Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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044 LOS SIETE RAYOS PLANETARIOS

CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE CONFERENCIA: 044

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1972/02/08

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Caros hermanos: incuestionablemente muchos de los hermanos que vienen por primera vez a estas enseñanzas o no saben nada o están llenos de codicia; es decir, codician poderes o codician virtudes. Otros tratan de echar vino nuevo en odres viejos: mezclan la Doctrina con todo lo que han estudiado con anterioridad.

Los hermanos de Santo Domingo, han formado un lumisial y realizan trabajos hermosos, pero uno se da cuenta que tratan de echar vino nuevo en odre viejo; mezclan la doctrina con todo lo que han estudiado. Al hablar de Gnosis, hablan de los siete rayos, tal como los menciona Alice Bailey, Annie Besant, etc. Veo con entera claridad que todavía están embotellados en el dogma de la Evolución, éste es un ejemplo concreto que nos indica con exactitud el dogma de la Evolución, este es un ejemplo concreto que nos indica con exactitud el estado de muchos que vienen a la Gnosis. Otros no saben nada, no han leído jamás nada sobre Gnosis, sobre ocultismo, sobre esoterismo, ignoran completamente todas las enseñanzas.

Los otros, los que no saben nada, los que no han leído jamás nada sobre ocultismo, sobre esoterismo e ignoran completamente las enseñanzas de la Gnosis, resulta más fácil —aunque parezca increíble—, poder orientarlos, porque no se han formado pre-conceptos, no tienen prejuicios, no tienen reservas mentales, es decir, abren su entendimiento a lo nuevo, son casas que abren sus ventanas para que la luz entre en ellas. En todo caso, no es posible mezclar este mensaje de la Gnosis con todas esas enseñanzas que anteriormente se difundieron.

Precisamente en cierta ocasión, preguntaba yo a mi Divina Madre Kundalini: “¿por qué no me permites viajar, si todos los Maestros han viajado? Krishnamurti viajaba, Krumm Heller viajaba, la Blavatsky viajó por distintos lugares del mundo, estuvo en el Shangri-La. Yo no tengo derecho a viajar, se me prohibe, de manera que tengo que permanecer encerrado toda la vida en México”. La respuesta de Ella fue: “Porque ese cuerpo que a la Madre Natura le ha costado tanto trabajo crear, te lo destruirían”. Entonces mi respuesta fue: “¿Qué interesa que me lo destruyan, si yo amo a la humanidad, estoy dispuesto a dar hasta la última gota de sangre por amor a la humanidad”. Entonces, Ella replicó: “Es que no solamente destruirían tu cuerpo, sino el de muchos otros, y eso no sería amor”. Confieso francamente que esas últimas palabras fueron definitivas, lo comprendí todo. Todavía me dijo: “Recuerda que tú eres el Avatara de la nueva Era Acuaria y tendrás que entregar y enseñar a la humanidad un mensaje completamente nuevo, totalmente distinto a todo lo que en el pasado se enseñó y sin embargo será un mensaje completamente revolucionario para la nueva Era de Acuario”. “Si esa es la orden, la cumpliré”, dije por último.

De manera que, mis caros hermanos, vean ustedes por qué no es posible mezclar este mensaje con lo que en el pasado se enseñó. No quiero negar el valor de esas enseñanzas dadas por Maestros como Steiner, Max Heindel, Annie Besant, Madame Blavatsky, Arturo Powell, etc. Es obvio que todas esas enseñanzas fueron de gran valor; empero, lo que ahora se está enseñando es diferente, es una enseñanza revolucionaria para la nueva Era del Acuario y no es posible mezclarla.

Alice Bailey, es una buena escritora muy mística, no lo negamos, y sus enseñanzas son muy valiosas, pero le faltó práctica. Judgue, por ejemplo, habla de los siete rayos, tal parece que todos esos autores, que sobre el mismo tema hablan, no tienen en cuenta su aspecto cósmico planetario. Hablan del primer rayo, del segundo, del tercero, del cuarto, etc., pero se olvidan los planetas; como si quisieran separar los siete rayos de los siete mundos principales del Sistema Solar, y eso resulta un poco absurdo, porque esos siete rayos se fundamentan en la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno; esos son los siete rayos.

El primer rayo es el de la Luna, pero no lo piensan así Judgue, ni Alice Bailey y es el correspondiente a las artes manuales, a las artes prácticas. El segundo es el rayo de Mercurio y está relacionado con la sabiduría, con la ciencia, con la filosofía, etc. El tercero es el de Venus y está relacionado con las artes. El cuarto es el del Sol, tremendamente místico y corresponde a los altos dignatarios, a los altos prelados; ya sabemos que el Sol es el que manda. El quinto es el rayo de la fuerza, es el rayo de Marte. El sexto es el rayo de Júpiter y corresponde a los grandes señores, jueces, magistrados y reyes. El séptimo es el rayo de Saturno, el Anciano de los Días y nos da la sabiduría oculta.

Si estudiamos los siete planetas a fondo habría que llenar varios volúmenes inmensos. Lo que estoy haciendo es poniendo cierto énfasis a los siete rayos, haciéndoles ver a ustedes el error en que concurren muchos autores que quieren desligar a los siete rayos de los siete planetas, que quieren ver a los siete rayos por sí solos, sin relación con planeta alguno, lo cual es falso.

En la vida, el ser humano también está gobernado por los siete planetas. Si examinamos cuidadosamente la vida de un niño durante los siete primeros años de su vida, podemos evidenciar que está bajo la regencia de la Luna; es el tierno infante en brazos de su madre, la alegría del hogar, el centro del cuidado y amor de sus padres, etc.

Entre los 7 y los 14 años, la criatura está bajo la influencia de Mercurio. La gente moderna ahora viola todas las leyes, mandan a los niños a la escuela desde los 3 años, pero realmente mercurio vibra en nosotros desde los 7 a los 14 años, es cuando hay que guiarlo, cuando debemos ir a la escuela, es la segunda infancia, la edad de la movilidad y de las inquietudes.

Luego viene la adolescencia, de los 14 a los 21 años; por esa época pasamos bajo la regencia del santuario de Venus; por eso, a esa edad, se la llama la edad de la punzada; empiezan los amoríos, los noviazgos, por eso la vida la vemos color de rosa.

Después viene la etapa solar, que se desenvuelve de los 21 a los 42 años. Cualquiera nos preguntaría: ¿por qué esa época es tan larga si los otros periodos son de siete años? Lo que sucede es que el Sol en sí mismo es triuno: tenemos al Sol en su aspecto de Padre, al Sol en su aspecto de Hijo y al Sol en su aspecto de Espíritu Santo, desde un punto de vista rigurosamente esotérico. De los 21 a los 42, tenemos que conquistar nuestro puesto en la vida; es cuando tenemos que definir nuestra existencia.

De los 42 a los 49 años entramos a la regencia del Santuario de Marte; es la época de luchas y de grandes batallas; es importante saber aprovechar esa época si es que queremos llegar a una vejez más o menos sincera.

De los 49 a los 57 años vibra Júpiter en nosotros. Normalmente, al llegar a la época de Júpiter, deberíamos haber conquistado y consolidado nuestra posición económica, más desafortunadamente el Karma se atraviesa; pero si no tenemos Karma, durante la época de Júpiter ya gozamos de todo lo necesario.

De los 56 a los 63 años, resplandece Saturno, el Anciano de los Días, por eso es que la ancianidad comienza a los 56 años.

Después, más allá de los 63 años, hay otras influencias. Hay un septenario que sigue para Urano, otro septenario que sigue para Neptuno, otro que sigue para Plutón, pero los animales intelectuales no captan este tipo de vibraciones tan elevadas; por eso se cuenta solamente hasta Saturno; y si la vida se prolonga, la influencia saturniana continuará indefinidamente.

La pobre máquina humana de los seres tridimensionales no alcanza a captar las elevadísimas vibraciones de Urano, Neptuno, Plutón y dos planetas que hay más allá de la esfera de Plutón, pero los grandes maestros de la Logia Blanca sí captan ese tipo de vibraciones.

Piensen ustedes por ejemplo, en un Mejnour, donde se ve que no solamente captó las vibraciones del Anciano de los Días, las de Saturno, sino de las de Urano, de Neptuno, las de Plutón y algunos otros más allá. En cualquier maestro auto-realizado, cuando ya ha captado las vibraciones de Urano, se manifiesta en él una ciencia trascendental, divinal, revolucionaria, y cuando llega a la esfera de Neptuno, resplandece en él la sabiduría esotérica de los grandes hierofantes. Mas cuando penetra en la vibración de Plutón, es ciertamente un dios con conocimientos que trascienden a los humanos. Pero esos estudios son únicamente para los grandes iniciados; la gente común y corriente capta hasta Saturno y nada más, es decir, sólo siete tipos de vibraciones logran asimilar, que son los siete rayos por los que han de pasar. Es así como hemos de ver los siete rayos cósmicos de tales planetas.

Es lamentable que la mayor parte de los autores que escriben sobre los siete rayos, los han separado de los siete planetas; ni siquiera los mencionan. Pues, la enseñanza que estamos entregando, difiere a toda la enseñanza que se dio en el pasado. Han hablado, por ejemplo, mucho del Karma, pero desde un punto de vista tan conservador, tan reaccionario, que no encaja en la nueva Era de Acuario.

Normalmente, las diversas escuelas suponen que el Karma es intrascendible, creen que funciona en una forma totalmente mecanicista, que no es posible variar. Nosotros vamos mas lejos, sabemos que el Karma es negociable, porque el que tiene con qué pagar, paga y sale bien en los negocios, y el que no tiene con qué pagar, pues tiene que pagar con dolor. Por eso dicen los grandes maestros, los grandes Arcontes de la Ley: “Haz buenas obras para que tengas con qué pagar tus deudas”. Afirman también que: “Al León de la Ley se le combate con la balanza”. En el momento culminante de pesar nuestras obras y ser puestas en los platillos de la Balanza Cósmica, es muy probable que ésta se incline en contra nuestra; empero, si tenemos buenas obras que poner en el platillo del bien, podremos hacer que la balanza se incline en nuestro favor y entonces cancelaremos Karma.

Hacer pues, el bien, es hasta un gran negocio, es el mejor de los negocios. Haciendo el bien por toneladas, podemos cancelar Karma y orientar inteligentemente nuestras vidas. Esto no lo ven claro las diversas organizaciones, las diversas escuelas, que suponen que el Karma funciona mecánicamente, que no hay remedio y son, claro, tremendamente pesimistas. Nosotros enseñamos que es posible hasta conseguir crédito y, cuando se consigue, hay que pagarlo con buenas obras, pues, de lo contrario, nos toca pagarlo con dolor.

Existen varios tipos de Karma. Parte de las doctrinas que se divulgan por ahí, nada saben, por ejemplo, de la Ley de la Katancia, que es el Karma superior. Por ejemplo, si escribimos un libro enseñando la Ley de la Evolución, pero en forma dogmática, al estilo teosofísta o pseudo-rosacrucista, obviamente, hacemos un mal, entonces obviamente, caerá sobre nosotros la Ley de la Katancia, o sea, el Karma superior. ¿Por qué hacemos un mal? Les explico: sencillamente, porque hablan, por ejemplo de la Ley de la Evolución como si ella sola y sin ningún esfuerzo de nuestra parte, pudiera conducirnos a la Auto-Realización. Es indudable que sobre estos autores y organizaciones cae la Ley de la Katancia o Karma Superior, puesto que están haciendo un mal, ya que muchos mal informados piensan que no deben preocuparse ni esforzarse por conseguir la liberación final, pues suponen que, de todas maneras, algún día la famosa Ley de la Evolución los ha de llevar por sí misma a la Auto-Realización. Los culpables de semejante proceder, son los que dieron la información, sobre ellos, inevitablemente cae la Ley de la Katancia o el Karma superior, porque entre tanto, esas criaturas se mal informaron y van agotando sus ciclos de existencias y por último, llegan a sus 108 existencias, sin haber dado fruto y es claro que quedan convertidos en higueras estériles, ingresan fatalmente en la involución sumergida.

¿Culpables? Los que mal informaron. Por eso, sobre ellos cae la Ley de la Karma. Es obviamente que esos mal informados no lo hicieron con mala intención, son equivocados sinceros pero, recordemos que el camino que conduce al Abismo está empedrado de buenas intenciones. Para llegar a la Auto-Realización Intima del Ser hay que pasar por una transformación radical; hay que hacer no sólo el esfuerzo, sino super-esfuerzos íntimos para lograr un cambio total y enfilarnos por el camino de la perfección, que no se logra sino mediante el sacrificio y muerte de nuestros defectos.

Muchos se escandalizan y se pronuncian contra el Sahaja Maithuna y dicen que los gnósticos somos gente vulgar y grosera, que somos magos negros que practicamos la horrible Magia Sexual. Estas pobres e inconscientes criaturas a quienes les asustan las palabras, no se escandalizan de la pornografía que abunda en las calles, en los cabarets, en la televisión, en los cines y en los teatros, y de tanta degeneración existente, pero sí se escandalizan de los que tratamos de transmutar la energía creadora, de los que luchamos por una transformación íntegra y unitotal, de los que sabemos en qué consiste la verdadera castidad y que no tenemos problemas de control de la natalidad. He ahí pues, cómo están las cosas.

Obviamente, los que se ponen en contra de la transmutación sexual y nos combaten, están infringiendo la Ley; están escupiendo sobre los conocimientos y la sagrada ciencia; están violando los arcanos del Tarot, que son leyes cósmicas; están infringiendo los arcanos 6, 7 y 8, que son indispensables para lograr la Maestría por medio de la transmutación; están violando el arcano 21, en fin, están quebrantando leyes escritas en la Cábala y en el Cosmos. El resultado, ¿cuál es? Cae sobre ellos la Ley de la Katancia, el Karma Superior. Pueden ser equivocados sinceros, sí, pero al fin, equivocados. Con su proceder no solamente se cierran la puerta ellos mismos, sino que se la cierran a los demás. A ellos se refirió Jesús cuando dijo: “Hipócritas fariseos; a otros cerráis las puertas del Reino y ni vosotros entráis ni dejáis entrar”. Hay un refrán que dice: “Ni rajan la leña, ni prestan el hacha”. Ellos no se auto-realizan ni permiten que otros lo hagan; pueden ser equivocados sinceros, pero de todos modos, la Ley de la Katancia cae sobre ellos por el daño que hacen, por infringir las leyes.

Así pues, conforme ahondamos sobre estos estudios, nos vamos dando cuenta de que todo lo que se enseñó el pasado siglo y a principios de éste, ya es extemporáneo. Nuestro mensaje no puede ser mezclado con otras enseñanzas; el vino nuevo hay que ponerlo en odre nuevo, porque si se pone vino nuevo en odre viejo, el vino nuevo romperá en pedazos el odre viejo.

Cuando uno se define por la Gnosis, debe ser sincero. Nosotros estamos dispuestos a examinar la doctrina punto por punto y damos la oportunidad de preguntar, porque así se da oportunidad de aclarar la doctrina, para que resplandezca en su prístina pureza.

Amén.