Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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F036 EL EMBRIÓN ÁUREO

FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE FRAGMENTO: F036

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1973/04/11

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Caros hermanos: debemos hacer plena Conciencia de lo que somos y de lo que queremos ser, es necesario comprender el estado en el que nos encontramos, sólo así, podremos verdaderamente entender cuál es el trabajo a realizar.

Si examinamos cuidadosamente al ser humano, o al humanoide, mejor dijéramos, podremos evidenciar que posee un cuerpo físico con todas sus células y sus estructuras; más allá de este cuerpo físico, sólo se tiene el Asiento Vital, el Lingam Sarira.

Muchos experimentos se han hecho con el Lingam Sarira, hombres eminentes han experimentado, por ejemplo, con la exteriorización de la sensibilidad. Gurdjieff y muchos otros trabajaron en algunas ocasiones con sujetos psíquicos pasivos, llamémosles mediums; estos últimos, en estado de hipnosis, sirvieron para múltiples operaciones. Se hicieron figurillas de cera o de otros materiales, incluyendo metales, se les puso pelo en la cabeza y vestiduras de los sujetos, a fin de que dichas figuras sirvieran para experimentos. Se pudo observar, por ejemplo, que al jalar el pelo adherido a la cabeza del fetiche, el médium en estado pasivo sentía un dolor terrible, como si le arrancaran su cabello, en aquel lugar en que el pelo del fetiche estuviera relacionado con el pelo del sujeto. Si se introducía un alfiler profundamente en la figurilla, sangraba el cuerpo del médium en el lugar correspondiente y así sucesivamente. Todo esto nos indica que existe la exteriorización de la sensibilidad; son experimentos notables. Todo esto acusa, señala, indica algo que se forma dentro del cuerpo físico y que no desaparece del organismo inmediatamente con la muerte, sino poco a poco, lentamente, ese algo no es más que el Cuerpo Vital, el Lingam Sarira, el asiento de todos los fenómenos químicos, biológicos, físicos, lumínicos, perceptivos, calóricos, catalíticos, etc.

Pero se nos dirá, de ese cuerpo físico con su asiento vital básico, ¿qué es lo que realmente existe? Obviamente se diría que el Alma, pero esto merece ser analizado juiciosamente. Aquello del Alma es algo que se debe elaborar a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios. No quiero decir que no exista el material psíquico, la materia prima para elaborar el Alma; sin embargo hay que elaborarla.

Desafortunadamente, el material psíquico está, digamos, enfrascado en eso que los tibetanos, con justa razón, llaman agregados psíquicos. Tales agregados, constituyen nuestros defectos, personifican nuestros errores psicológicos. Dentro de los mismos, repito, se encuentra enfrascada la Esencia, el material con el cual debemos elaborar el Ser personal. He ahí el problema.

Cuando llega la muerte, el cuerpo físico y su Asiento Vital, van al panteón, pero hay algo que no va al panteón; quiero referirme en forma enfática, a los ya citados agregados, esos en sí mismos, son elementos infrahumanos, o mejor dijéramos, inhumanos, subjetivos, incoherentes, imprecisos, que continúan más allá de la fosa sepulcral, pero no constituyen una personalidad en sí mismos, eso significa que la muerte acaba con la humana personalidad, pero lo que continúa no es una persona inmortal; obviamente, la persona ha dejado de existir, lo que sigue existiendo más allá del sepulcro, son simplemente los agregados. Tales elementos, no tienen una individualidad definida, son muchos, dijéramos, legión. Si en estado de éxtasis, Samadhi, estudiáramos cuidadosamente a los agregados inhumanos de alguien que ha fallecido, podríamos verificar en forma directa que tales agregados son muchos y de naturaleza absolutamente subjetiva. Viven más allá de la muerte, en un estado que podríamos definir como ensoñativo o sonambúlico, esa es la cruda realidad de lo que cada humanoide es.

Se ha hablado demasiado del Hombre y se ha abusado mucho de esa palabra; ¿podríamos acaso calificar de Hombres a los humanoides intelectuales? Son criaturas que no tienen realidad alguna, ¿cómo podría llamárseles sinceramente, con el título de Hombres? Y ese es el estado en que todos los humanoides se encuentran. Aceptar esto, al principio suele ser muy difícil, porque tenemos nosotros todos una tendencia a creernos más de lo que somos. Si nos auto-observamos seriamente, veremos que no somos más que lo que somos y aunque digamos que somos mucho, realmente no pasamos de ser lo que somos: míseras criaturas, débiles e incapaces. Aquí en la ciudad gritamos mucho, nos sentimos poderosos, pero, ¿qué sería de nosotros si alguien nos depositara en un desierto, en el Artico, o en una selva profunda del Asia o del Amazonas? Allí, veríamos nuestra propia debilidad, míseras criaturas, no haríamos sino gritar de miedo, correr, moriríamos de hambre, de sed, completamente débiles e incapaces. Muy bonito es gritar orgullosamente aquí, donde estamos todos, otra cosa es seguir creyéndonos grandes en mitad del desierto del Sahara. Realmente somos débiles, gústenos o no. Y lo que continúa más allá del sepulcro, tampoco es muy prometedor: una suma de agregados inhumanos, ¿vale acaso?

Afortunadamente, tenemos la Esencia, la materia prima con la cual podemos elaborar eso que se llama Alma. En la Esencia, en la Conciencia, están los datos que necesitamos para el Camino Secreto; quiere decir esto que la Esencia puede guiarnos, pero debemos empezar por liberarla, sólo así podrá guiarnos. En la Esencia existen ciertas partículas gravitacionales que pueden provocar el despertar de la Conciencia. Esas partículas devienen de nuestro Real Ser, del Padre que está en secreto, son el producto del dolor del Padre; tales partículas podrían originar el despertar de la Conciencia; pero antes que todo, necesitamos liberarlas, si no hemos liberado la Esencia, la Conciencia, ¿quién podrá guiarnos? En la Esencia están los datos que nos permiten orientarnos, pero si no la libertamos, ¿cómo podrá ella proporcionarnos esos datos? La única forma de liberar a la Esencia es destruyendo a esos agregados psíquicos, dentro de los cuales la misma está embotellada.

¿Podrán ser aniquilados esos agregados? Obviamente sí. ¿Existe algún poder mediante el cual podamos nosotros aniquilar y reducir a polvo a tales agregados? Sí existe. No hay duda de que nuestra bendita Madre Kundalini puede pulverizarlos. Todos los aquí presentes saben lo que es el Kundalini, la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes, el Fohat trascendente, la sustancia electrónica solar dentro de nuestra médula espinal. Sólo mediante ese rayo poderoso, es posible reducir a cenizas a tales agregados. Si lo logramos, la Esencia se libera; libre ella, podrá mediante los datos que contiene, orientarnos inteligentemente.

El trabajo es muy serio. Antes que todo, debemos establecer orden en nuestra psiquis. Nadie podría destruir diez agregados al mismo tiempo, hemos de marchar en forma ordenada. Si en la vida práctica descubrimos cualquier error psicológico, debemos reflexionar, debemos tratar de comprender el error que hemos descubierto. Debemos analizarlo a fondo en todos los territorios de la mente, y una vez comprendido en forma íntegra, unitotal, entonces apelar a ese Fohat trascendente para aniquilarlo.

Se ha dicho que orar es conversar con Dios; uno debe orar con el Shakti Potencial, con Devi Kundalini, la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes, uno puede platicar con ella, suplicarle elimine ese error que hemos entendido a fondo. El resultado será maravilloso y la destrucción del mismo, no se hará esperar y así, poco a poco, iremos eliminando cada uno de los elementos inhumanos que llevamos dentro. Lógicamente, en forma progresiva, los porcentajes de Esencia liberada, irán aumentando y la Conciencia irá desarrollándose, desenvolviéndose, a medida que la Esencia se vaya liberando. Esa Esencia liberada, podrá proporcionarnos los datos precisos que necesitamos para la Auto-Realización Intima del Ser. Empero, esto solamente es posible, repito, a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

El remordimiento es una manifestación de la Esencia. Hay gente que ya no siente remordimientos, es gente que ha robustecido demasiado a los agregados inhumanos, gente que posee errores multiplicados al por mayor. La voz de la Conciencia en ellos ha sido ahogada; da dolor cuando sabe uno que hay gente incapaz de sentir remordimiento, esa pobre gente está incuestionablemente, demasiado envilecida. Para haber ahogado así la voz de la Conciencia, se necesita haber fortalecido en forma terrible los agregados inhumanos.

Es con el trabajo, con el despertar de la Conciencia, con la liberación de la Esencia, etc., con lo que se adquieren puntos de vista completamente nuevos. En el Tíbet, existe un texto sagrado: “Los Paramitas”, en tal texto, hallamos nosotros cierto tipo de ética que espantaría a muchos, modos de acción que no encajan dentro de los cánones morales, normalmente establecidos por los humanoides. Tipos de acción revolucionarios, que podrían ser calificados francamente como inmorales, pero que en el fondo no lo son y es el recto pensar, el recto sentir y el recto obrar; ciertamente, suele apartarse demasiado de los códigos de moral convencional establecidos por los humanoides.

Veamos algunos ejemplos: algunas formas de conducta que aquí en México son completamente morales, podrían ser inmorales en algún otro país. En EE.UU., al nacer una niña, lo primero que hacen es operarla para quitarle su virginidad y eso se considera como moral, como cuestión de higiene, etc. Aquí en México, miraríamos eso como monstruoso, como abominable. Lo que unos tienen como moral, otros tienen como inmoral, ¿en dónde queda pues, la moral? La moral de los humanoides está deformada por los prejuicios de la época, del lugar, etc., pero hay una ética superior y está debidamente escrita en los Paramitas del Tíbet y no tienen nada que ver con las costumbres ni con los convencionalismos, ni con los prejuicios; modos de acción recta, que muchas veces, acá se nos antojaría no recta; modos de acción pura, que muchas veces se nos antojaría, no pura; modos de acción perfectas, que muchas veces se nos antojarían imperfectas; pero que están inspiradas en una moral natural, en un código de ética superior, que no se ha escrito aún en el mundo occidental.

Si por algo valen los Paramitas tibetanos, es porque en ellos están escritos esos principios de ética que solamente existen en los diversos funcionalismos de la Conciencia. Ahora comprenderán ustedes, por qué digo que en la Esencia, en la Conciencia, se encuentran los datos que necesitamos para orientarnos por el camino que ha de conducirnos a la liberación final. Esos datos, tenemos que desenterrarlos, y ese trabajo está relacionado definitivamente con la energía creadora del Tercer Logos, ¿en qué forma podríamos nosotros, eliminar a los agregados psíquicos? ¿Dónde están soterrados esos datos, si no utilizáramos esa fuerza misteriosa oculta en nuestras gónadas? Transmutar es la base y luego utilizar la energía sexual sabiamente para destruir y desintegrar los elementos inhumanos que todos llevamos dentro. Precisamente, durante la cópula química, durante el coito metafísico, es cuando se debe invocar a la Sierpe Sagrada, al Shakti Potencial, con el propósito de desintegrar tal o cual elemento inhumano que hemos comprendido a fondo. Así, nuestro sistema, nos permitirá morir de instante en instante, de momento en momento, solo con la muerte adviene lo nuevo, solo con la muerte de los elementos inhumanos, queda la Esencia liberada, dispuesta para guiarnos, pues en ella perdura la Doctrina, la Religión y las cinco sabidurías; en ella están las partículas de dolor de nuestro Padre que está en secreto, tales partículas, debidamente aprovechadas, inducen en nosotros el despertar de la Conciencia. Así entonces, podremos ver el camino, conocerlo; no desde el punto meramente intelectivo, sino por experimentación propia, directa; no como una teoría plausible, sino como una vivencia real, auténtica; así es como podremos dirigir nuestros pasos por la senda del filo de la navaja.

Repito: necesitamos elaborar nuestro Ser personal a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios y es mediante la Esencia como elaboramos eso que se llama Alma, el Embrión Aureo; tal Embrión Anímico, desarrollado, viene a establecer en nosotros un perfecto equilibrio entre lo material y lo espiritual; tal Embrión, viene a darnos auténtica individualidad.