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046 EL HIJO DEL HOMBRE
CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE CONFERENCIA: 046
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1972/06/07
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
Amados hermanos: Jesús, el divino Rabí de Galilea, a su paso por la Tierra, nos dijo: “las zorras tienen sus cuebas y las aves sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Bien, ¿y cuál es el Hijo del Hombre? Leemos eso constantemente en el Evangelio cristiano, pero ¿cuál es? ¿Hay quien haya definido alguna vez lo que es el Hijo del Hombre? Para poder aclarar eso se necesita, mis caros hermanos, comprender el Misterio de la Concepción del Espíritu Santo.
Ante todo, es bueno saber que el Logos es triuno; es necesario entender que del Sol Central o Sagrado Sol Absoluto, emana el Eterno Okidanok, Omnipresente, Omnipenetrante, Omnisciente. Como quiera que el Eterno Odidanok necesita realizar en el mundo sus cristalizaciones, debe expresarse en alguna forma.
Normalmente el Eterno Okidanok origina los mundos, queda involucrado en los mundos, mas no encerrado en ellos, no aprisionado. El Eterno Okidanok es lo que la Maestra Elena Petronila Blavatsky llamara con mucho acierto “el Gran Aliento, para sí mismo profundamente ignoto”. Ese Eterno Okidanok es, repito, la emanación del Sagrado Sol Absoluto. Empero, para su manifestación, necesita, sí, indubitablemente hacerlo con sabiduría: se expresa con el Santo Tres, se manifiesta con el Santo Triamatzikano, es decir, con la Trimurti de todas las teogonías religiosas, llámesele Brahama, Vishnu, Shiva; llámesele Padre, Hijo y Espíritu Santo; son los tres modos de manifestación del Eterno Okidanok, Omnipresente, Omnipenetrante.
En la naturaleza conocemos esas tres fuerzas como: positiva, negativa y neutra; Santo Afirmar, Santo Negar, Santo Conciliar. Es ostensible que la primera fuerza se expresa en forma completamente incipiente en aquellas criaturas que solamente poseen un cerebro. Es incuestionable que la segunda, esa se expresa en la misma forma en aquellas criaturas que tienen dos cerebros, pero el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, tiene tres cerebros; podría expresarse en él las tres fuerzas si cumpliera con el deber cósmico.
Entiéndase por deber cósmico, y esto tenemos que aclararlo siempre, hacernos conscientes de la actividad de los cinco cilindros de la máquina orgánica, que son: centro intelectual, centro motor, centro de las emociones, centro instintivo y centro sexual. Si nosotros nos hacemos plenamente conscientes de las actividades de cada uno de los cinco centros de nuestra máquina, conseguimos, a la larga, la plena expresión de las tres fuerzas primarias del Cosmos y de la Naturaleza en nosotros mismos. Cumplir pues, con el deber de hacernos conscientes, es algo grandioso; algo que a la larga nos conduce a la Auto-Realización Intima del Ser. Así pues, mis caros hermanos, comprendiendo que tenemos tres cerebros importantes y que las tres fuerzas primarias de la Naturaleza deben expresarse a través de nosotros, podemos enfocar con claridad el tema del Hijo del Hombre.
Normalmente, las fuerzas de la Trimurti Divinal sólo se expresan a través de nosotros en la forma del Eterno Trogoautoegocrático Cósmico Común, es decir, esa Ley terrible que consiste en tragar y ser tragado, es decir, mutua y recíproca alimentación de todos los organismos.
Todas las fuerzas que existen en el Cosmos devienen de las tres fuerzas primarias; tales fuerzas primarias entran en nuestros tres cerebros y automáticamente las transformamos y las transmitimos a las capas anteriores del organismo planetario en que vivimos. Así, cada uno de nosotros es una máquina necesaria para la economía del a Naturaleza; dejar de ser máquina es importantísimo, retener en nosotros las tres fuerzas primarias es indispensable, y podemos lograrlo si cumplimos con el deber de hacernos conscientes de todas y cada una de las actividades de los cinco cilindros de nuestra máquina orgánica.
El Centro Intelectual. Este es muy importante. Desafortunadamente, nosotros no sabemos usarlo: leemos un libro de pasta a pasta en unas cuantas horas y luego exclamamos: “ya lo leí, ¿no habrá otro por ahí?” Después leemos otro y volvemos a decir: “está interesante, pero ¿no habrá otro?” Hemos arruinado definitivamente el centro intelectual. La mente de los seres humanos se halla en estado de decrepitud, está degenerada.
En la Lemuria, los seres humanos, cuando estudiaban una obra, lo hacían a plena Conciencia. Entonces las letras eran sagradas, nadie admitía un párrafo exclusivamente de memoria, nadie confiaba el contenido de un libro al depósito de la memoria; bien sabemos que la memoria falla y por lo tanto, lo que hemos depositado ahí, lo que hemos grabado ahí, tarde o temprano se pierde. Los lemures estudiaban cada párrafo con la Conciencia, lo volvían Conciencia, lo vivenciaban en los mundos superiores de Conciencia Cósmica; no pasaban jamás a un segundo párrafo sin haberse hecho conscientes del primer párrafo. Podían pasarse estudiando un libro muchos años, tal vez gastaban una vida para llegar a conocer un libro. Ellos no apelaban al centro intelectual, no depositaban los conocimientos en la memoria; ellos utilizaban el poder cognoscitivo de la Conciencia, volvían conscientes los conocimientos contenidos en el libro, los vivenciaban y los experimentaban, por eso le rendían culto al libro, lo colocaban en los altares, lo adoraban. Hoy causa dolor ver a la gente dizque estudiando los libros.
Muchos han cogido el libro “El Misterio del Aureo Florecer” y lo han leído en unas cuantas horas, para exclamar: “ya lo leí, ya lo conozco, ¿habrá otro por ahí?” Vean ustedes qué mentes tan degeneradas, qué estado de decrepitud; para poder yo escribir este libro me gasté Mahamvantaras enteros; tuve que vivir terribles y dolorosas experiencias, y sin embargo, muchos pretenden conocerlo en unas cuantas horas; he ahí el estado de decrepitud en que se encuentra la mente humana. Hacernos pues, conscientes de las actividades del intelecto es indispensable.
El Centro Motor. Pasemos ahora al centro motor situado en la espina dorsal. Cuánto se ha abusado de este centro en el deporte. Recordemos a un Garlincha, por ejemplo, del fútbol brasileño, todos saben que hubo que operarlo, eso nadie lo ignora. Los futbolistas, los corredores, duran poco, pues malgastan las fuerzas del centro motor, indudablemente, son abusadores inconscientes. Nosotros tenemos que volvernos conscientes de todos nuestros actos, de nuestros hábitos, de todos nuestros movimientos, si es que realmente anhelamos alcanzar algún día la Auto-Realización Intima del Ser.
El Centro de las Emociones. Este centro, cuyo punto focal reside en el plexo solar, ha sido víctima de muchos abusos por una humanidad ávida de emociones fuertes; se exalta hasta la locura en los espectáculos, en las plazas de toros, en los estadios; loco frenesí, qué falta de control. Nosotros debemos ser conscientes de las actividades del centro emocional, debemos controlar este centro por medio de la voluntad, sólo así marcharemos por el camino de la Auto-Realización.
Centro del Instinto. El centro instintivo está situado en la parte inferior de la espina dorsal; es el instinto una contraparte de la intuición; de sobra está decir que la humanidad se ha dejado arrastrar por los malos instintos, llamados también bajos instintos. El instinto de conservación, por ejemplo, ha degenerado en temor y muchos matan por miedo; naciones enteras van a la guerra por miedo; se arman por temor de que otra nación las elimine. El hombre valeroso no se arma porque no tiene miedo; el que se arma lo hace porque es cobarde; disfraza el temor con la pistola o con el cuchillo. Así pues, necesitamos hacernos conscientes del centro instintivo: comer lo necesario y no ser glotones; usar el instinto sexual sabiamente, sin abusar de él, etc.
El Centro del Sexo. En cuanto al centro sexual, ¿cuánto hemos hablado? Cómo se abusa de esa energía, cuán pocos son los que aceptan la transmutación sexual. La gente prefiere gastar, derrochar el Ens Séminis, la entidad del Semen, como decía Paracelso; dentro de él se encuentra todo el Ens Virtutis del Fuego. Cuando uno comienza a transmutar, cuando uno realmente desciende a la Novena Esfera, cuando inicia la Gran Obra del Padre, entonces se origina de hecho el principio del Hijo del Hombre.
Incuestionablemente el Cristo Cósmico es el Segundo Logos, emanado del Padre. Obviamente del Sol Central o Sagrado Sol Absoluto emana el Eterno Okidanok, Omnipresente y Omnipenetrante; pero de ese Eterno Okidanok, de ese Gran Aliento, como dijera la gran Maestra Elena Petronila Blavatsky, emana o surge el Padre, Brahama, el Primer Logos, y de él, a su vez, por desdoblamiento, deviene el Segundo Logos, el Cristo Cósmico, y por último, surge el Tercer Logos, fuerza derivada del Segundo; este Tercer Logos es el Espíritu Santo; he ahí, mis caros hermanos, la Trimurti teosófica, el Logos Creador.
De dicho Logos se habla profundamente en todas las escuelas de tipo esotérico y ocultista, pero lo que no está entendido es el Misterio de la Concepción; ¿cómo es? ¿Por qué es? Incuestionablemente el Tercer Logos, el Señor Shiva, se desdobla dijéramos, en la Divina Madre Kundalini, el Shakti potencial femenino; es obvio que entre Shiva y su esposa, también llamada Parvati o Durga, existe amor; forman la pareja divinal, original, la Divina Duada. Cuando una pareja trabaja en la Forja de los Cíclopes, lo primero que vibra intensamente, es claro, es el elemento físico Prithivi. Incuestionablemente continúa la vibración con el elemento acuoso, con Apas, con el Ens Séminis. Se prosigue con el elemento Vayú, el principio del aire, hay cierta transformación en la respiración, y luego se manifiesta Tejas, el fuego sagrado, en la espina dorsal de los aspirantes. Pero no se queda todo ahí; hay una consecuencia más profunda, que hace que se estremezca el Akasha Tattva, el principio del Eter, y entonces el Alma Espiritual, que es femenina y el Alma Humana, que es masculina, trabajan también en connubio erótico, anhelando la Auto-Realización. Mas Akasha no es lo último, no es más que una fuente que conduce hasta Anupadaka Tattva. Es en la región de Anupadaka donde Shiva y Shakti devienen, se aman y trabajan; entre ellos existe también el connubio sexual; esto sería un sacrilegio para ciertas sectas fanáticas, pero es una tremenda realidad para el esoterista.
El Segundo Logos aprovecha precisamente la cópula metafísica de Shiva y Shakti, para descender de su elevada región. Es tan fina la vibración que a El le alcanza, que resuelve aprovecharla y entonces penetra en el vientre purísimo de la Divina Madre Cósmica, en la misma forma en que un rayo de luz pasa a través de un cristal sin romperlo, ni mancharlo, y Ella continúa Virgen en el parto y después del parto y nace esa hermosa criatura: el Segundo Logos, el Cristo Cósmico, Osiris Ra, desciende de su elevada región logoica para convertirse en el Hijo de Ella, en el infante Cristo, en el pequeño Horus (Oro) o Niño de Oro de la alquimia sexual, Jeshua, que significa Salvador, nuestro Salvador Intimo particular, Cristo, en el sentido trascendental de la palabra, Vishnu convertido en niño. Y es el primer intento de El para descender desde su elevada esfera hasta este mundo de carne y hueso, y así comienza a formarse el Hijo del Hombre.
Incuestionablemente, lo primero que debemos de cristalizar dentro de nosotros mismos, como les decía en la pasada plática que tuvimos, es al Tercer Logos, al Espíritu Santo, porque antes que todo necesitamos reconciliarnos con Dios. Ya les he dicho que la primera fuerza es el Santo Afirmar; la segunda, el Santo Negar; y la tercera, el Santo Conciliar. Necesitamos empezar por reconciliarnos con Dios y esto solamente es posible cristalizando en nosotros al Tercer Logos.
Es obvio, mis caros hermanos, que cuando uno logra cristalizar el Hidrógeno Sexual SI-12 en la forma esplendente y maravillosa del Cuerpo Astral, ha dado el primer paso en la cristalización del Tercer Logos. Mucho más tarde debe uno cristalizar ese mismo hidrógeno sexual, esa misma fuerza sexual del Espíritu Santo en el Cuerpo de la Mente, en la forma extraordinaria y maravillosa del Cuerpo de la Mente, del Cuerpo Mental; he ahí una segunda cristalización. Después deviene la tercera cristalización con el Causal. Al formar dentro de nosotros el Embrión Aureo, cristalizamos lo que de Alma Humana tenemos; al cristalizar o al encarnar dentro de nosotros al Budhi y al Atman, realizamos nuevas cristalizaciones de tipo sexual; pero todas estas cristalizaciones, todos estos procesos de cristalización llegan al máximo cuando alcanzamos la Resurrección. Entonces sí, mis caros hermanos, el Tercer Logos queda completamente cristalizado en nosotros, convertido en Hombre auténtico, en Hombre legítimo, en Hombre verdadero.
De nada nos serviría encarnar al Tercer Logos, si no lo cristalizamos, por ejemplo, sería tanto como llenar un vaso de agua que está por evaporarse o perderse definitivamente; si se cristaliza, si se convierte en hielo, permanece en el vaso. Lo que necesitamos es cristalizar al Tercer Logos en nosotros; cuando logramos la completa cristalización, entonces El se manifiesta en nosotros y a través de nosotros con todos sus poderes. Ese es el instante en que nos reconciliamos con Dios, por eso al Tercer Logos, al Espíritu Santo se le llama el Gran Consolador.
Mucho más tarde en el tiempo, debemos cristalizar en nosotros al Segundo Logos, a ese que descendió desde la elevada región solar para hacerse Hijo de la Madre Cósmica; cuando lo hemos logrado, nos convertimos en verdaderos Cristos vivientes; he ahí al Hombre Solar, al Hombre Cristo, el Hijo del Hombre. Y se dice el Hijo del Hombre, porque es mediante el trabajo en la Forja de los Cíclopes como se inicia ese proceso de cristificación que viene a culminar definitivamente con la completa cristalización del Cristo en nosotros, es decir, con la Cristificación. Total, si no fuera por ese trabajo, tampoco El descendería de la elevada esfera donde normalmente vive; es el trabajo lo que lo hace descender hacia la cristalización, hasta que por fin se convierte en Hombre auténtico, en Hombre legítimo, en Hombre verdadero. ¿Hijo de quién? Del Hombre, Hijo del trabajo del Hombre; por tanto, es Hijo del Hombre. He ahí, hermanos, el significado de lo que es el Hijo del Hombre.
Los grandes iluminados pueden percibir perfectamente al Cristo Cósmico cuando desciende de su elevada región para hacerse Hijo de esa humilde Madre Divina; en el lenguaje cristiano se dice para hacerse hijo de una mujer llamada María. Hijo de su Hija, ¿habrán visto ustedes algo más maravilloso? Hijo de su Hija; Ella es un desdoblamiento del Tercer Logos y este, un desdoblamiento del Segundo Logos, que es el Cristo; por tanto, El desciende y viene a ser Hijo de su Hija, y esto es sublime.
Los grandes iluminados pueden verlo cuando desciende de esa región elevada; es entonces un niño en brazos de su Madre. Conforme el iniciado avanza en sus grados esotéricos, conforme elimina al Ego, tal niño va creciendo esotéricamente, avanzando en edad, hasta convertirse en un Hombre auténtico, en un hombre de carne y hueso, en un Hombre real, Hijo del trabajo del Hombre, por eso se le llama el Hijo del Hombre. Jesús así decía: el Hijo del Hombre.
Llegar pues, a formar el Cristo en nosotros es lo importante, mis caros hermanos y es lo que no debemos nosotros olvidar, empero necesitamos empezar por alguna parte, necesitamos ver el crudo realismo, la situación en que nos encontramos. Miremos nosotros a los millones de seres humanos que pueblan la faz de la Tierra, no tienen ninguna realidad. ¿Qué hay en ellos? Un cuerpo físico, sí, un Cuerpo Vital o un Lingam Sarira que sirve de asiento a las funciones orgánicas; eso es verdad y más que la Esencia diríamos, sí, es muy sublime pero está embotellada entre toda esa legión de “yoes” que forman entre sí el Ego y a la hora de la muerte, ¿qué es realmente lo que continúa, lo que sobrevive? Si enfocamos juiciosamente este asunto, nos damos cuenta de que no habiendo los seres humanos fabricado un Cuerpo Astral, no tienen la personalidad astral. Después de morir, ¿qué continúa? ¿Hay algo que pueda continuar? Si nosotros desarrollamos nuestras facultades superiores, podemos observar por sí mismos, y experimentar por sí mismos el proceso del morir.
Cuando alguien muere, sale uno a buscar a ese alguien en los mundos internos y ¿qué encuentra? Encontrará uno a ese alguien que falleció, a esa persona que murió, obviamente no la encuentra, lo que encuentra es un montón de diablos. De la persona esa amada, que existió en la tierra, ¿qué se hizo? Dejó de existir, ¿por qué? Porque no tenía una personalidad astral, lo que encuentra uno ahí, en esas regiones, es un montón de fantasmas dormidos, inconscientes, que van y vienen, son legión, pero la persona ¿qué se hizo? Dejó de existir, ¿sobrevivió algo? ¿Qué podría sobrevivir si no tenía otra personalidad? La única que tenía murió, entonces ¿qué podría sobrevivir? ¿Qué es lo que ha quedado de esa personalidad? Se ha hecho una gran resta, sí, lo único que podemos encontrar, eso que podríamos decir, que continúa un montón de fantasmas dormidos, inconscientes, que van y vienen, de distintas formas y figuras, algunas asumen durante los primeros días aquel aspecto del panteón macabro y horrible; otras, figuras de juventud o de vejez, figuras sencillamente animalescas brutales o definitivamente diablescas, satánicas, pero la persona ¿qué se hizo?
Mucho se habla sobre la inmortalidad, todos se creen inmortales, cuando son de tipo pseudo-esoteristas, pseudo-ocultistas; mis caros hermanos, la inmortalidad es algo que hay que conseguir, no todos la tienen.
Si uno se da el lujo de fabricarse un Cuerpo Astral, es obvio que después de la muerte continúa existiendo con una o con otra personalidad, continúa existiendo con una segunda personalidad, pierde la personalidad física, eso es obvio, pero continúa con otra personalidad, la personalidad astral, una personalidad perfectamente definida. Se dice de ese individuo que ha conquistado la inmortalidad en el mundo astral.
Como ejemplo, el caso de mi amigo Sivananda de la India, después de su desencarnación, me entrevisté con él, lo encontré con una personalidad completamente definida, un Cuerpo Astral resplandeciente, bellísimo, un Hombre completo, auto-consciente, sin Ego, sin “yoes diablos”, un Hombre con quien pudimos platicar cara a cara: “qué feliz se debe sentir al desencarnar con un Maha Samadhi”. Me dijo: “Sí, me sentí dichoso”. Y nos sentamos a platicar; un Hombre con una personalidad fuerte, vigorosa, pero astral, definida. No le importó haber perdido la personalidad física, ahora continuaba inmortal con otra personalidad, con una personalidad astral. En ella veía algo que podía sobrevivir, tenía otra personalidad que podía continuar y continúa con ella completamente auto-consciente. Había conquistado la inmortalidad en el mundo astral, pero en el caso de individuos que no han fabricado la personalidad Astral, ¿qué es lo que puede continuar en ellos, de esa personalidad? Pues nada, óiganlo bien, no queda nada ¿entonces eso que hay allá, que es? Es un montón de “yoes” diablos de la Naturaleza, pero eso ya no es la persona. La Ley del Eterno Retorno trae esos valores a una nueva reincorporación, es un hecho y se hace no por esos “yoes diablos”, sino por darle oportunidad a la Esencia que eso es lo único digno, lo único decente que cargamos dentro.
Inmortalidad en el mundo de la mente, ¿quién la tiene? Solamente aquellos que pudieron crearse para su uso particular un Cuerpo Mental. No me explico francamente, no acierto a comprender, cómo hombres como Míster Leadbeater, como Annie Besant, se atreven a decir que todos los seres humanos tienen un Cuerpo Mental. Yo aprecio, entre paréntesis, a Míster Leadbeater, es un Maestro, yo no lo niego, si lo negara, sería un absurdo. Claro, él no escribió tampoco todo lo que sabía, él trabajó en la Forja de los Cíclopes, es un Maestro, un Maestro que posee un personalidad astral perfectamente definida. Desafortunadamente, no era la época de hablar, él tuvo que callar mucho; escribió algunos errores, sí, que son perdonables, ¿quién no hierra? Todos tenemos derecho a errar, pero lo que no está bien, es que afirmó en forma enfática que todos los seres humanos tienen un Cuerpo Mental. Cuando nosotros penetramos en el mundo de la mente, ¿qué es lo que descubrimos, qué es lo que vemos en esa región? La Jerusalén terrenal, la contraparte mental de las calles, de las cantinas, de los cafés, de los bares y plazas públicas, de los bancos y todas las suciedades de la mente humana. ¿Qué más ve uno ahí? Los demonios de la mente conservan distintas formas y ocupados en sus actividades de cada cual, en sus deseos, en sus codicias, pero cuán pocos son los que tienen una personalidad en el cuerpo de la mente. Para poder tener personalidad en el mundo de la mente cósmica, se necesita haber creado un Cuerpo Mental, solo quien se ha creado un Cuerpo Mental, posee una personalidad mental, y solo quien la posee ha conseguido la inmortalidad en el mundo mental.
Vamos aún más lejos, al mundo de las causas naturales. Cuando entramos a esa región, vemos a millones de almas, sí, diríamos: “que hermosas”, sí, pero no están encarnadas, ¿por qué? Porque no tienen vehículos, están unidas por el Antahkarana, sí, personas que viven aquí en este mundo de carne y hueso, pero no están dentro de esas personas. Para poder adquirir la auténtica inmortalidad, la definitiva, se necesita haberse fabricado un Cuerpo Causal en el mundo de las Causas Naturales o Mundo de la Voluntad Consciente. Quien se ha fabricado un Cuerpo Causal, de hecho ha adquirido una personalidad causal, de hecho se ha convertido en un Hombre Causal, en un Hombre con personalidad causal. Quien alcanza la inmortalidad en esa región, la alcanza definitivamente en todos los mundos, definitivamente en todas las regiones del estadio infinito. ¿Por qué? Porque el Cuerpo Causal pertenece al Mundo del Espíritu. A través de este puede expresarse francamente el Budhi y el Atman y hasta el mismo Logos. Alcanzar la absoluta inmortalidad, solo es posible en el Mundo de las Causas Naturales, sólo se alcanza tal inmortalidad, cuando se fabrica un Cuerpo Causal, entonces se posee una personalidad causal que nos da la inmortalidad. Así pues, la inmortalidad, mis caros hermanos, es algo que hay que conseguir; todo el mundo cree que la tiene, pero no la tiene, hay que lograrla fabricando los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
Todas las escuelas hablan de la personalidad, mas tenemos cuatro; no las tienen todos los seres humanos, las tenemos todos los que hemos fabricado los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. La personalidad física va al panteón, pero si hemos fabricado un Cuerpo Astral, continuamos con la personalidad astral completamente consciente, podemos dejar la personalidad astral y continuaríamos entonces con la personalidad mental, y podríamos dejar la personalidad mental y continuaríamos entonces existiendo con la personalidad causal, de hecho, pertenece ya al mundo del Espíritu; a través de ella se expresa claramente la divinidad. Hay pues cuatro tipos de personalidad: la física, la astral, la mental y la causal. Creer que la personalidad física es la única, es completamente falso, son cuatro tipos de personalidades y quien quiera alcanzar la inmortalidad, debe poseer esos cuatro tipos de personalidad.
Así pues, estamos enfocando las cosas como son, claramente y sin ambages; continúa más allá del sepulcro un montón de diablos, eso no es inmortalidad, que esos diablos regresen, retornen, se reincorporen, eso no es inmortalidad, la inmortalidad mis caros hermanos, es algo que debemos conquistar. Solo quien verdaderamente ha conquistado la inmortalidad, puede llegar un día a convertirse en la viva expresión del Cristo Intimo, solo quien ha conquistado la auténtica inmortalidad, quien se ha hecho Hombre de verdad, sabe lo que es el Hijo del Hombre y al fin, es necesario que el Hijo del Hombre quede encarnado en la personalidad humana, y algo más que encarnado, que cristalice en cada uno de nosotros.
Necesitamos convertirnos en Cristos vivos, para poder un día, librarnos, emanciparnos, volver al Sagrado Sol Absoluto, eso es lo que El quiere y nosotros debemos colaborar con El, eso es lo que quiere, ese es nuestro deber. Empezaremos por volvernos conscientes de nosotros mismos, por despertar Conciencia, por hacernos completamente conscientes de todas las actividades de los cinco cilindros de nuestra máquina orgánica, luego continuaremos en forma progresiva por la senda que ha de conducirnos hasta la liberación final. Es pues necesario que ustedes aclaren todo esto, hermanos, que se hagan conscientes de todo esto. Por estos tiempos estamos insistiendo bastante en la necesidad de despertar Conciencia, porque solo despertando podrán ver ustedes, ver esto que estoy diciendo, solo despertando podrán ustedes hollar con firmeza la senda del filo de la navaja, solo despertando podrán salir de ese estado en que se encuentran, de ambigüedad y de tibieza, solo despertando podrán ustedes saber lo que es el Hijo del Hombre. Se hace necesario despertar mis caros hermanos, para empezar el camino, en eso estamos ahora precisamente, luchando por ese despertar. Hasta aquí la plática de esta noche.
P.- ¿Jesús, fue realmente el Hijo del Espíritu Santo y de María?
R.- El Evangelio debe entenderse desde el punto de vista esotérico, aquí nosotros estamos hablando entre esoteristas. Jesús, es Horus, Jesús es el Segundo Logos, cuando se hace Hijo de la Madre Divina Kundalini, Ella lo concibe por obra y gracia del Espíritu Santo mediante la cópula metafísica en el Tattva Anupadaka, es decir, El es el Hijo del Espíritu Santo y de Ella; entiéndase el Evangelio desde el punto de vista esotérico, vamos a dejar a un lado la letra muerta, la letra que mata, busquemos el Espíritu que vivifica y que da vida, ¿entendido?
P.- La Esencia, el Budhata, es inmortal, que no haya llegado a los planos superiores de Conciencia, eso es obvio, pero si el Budhata es eterno, inmortal y es parte de nuestro Ser, es lo que somos, la poca Conciencia que poseemos, ¿podemos decir que la mente no existe en ese aspecto?
R.- Estás buscando formas de auto-consuelo, no quieres dejar de existir, todos los seres humanos en el fondo, tenemos miedo de la aniquilación, la verdad es que el Budhata no es la personalidad, muerta la personalidad, ¿acaso puede continuar la personalidad? El Budhata es el Budhata, es la Esencia, está embotellada dentro de un montón de diablos, no es la persona esa amada, que conocimos en la Tierra, esa dejó de existir, de esa no quedó nada, sólo continúan multitud de “yoes diablos”…