Descargar este texto
F027 EL TIEMPO
FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE FRAGMENTO: F027
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1972/04/26
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:SEGUNDA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
¿Qué significa el tiempo? Incuestionablemente nuestro patrón de vida es el año. Ya sabemos nosotros que el año se basa en una vuelta completa alrededor del Sol. El año a su vez está dividido por meses, estos se deben a la Luna. Los antiguos tenían meses de 28 días, como febrero, que tiene 28 y 29 cuando es año bisiesto; no quiero decir que sean precisos nuestros meses determinados por la Luna, ya sabemos que ella completa una vuelta total alrededor de la Tierra en 28 días, no en 30 ni en 31; se han hecho correcciones a fin de que los meses queden debidamente estructurados. A su vez, los meses se dividen en días y un día está determinado por una vuelta completa de la Tierra sobre su eje; los días se sub-dividen en horas, las horas, cada una de ellas tiene 60 minutos, cada minuto 60 segundos, etc. El tiempo se ha vuelto pues, para nosotros, indispensable, urgente, sin embargo es necesario que nosotros lo analicemos profundamente.
Ouspensky afirma que el tiempo es un círculo redondo, un círculo que se mueve exactamente dentro de otro círculo, que es la Eternidad. Nos dice que más allá del tiempo está la Eternidad, que mucho más de la Eternidad hay algo que no es ni tiempo ni Eternidad, estos análisis de Ouspensky son maravillosos. Nos afirma enfáticamente que vivimos en un mundo de tres dimensiones y esto no lo podemos negar, en eso se basa precisamente la geometría de Euclides. Más allá de este mundo de tres dimensiones, nos dice Ouspensky, está la Cuarta Coordenada, la Cuarta Vertical, que es el Tiempo. Incuestionablemente los análisis de Ouspensky nos llevan a la Cuarta Dimensión, si a esa Cuarta Dimensión la llamamos tiempo, eso ya es cuestión de nosotros, de nuestra mente. Lo importante es saber si realmente tiene alguna realidad o no, si existe o no existe. Einstein, estudió cuidadosamente la “Teoría de la Relatividad” y llegó a la conclusión de que el tiempo es relativo, y eso es verdad; hay minutos que nos parecen siglos y hay horas que nos parecen minutos, horas que nos parecen segundos. Si nosotros estamos en estado de éxtasis, se nos pasan las horas sin saber ni cómo ni a que horas, empero en un instante de supremo dolor los minutos nos parecen siglos. Se nos ha dicho que el tiempo en el mundo mineral sumergido es espantosamente largo, es tiempo de roca, cada minuto en los mundos sumergidos es una eternidad.
Sin embargo es necesario hacerle la disección al tiempo para saber qué es lo que tiene de realidad, si existe o no existe.
La mente es capaz de tantos sutiles engaños, puede extraviarse tan fácilmente, que por ello es indispensable, es urgente hacerle la disección a todos los valores para ver qué es lo que hay en ellos de Real. Si nos colocamos en un estado, dijéramos, de Nirvi Kalpa Samadhi, no de Maha Samadhi, porque nos desencarnaríamos, sino Nirvi Kalpa Samadhi, si nos libertamos del cuerpo, de los afectos y de la mente, si logramos fusionarlo con nuestro Real Ser Interior, podemos evidenciar que El en sí está más allá del tiempo. Incuestionablemente, dentro de cada uno de nos existen varias entidades y eso hay que comprenderlo profundamente. Alguna vez en el corazón del Tíbet, platicando con mi Divina Madre Kundalini cara a cara, frente a frente, le dije: “Tú y yo nos parecemos, dos seres distintos, diferentes, platicamos como si fuéramos dos personas distintas, siendo el mismo Ser”. La respuesta: “ciertamente somos el mismo Ser, pero derivado”. Lo que me dijo es grandioso y encierra profunda significación, el mismo Ser, pero derivado. Cuando nosotros nos auto-exploramos, descubrimos diversas entidades y sin embargo somos todas el mismo Ser, pero derivado. Cuando platica uno con el Tercer Logos, es decir con su Mónada Divina, ve uno en El al Hombre de verdad, es el propio Ser de uno y uno es El y El es uno, es el mismo Ser, pero derivado.
Más allá del Tercer Logos existe algo, quiero referirme al Sol Cristo, al Logos o al Logoi Cristo, y mucho más allá del Logoi Cristo está Brahama, el Padre que está en secreto, la Bondad de las Bondades, lo Oculto de lo Oculto, el Anciano de los Días, la Misericordia de las Misericordias. Sin embargo al llegar al Padre, no hemos descubierto lo que es el Tiempo, y vean ustedes que el Padre, es decir, Brahama es nuestro Ser, en una forma trascendental, divinal, nuestro Ser más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, nuestro Ser más allá del Intimo, más allá del Tercer Logos y del Segundo, sin embargo al llegar a El, todavía no hemos descubierto cabalmente el secreto del tiempo, solo cuando entramos definitivamente en el Sol Central venimos a descubrir la totalidad del secreto. El Sol Central, es también el Sol Absoluto, así se le llama, el Sagrado Sol Absoluto.
Cada uno de nosotros tiene el Sol Central, la Partícula Divina, su Ser en la forma más divinal dentro de este Universo, su Ser en la forma más trascendental. Se nos ha dicho que todas las Leyes del Cosmos están controladas y dirigidas por el Sol Central, que todos los Universos dependen de las órdenes que emanan del Sol Central, todas las Galaxias dependen directamente de las órdenes que emanan del Sol Central. Es mucho lo que se ha hablado sobre ese Sol Central Divinal, el Sagrado Sol Absoluto, y cada uno de nosotros tiene más allá, en su aspecto como Brahama, una Chispa Particular, dijéramos, en el Sol Central, sólo logrando la fusión con esa Chispa Particular en el Sol Central venimos a descubrir qué es el tiempo. Sucede que en el Sol Central, en nuestro Universo, existe como una totalidad, es decir, el pasado, el presente, el futuro, son un todo único en el Sol Central; en otras palabras, dijéramos, en el Sol Central nuestro Universo existe como un fenómeno total, con todo su pasado, con todo su presente, con todo su futuro, con todas sus evoluciones y con todas sus involuciones también. Entonces en el Sol Central no hay tiempo, el tiempo no existe, lo que sucede es que las distintas fracciones de ese gran fenómeno que es el Universo causal, dijéramos, se van manifestando o cristalizando poco a poco, de acuerdo con la Ley del Eterno Heptaparaparshinock, es decir, el Santo Siete. Ese gran fenómeno, Universo como totalidad, repito, cristaliza sí, por fracciones, y a cada fracción le sucede otra y de distintas fracciones de ese gran fenómeno se van materializando, dijéramos, de acuerdo con esa ley, que es la del Heptaparaparshinock, del Eterno Heptaparaparshinock, la Ley del Santo Siete.
Nosotros aquí vemos o miramos el suceder de todas las cosas, vemos que el fenómeno día y el fenómeno noche se inter-relacionan; al día le sigue la noche y viceversa, y es precisamente a ese proceso de cristalización de las distintas fracciones del fenómeno… llamado Universo, que las bautizamos con el nombre de Tiempo. Para que ustedes me entiendan, un ejemplo: estamos en casa, necesitamos ir al Zócalo, tomamos un coche; con el hecho de tomar un coche, hay un fenómeno, el fenómeno de tomar el coche. Al fin llegamos al Zócalo, he ahí otro fenómeno, el de llegar al Zócalo, entonces comparamos el fenómeno de salir con el fenómeno de llegar y decimos: “ha pasado una hora, una media hora, gasté tanto tiempo en salir de casa para llegar al Zócalo”, pero eso no es más que asunto de la mente. Realmente no ha pasado ningún tiempo, el proceso de salir de casa y el proceso de llegar a casa no han sido más que dos fenómenos que se han sucedido uno al otro dentro del instante eterno de la Gran Vida libre en su movimiento, pero nosotros al comparar un fenómeno con otro, decimos: “ha pasado tanto tiempo” y no ha pasado ningún tiempo, pero en nuestra mente sí ha habido un tiempo. Al fenómeno de salir el sol lo comparamos con el fenómeno de ponerse el sol y de esa comparación, decimos: “han pasado doce horas”. Realmente no han pasado, el fenómeno de nacer el sol y el fenómeno de ocultarse el sol, son dos fenómenos que se han sucedido el uno al otro, el tiempo lo hemos puesto nosotros; esos dos fenómenos se han realizado dentro de un instante eterno, pero nosotros le hemos puesto una porción de tiempo a esos dos fenómenos, entre fenómeno y fenómeno le hemos colocado una porción de tiempo. Decimos a esos dos fenómenos: “han transcurrido doce horas”, hemos colocado determinada porción de tiempo.
En el Universo total del Sagrado Sol Absoluto, está el crudo realismo y el pasado presente y futuro se hermanan dentro de un eterno ahora; ahí está, repito, el Universo con todas sus evoluciones e involuciones, con todo su pasado y todo su futuro, como un fenómeno total, íntegro. Claro, al cristalizar cada fracción de ese fenómeno total, entonces es donde nosotros ponemos el concepto tiempo, comparamos un fenómeno con otro y decimos: “ha pasado tanto tiempo”. Realmente mis caros hermanos, el tiempo como tiempo no existe, no tiene una fuente original, es algo completamente subjetivo, desprovisto de todo realismo. Bueno, cualquier anciano diría: “y los años que yo tengo, vean cómo tengo la cabeza blanca ¿y qué, ésto no es tiempo?” No se han pasado de 60 a 70 a 80 [años], no se ha pasado ningún año, es un proceso de envejecimiento de las células, ciertas células se van desgastando y conclusión, eso no es tiempo, es un proceso de envejecimiento de las células y al fin parecemos ancianos, pero no ha pasado ningún tiempo, lo que sucede que nosotros comparamos al proceso de la juventud con el proceso de la edad que llamamos avanzada, que son dos fenómenos, juventud y vejez y decimos: “han pasado tantos años”. No han pasado tantos años, son dos fenómenos que se han sucedido uno al otro, pero no han pasado tantos años.
Cuesta trabajo entender esto porque la gente tiene la mente subjetiva completamente, está acostumbrada a las horas. No falta quien lleve su relojito en la muñeca, en la mano, estamos esclavizados con el concepto tiempo, pero realmente lo que existe son fenómenos que se suceden unos a otros, realmente no hay tiempo, la vida es un Eterno Presente, esa es la cruda realidad. En lengua esotérica se le denomina al tiempo “Geropas” y se dice que Geropas es un gran tirano; pues realmente no hay tal tiempo, son fenómenos que se suceden unos a otros, el tiempo lo hemos creado nosotros. Tenemos pues, que aprender a vivir de instante en instante, aprender a vivir dentro del eterno presente, no preocuparnos tanto por las cosas de la vida, ni del mañana, vivir de acuerdo con la filosofía de la momentaneidad, de momento en momento. Como quiera que nuestro Real Ser no es del tiempo, si nosotros queremos estar en contacto con nuestro Real Ser, debemos actualizarnos siempre en el presente, de vivir de momento en momento, de instante en instante. Repito, dentro de nosotros hay un conjunto de distintas entidades, todas ellas son nuestro Ser, derivado, y esto es algo muy importante. Los antiguos dijeron “noscete ipsum”, “conócete a ti mismo hombre y conocerás al Universo y a los Dioses”. No es posible llegar a conocer al Universo ni a los Dioses, si antes no nos hemos conocido a nosotros mismos.
Vean ustedes cuántas teorías se han inventado en relación al origen del Universo, a nadie le consta nada, ¿cómo pueden llegar a conocer el origen del Universo mientras no se conozcan a sí mismos? Y uno no puede llegar a conocerse a sí mismo mientras se esté dividiendo entre pasado y futuro, debemos eliminar el concepto tiempo y aprender a vivir de instante en instante.
Una vez, estando en estado de Samadhi, fuera del cuerpo físico, en éxtasis, vino a mí mi Real Ser, mi Mónada, el Regente del Planeta Marte. Le dije: “Señor, llévame a los mundos inefables, quiero descansar un poco de este mundo físico, quiero un rato de felicidad, otro adepto que había por allí le dijo: “sí, llévalo un rato”. Dijo: “no, no lo llevo ahora porque después se llena de orgullo y si se llegase a llenar de orgullo, qué trabajo me costaría poderle quitar ese orgullo, después me toca luchar mucho para poderle quitar ese orgullo, mejor será no llevarlo, tenerlo por aquí abajo”. “Llévame un rato, tengo ganas de descansar”. “No, no te llevo”. Sin embargo, ese quien hablara, era mi propio Ser, no me llevaba en esa época porque ciertamente yo no había disuelto el Ego, todavía no había muerto en mí mismo y él me conocía y me conoce demasiado, porque El y yo somos el mismo Ser, pero derivado. Claro, no quería crearse problemas, eso es obvio. Yo sé de muchas gentes que pasan a esas regiones y lo que pasa pues, se llenan de orgullo; hablando en nuestro lenguaje, por aquí abajo, diríamos se les sube, y eso es cierto, para evitar precisamente que se me suba, es que el Real Ser nos tiene aquí en este valle de lágrimas. Así mismo, cuando se disuelve el Ego, tal peligro deja de existir, sin embargo pensar que hiere (?). Aquel a quien yo hablara es mi Real Ser, algunas veces he estado íntimamente integrado, entonces he ido yo sumergiéndome entre el espacio infinito, más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente, sin embargo cuán lejos está todavía el Ser. Más allá de este Tercer Logos, está el Cristo Intimo particular; cuando uno llega al Cristo Intimo dice: “bueno, hasta aquí llegué”, pero se encuentra uno con que el Ser de uno está más profundo, más ignoto. Quien llega al Padre, a Brahama, uno cree que ya llegó, pues no; Brahama mismo no es más que una emanación de esa partícula de nuestro propio Ser que está allá en el Sol Central, en el Sagrado Sol Absoluto.
Incuestionablemente, el Sagrado Sol Absoluto, mis caros hermanos, es el regente de todo el infinito. Del Sagrado Sol Absoluto salen todas las leyes para el Cosmos, tiene una unidad para todas las Leyes del Cosmos; sin embargo… en el Universo manifestado sí, la partícula que tenemos nosotros en el Absoluto, es lo último, pero eso es en el Universo en que estamos, al entrar en el Absoluto cambian ya las cosas definitivamente. Ya sabemos nosotros que del Absoluto sale el Inmanifestado, el Supremo Parabrahatman Hatman, está más allá del tiempo y del espacio, del cuerpo, de los afectos y de la mente, de eso que llamamos lado por lado, de cantidad, medida, peso, etc., más allá del silencio y de los oídos para percibir, más allá del sonido. Al entrar fusionados totalmente con nuestro Sol Absoluto, dentro del Inmanifestado Espacio Abstracto incondicionado, lo hacemos como simples principiantes, como chelas de Eso que no tiene nombre y sentimos anhelos de conocernos más profundamente y al intentarlo, descubrimos que dentro de nosotros mismos está el Ser, y lo buscamos y nos fusionamos con algo que es completamente distinto a lo que conocíamos, el Ser, sí, pero en forma más profunda, el Ser, sí, pero más allá del Sagrado Sol Absoluto. Entonces cambian los esplendores del espacio ilimitado y eterno y la dicha, las cosas, se hacen más infinitas, no es posible describir tanta felicidad. Pero, ¿termina acaso ahí la búsqueda del Ser? No, no termina, porque si queremos avanzar un poquito más hacia adentro, descubrimos que nuestro Ser está aún más allá, más profundo, más ignoto, y cuando después de múltiples esfuerzos, dentro del Seno del Absoluto, logramos al fin encontrar a eso que es nuestro Ser, se verifica otro cambio de glorias imposibles de describir con humanas palabras. Mas ahí no termina tampoco, el Ser continúa, está más adentro, más profundo, ¿hasta cuándo va a continuar? ¿Dónde habrá un límite para nuestro Ser? ¿Dónde vamos a poder decir nosotros: “hasta aquí llegamos, este es el Ser”? Nunca jamás, mis caros hermanos, si le pusiéramos nosotros un límite a nuestro Ser, cometeríamos nosotros un barbarismo, un barbarismo teológico dijéramos, ¿quién le va a poner límite al Ser? Es como quererle decir a Dios: “hasta aquí, de aquí en adelante no pasas”. ¿Acaso Dios tiene límites? Siempre estaremos nosotros en la orilla de un mar bastísimo y grandioso. El Ser en sí mismo no tiene límites, no tiene orillas, jamás, nunca jamás.
El tiempo es otra cosa, tiene un principio, tiene un fin, pero el tiempo lo hemos creado nosotros, no tiene existencia, no tiene realidad, es algo subjetivo, no deriva exactamente de ningún fenómeno cósmico objetivo. Cualquier fenómeno cósmico es objetivo, pero el tiempo no deriva de ningún fenómeno cósmico, es una creación de la mente, es algo subjetivo, no tiene una fuente original auténtica. Por eso les digo a ustedes que no se dividan más entre pasado y futuro, que vivan de instante en instante, de momento en momento, que no se preocupen por las cosas del mañana, que no se atormenten por las cosas del ayer, que vivan de segundo en segundo, buscando sí, hacia adentro, ¿a quién? A lo Real, al Ser, El está más allá del tiempo, más allá de la mente.
Tiene como trasfondo la exposición o la teoría de Ouspensky. El dice que más allá del mundo de tres dimensiones está el tiempo. Si vemos esa mesa: largo, alto, ancho, las tres dimensiones, pero hay un cuarto fenómeno que no vimos en esta mesa, es el tiempo. ¿Cuánto tiempo hace que está aquí esta mesa? Entonces, él dice: “esa es la Cuarta Dimensión, el tiempo”. Esta es la forma de tocar la cuestión desde un punto subjetivo para las gentes que están empezando esta clase de estudios, les da por lo menos la idea de la Cuarta Vertical, la Cuarta Coordenada, pero ¿qué tiene que ver la Cuarta Coordenada con la teoría del tiempo del señor Ouspensky? La Cuarta Coordenada existe aunque le demos otro nombre, como el Edén, como dice la Biblia, o los Campos Elíseos o el Jardín de las Hespérides y esa Cuarta Vertical no tiene nada que ver con lo del señor Ouspensky, porque en riguroso análisis no existe el tiempo y la Cuarta Coordenada, nada tiene que ver.
Fenómeno de nacer el sol y de ocultarse, han pasado doce horas, y si no se me ocurriera ponerle las doce horas, siempre el sol se ocultaría y saldría. La cruda realidad es que el tiempo no existe en la inteligencia del Demiurgo Arquitecto del Universo, es decir, en el Sol Sagrado Absoluto, el Universo es concebido como un todo, como un fenómeno íntegro, con su pasado, presente, futuro, es una manera de hablar, porque el pasado, presente y futuro no existe, ahí es un todo presente.
Ese gran fenómeno va cristalizando en forma sucesiva, de acuerdo con la Ley del Eterno Heptaparaparshinock, cada fracción va cristalizando en forma sucesiva, los fenómenos pues, van cristalizando en forma fraccionada y nosotros comparamos los fenómenos uno con otro y decimos: “ha pasado tanto tiempo” y no ha pasado nada, el tiempo es cosa de nuestra mente, algo que no tiene realidad, es algo completamente subjetivo, lo que ha habido es una sucesión de fenómenos. Nuestra vida es un instante, un fenómeno o uno de los tantos fenómenos de un gran fenómeno que se llama Universo. Lo que hay de interesante es la cuestión de las Leyes de Evolución e Involución dentro de esa inteligencia, dijéramos, del Sagrado Sol Absoluto, está incluido ese gran fenómeno llamado Universo, junto con los procesos evolutivos e involutivos, es una totalidad, lo que ya se sabe cuáles van a ser los auto-realizados y cuáles no, cuántas las Mónadas que van a alcanzar la Maestría y cuántas no van a alcanzarla, y más aún, cuáles de las Mónadas que van a alcanzarla y cuáles de las que no van a alcanzarla, ahí no está eso de vamos a ver, vamos a aguardar de que pasen tantos años, no, ahí es ya una realidad el fenómeno completo, unitotal de un Universo, con sus evoluciones, involuciones, triunfos y fracasos, todo es ahí… se manifiesta como un eterno instante, quiero decir como un instante.