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107 EL BINARIO SERPENTINO
CONFERENCIA INEXISTENTE EN LA PRIMERA EDICIÓN IMPRESA DEL 5º EVANGELIO
TÍTULO EN LA 2ª EDICIÓN DEL QUINTO EVANGELIO DE A.G.E.A.C. (2019):
LA BINARIA POTENCIA SERPENTINA (37:24)
NÚMERO DE CONFERENCIA: 107 (HASTA LA 5ª EDICIÓN: 280)
FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR
CALIDAD DE AUDICIÓN:REGULAR
DURACIÓN:44:22
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN
FECHA DE GRABACIÓN:1973/??/??
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:EQUIPO DE www.gnosis2002.com
>IA< Siempre hay dos serpientes, o una serpiente con dos cabezas. Quedaron haciendo lo mismo con todas las piedras antiguas de Anáhuac, entre los toltecas, entre los mayas, entre los incas, etc.
Hemos hablado mucho sobre Kundalini, la serpiente que sube, y sobre Kali, la serpiente que baja, pero, a pesar de todo, los hermanos todavía no han hecho plena conciencia de lo que son esas dos serpientes.
Sobre la que sube tienen una idea, saben que asciende por el canal medular espinal de chakra en chakra hasta el cerebro. Pero sobre la que baja, apenas si tienen una vaga idea.
Únicamente se acuerdan de ella como del abominable Órgano Kundartiguador. Saben que se precipita desde el coxis hacia los infiernos atómicos del hombre, y nada más. Se hace necesario avanzar un poco en ese conocimiento, ya que estamos tratando de disolver el Ego, el Yo, el Mí mismo, el Sí mismo.
Ciertamente hermanos, se nos ha dicho que Krishna tuvo que pelear contra la terrible serpiente Kali, pero nadie ha podido medir la profundidad de Kali. Esa serpiente, mis caros hermanos, nos tiene entre sus anillos, pero ignoramos que nos tiene entre sus anillos.
Disolver el Yo es difícil, pero resulta pavoroso cuando tenemos que saber que hemos de pelear contra la horrible serpiente tentadora del Edén, contra la horrible Pitón de siete cabezas que Apolo, irritado, hirió con sus dardos.
No es nada fácil combatir contra la serpiente tentadora del Edén, y esto es algo que nosotros debemos comprender profundamente y en todos los niveles de la mente.
Cuando observamos, dentro de las regiones suprasensibles de la naturaleza y del cosmos, a Kali en su avanzada, nos llenamos de pavor y nos sentimos casi indefensos ante la sierpe del Abismo.
Y es que Kali, mis queridos hermanos, es algo abismal. Viene en los genes, está en los genes, y eso es lo más grave. Se sabe muy bien lo que son los genes, encerrados en sí mismos dentro de los cromosomas.
En los genes, genes sexuales, está la herencia de la raza. Esos genes de la célula germinal son definitivos. Allí está toda la herencia sexológica de nuestros antepasados, toda la fornicación, toda la lujuria de nuestros padres, abuelos, tatarabuelos, etc. Todos ellos eran lascivos; ninguno de nosotros puede jactarse de haber tenido entre sus antepasados alguno que no tuviese la lascivia. Y repito, en los genes hemos heredado, tenemos esa herencia; tenemos a Kali en expresión viva, a la horrible sierpe que de generación en generación se mueve; a esa horrible víbora, a esa Pitón que de edad en edad camina por el fondo abismal mismo de nuestra biología.
A esa sierpe seductora, monstruosa, gigantesca, que un día, si nosotros no nos autorrealizamos, habrá de devorarnos en el octavo círculo dantesco hasta habernos desintegrado completamente en el noveno. Ahora bien, podrán explicarse ustedes en este momento, la causa o el motivo por el cual resulta tan difícil acabar con todas esas malas tendencias que existen en la humana especie. Los elementos inhumanos que llevamos dentro, en el fondo resultan siendo nada más que las malas consecuencias o las malas cristalizaciones de esa víbora fatal.
Estamos tratando de pelear verdaderamente por nuestra libertad. Queremos la libertad, emanciparnos, y al hacerlo, resulta que estamos metidos entre los anillos de la tremenda víbora. Kali se llama, o Pitón, y es la que rige, desafortunadamente, la Edad del Kali–Yuga, es decir, la Edad Negra en que estamos.
Ese poder eléctrico, es pavoroso. La fuerza mágica que posee es inmensamente superior a la nuestra y a nuestras posibilidades. Todo lo que es el Ego no es más que la cristalización de las malas consecuencias producidas por esa víbora fatal.
Al entrar en este camino, estamos enfrentándonos a un poder superior al nuestro, a Kali. Se trata de romper los anillos de la espantosa víbora para hacernos libres. Pero no es tan fácil, por eso el trabajo se hace o no se hace; si se ha de hacer, tiene que ser muy seriamente, pero muy seriamente.
No es tan fácil, repito, zafarse de entre esos anillos que nos trituran, los anillos de la gran serpiente. A esa serpiente solo otra serpiente puede vencerla, y esa otra es Devi Kundalini.
Sin embargo, ambas serpientes trabajan para nuestro bien. Kali la espantosa, la monstruosa, la de los anillos que trituran, termina por devorarnos en los Mundos Infiernos para triturarnos y matarnos. Entonces la Esencia queda libre, resurge, sale a la luz del sol para reiniciar nuevos procesos evolutivos que irán desde la piedra hasta el hombre, o hasta el animal intelectual, ya que el estado humano está más allá de los procesos evolutivos.
Ahora se explicarán ustedes por qué siempre aparecen en todos los códices, serpientes en cuya cola va siempre otra cabeza, o un juego de dos serpientes; es muy común en toda Anáhuac. Que Tonantzin y Coatlicue estén en una sola piedra, es verdad. Tonantzin como Madre Divina, ella sube por un lado, y por el otro baja Coatlicue, como la Señora, como la Reina de los Infiernos y la Muerte. Lo hace siempre con un solo propósito, La Eternidad.
¿Acaso el mismo Maestro Jesús no nos habla de dos resurrecciones? Sí, la resurrección divinal por la que pasó el Gran Kabír, y así mismo, nos habla de una resurrección infernal. Quienes entran en los Mundos Infiernos resucitan como demonios, claro, quedan despiertos allí como demonios.
Siempre podremos escoger. “He aquí *(dice Job) que ante vosotros pongo dos caminos, el de la vida y el de la muerte; podéis escoger*”.
Algunos preferirán apartarse mejor ahora del escenario cósmico.
Así es, muchos se apartan. Un día disuelven el Yo hasta donde más pueden. Después de muertos, tienen que pasar por muchas pruebas, y si vencen, entran a alguno de los reinos. Tal vez al Tlalocan, el Paraíso de Tláloc, o al Reino de los Cabellos Largos, o al de la Gran Contemplación, o al de la Suprema Felicidad.
Allí son ayudados para acabar de eliminar los elementos inhumanos. Después, definitivamente se sumergen como espíritus puros, como simples elementales de la naturaleza entre el Gran Alaya del Universo.
Muchos de los que así han procedido, solo aguardan a que pase el gran cataclismo para reencarnarse en la futura humanidad de la Sexta Raza, y autorrealizarse íntimamente en plena Edad de Oro y en mejores condiciones que las actuales.
Otros, están dispuestos a renunciar a toda felicidad y hacen el trabajo ahora mismo para conseguir el Adeptado. Cada cual es libre de escoger. En todo caso, descender a los Mundos Infiernos no es nada recomendable.
Para lo sufíes, el descenso entre las entrañas de la Tierra no es propiamente un castigo, más bien es un lugar de instrucción y de purificación.
Para los primitivos mexicanos, toltecas, etc., el descenso a los Mundos Infiernos es un tiempo de prueba, pruebas necesarias e indispensables para poder entrar en los Paraísos Elementales; y también tienen razón, así dicen.
Tan cierto es esto, que cuando uno ya ha pasado por la Muerte Segunda en el noveno círculo dantesco, es examinado por los Devas de la naturaleza, y si estos descubren que ya la Esencia no posee ningún elemento inhumano, le dan la salida. Tal Esencia, a través de ciertas puertas atómicas de la misma naturaleza, se escapa de las entrañas del mundo para resurgir y penetrar en esos Paraísos Elementales, más allá del bien y del mal.
En última instancia, siempre triunfa la Divinidad, el mal fracasa siempre.
Kali y Durga, las dos esposas del Señor Shiva, aunque son contradictorias, en el fondo se ponen de acuerdo para nuestro propio bien. Pero, y eso es lo importante, el Adeptado es diferente. Quien quiera convertirse en Adepto tiene que vencer a Kali, romper esos anillos que lo tienen a uno constreñido, que lleva uno en la herencia.
¿Ustedes saben lo que significa alcanzar la castidad absoluta? Sublevarse de hecho contra los mismos genes que lleva en su biología, contra la herencia de sus antepasados, sus padres, sus abuelos, sus tatarabuelos, sus ascendientes, que todos fueron fornicarios, sublevarse contra esto.
Uno puede decirlo a base de puro racionalismo subjetivo, pero vivirlo es otra cosa diferente; porque aunque un hombre pueda sublevarse con simple racionalismo, en forma innata lleva la tendencia siempre a la fornicación, a la lujuria.
No importan las razones que él objete, los silogismos que exponga, las conclusiones a las que haya llegado desde el punto de vista lógico, las inducciones o las deducciones, siempre lujuria es lujuria, y esta viene en los genes.
Esta es la consecuencia innata, la sierpe abismal en el fondo de la sexología, de la Kali en acción, de la víbora fatal, que de generación en generación, nos mantiene dentro de este mundo de espantosas amarguras.
¿Hay tiempo de rebelarse contra ella? No pudieron nuestros padres, ni nuestros abuelos. Posiblemente tuvimos antepasados que quisieron luchar contra la víbora fatal y cayeron vencidos. ¿Podremos nosotros? La razón dice sí, pero la víbora se ríe de nosotros y de nuestra ingenuidad.
Sin embargo, tenemos que vencerla o no seremos Adeptos.
Si a ustedes les interesa ser Adeptos, tienen que vencerla. Yo les informo para que sepan con quién tienen que luchar, puesto que los veo interesados en el Adeptado.
Ella no se expresa con racionalismos, a ella le importa un ápice, un comino, nuestras conclusiones lógicas. Ella vive en función sexual y lo demás no le importa.
¿Algunos de ustedes han podido ya controlar absolutamente todos los funcionalismos del sexo? O los aspectos dijéramos meramente inhumanos de la sexología, ¿ya los trascendieron? ¿Están seguros de que ya no están en lo sumergido? ¿Se volvió objetivo y dejó de ser sumergido? Ustedes tienen dos caras. En este momento, tienen una fase que responde, que está escuchando aquí la plática, que está oyendo, ¿verdad? Pero ustedes tienen otra cara muy distinta. En el lecho nupcial ya son diferentes. En plena lujuria, ustedes no se parecen en nada a las personas que están aquí sentadas.
Y a Kali no le importa la posición que en este momento tienen ustedes aquí, ella se está riendo de ustedes. Ella los agarra a ustedes en forma muy diferente, precisamente, en aquella esfera donde ustedes no razonan, y es lo grave, y es difícil. Pero tenemos que ser sinceros si es que ustedes quieren el Adeptado.
Hemos venido trabajando los aquí presentes. Como les he venido diciendo, no es la primera vez que estamos reunidos, ni será la última. Para poderlos tener a ustedes reunidos aquí, ya tengo varias existencias trabajando. Al fin he conseguido que ustedes me escuchen y es un milagro que me estén escuchando.
En pasadas existencias, sobre todo en la pasada, nos dedicamos meramente a experimentos. Hay algunos de ustedes que ya tienen recuerdos, está nuestro hermano Chávez; allá veo sentado a Arturo; Chepar por ahí está, es otro de los que también ya se acuerda, etc., etc., etc.
¡Cuántos experimentos para que ustedes me escuchen! Al fin ya me están escuchando, ¡magnífico!, ¡eso es magnífico! De manera que no es la última vez tampoco ahora. Ustedes volverán a tomar cuerpo y yo seguiré luchando, porque me interesa que ustedes logren un día fabricar alma, pero para fabricarla, hay que instruirlos y darles la instrucción completa, porque si se les da a medias, no se fabrica. De manera que hay que dar la enseñanza íntegra.
Empezamos con puros fenomenismos, eso los atrapa a ustedes.
Ahora hemos dejado a un lado los fenomenismos, con la excepción de los únicamente más importantes. Anoche tuvimos un fenomenismo que fue importante. Ya vieron ustedes el caso de nuestro hermano Moisés. Se le metió una mujer hechicera, una bruja ahí dentro de su cuerpo.
La conjuramos, la exorcizamos, la mujer salió de entre el vehículo de él y se metió dentro del cuerpo de esa otra pobre señora de características mediumnímicas.
Y ahí se mofó de nosotros la hechicera a través de esa garganta.
Con las conjuraciones, tuvo que abandonar ese cuerpo también. Es interesante ver cómo una entidad tenebrosa pasa de un cuerpo a otro, ¿verdad?
Son fenómenos importantes que se suceden aunque uno no los esté buscando, por eso digo, apenas lo normal.
Bueno, en todo caso, mis caros hermanos, aquí estamos para seguir por donde íbamos. Uno de los experimentos más notables que hicimos en esta pasada existencia, a la cual asistió aquí nuestro hermano Chávez, fue hacer levitar una mesa, hacer que esa mesa estuviera flotando cerca al techo.
De eso fueron testigos también todos ustedes, pero no todos trajeron el recuerdo. Aquí vemos, allá en un rincón, a Arturo que él sí trae el recuerdo de esa mesa que flotó.
Tales fenómenos se ven en espiritismo, mas no fue espiritismo lo que hicimos. Trabajamos con ciertas personas Jinas para levantar una mesa. Claro que esas personas con cuerpo de carne y hueso en la cuarta vertical, invisibles para todos, podían levantar una mesa y hacerla flotar.
¿Qué clase de personas? Personas muy conocidas de los mundos Jinas.
Levantar un piano en el espacio es un fenómeno sencillo que se puede producir, precisamente, con las gentes Jinas, con nuestros amigos de la cuarta vertical.
Y tú que miras tan atenta, a ti misma te pusimos dentro de la cuarta vertical en plena reunión alrededor de una mesa.
Todavía está el día aquel en que, en la carreta aquella, nos fuimos de una casa a otra casa, a un pequeño saloncito que teníamos allá, en Cuautla, que muy bien de ello se acuerda aquí nuestro hermano, nuestro amigo Antonio, que ahora se llama Arturo.
Experimento notable que algún día lo habrás de recordar, en el que tu cuerpo físico, en plena reunión, penetró en la cuarta vertical para ser transportada a otro lugar, y traída de regreso después de un brillante paseo.
Total, algún día podrás recordar.
Y así muchos otros fenómenos de distinta especie se hicieron en esa pasada existencia con todos los aquí presentes, y con muchos otros que todavía no han venido, pero que tendrán que venir.
Así pues hermanos, se ha venido luchando para que ustedes puedan ser Adeptos.
Hube de empezar por puros fenomenismos físicos, para que al fin, se resolvieran a escuchar la doctrina. Vinieron por simple curiosidad, después les quedó gustando. Han cambiado de cuerpo y están aquí, solo que unos me recuerdan y otros no me recuerdan. Los que me recuerdan están también aquí, los que no me recuerdan también están aquí, pero aquí están los mismos.
Ustedes me dirán que por qué motivo nos hemos vuelto a encontrar. Muy fácil, les digo a ustedes que es muy fácil, porque un hombre es lo que es su vida. Cuando un hombre muere, se lleva su vida, la revive en el mundo astral, y cuando regresa se trae su vida para volverla a revivir en el mundo físico.
Ahora, dentro de la vida de un hombre, hay muchas vidas. Cuando un hombre viene a revivir su vida, viene también con esas otras vidas que lo han acompañado, con todas esas personas amigas, enemigas, familiares, parientes, amigos, etc.
Así que todos estamos dentro de todos, y si un hombre es lo que es su vida, sucede que, dentro de la vida de uno, hay muchas otras personas.
Así pues, nosotros estamos dentro de la vida de otras personas, y otras personas están dentro de nuestra vida.
Al vivir el hombre como cada uno vive su vida, pues por ley natural, todos los otros que forman parte de su vida también comienzan a vivirla; es como una gran maquinaria que se pone en movimiento, y todos se reencuentran para seguir por donde iban.
Esa es la Ley de Recurrencia, todo vuelve a ocurrir tal como sucedió.
Pero esta vez está sucediendo en una espiral superior. No estamos dedicados a mover mesas ni a hacer aparecer fantasmas ni nada por el estilo. Fenómenos tendremos estrictamente los necesarios. Estoy seguro de que no se nos va a pasar la mano esta vez. Cuando digo que no se nos va a pasar la mano esta vez, quiere decir que, en la pasada, se nos pasó un poquito.
Hicimos algunos experimentos bastante fuertes, no solo yo, ustedes también los hicieron. Pero de todas maneras, esta vez no se nos va a pasar la mano.
Bien, de manera que entonces he hecho colación de esto porque ustedes están interesados en el Adeptado. Yo también tengo ese interés, que cada uno de ustedes se convierta en un ser humano de verdad, este es el objetivo de todas nuestras reuniones.
Bien, pero entonces tenemos que trabajar sobre nosotros mismos, ¿verdad?
El punto más importante que deben ustedes reflexionar esta noche, es que, uno nunca debe olvidarse de sí mismo. Por ejemplo, si uno se olvida de sí mismo en presencia de una copa, termina tomándose mil copas. Si uno se olvida de sí mismo en presencia de una persona del sexo opuesto, pues termina fornicando. Si uno se olvida de sí mismo en presencia de un insultador, pues termina insultando.
Así pues, lo más importante es no olvidarse nunca de sí mismo. ¿Ustedes serían capaces de permanecer las veinticuatro horas diarias sin olvidarse de sí mismos? No, ¿no? Se les hace difícil, y sin embargo hay que llegar a eso. Si yo les digo a ustedes que yo, las veinticuatro horas diarias, no me olvido de mí mismo, podrá parecerles exagerado. Es que eso se vuelve ya instintivo en uno.
Cuando se convierte en un hábito, ya funciona solo. En principio se requiere de grandes esfuerzos para no olvidarse uno de sí mismo, es claro. En principio, una persona no podrá durar más de unos cinco minutos, y es mucha gracia que permanezca cinco, diez minutos totalmente acordándose de sí mismo, sin olvidarse un momento. Otros podrán alcanzar media hora, otros una hora.
Ouspensky, en sus primeros ensayos, llegó a hora y media. Después de haber caminado por todas las calles de San Petersburgo como hora y media, sin olvidarse de sí mismo, entró a una cigarrería a mandar hacer unos cigarros. Cuando salió de la tal cigarrería, ya se había olvidado de sí mismo. Caminó durante varias horas por distintas calles, fumando tranquilo su tabaco.
Horas después, se acordó de su ejercicio, cuando ya estaba en su casa; se dio cuenta de que se le había dormido la Conciencia.
Bueno, por alguna parte hay que empezar. Sería bueno, por ejemplo, empezar por, en medio del trabajo de todos los días, detenernos un momento, sentarnos en una silla y dejar de pensar, siquiera cinco minutos, nada más que cinco minutos; agotar el proceso del pensar, no proyectar, mente quieta y en silencio, siquiera cinco minutos. Ya es algo, ya es un gran paso.
Ahora, cuando uno reflexiona en sí mismo, uno se recoge en sí mismo.
Cuando uno se pregunte así: “¿Por qué no debo olvidarme de mí mismo? ¿Por qué debo yo hacer este ejercicio y no olvidarme de mí mismo? ¿Por qué? ¿Quién soy yo para olvidarme de mí mismo?”.
Tal reflexión implica un esfuerzo mayor que hace que el Hidrógeno–12 pase exactamente al centro capital del cerebro para el primer choque de Conciencia, de Conciencia despierta.
Porque hacer el ejercicio “no olvidarse de sí mismo” es estar alerta de instante en instante, eso debe ser lo normal. Pero cuando uno se hace autorreflexiones más profundas: “¿Por qué yo no he de olvidarme de mí mismo? ¿Por qué tengo que acordarme de mí mismo? ¿Quién soy yo para estarme acordando de mí mismo?”.
En ese auto esfuerzo propio por saber quién soy yo y por qué tengo yo que no olvidarme de mí mismo, en ese esfuerzo tremendo por saber quién soy yo, por tener conciencia de mí mismo, en ese instante de decisión mediante el esfuerzo propio, pues es claro, sube el Hidrógeno–12 a cierto centro especial del cerebro para producir el primer choque de la Conciencia.
Es decir, yo les voy entregando armas para que ustedes puedan vencer a Kali y alcanzar el Adeptado. Eso es claro. Es difícil vencer a Kali, pero no imposible, si se tienen las claves. Lo primero que hay que hacer es no olvidarse de sí mismo. ¿Por qué es lo primero eso? Porque Kali nos tiene hipnotizados a todos.
Bueno, a mí no francamente; me salgo yo de ahí. Dispensen ustedes que, por un momento, deje la modestia para decirles que a mí no, pero a ustedes sí los tiene amolados, hipnotizados.
Y se trata de romper con ese influjo hipnótico de la diosa Kali.
Ustedes ven, por ejemplo, las modas que hay. Hay unas modas muy simpáticas ahora, muy chistosas. Me cuenta aquí nuestro amigo, nuestro hermano misionero internacional Efraín Villegas Quintero, que allá, por Suramérica, las mujeres salen en cueros, ¿no?.
D. Sí Maestro, las mujeres y hombres han cogido una costumbre que, por un momento, se desvisten completamente, sin nada, y van cuatro muchachos cogidos de la mano, corriendo por las calles, y se meten en la casa de ellos otra vez, o se entran a un carro y salen a la carrera.
Eso es una especie de deporte que están cogiendo por allá.
M. Bueno, ¿eso es de gente cuerda?
D. También existen los clubes de nudismo. Allá sí ya son bastantes. Son, digamos, a la manera de socios. Familias enteras, hijos, hijas, papás, mamás, etc.
Y entonces, para entrar allí, desde el mismo momento en que pasan de la puerta, para adentro, tienen que entrar desnudos, hombres y mujeres. Pera ahí sí son bastantes, ya son grandes reuniones que hacen de nudistas.
M. Bueno, ¿no es eso acaso cuestión de locos?, ¿ver un grupo de muchachos jóvenes que salen por la calle en cueros corriendo para ir a meterse en un automóvil? Están sencillamente hipnotizados. Pero resulta que para esos, esas cosas de la hipnosis, se han inventado muchas justificaciones.
Dicen los hipnotizados: “No, son las modas de la época, una cuestión de moda, un capricho de la época”. Los miembros de un club nudista dicen: “Pues eso no tiene nada malo. Andar uno en cueros es suficiente; así es la naturaleza, así nos ha creado”.
Pues aparentemente no tiene nada malo, como todos son angelitos bajados de las
estrellas, son tan inocentitos los pobres, que pueden andar jugando desnudos, no hay nada malo. ¿No ves que son niños inocentes, puros, virginales, tienen esa ingenuidad propia que da la inocencia?
Bueno, de manera que entonces, mis queridos hermanos, todas estas aberraciones nos indican que la humanidad está hipnotizada. Pero no se dan cuenta de que están hipnotizados. Y los tiene hipnotizados, ¿quién? La terrible serpiente Kali los tiene hipnotizados. Pero ellos no se dan cuenta de que están hipnotizados, y para su hipnosis encuentran justificaciones.
Las gentes solamente vienen a darse cuenta de que existe la hipnosis colectiva, de que existe el hipnotismo, cuando la fuerza hipnótica fluye más rápidamente, cuando se concentra en un gabinete de hipnología, en un centro donde se hipnotice a alguien. Pero fuera de ese instante, las gentes ignoran que están hipnotizadas.
Si a un sujeto de experimentación hipnótica se le dice que se pare en la cabeza, se para. Si se le dice que está en la orilla de un río, que se desnude y que pase al otro lado, que es un buen nadador, él se va desnudando despacio.
Claro, él acepta lo que le digan, está creyendo lo que le digan porque se encuentra en estado de hipnosis. Hace cincuenta mil tonterías que son más absurdas que las que cometería un borracho, un briago, pero para él son lógicas.
Fíjense ustedes, precisamente, con las gentes en el mundo, todos están inconscientes. Así pues, tenemos que romper con esa hipnosis. Y no es posible romper con esa hipnosis si nos olvidamos de nosotros mismos. Realmente, lo esencial en la vida es acordamos de nosotros mismos de instante en instante, de momento en momento, no olvidarnos de nosotros jamás.
Y bueno, lo que quiero decirles ante todo, es eso, no podríamos exigirles a ustedes que las veinticuatro horas diarias estuvieren ustedes, dijéramos, a todas horas alerta; sería eso demasiado exigirles. Pero sí empezar siquiera con cinco, diez minutos diarios; o siquiera concentrarse en pleno tráfago de la vida diaria un momento en un sillón y dejar de pensar, agotar todo el proceso del pensar, aunque sea cinco minutos; por alguna parte hay que empezar.
A medida que ustedes vayan progresando, irán ustedes haciendo el ejercicio de recordación de sí mismos cada vez más largo; entonces irán teniendo más conciencia de sí mismos. Llegará un momento en que, por medio de ese ejercicio, podrán conocer mejor ustedes, algunos minutos y hasta horas, de su vida en forma mejor; es decir, irán mejorando su memoria.
Y también, esto les permitirá a ustedes, con este ejercicio, rectificar muchos conceptos que ustedes tienen sobre sí mismos, conceptos equivocados.
Porque conforme vayan alargando este ejercicio de no olvidarse de sí mismos, aunque sea cinco minutos, diez minutos, quince minutos, durante ese intervalo, durante esos segundos, durante ese ejercicio se irán conociendo mejor.
De esta forma ustedes irán rectificando los conceptos que ustedes tienen sobre sí mismos y la calidad de su memoria irá mejorando. Un día, podrán ustedes permanecer completamente despiertos durante doce horas y durante veinticuatro.
Cuando ustedes lleguen al ciento por ciento de Conciencia despierta, habrán triunfado, habrán logrado el Adeptado, eso es claro. Hay que irlo comprendiendo.
Así pues, verse uno a sí mismo en pleno funcionalismo, no es solamente ver su cuerpo físico, no es solamente ver su rostro, los rasgos de su cara, sino ver sus procesos mentales, emotivos, sentimentales, etc., etc., etc.
Hay que empezar siquiera con cinco minutos de observación de sí mismo, luego pasar a diez, luego pasar a quince, luego pasar a veinte de este ejercicio. Ese pleno conocimiento de sí mismos, repito, les permitirá también conocer sus errores.
Error descubierto, debe ser trabajado, sometido a la meditación íntima del Ser con confrontación lógica. Dije: “Meditación íntima del Ser con confrontación lógica”. Es decir, cualquier error que uno descubra al observarse a sí mismo, repito, debe ser sometido a la meditación íntima del Ser, con confrontación lógica.
Esa frase bien subrayada, anótenla, hasta hacerle la disección más profunda al defecto que hayamos comprendido. Logrado esto, se suplicará a Devi Kundalini la desintegración de tal defecto; y punto, para continuar con otro, y así sucesivamente.
El avance se irá realizando metódicamente, hasta ganarle la batalla a la gran serpiente del Abismo, hasta quebrantar la misma y hacernos libres.
Hasta aquí nuestra plática. >FA<