Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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104 LAS CUATRO EDADES DE LA RAZA ARIA

CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE CONFERENCIA: 104

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1973/08/29

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:SEGUNDA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

La super-oscuridad y el silencio augusto de los sabios, es decir, en la noche, por eso es que con esa bata azul nos ponemos a tono con la Divina Madre Kundalini, a tono con los misterios de la noche.

Por estos tiempos del fin en que estamos, hay muchos falsos cristos, aquel que verdaderamente lo tiene encarnado jamás se exhibe en ninguna forma, ni siquiera permitiría que se le llamase en esa forma, se cubriría con la humildad y la modestia.

Si viéramos a Jesús de Nazaret, si ustedes lo vieran, se quedarían asombrados, prácticamente Él ha muerto en sí mismo y como quiera que ha muerto en sí mismo, ya resplandece en Él, el Logos Solar, el Cristo Cósmico, a Él no le interesa resaltar, a Él no le interesa subir hasta el tope de la escalera, hacerse sentir, descollar, nada de eso, tiene una humildad que desconcierta, y pasa desapercibido sin que nadie sepa de Él nada. Conserva su cuerpo, pero cuando pasa entre las gentes, las gentes ni lo conocen, completamente desapercibido, asombra por su humildad.

Así pues, hermanos, hay que tener mucho cuidado; por estos tiempos hay muchos falsos cristos, ya la Biblia lo contiene claramente, y nosotros debemos saberlo comprender. Realmente, mis caros hermanos, los tiempos del fin han llegado, y estamos en ellos. Ya vieron ustedes el terremoto que tuvimos, afortunadamente aquí en México no hubieron daños graves, pero ya ven ustedes en el estado de Veracruz, en Orizaba, ya hubieron pues, muchos muertos, muchos heridos y hay mucha desgracia en estos momentos, sobre todo en la zona de Orizaba, en Irapuato, etc. Este terremoto no debe asombrarnos, ni es el primero ni será el último, por todos estos tiempos los terremotos se multiplicarán espantosamente.

Hoy tembló aquí, mañana en otro lugar, pasado mañana en otro y así sucesivamente, los terremotos se están desarrollando en cadena por todos los países de la Tierra y no hay remedio. Ciertamente, en los fondos de los océanos Atlántico y Pacífico existen grietas tremendas, por ejemplo, la que pasa por California amenaza de echo toda esa península. Los gringos la tienen bautizada, esa grieta viene del Polo Sur, y es obvio que California está llamada a desaparecer; grietas hay también en el Atlántico, pero las más profundas son las del Pacífico, algunas tienen profundidades tales que ya ponen en contacto el agua con el fuego líquido que existe dentro del interior de la Tierra; como resultado de eso se forman presiones y vapores dentro del interior del organismo planetario en que vivimos, esas presiones irán aumentando de momento en momento, tales presiones y vapores son los que vienen a dar origen a los terremotos. De manera que todos los terremotos que se están sucediendo actualmente en la Tierra no tienen su epicentro, como creen los científicos en tal o cual lugar, la cruda realidad de los hechos es que los terremotos tienen un origen común, las presiones y vapores que se están desarrollando dentro del interior de la Tierra. Esa es la cruda realidad, prácticamente estamos todos, dijéramos tranquilamente sobre un polvorín, o mejor dijéramos, sobre una caldera que amenaza explotar, el fuego del interior de la Tierra está en desasosiego, y no hay remedio, los volcanes tendrán inevitablemente que multiplicarse por todas partes, no es de extrañarnos que en cualquier momento venga una explosión tan grande que lance un pedazo de tierra al espacio infinito, pues así están las cosas, nadie podrá detener esto, porque los tiempos del fin ya llegaron.

Es bueno que ustedes sepan que existen cuatro edades para cada raza: la primera es en Edad de Oro; la segunda es en Edad de Plata; la tercera en de Edad de Cobre y la cuarta es en Edad de Hierro. Los lemures, por ejemplo, cuando tuvieron su Edad de oro, vivían en un estado paradisíaco, felices, todavía no se habían dividido en sexos opuestos. Eran aquellos hermafroditas divinos de que nos habla Helena Petronila Blavatsky, en su tercer volumen de la Doctrina Secreta, era el Adán Solus, citado por la Biblia hebraica. Se reproducían mediante la gemación, bien saben ustedes que del ovario femenino se desprende mensualmente un óvulo, normalmente cada 28 días, y que dicho óvulo desciende al útero y ahí aguarda al zoospermo que ha de fecundarlo para una concepción, de esa manera, es obvio que devienen las criaturas. En la época de los hermafroditas, como quiera que varón y hembra no se habían separado en sexos opuestos, sino que formaban un todo o único, tales óvulos no se desprendían cada 28 días como ahora, sino a intervalos, periodos de tiempo mucho más largos que ahora y obviamente, como la raza era de gigantes, obviamente, esos óvulos eran también grandes, tenían la figura de cualquier huevo grande. Como los seres humanos eran hermafroditas, no existía la cópula, no existía el connubio sexual, porque eran divinos, macho-hembra. El huevo que se desprendía del ovario era ya un huevo fecundo y que llevaba los principios masculino y femenino, tal huevo después de un tiempo se abría y de ahí salía una criatura, es decir, el sistema de reproducción era semejante al de las aves, la criatura nacía por gemación y una vez nacida, se alimentaba del pecho del padre-madre; era una Edad de Oro. El ser humano percibía normalmente la tercera parte de las tonalidades del color que existen en la Tierra y en el espacio infinito. Ya sabemos que hay cerca de dos millones de tonalidades del color, los lemures percibían por lo menos la tercera parte. Ahora, los grandes maestros iluminados, llegaban a percibir todas las tonalidades, menos una, que solamente percibe aquel iluminado y perfecto, es decir el Logos.

Hoy en día los ojos humanos ya no alcanzan a percibir ni siquiera las 14 o 21 tonalidades de un color, apenas sí se perciben los siete colores. La vista se ha degenerado espantosamente, cuando esos lemures levantaban los ojos al cielo no veían simplemente estrellas o puntos luminosos en el espacio, veían también a los genios en el espacio y el aura de todos aquellos y veían a todas aquellas humanidades que pueblan los mundos en el espacio y se comunicaban con aquellas humanidades telepáticamente. Sí, eran hierofantes, podían no solamente ver a esas humanidades y a los mundos actuales, sino que también podían percibir a los mundos que existieron en otros Mahamvantaras, y a aquellos que habrán de existir en futuros Mahamvantaras. Se parlaba en el verbo purísimo de la divina lengua, que como río de oro corre bajo la selva espesa del Sol; ese verbo es precioso, no es inglés, no es francés, no es alemán, ni nada parecido, sólo puede darnos una idea parecida de lo que es ese verbo la fonética china; los chinos en su lengua conservan algo de ese antiguo idioma universal, aunque sea un pálido recuerdo.

Mucho más tarde a través del tiempo, ya sabemos que se fue dividiendo la humanidad en sexos, esa fue la Edad de Plata, entonces ya no fue posible seguir reproduciéndose por gemación, ya se necesitó la cooperación sexual para crear. En determinadas épocas, la raza humana hacía larguísimos viajes por todo el planeta Tierra, a lo largo del continente, guiados por los Elohim. Esas peregrinaciones, tenían un solo objetivo: la reproducción de la especie. Las razas se reproducían dentro de los templos, el acto sexual se consideraba un sacramento y nadie se atrevía a efectuar la cópula fuera del templo, tampoco se eyaculaba el licor seminal, la humanidad lemur se reproducía por medio de la voluntad y el yoga, es decir por Kriya Shakti, ya sabemos que tal sistema tiene por base o fundamento la no eyaculación del esperma sagrado. Cualquier zoospermo solía escaparse para hacer fecunda una matriz sin necesidad de extraer del organismo el santo esperma o el santo Exiohehari. Esa era otra humanidad, una humanidad que no estaba degenerada, pero pasábamos por aquella época por la Edad de Plata.

Como vino la Edad de Cobre, en el continente Mu la humanidad palideció un poco más en su espiritualidad, comenzaron a surgir ciertos cultos tenebrosos, etc., pero en donde verdaderamente se precipitó la humanidad hacia su fracaso, hacia su ocaso, hacia el “ocaso de los dioses”, como dijera aquel gran poeta, aquel gran músico R. Wagner, fue en la época del Kali Yuga de la raza lemur o Edad de Hierro. Cayó la humanidad en la Magia Negra, ya nadie volvió a los templos, pues todos habían sido expulsados por fornicarios, cayeron en el abuso sexual y en cultos tenebrosos de Magia Negra, resultado: terremotos incesantemente, volcanes en erupción y al fin, a través de diez mil años de tales terremotos y catástrofes, se fue hundiendo el continente Lemur entre las embravecidas olas del océano Pacífico.

Han pasado ya muchos años; tales edades de Oro, Plata, Cobre, Hierro se han repetido además de la Lemuria. Surgió el continente Atlante, ese continente tuvo una poderosa civilización. En la Atlántida los hombres inventaron cohetes atómicos con los cuales viajaron a la Luna y no solamente alcanzaron a llegar a la Luna, sino también a otros mundos del sistema solar; cohetes más perfectos de los que existen hoy en día, la técnica atlante superó a la actual, no necesitaron de gasolina para mover sus carros o sus naves aéreas, tales máquinas las propulsaban con energía nuclear. Los atlantes tuvieron una civilización que asombró técnicamente, millones de veces más avanzada que la nuestra. En el terreno de la medicina se hicieron prodigios, la ciencia de los transplantes existió en la Atlántida, pero millones de veces más perfecta que la actual, pues no solamente se lograron transplantar vísceras secundarias, sino que hasta se transplantaron corazones y cerebros, también hubieron individuos que en esa forma pudieron vivir tranquilamente en el mundo físico muchos miles de años, ¿por qué? Conectados, por ejemplo a un determinado cerebro, se hacía el prodigio de que ese cerebro era extraído del cuerpo inútil cuando este ya no servía y se pasaba a otro organismo más nuevo. Claro que aquel que cedía su organismo tampoco lo hacía desinteresadamente, él a su vez, podía pedir un cambio para otro, y claro, era tanto como una reencarnación; el pasar un cerebro de una caja craneana a otra caja craneana y la Esencia conectada a tal cerebro. El individuo era como si se quitara un traje y se pusiera otro, continuaba existiendo normalmente durante miles y miles de años.

Ya sabemos el caso de Ketabel, la de los tristes destinos, era terrible maga negra de la Atlántida, se hizo terriblemente famosa porque fue la que estableció la antropofagia. En dicho continente conservó su cuerpo durante miles de años, porque aquellos magos de la Atlántida eran también científicos. Ella estableció cultos solares de antropofagia, determinados hombres jóvenes, mujeres y niños, etc., eran inmolados a los dioses. Después de ser inmolados, esos cuerpos se llevaban a los laboratorios, los magos y científicos de la Atlántida, sabían extraer las glándulas de los organismos y no solamente manipulaban dijéramos, las glándulas físicas, sino que también manipulaban los poderes latentes en tales glándulas, los poderes, dijéramos, táttvicos, los poderes vitales, etc. De tal manera que cuando sacaban tales glándulas, manipulaban poderes mágicos a su vez, y transplantaban dichas glándulas junto con sus poderes vitales, hormonales, etc., al organismo de aquella reina atlante, Ketabel, la de los tristes destinos. Ellos, los científicos magos de la Atlántida vivían vigilando su organismo, cualquier glandulita que trataba ya de envejecerse o hacerse inútil, era reemplazada de inmediato, no solo con la transposición física, como lo harían estos sabihondos modernos de la raza Aria, sino que a su vez, aquello iba acompañado de los poderes de la vida, porque los magos atlantes manejaban los tattvas de la vida y en tal forma Ketabel permanecía joven a pesar de sus muchos miles de años, fue una maga negra tremenda.

La Atlántida toda, cayó pues, en la antropofagia debido a Ketabel, la de los tristes destinos, eso fue sin embargo, ya en la Edad del Kali Yuga, porque durante la Edad de Oro, las cosas fueron diferentes. En la Edad de Oro, las cosas fueron diferentes, en la Edad de Oro muchos sobrevivientes lemures tuvieron sus misterios; no podemos negar que hubo magos negros lemures-atlantes, pero la Magia Blanca imperó en la primera parte durante la edad de Oro.

La Edad de Plata, tuvo también su belleza. En la Edad de cobre comenzó a verse la degeneración y en la Edad de Hierro apareció Ketabel y apareció Orhuarpa, el señor de la faz tenebrosa. Interesante resulta ese Orhuarpa; reunió un poderoso ejército y se puso en marcha contra el emperador Noenra que gobernaba una gran nación atlante. Como quiera que Orhuarpa era mago negro, no solamente movilizó sus recursos militares, sino sus poderes mágicos; le acompañaban muchos hechiceros, muchos brujos. Durante el día combatía y por las noches desataba sus poderes tenebrosos y logró realmente vencer, logró triunfar, porque derrotó al emperador que tuvo que salir. Sin embargo el Maestro Moria, que es el gran Maestro de la fuerza, cuando supo eso, cuando vio todo, eso tomó cuerpo físico, como quiera que es el de la fuerza, reunió un poderoso ejército y se puso en marcha contra Orhuarpa para derrotarlo, porque se había hecho amo de la Atlántida. Era la edad del Kali Yuga de la Atlántida, la gente se había entregado a las orgías, a los placeres, a la Magia Negra más desastrosa, el tantrismo negro. Todos los recursos militares, toda la mecánica, toda la técnica, toda la ciencia, se empleaba para el mal.

Moria viendo todo eso organizó un ejército y se puso en marcha contra Orhuarpa. Orhuarpa naturalmente se defendió con sus poderes mágicos y sus fuerzas. El Maestro Moria, dotado de poderes también, combatió al mago negro mediante el uso de las fuerzas ocultas de la Naturaleza y también mediante la espada. Al fin, Orhuarpa, pues viéndose vencido ya, Moria sitió la ciudad de Tollan, de las siete puertas de oro macizo, no le quedó más remedio al mago negro sino encerrarse en una torre; los soldados de Moria le prendieron fuego a esa torre y ahí murió Orhuarpa.

Mas ahí no terminó la cosa, la Edad del Kali Yuga en la Atlántida. Orhuarpa era un hombre despierto en el mal y para el mal y un gran mago negro; él, viendo eso, volvió a tener cuerpo físico otra vez. Ya que tuvo cuerpo físico, que se sintió otra vez en edad de combatir reunió otra vez a su gente y se puso en marcha contra Moria y contra todas las fuerzas blancas, pero todo fue inútil. Dios, o sea el Logos, ordenó al Manú Vaivasvata, abandonara la Atlántida por donde quiera que encontrara tierra seca y tanto el Maestro Moria, como las fuerzas blancas, abandonaron la Atlántida y se dirigieron por el Desierto de Gobi hacia la Meseta Central del Asia. Quedó Orhuarpa ahí, con toda su gente, pero era la Edad del Kali Yuga, pronto los terremotos se empezaron a suceder como ahora. Hubo una gran revolución de los ejes de la Tierra; los mares cambiaron de lecho y empezó la catástrofe, las multitudes en Tollan, entre el fuego y las llamas se presentaron en el templo más grande que había ahí, le pidieron al gran sacerdote atlante Ramu que los salvara, era de admirarse esa gente, con tantas joyas y riquezas, llorando y suplicando los salvara. Pero Ramu les contestó: “ya os lo había dicho, vosotros moriréis con vuestros esclavos, con vuestras mujeres y con vuestros hijos y de vuestras cenizas se levantará una nueva raza –refiriéndose a la raza Aria, a la nuestra–, pero si ellos, esa raza va a seguir el ejemplo vuestro, el mismo camino vuestro, también morirán, perecerán, si las gentes no comprenden que vale más saber dar que saber recibir, perecerá”. El fuego y las llamas apagaron las últimas palabras de Orhuarpa y se hundió la Atlántida con todos sus millones de habitantes.

Ahora mis caros hermanos, estamos otra vez en la edad del Kali Yuga. La Edad de Oro de nuestra raza Aria, bella, preciosa, allá en la Meseta Central del Asia. La Edad de Plata, época de los Rishis: mucho antes de los Vedas floreció prodigiosamente en el Indostán, en el sur de China. Una Edad de Bronce o Edad de Cobre, vio crecer civilizaciones tan prodigiosas como la Egipcia, la Caldea, la Asiria, la Fenicia, Babilonia, etc., aún más, aquellos Pelasgos que habitaron en la Europa antigua, emigraron, esa raza fue emigrada a la Meseta Central del Asia, formaron también sus civilizaciones, su cultura. Pero hemos llegado hermanos, hemos llegado a la Edad del Hierro, que empezó con la época greco-romana y que terminará catastróficamente en el año 2.500. Téngase seguro que el ciclo electro-químico se inició en la época greco-romana, y termina en el año 2.500 y el Kali Yuga marcha paralelo con el ciclo electro-químico; se dice por los grandes sabios que el ciclo eletro-químico termina en el año 2.500.

Ustedes saben que la electricidad y la química son el basamento físico de esta gran civilización, si le quitamos la química y la electricidad, esta raza ¿en qué queda? Un solo apagón de luces en Nueva York vuelve loca a la gente; ahora qué diríamos si toda la técnica de electricidad se arruina, si la química se acaba, eso no tiene que ser así como así, ¿verdad? Tiene que haber una catástrofe para que la química y los sistemas eléctricos dejen de existir, ¿no?

Obviamente, sí habrá una gran catástrofe en el año 2.500, pero antes de esa gran catástrofe planetaria es obvio que habrá que agotarse mucho Karma. Por ahora los terremotos en grandes escalas se procesarán sin término, cada vez más violentos, cada vez más terribles, y no habrá remedio. Las guerras se multiplicarán por toda la faz de la Tierra, la tercera guerra mundial será inevitable, vamos a pasos gigantescos rumbo a la tercera guerra mundial. Habrá hambre y desolaciones por todas partes, miserias por donde quiera, enfermedades desconocidas, jamás vistas, mucho dolor. Se abusará demasiado del átomo, como consecuencia vendrá una descomposición del átomo en cadena y la Tierra toda se llenará de radioactividad. Las gentes andarán como locas por las calles, los hospitales estarán abarrotados de gentes, y al fin vendrá lo peor, un mundo viene a velocidades extraordinarias a través del Infinito, dijéramos, la Tierra será tragada por un gran monstruo, ¿por qué? Porque aquel planeta es monstruoso, es gigantesco, hay un mundo que viene rodando vertiginosamente, se dice, dislocado de otro sistema solar. Viene constantemente sobre la órbita de la Tierra y chocará con la Tierra inevitablemente. El acercamiento de aquel planeta provocará tempestades magnéticas espantosas, olas embravecidas nunca vistas, azotarán las costas y un ruido extraño saldrá del fondo de los océanos cuando aquel planeta se acerque. Su radioactividad quemará indudablemente todo aquello que tenga vida, cuando la colisión física suceda ya no habrá nadie vivo, eso es claro, entonces quedará aquel mundo y la Tierra fusionados y formarán una masa caótica de fuego y agua.

La Atlántida fue destruida por las aguas, nuestra raza actual perecerá por el fuego. Los aztecas ya lo dijeron: “los hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y los terremotos” y ahí estamos viendo los terremotos. No estoy hablando cosas que no tienen confirmaciones, lo estamos viendo y seguirán sucediendo en forma más espantosa y no habrá remedio en toda la redondez de la Tierra. Es el fin de una raza; toda raza termina con una catástrofe, la nuestra no puede ser la excepción, terminará con una gran catástrofe. El mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo y de toda esta perversa civilización de víboras no quedará piedra sobre piedra. Babilonia la grande, la madre de todas las fornicaciones de la Tierra será destruida.

Aquellos que se apeguen a sus posesiones materiales están perdiendo el tiempo y los que tienen sus bienes materiales, todo lo que actualmente existe, todas estas ciudades se convertirán en polvo, no quedará nada. La maldad ya es muy grande hermanos, y ya no hay remedio, si hubiera remedio sería magnífico, pero sí, no lo hay, es la cruda realidad de los hechos. El mal del mundo es tan grande que ya llegó hasta el cielo, ya se desbordó la perversidad, se ha desbordado, no tiene ya límites, lo que puede venir son las catástrofes del Kali Yuga. Esta edad está representada por un reloj de arena, el reloj del Viejo Saturno, el péndulo está quieto, ya no se mueve, como diciendo que los tiempos se han vencido; al lado del reloj hay un gran esqueleto, la muerte tiene en su diestra la guadaña para segar vidas humanas, ese es el símbolo del Kali Yuga. Esto termina en un gran cataclismo, porque todo Kali Yuga termina en el abismo, cualquier Kali Yuga termina en cataclismo, eso es claro; que se repasen los anales de la historia o de la prehistoria universal en los Registros Akáshicos y se verificarán mis palabras.

La Edad de Oro pues, siempre es representada por los hindúes por una vaca parada en sus cuatro patas. Es la época de la belleza, de la virtud, del equilibrio perfecto; la Edad de Plata aparece ya la vaca parada solo en tres patas; en la Edad de Bronce, aparece la vaca parada sobre dos patas, con esta edad del Kali Yuga, aparece la vaca ya parada sobre una sola pata, caerá al abismo.

De manera que los hermanos, lo único que pueden hacer, es aprovechar el tiempo, saberlo aprovechar mientras les duren esos cuerpos que tienen. Yo les pregunto a ustedes: ¿qué es lo que van a hacer con esos cuerpos antes de que se los trague la sepultura? Pueden perderlos en cualquier terremoto de estos; me parece que lo mejor que deben hacer es aprovechar el tiempo; transmutar lo mejor que hay en el cuerpo, que es la energía creadora, para crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y convertirse en verdaderos seres humanos. Es lamentable perder este tiempo. Se pierde el tiempo cuando no se trabaja verdaderamente por la Auto-Realización Intima del Ser, sería lamentable que ustedes perdieran esos cuerpos en cualquier terremoto de estos que vengan sin haberse auto-realizado a fondo.

Hay que poner toda la atención en la Auto-Realización y estar dispuesto a jugarse la última carta por la Auto-Realización Intima del Ser, es para lo único que vale la pena vivir, porque si ustedes piensan vivir para conseguir algunas cosas materiales, unas cuantas haciendas, unas cuantas casas, unos cuantos ranchos o algo por el estilo, están equivocados. Estos no son tiempos para eso, eso más bien lo hubieran pensado en existencias anteriores, a estas horas están equivocados, a estas horas deben contentarse con su comidita y con un techito para no sufrir de frío y eso es todo. ¿De qué sirve tener bellas mansiones o edificios, si todo eso se va a al suelo?

Respuestas:

Es ayudado si está verdaderamente en el Camino por la hermandad secreta. La Madame Blavatsky tuvo un accidente en un barco y fue la única que se salvó. La Logia Blanca ayuda a los que están en el Camino, pero los que no están, los que no quieren, los que no desean estar en el camino, ¿para qué son ayudados? Árbol que no da fruto es cortado y echado al fuego.

Hay que saber comprender todas estas profecías a fondo. Es obvio que Nueva York será destruida por fuerzas armadas, no quedará nada, pero que la catástrofe sea antes del 2000 es falso; que la Atlántida reaparecerá sí, ciertamente, ya está localizada, pero tal vez sea por mala interpretación.

Los falsos profetas están equivocados, porque los auténticos y grandes profetas como Mahoma, Jesús el Gran Kabir, como Ketzalkoatl y sus discípulos, saben muy bien que llega, y lo dijeron los aztecas: “los hijos del Quinto Sol perecerán por fuego y los terremotos” y se está cumpliendo. El Señor Ketzalkoatl y los suyos no se equivocan, habrá destrucción y llamas en toda la redondez de la Tierra y hay que comprender lo que es el Quinto Sol.

El Quinto es mi Mónada y su verdadero nombre esotérico es Samael, yo soy únicamente su Dhyani Bodhisattwa. Fuego y llamas, porque después de predicado este Quinto Evangelio por toda la redondez de la Tierra, cuando haya sido conocido totalmente por toda la redondez de la Tierra y toda la humanidad, vendrá la gran catástrofe, para que nadie tenga disculpas, para que nadie diga: “yo no conocí el Evangelio”. Pero es claro que será ayudada la humanidad, lo urgente es despertar y de lo cual su humilde Dhyani Bodhisattwa sabe lo que hacer y sabrá conducir a su pueblo hacia un lugar seguro, fuera de todo peligro. Porque así como en la Atlántida, el pueblo escogido, el selecto fue guiado por el Manú Vaivasvata hacia la Meseta Central, así también ahora, aquel sabrá guiar a su pueblo hacia cierto lugar seguro, fuera de todo peligro para formar nuevas civilizaciones y una nueva cultura. Los atlantes sobrevivientes dirigidos por el Manú Vaivasvata, fueron dirigidos por el desierto de Gobi y se les guió por el mar de la Misericordia, –ahora Desierto de Gobi– y así llegaron hacia la Meseta Central del Asia, al Tíbet, etc. Hubieron varios reinos, cuyas ruinas aún existen, tenían una tremenda espiritualidad, no hubo comodidades físicas ni materiales. En esa Meseta Central del Asia se conocieron los antiguos misterios.

En los tiempos del Kali Yuga todos debemos estar preparados para morir, que es lo único que nos aguarda.