pero los que no están, los que no quieren, los que no desean estar en el Camino, ¿para qué ayudarlos? Árbol que no da fruto es cortado y echado al fuego.