Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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105 PREGUNTAS DE EFRAÍN VILLEGAS QUINTERO

TÍTULO EN LA EDICIÓN IMPRESA ORIGINAL DE A.G.E.A.C.:

RESPUESTAS DE ORO DEL AVATARA

(CONSISTÍA EN 12 FRAGMENTOS DE DIFERENTES GRABACIONES. TAMBIÉN SE LA CONOCE BAJO EL TÍTULO: “CIENTO CINCUENTA PREGUNTAS DE LOS ESTUDIANTES GNÓSTICOS”. DE LOS 12, SÓLO ESTÁN DISPONIBLES EN AUDIO 1, 4, 7, 8 y 12). ESTA CONFERENCIA ES SÓLO EL FRAGMENTO 12.

NÚMERO DE CONFERENCIA: 105 (HASTA LA 5ª EDICIÓN PARTE 12 DE LA: 269)

FUENTE EN AUDIO:DESCARGAR

CALIDAD DE AUDICIÓN:BUENA

DURACIÓN:29:35

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:AUDIO AJUSTA TOTALMENTE A LA TRANSCRIPCIÓN

FECHA DE GRABACIÓN:1973/??/??

LUGAR DE GRABACIÓN:CIUDAD DE MÉXICO

CONTEXTO:ENTREVISTA AL V. M. SAMAEL AUN WEOR

FUENTE DEL TEXTO:1ª EDICIÓN IMPRESA DEL QUINTO EVANGELIO

Discípulo. Venerable Maestro, yo quisiera preguntarle por qué la humanidad actual no puede desarrollar los sentidos internos, por más que se esfuerce. Es decir, ¿por qué está tan perturbada la Razón Objetiva, real, positiva, verdadera?

Maestro. Bueno, debemos saber que hay dos tipos de razonamientos diferentes. La Razón Objetiva tiene por basamento, de todos sus funcionalismos, los datos aportados por la Esencia, la Conciencia. La Razón Subjetiva es diferente: elabora sus conceptos de contenido con los datos aportados por los cinco sentidos. Ya sabemos que éstos son: ver, oír, tocar, oler y gustar. Con esos datos aportados, pues, por los cinco sentidos, la Razón Subjetiva (mediante su sistema de asociaciones) elabora sus conceptos. Así, pues, con tales conceptos la Razón Subjetiva hace sus razonamientos.

Miradas las cosas desde este punto de vista, o desde este ángulo, ¿qué puede saber la Razón Subjetiva sobre lo Real, sobre eso que se esconde tras el mundo de las apariencias? Lo único que percibe son fenómenos; lo único que puede, realmente, conocer es la sucesión de causas y efectos meramente sensoriales, pero lo que es la “Cosa en Sí”, sobre lo que es lo Real, sobre eso que existe tras las meras apariencias, sobre las Leyes de la Naturaleza en sí mismas (tal cual son y no como aparentemente son), nada sabe la Razón Subjetiva, y nada puede saber, puesto que sus datos se basan exclusivamente en las informaciones que dan los cinco sentidos y nada más. Cuando uno quiere saber algo más, cuando uno desea saber algo más: conocer aquello que se esconde tras las meras apariencias ilusorias del mundo físico, necesita desarrollar la Razón Objetiva, porque ésta funciona (naturalmente) con los datos aportados por la mismísima Conciencia. Pero, para que la Razón Objetiva pueda tener sus funcionalismos, para que pueda desarrollarse correctamente, se necesita inevitablemente que la Conciencia (que está llamada, precisamente, a proveer los datos a la Razón Objetiva, para sus funcionalismos), pues, esté completamente libre de todas sus envolturas, libre de todos esos receptáculos en que normalmente está metida. Ya lo sabemos, ya lo hemos repetido demasiado, hasta la saciedad, que tales receptáculos son, precisamente, los “agregados psíquicos”, esos diversos “elementos inhumanos” que en su conjunto constituyen eso que se llama “Ego”, “Yo”, “mí mismo”, “sí mismo”. Mientras la Conciencia esté enfrascada en tales “agregados psíquicos”, mientras esté embutida entre el Ego, no es posible que esté libre, y no estando libre, pues, no puede aportar datos para la Razón Objetiva.

Así pues, primero que todo, necesitamos desvestir a la Conciencia de sus vestiduras, de sus vanas vestiduras, cuales son los “agregados psíquicos”; destruir tales vestiduras, tales inhumanos trajes, cuales son (repito) los diversos “elementos inhumanos” que llevamos dentro.

Una vez destruidos esos “elementos” infrahumanos, entonces queda libre la Conciencia, puede funcionar. En ella están los datos que la Naturaleza misma nos ha proporcionado para nuestra propia regeneración. Ya he dicho (y lo vuelvo a repetir) que en la Conciencia está la Religión, el Buddha, la Sabiduría y también aquellas partículas de dolor de nuestro Padre que está en secreto.

Él ha sufrido con nuestros errores y sus partículas de dolor están depositadas en la Esencia, es decir en la Conciencia. Si sabemos aprovechar tales partículas de dolor, trabajando sobre nuestros errores (trabajando con alegría, con gusto, porque no hay cosa que más agrade que destruir uno lo que es inhumano), el resultado será, pues, obviamente, que venga el despertar. Pero ya dije, y repito, que en la Conciencia están los datos que necesitamos para nuestra propia regeneración y cultura.

Lo importante es que quede libre esa Conciencia.

Así, pues, destruir el “Yo” es indispensabilísimo para que la Conciencia quede libre. Una vez libre, ella aportará (a la Razón) los datos necesarios para el funcionalismo de los procesos Razonativos- Objetivos (no se confunda esto, y lo aclaro entre paréntesis, con los procesos Razonativos- Subjetivos, que son diferentes)…

Las gentes, ¿qué pueden saber de lo Real, de la Verdad? ¡Pues, nada! ¿Qué pueden saber los científicos del Anticristo? (Entre paréntesis, me refiero, pues, a los científicos materialistas-ateos, enemigos del Eterno). Obviamente nada, ¿verdad? ¿Por qué? Porque todos los procesos razonativos de ellos son subjetivos; tienen, como fundamento, los datos aportados por los cinco sentidos. Pero, ¿qué pueden saber ellos sobre las leyes que rigen la mecánica de los fenómenos? ¡Nada! Podrán, por ejemplo, saber cómo funciona la célula viva (aceptado), pero ¿qué saben ellos de las leyes que rigen la mecánica celular? Ellos creen que sí saben y tratan, con su racionalismo subjetivo, de enlazar fenómeno con fenómeno, de explicar un fenómeno con otro, pero tampoco, aunque ellos creen que han llegado a descubrir la “Cosa en Sí”, no la han descubierto. Las leyes de la mecánica celular no son conocidas por los hombres de ciencia, aunque ellos creen que las conocen. Mejor dicho, para usar esta vez el estilo socrático: ellos no solamente no saben, sino que además no saben que no saben. Estando en el error, no solamente están, sino además ignoran que están, y eso es lo mas grave.

Así, pues, conviene ante todo comprender la necesidad de utilizar, para nuestra Razón, los datos de la Conciencia. Pero si queremos usar tales datos (repito, aunque caigamos demasiado en la repetición), necesitamos libertar la Conciencia. Libre ella de todos esos “elementos” egoicos que nos condicionan y nos hacen la vida tan miserable, podrá aportar (a la Razón) datos extraordinarios.

Basada la Razón en tales datos, podrá ella elaborar sus conceptos de contenido y hasta Verbalizar sus razonamientos.

La Razón Objetiva es grandiosa en sí misma. Hay necesidad de desarrollarla y desenvolverla.

Creo que con esto que he dicho, es suficiente…

D.Muy amable, Venerable Maestro, le agradecemos infinitamente esta explicación. Ahora nos gustaría que usted nos explicara, un poco más a fondo, lo relacionado con el Protoplasma del ser humano. Usted nos ha hablado, en forma muy esporádica, digamos así, sobre los Cuerpos Protoplasmáticos, pero ahora nos interesaría que nos profundizara sobre el Protoplasma del ser humano…

M.Bueno, al hablar sobre el Hombre Protoplasmático, pues tenemos que ir bastante lejos, porque téngase en cuenta que la primera Raza que hubo en el mundo, y que vivió en el casquete Polar del Norte, fue precisamente la Raza Protoplasmática. Más tarde vinieron los hiperbóreos; entonces ciertos elementos atómicos se unieron a los Cuerpos Protoplasmáticos, para formar esa segunda Raza. Después vinieron los lemures: nuevos elementos se combinaron sobre el Protoplasma y tenemos ya al hermafrodita lemur, propiamente, viviendo en la Lemuria con sus cuerpos de carne y hueso. Después continuaron los atlantes y actualmente estamos nosotros, los arios. Sin embargo, en el fondo de nuestro organismo sigue existiendo el Cuerpo Protoplasmático.

Si nosotros (dijéramos) hiciéramos el vacío en torno a eso que se llama “materia”, si hiciéramos el vacío en torno a eso que se llama “cuerpo físico humano”, encontraríamos el Protoplasma.

No el “Protoplasma” de un Haeckel (que resulta demasiado “cursi” para las altas investigaciones del Espíritu), no, sino el Hombre Protoplasmático, el Hombre Original. Todo lo demás son agregados de moléculas, átomos, etc., etc., etc. Sin embargo, los científicos materialistas creen que han descubierto la materia y no la han descubierto. El hecho de poder ver, oír, tocar o palpar determinadas agrupaciones moleculares, acumuladas encima del Protoplasma y a sus lados, no indica precisamente, que ya se haya descubierto la materia “en sí”. La materia “en sí”, es el Protoplasma. Pero, repito, no estoy refiriéndome al “Protoplasma” aquel de los “bribones del intelecto”, al “Protoplasma” aquel de los Haeckel y de los Darwin, al “Protoplasma” aquel del Anticristo. No, estoy hablando del Protoplasma legítimo, del Hombre Protoplasmático.

Si elimináramos todas las células, partículas, moléculas, encontraríamos el Protoplasma. “¡No (dirían los científicos), encontraríamos el esqueleto, encontraríamos el polvo de la tierra!”. Es que para ellos, eso es así, porque no perciben más que con sus cinco sentidos y eso es todo. Pero el Hombre verdadero, el Hombre auténtico, aquél que posee la Razón Objetiva, aquél que además de eso, pues, ha desarrollado el Sentido Espacial y que tiene acceso a la Cuarta Vertical, y a la Quinta, y a la Sexta, etc., etc., etc., indudablemente para él es diferente: puede ver el Protoplasma, puede ver al Hombre Protoplasmático.

Cuando uno aprende a actuar sobre su propio Protoplasma, puede cambiar, de hecho, todos los principios moleculares, atómicos celulares, biológicos, etc., de su propio organismo; eso es obvio.

Pero, incuestionablemente, lo que estamos diciendo pertenece a la Ciencia Pura; el Anticristo no sabe de estas cosas. Es decir, la falsa Ciencia Materialista no entiende estas cosas, porque ella se basa exclusivamente en racionalismos subjetivos, y tal racionalismo, como ya lo he dicho, tiene como única fuente de información, las informaciones defectuosas de los cinco sentidos.

Nosotros tenemos otros modos de percepción, que son diferentes. Hemos desarrollado otras facultades cognoscitivas que nos permiten, perfectamente, ver el Protoplasma en sí mismo.

Y repito: cuando uno puede manejar a fondo su Protoplasma, cuando ya es capaz de actuar sobre él, ciertamente también puede cambiar, directamente, los principios moleculares y atómicos…

Siempre se ha hablado de superhombres. Yo lo entiendo, no a la manera de un Nietzsche; no, sino en la forma de la criatura Autorrealizada, del legítimo Hombre, en el sentido completo de la palabra. Este legítimo Hombre, este Hombre verdadero, este Hombre auténtico (para diferenciarlo del “animal intelectual”, que es diferente), sabe manejar el Protoplasma y por lo tanto puede hasta inmortalizar su Cuerpo Físico.

“¡Absurdo!”, diría el Anticristo. Sí, claro, para el Anticristo, todo lo que no pertenezca a su círculo (ese limitado en que se desenvuelve), es absurdo. Un sabio, por muy grande que sea, si no se somete a los prejuicios, reglas y sistemas establecidas por el Anticristo, se convierte en objeto de burla. Pero el sabio es sabio, aunque el Anticristo se ría de eso.

Así pues, repito: el Anticristo es la falsa ciencia y los falsos científicos de nuestra época. Pero esto, naturalmente, no lo aceptan los científicos. Ellos se creen el “non plus ultra”, los verdaderos amos del saber, aunque no son mas que pigmeos que no ven más allá de sus narices. Pero ellos sí creen que ven todo y ese es su engaño: no solamente están engañados, sino que ignoran que están engañados, y eso es peor todavía…

Así, pues, si hay que aprender a manejar Protoplasma, tenemos que hacerlo inteligentemente.

Ante todo, tendríamos que empezar por manejar las Inteligencias que viven en el Protoplasma.

¿Cuáles son? Pues, los Elementales Atómicos de nuestro propio cuerpo.

Incuestionablemente, en las Aguas de la Vida, en el Esperma Sagrado, tenemos nosotros las famosas Ondinas Atómicas, moleculares, propias, individuales. No me estoy refiriendo a las “Ondinas” de los lagos ni de los ríos, sino a las que llevamos en el sistema seminal, a las atómicas, a las que forman parte de nuestro propio cuerpo.

En nuestra Mente tenemos todos los “elementales del aire”, los famosos Silfos, pero no estoy hablando de los “Silfos” que viven allá en las nubes, sino de los Silfos Atómicos. De esos que forman nuestra propia Mente.

En nuestras calorías, en nuestros glóbulos rojos, en nuestra sangre, en nuestro potencial sexual, etc., en todo nuestro energetismo, cargamos las famosas Salamandras Atómicas, pero una vez mas digo: no me estoy refiriendo a las “Salamandras” de los volcanes, sino a las Salamandras Atómicas, a las que forman parte de nuestra sangre, a las que constituyen los glóbulos rojos, a las que originan nuestros ardores sexuales, etc., etc., etc.

Por último, en los huesos, en la carne, están los Gnomos, no los que viven entre las entrañas de la tierra, sino los que viven entre las entrañas de nuestra Tierra Filosofal (que es nuestro cuerpo); las que viven en nuestros huesos: las Conciencias Atómicas de nuestra carne, de nuestros cartílagos…

Cuando uno aprende a manejar sus propias Conciencias Atómicas, Elementales, de hecho va adquiriendo poderes sobre el Protoplasma. Mas uno aprende a dominar esas Conciencias Atómicas mediante la disciplina esotérica; eso es incuestionable.

¿Cómo podríamos dominar nosotros, por ejemplo, una Tempestad Sexual, cuando las Ondinas del propio Esperma, o de las secreciones activas del sexo, se encuentran revueltas? Sólo mediante la fuerza de la Voluntad, de la Inteligencia, y con los Exorcismos convenientes.

¿Cómo podríamos dominar nosotros, por ejemplo, a los Elementales Atómicos de nuestros ardores sexuales, en un momento dado, en nuestras tempestades lujuriosas? Pues, mediante la ayuda de nuestra Divina Madre, Kundalini-Shakti.

¿Cómo podríamos dominar esos pensamientos de lascivia, que asaltan constantemente a la Mente? Pues, sencillamente, sabiendo Exorcisar a los Silfos Atómicos de nuestro propio pensamiento.

¿Y cómo podríamos someter el cuerpo a la Voluntad del Ser? Solamente dominando a las Conciencias Atómicas, o Elementales Atómicos de la carne, de los huesos y de los cartílagos, etc.

Cuando uno va adquiriendo poder sobre las Inteligencias Atómicas de su propio cuerpo, cuando se va haciendo amo de todas esas Inteligencias Atómicas que viven en su propio organismo, de hecho va adquiriendo también poderes sobre el Protoplasma, donde esas Inteligencias Atómicas se desarrollan y se desenvuelven. En vía al camino de perfección, uno podrá rejuvenecerse como el buen Fausto, aquel de Goethe.

De manera que, entonces, hay que comprender esto: que hay Maestros inmortales, los hay.

En Egipto, se dice que hay dos Maestros cuyos cuerpos son de edad indescifrable (los mencionan antiquísimas escrituras religiosas). ¿Y qué diremos del rey del Norte, aquél gran Ser de las regiones septentrionales? ¿Cuál será la edad de su cuerpo físico? ¡Nada se sabe!… Kuthumi, en los Himalayas, Gurují de la gran Maestra Helena Petronila Blavatsky, es de edades indescifrables. El Conde de Saint Germain, que actuó durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en Europa, vuelve a Europa en el año 1939, y de regreso al Tíbet, fue entrevistado por Giovanni Papini, el “niño consentido” del Vaticano…

Así, pues, pensemos en que todos podemos llegar a convertirnos en Hombres auténticos, legítimos, verdaderos; en que podemos llegar a conocer el Protoplasma, ese funcionalismo vivo de nuestro organismo (dijéramos), la base primera y la que verdaderamente da origen a todos los procesos de la vida.

Cuando hablo del Protoplasma en sí, no me estoy refiriendo, exclusivamente, al Cuerpo Vital Etérico; no, no confundan ustedes al “Linga Sharira” o Cuerpo Vital, con el Protoplasma (el Protoplasma es diferente). Para conocer al Protoplasma, se necesita (verdaderamente) desarrollar ciertas facultades que todos no las tienen. Y para desarrollar esas facultades, hay que despertar, y para despertar hay que morir en sí mismos, aquí y ahora.

Así, pues, con el mayor gusto he grabado esta respuesta a la pregunta que se me ha hecho, a fin de que todos puedan recibir la información correcta.

D.Venerable Maestro, queremos hacerle una última pregunta. Usted nos habló de la encarnación y cristalización del Ser, pero a la vez nos dijo que había que dar oportunidades a las distintas partículas del Ser, que se iban realizando. ¿Esto quiere decir que el Ser no desciende de una vez, en su totalidad, sino por partes?

M.Bueno, el Ser es el Ser y la razón de Ser del Ser, es el mismo Ser. Al hablar del Ser, pensemos en el Sagrado Sol Absoluto. Obviamente, del Sagrado Sol Absoluto emana el Santo Okidanock, omnipresente, omnipenetrante, omnisciente. Y a su vez, del Santo Okidanock deviene el Santo Triamazikamno, o en otros términos, la Trimurti Logoica, la cual (como ya es sabido) tiene tres aspectos: primero, Santo Afirmar; Segundo, Santo Negar; tercero, Santo Conciliar.

El Sagrado Sol Absoluto y el Santísimo Okidanock (omnipresente y omnipenetrante), desean cristalizar, en nuestro organismo, esas tres fuerzas primarias de la Naturaleza. En el Oriente, tales fuerzas reciben el nombre de Brahma, Vishnu y Shiva; en el mundo cristiano, son denominadas Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Bien, el Sagrado Sol Absoluto y su emanación (el Santísimo Okidanock) desean cristalizar, en nuestro organismo, a las tres fuerzas primarias de la Naturaleza. Todo el trabajo esotérico consiste en eso: en lograr la cristalización de esas tres fuerzas primarias. Es obvio que, primero habrá que cristalizar la fuerza mas cercana que tenemos: al Santo Conciliar; eso es indubitable. Mucho más tarde, en el tiempo, habremos de cristalizar, en nuestro organismo, la segunda fuerza, que es el Santo Negar, o el Vishnu indostánico, el Chokmah hebraico (el Cristo Cósmico), y después, mucho después, habremos de cristalizar (en sí mismos) a la primera fuerza: al Santo Afirmar, al Kether cabalístico, al Brama indostánico, al Padre (en el cristianismo).

Así, pues, hablando en un lenguaje que todos entiendan, en un lenguaje crístico-esotérico, diríamos que debemos cristalizar (en nuestro organismo) a las tres fuerzas conocidas como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cuando lo logremos, nos habremos convertido en criaturas absolutamente perfectas.

Primero, habremos de cristalizar a la que tenemos mas cercana: la del Espíritu Santo; mucho más tarde tendremos que cristalizar en nosotros las fuerzas Crísticas, y por último, tendremos que cristalizar en nosotros a la primera fuerza, que es la del Padre. Ese es el orden de las cristalizaciones dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso es lo que quiere el Sagrado Sol Absoluto, eso es lo que quiere el Santo Okidanock, y nosotros debemos cooperar con el Sagrado Absoluto Solar, si es que verdaderamente, dijéramos, amamos a la Gran Causa. Uno coopera, pues, con la cristalización de esas tres fuerzas dentro de su organismo, cuando verdaderamente esta dedicado a la Gran Obra; eso es obvio.

Luego, indubitablemente, la tercera fuerza (que es la primera que debemos cristalizar, que es la del Espíritu Santo, el Santo Conciliar) viene a cristalizar completamente en uno, con la Resurrección Esotérica o Mística. Tal Resurrección solamente es posible realizarla después de múltiples trabajos, después de haber muerto en sí mismos, después de haber pasado por todo el Drama del Cristo, después de haber creado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y de haberlos llevado a la perfección total, etc. Sólo después de todo eso, es que viene el proceso Resurrectivo, la cristalización completa, en nosotros, de la tercera fuerza.

La segunda fuerza, es un poco más tarde, y sólo es posible condensarla o cristalizarla en uno, cooperando con la misma segunda fuerza, a través de la Negación, de la Renunciación completa de todas las cosas.

Muchísimo más tarde, pues, haciendo la Voluntad del Padre (en una forma radical), pues, tendremos nosotros la cristalización de la primera fuerza. Pero, en síntesis, todo lo que se quiere es cristalizar tres fuerzas en nosotros, y la Autorrealización es eso, precisamente: conseguir cristalizar las tres fuerzas primarias de la Naturaleza, dentro del organismo humano. Eso es lo que se llama Autorrealización.

Estoy hablando en una síntesis que se entienda; estoy hablando para que todos comprendan la necesidad de cooperar con el Sagrado Sol Absoluto. Conviene que cada uno de nosotros cristalice las Tres Fuerzas Primarias dentro de su organismo. ¡Eso es todo! >FA<