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043 LOS CUERPOS LUNARES O EGO
CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE CONFERENCIA: 043
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1972/03/01
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
Es necesario sopesar todos los aspectos doctrinarios, inquirir, hacer conciencia de las grandes verdades esotéricas con el propósito evidente de avanzar firmemente por la Senda que conduce a la liberación final.
Incuestionablemente, necesitamos examinar varios puntos de vista esoterista, con el propósito de ver mejor el camino. Si nosotros escudriñamos las diversas doctrinas existentes, podremos evidenciar que todas ellas, en su mayoría, sirven únicamente de prólogo para esta enseñanza gnóstica de tipo superior. Ya en el año 1912, Rudolf Steiner, el iniciado alemán, decía que la doctrina que ellos los iniciados habían enseñado a la humanidad a fines del pasado siglo y principios de este, era de orden elemental, más tarde se le enseñara a la humanidad una doctrina esotérica de tipo superior. Queda pues aclarado por el mismo Steiner, que todos los iniciados de fines del pasado siglo no hicieron sino preparar el camino para la enseñanza de orden superior. Hoy es necesario que nosotros estudiemos un poco más.
Todos los autores pseudo-ocultistas y esoteristas, por ejemplo, enfatizan la idea de que el ser humano ya es un septenario completo. Nos aseguran que cabalmente el ser humano posee un Sthula Zarira, un cuerpo físico; un Lingam Sarira, un Cuerpo Vital; un Kama Rupa, un Cuerpo Astral; un Manas Inferior, una mente concreta; un Manas Superior o Causal; un Budhi o Intuicional y el Atman. Es decir, de acuerdo con Annie Besant, Leadbeater, etc., ya todo ser humano está completo, naturalmente, tal aseveración no resiste un análisis de fondo. Ahora lo que queremos saber es por qué se equivocaron los grandes clarividentes, no quiero negar la clarividencia de Míster Leadbeater, la de Annie Besant o Max Heindel o Steiner, pero me digo a mí mismo, ¿cómo es posible que ellos se hayan equivocado, se hayan atrevido a aseverar con toda solemnidad el hecho concreto de que todo ser humano posee ya, los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser? ¿Es posible que un Ramacharaka, es posible que grandes yoguines del Indostán, amén de todos los autores citados y por citar, hayan incurrido en ese craso error aseverando que todo ser humano tiene ya los cuerpos completos? ¿Y por qué se equivocaron, siendo clarividentes? ¿Debemos subestimar a los grandes clarividentes? Tales preguntas son inquietantes, aclarar eso es indispensable, porque solo así podemos tener un conocimiento completo.
Cuando nosotros, juiciosamente, sin perorgullos de ninguna clase, investigamos por sí mismos en los mundos superiores de Conciencia Cósmica, podemos hallar la causa de tan tremendas equivocaciones, y es que al observar clarividentemente a una persona, se ve una aura que la rodea, y eso no lo podemos negar, ¿cómo negar el aura? Hasta la misma ciencia ha descubierto que los cuerpos irradian. En algunas personas, predomina el azul de la espiritualidad; en otros, el amarillo del intelecto; en otros el verde de la desconfianza o del escepticismo; en aquellos, el gris del egoísmo; en otros, el rojo sucio de la lujuria, etc. Es decir, cada persona tiene su aura y eso lo puede ver cualquier clarividente. Cuando los distintos clarividentes hablan sobre el aura humana, no se equivocan, están hablando sobre lo que es sincero, hasta ahí, correcto.
Pero vamos más a fondo. Tenemos que descubrir dónde está la equivocación de esos clarividentes, ¿por qué se equivocaron al aseverar que todo ser humano posee los cuerpos internos? ¿Cuál fue el motivo que condujo a esa equivocación? Si penetramos con el sexto sentido en el fondo del organismo humano, descubrimos un Lingam Sarira, es decir, un Asiento Vital, un Cuerpo Vital, en esto todos están de acuerdo, no hay clarividente, no hay místico que no acepte la realidad de un Nisus Formativus para el cuerpo físico. Sería imposible un edificio sin cimientos, también es imposible que exista la mecánica de la célula viva, sin un Fondo Vital. Los científicos conocen la mecánica celular, ¿pero qué saben ellos del Fondo Vital? ¡Nada, absolutamente nada! Pero en esto sí, todos están de acuerdo, en que el ser humano posee un Lingam Sarira, un Cuerpo Vital, un asiento, un cuerpo, dijéramos, termoelectromagnético, de eso no cabe la menor duda. Vamos un poco más al fondo, clarividentes de Oriente, de Occidente, están de acuerdo, hasta ahí, pero ahondemos un poco más en esto.
Juiciosamente, tenemos a eso que se llama Astral, él es precisamente el punto gordiano de la cuestión, ¿tiene el ser humano un Cuerpo Astral o no lo tiene? Los espiritistas nos dirán que han podido por medio del ectoplasma fotografiar el Cuerpo Astral y nos presentan fotografías maravillosas, fantasmas materializados. Cualquier sujeto en estado de hipnosis puede proyectarse a distancia astralmente y dar informes de lo que está sucediendo en remotos lugares. Sí, eso no se puede ocultar, todos los clarividentes, ocultistas, espiritistas, teósofos, se atreven por tal motivo a aseverar la existencia de un Cuerpo Astral. Debemos examinar este punto juiciosamente, debemos ver cuál es el pro y el contra.
Incuestionablemente, cuando se observa clarividentemente a alguien, si no se posee realmente un conocimiento de fondo, puede aseverar solamente que tal persona posee un Cuerpo Astral. Pero bien, que es lo que hace que uno pueda hacer una aseveración con todo este prodigio que ocasiona un falso juicio, ¿dónde está la fase que conduce al error? El Ego, he ahí la clave. Cuando examinamos a alguien de bulto, vemos el Ego, pero este Ego en sí mismo, tiene una apariencia de fachada. Si uno no ha sido un iniciado a fondo, llega a asentar el enunciado de que esa persona que estamos observando en un instante dado, posee un Cuerpo Astral, más no es así; lo que tiene es el Ego y el Ego visto superficialmente parece una unidad ante el clarividente, indivisible, intangible. Mas si desarmamos a tan aparente individualidad, a tal aparente unidad, si nos atrevemos a hacerle la disección a tal aparente unidad, descubrimos que en el fondo es multiplicidad. De manera que eso que parecía un Cuerpo Astral, al penetrarlo con nuestros rayos X de la clarividencia, realmente iluminada, resulta que no lo es. Parece un rompecabezas chino, tiene una sola figura, una sola cara, pero vallamos al fondo; son muchas sus figuras, sus caras, es decir, dentro de eso que es aparentemente un sujeto, es decir, un Cuerpo Astral, un Kama Loka —usando un lenguaje puramente sánscrito—, hay muchas entidades que son lo que forman el sí mismo, el “yo pluralizado”.
Es como Míster Leadbeater, nada sabía sobre el “yo pluralizado”, ni la Besant, ni Steiner, ni Blavatsky, ni Krumm Heller, ni Max Heindel, etc., entonces es claro que no se detuvieron jamás a hacerle la disección a eso que aparentemente era el Astral. Detenerse ante eso, hacerle la disección, se necesita haber poseído antes información, pero si no se tiene antes la información, uno se contenta con la percepción de fachada, eso es todo. El que posee facultades, no se contenta con la observación superficial o de fachada, si no que desmenuza aquello que está viendo, para ver de qué está hecho, para desmenuzarlo, descuartizarlo, descubrirlo que no es una entidad, no es un Cuerpo Astral, sino una suma de agregados psíquicos, “yoes”, echando pues por tierra el concepto de que se tiene un Cuerpo Astral.
Vayamos ahora más a fondo en la cuestión de que se tiene un Cuerpo Mental o Manas Inferior o Manas Concreto o Mente Concreta de que hablan los diversos autores. Por ahí existe un libro, quiero referirme a la obra titulada “Dioses Atómicos”, porque muchos lo atribuyen al Maestro Moria. En tal libro aparece una pintura representativa de la armadura argentada del Cuerpo Mental; muy bonito es tener un Cuerpo Mental, con su hermosa armadura argentada.
Sucede que muchos iniciados que no han tenido una información clara sobre la cuestión del “yo pluralizado”, pero que sí poseen ellos el Mental realmente por haberlo fabricado en existencias anteriores, al mirar esa sustancia amarilla ovoide, rodeada de una aureola, dicen: “he ahí, el Cuerpo Mental de fulano”. Pero si el investigador ha sido debidamente instruido por las escuelas secretas, si verdaderamente es un buen cognoplasta, si verdaderamente es un erudito, si posee verdaderamente una instrucción de fondo académica, entonces podrá darse cuenta clara de que eso que aparentemente es un Cuerpo Mental, realmente no posee unidad, no es algo íntegro ni unitotal, en el fondo es el supuesto caso del astral, es tan solo una multiplicidad de mentes, multiplicidad sin individualidad. Así como muchas gotas pueden formar un contenido de agua en un vaso, así muchas mentes pueden formar una mente de fachada, una mente de relumbrón, capaz de, dijéramos, de conducir al error a cualquier observador clarividente no bien informado. Esas muchas mentes no se ven de superficie, como no se podrían ver en la superficie de un lago turbio la infinita variedad de piedras y de plantas que existen en el lecho del fondo. Para ver esa multiplicidad de mentes, se necesita el escalpelo de la crítica, saber desmenuzar, saber ir al fondo, no contentarse con la superficie. Mas si no se posee, repito, información, se cae en el absurdo, se queda con el relumbrón, llega a creer firmemente que todo el mundo tiene Cuerpo Mental. Empero cuando realmente se posee el conocimiento iniciático, esotérico, no cae uno en el error, puede uno inquirir, ir al fondo, desmenuzar eso que está viendo, ir al fondo, y al hacerlo, así entonces descubre uno multiplicidad de mentes, no una, sino muchas, y esa multiplicidad corresponde a la multiplicidad del “yo”.
Como quiera que el “yo” está compuesto por “yoes”, que cada uno de ellos tiene su propia mente, es obvio que todas esas mentes en sí mismas constituyen la multiplicidad oculta tras una aparente individualidad. Eso fue, no lo que se le ocurrió a la Besant, ni a Steiner, ni a la Blavatsky, ni a un Ramacharaka, ni Arturo Powell etc., entonces, aquellos iniciados, llenos de magníficas intenciones y dotados de muy buenas facultades, erraron por falta de sabiduría y también de iniciación. Sin embargo no los podemos condenar, ellos, escribieron la cartilla elemental, los prolegómenos, abrieron el vestíbulo de la sabiduría, su labor fue preparatoria, sirvió en el pasado. Empero como ahora hemos iniciado la Era del Acuario, las cosas han cambiado, ahora se nos entrega una enseñanza de orden superior, ahora venimos a saber que el ser humano no posee un organismo mental, que debe fabricarlo, crearlo mediante la transmutación del Hidrógeno Sexual SI-12.
Vamos ahora a la cuestión del Cuerpo Causal o Cuerpo de la Voluntad Consciente. La mayor parte de los autores ya citados, creyeron con firmeza de que el ser humano posee el Causal o Cuerpo de la Voluntad Consciente, estaban seguros de ello, claro, un error, pero estaban seguros de ello. ¿Cómo llegaron a ese error? ¿De qué manera? ¿Por qué camino? Sencillamente al observar ellos clarividentemente en el fondo de esa sustancia ovoide, como decían ellos, del Astral, de su aparente astral y de su aparente mental, vieron una esencia de color azul intensivo, profundo, y dijeron: “he ahí el Cuerpo Causal, el ser humano posee también un Cuerpo Causal o Manas Superior”. Jamás se les ocurrió averiguar algo más, se contentaron con esa información de superficie. Obviamente, sucede que la Esencia es una fracción de la Humana Alma, embutida dijéramos, o enfrascada dentro de esa multiplicidad de “yoes” que en su conjunto constituyen el Ego y al ver ellos esa Esencia con su color azul, metida en lo que creían ellos Astral y Mental, y que no era más que la multiplicidad del Ego, entonces dijeron: “no solamente tiene su Astral el ser humano y su Mental, sino que además tiene su Causal”. ¡Mentira! No tiene el Cuerpo Causal, sino que debe fabricarlo, y eso solamente es posible trabajando en la Forja de los Cíclopes, transmutando el Hidrógeno Sexual SI-12. Cuando se contentan con eso, caen en esos errores.
Pensaron que el ser humano podría tener también el Búdhico, vieron que uno está ligado al Cuerpo Bhúdico por el famoso Antahkarana y aún más, llegaron a creer de que ese Budhi y ese Atman estaban también encarnado. Faltó capacidad de investigación, así porque el Budhi y el Atman nadie lo tiene encarnado, solamente los Angeles. Ellos creen que el Atman estaba encarnado en el físico, junto con el Budhi; si eso fuera así, el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, no sería malo. Si todos los seres vivientes, si todos los humanoides que pueblan la faz de la tierra, tuvieran a la Divina Tríada adentro…
Como quiera que poseo Conciencia despierta, recuerdo que cumplí una gran misión con los selenitas. ¿No se dan cuenta de que la Luna es un mundo muerto? Fue un planeta lleno de vida en un pasado Mahamvantara. Alcancé el estado humano, trascendí el humanoide, ¿cómo olvidar aquello en que tuve un ciclo de vidas estériles cuando era un homúnculo racional? Las 108 existencias de ese ciclo al que quiero aludir, fue ciertamente un fracaso. Fue de naturaleza femenina, ingresé a los mundos infiernos, involucioné en el tiempo, ingresé y empecé por el primer círculo dantesco; luego el segundo; luego el tercero; tomé figura de bestia en el cuarto; en el quinto y por último, sentí en el noveno que mis dedos se desprendían poco a poco, perdía piernas y brazos. Llego a la Muerte Segunda y luego al ver a la Esencia viva, que ya no quedan elementos atómicos, por una puerta, me dejaron salir y entonces fui un gnomo que trabajaba con los metales. Algunos ciclos o eternidades, pasé en el reino mineral sumergido, después pasé al reino vegetal y era un elemental de la yerbabuena de menta, y conocí templos en el Mundo Etérico, era un niño juguetón. Completado mi curso, pasé al reino animal, pasé por cuerpos simples, sencillos, hasta que tomé cuerpos más complicados, batracios, dando saltos en un riachuelo. Seguía teniendo memoria, desconfiaba de los animales intelectuales, me hice amigo de los elementales. ¡Cuán feliz me sentía! Más tarde, reingresé en organismos más complejos. Después reconquisté el estado Humano, no el humanoide, y dije: “ahora, no voy a fracasar, ahora no voy al Abismo”. Alcancé el estado logoico y estuve en el Absoluto durante siete eternidades. Estuve en la Creación de este Universo y cometí el error de dejarme caer, eso fue hace un millón de años…
Las Tríadas Divinas encarnadas, ¿vienen al mundo en el estado en que está actualmente? Eso sería absurdo, completamente, de manera que no es cierto que Atman, Bhudi y Manas están encarnadas dentro del animal intelectual equivocadamente llamado hombre. Hay que empezar por adquirir la estatura del Hombre, porque el animal intelectual, el humanoide, no es un Hombre; es un animal, pero no un Hombre. Hay una gran diferencia entre animal intelectual y el Hombre. Si queremos convertirnos realmente en Hombres pues hay que fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
Muchas veces hemos dado la clave, no es por demás repetirlo ahora. Obviamente, mediante el Sahaja Maithuna, podemos realmente pasar el Hidrógeno Sexual SI-12 a una octava de orden superior. Incuestionablemente, tal Hidrógeno, condensará con las notas DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI, en una octava de orden superior y entonces tomará forma en nosotros ese cuerpo extraordinario que se llama Astral. Solo así podrá y es posible crear ese magnífico cuerpo. Uno sabe que tiene un órgano cuando puede usarlo, así uno sabe que tiene Cuerpo Astral cuando puede usarlo, porque puede viajar con ese cuerpo en forma consciente y positiva en los mundos internos.
Así, mediante la transmutación del Hidrógeno SI-12 es posible pasar a una segunda octava de orden superior, tal Hidrógeno, que vendrá a cristalizar con las siete notas de la escala musical en la forma extraordinaria y magnífica de un Cuerpo Mental. Sólo así es posible llegar a poseer ese precioso cuerpo. Cuando uno realmente tiene ese cuerpo, sabe que lo tiene porque puede uno viajar con él a través del espacio infinito.
Mediante la transmutación o un shock nuevo, puede uno pasar el Hidrógeno Sexual SI-12 a una tercera octava, entonces el Hidrógeno aquel viene a cristalizar en la forma magnífica del Cuerpo de la Voluntad Consciente o Cuerpo Causal. Esto no se realiza de la noche a la mañana, es claro que para fabricar los Cuerpos Solares, se necesita el Sahaja Maithuna. Todo depende del trabajo, un trabajo, unos años; un trabajo idóneo nos permite realizar la creación de los Cuerpos en unos diez años, a lo más en quince años con un trabajo constante, pues un trabajo defectuoso, alargará más. Pero es mediante el Sahaja Maithuna que tenemos esos cuerpos, es mediante el sexo que tenemos este cuerpo físico, solo por medio de esa función creadora, trascendental, es posible la formación de los Vehículos Existenciales Superiores del Ser.
Nuestro cuerpo físico no se formó con teorías, no es el resultado de ninguna hipótesis o de ninguna creencia de tipo particular; nuestro cuerpo físico es el resultado de un hombre y una mujer, surgió a la existencia por la energía creadora de nuestros padres. Es pues, esa energía maravillosa la que también puede originar la formación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser y en posesión de tales vehículos, venimos a encarnar en nosotros el Alma Humana, aquel Manas Superior de que habla la Teosofía. El que la encarna queda convertido en un verdadero ser humano, pero antes de ese momento, no somos más que simples humanoides. Véase clara la diferencia existente entre el Hombre y el humano intelectual, entre el Humano y el humanoide, esto no lo entendían Hombres como Blavatsky o Míster Leadbeater. Como quiera que ellos sí poseían tales Vehículos, por haberlos fabricado en antiguas edades, suponían equivocadamente que todos los demás eran como ellos. He ahí su error.
Así pues, es mucho lo que necesitamos aclarar, inquirir, investigar. Existen muchos volúmenes extraordinarios como los escritos por el Conde Papus, como los de Eliphas Levi; subrayo su libro más importante, es el “Dogma y Ritual de Alta Magia”. Aquellos enseñaron por ejemplo, cómo hacer un laboratorio. Un altar, a lo antiguo y a lo moderno, a lo antiguo y de acuerdo con viejos rituales arcaicos. A lo moderno, mediante la adaptación mágica, una simple mesa de altar, a la derecha, se coloca por ejemplo, el agua, de otro lago el fuego y del otro lado la sal, etc., y la cruz en que forma se coloca, etc. Cómo hacer un altar; cómo hacer un laboratorio para trabajar en altas invocaciones nigrománticas; de qué tamaño se hace el círculo; las invocaciones y conjuraciones de rigor para materializar a los desencarnados, hacerlos visibles y tangibles y cómo llamar a los dioses para hacerlos visibles y tangibles en el mundo de la forma. Pero eso es aparentemente muy bonito, pero ¿de qué sirve todo eso? Cuando uno no es más que un pobre humanoide, ¿de qué sirve un magnífico laboratorio de alta magia, con todos sus pentáculos, con todos sus grimoyos, con una litúrgica extraordinaria, si no es uno más que un pobre homúnculo racional, si todavía no ha alcanzado la estatura del hombre, si todavía no ha nacido el hombre, si no se ha formado en uno el hombre? ¿De qué les sirve pues, todo ese aparataje de la nigromancia? No quiero desechar tampoco las enseñanzas de un Eliphas Levi o de un conde Papus, pero sí digo que tienen una síntesis obviamente. Las conjuraciones de los cuatro y de los siete, los exorcismos para el agua, para el fuego y para el aire, son útiles conocer los nombres de los ángeles de la Primavera, del Otoño, del Verano, del Invierno. Todo eso es hermoso, su síntesis es preciosa, pero hasta ahí, ¿qué ganaríamos nosotros con estar entregados a la nigromancia? ¿Establecerse un pomposo laboratorio para trabajar en él, en eso? No sería convertirnos en Humanos, convertirnos en auténticos Hombres, y después sí podemos darnos el lujo de tener un laboratorio de esos; invocar a los dioses y hacerlos visibles en el físico, platicar con ellos cara a cara; pero primero debemos convertirnos en Hombres, y luego que venga lo demás. Parece pues, que aquí los autores, aunque muy inteligentes, dejaron a un lado lo principal, he ahí un error.
Hay gentes en distintas partes del mundo, sobre todo en Europa, dedicadas a las invocaciones nigrománticas tántricas, personas muy prácticas en todo eso, pero, ¿de qué sirve todo eso, si aún somos homúnculos con laboratorio de nigromancia? Pobre renacuajo el que todavía no se ha convertido en rana, queriendo ya ser un Dios. Todo eso debemos hermanos, sopesarlo profundamente. No se trata de rechazar de plano, pues sería absurdo, de un Eliphas Levi, o de un Papus, podemos sacar una síntesis; pues repito, las Conjuraciones de los Cuatro, de los Siete, los exorcismos para ayudarnos, pero hasta ahí, los símbolos vivientes, pero hasta ahí. ¿Gastar para hacer un laboratorio de alta magia y dedicarnos para hacer las invocaciones de alta magia? ¿Despreciar? Eso no, primero es lo primero. Lo primero es el Hombre, después que venga eso y todo lo demás, porque escrito está: “buscar el reino de Dios y su justicia y lo demás se os dará por añadidura”. ¿De qué le sirve a uno conquistar todas las riquezas del mundo si pierde su Alma? Primero necesitamos, dijéramos, tener realidad porque el animal intelectual, es un ser malogrado. Primero, necesitamos tener realidad verdadera, porque todavía no la tenemos, ¿se puede llamar realidad a una personalidad con un montón de diablos? ¿Eso es lo que llamarían ustedes realidad? ¿Eso es acaso el hombre, o qué es eso? Hoy por hoy no tenemos ninguna realidad. A la hora de la muerte, el cuerpo va al panteón y ¿qué es lo que continúa más allá? Un montón de diablos, esto que estoy diciendo, es la terrible verdad, pero eso es lo que continúa más allá, un montón de diablos.
La mayor parte de los autores de principios del siglo pasado y también del presente, estuvieron también demasiado embotellados en el dogma de la Evolución. Parece que Míster Darwin se los hubiese echado a la bolsa a todos, pues, hasta la Blavatsky quedó embotellada en tal dogma. Claro, al momento, teorías aparentemente muy sólidas, que no podría jamás retroceder su curso, como las aguas, en vez de fluir hacia abajo, no podrían jamás fluir hacia arriba; así tampoco el ser humano puede retroceder, la Evolución marcha inquebrantable y nos lleva a todos hacia la meta. Aparentemente, eso tiene una solidez extraordinaria, pero si nosotros le hacemos la disección con el escalpelo de la crítica al dogma de la Evolución, este no resiste un análisis de fondo. Es un simple paredón, hasta un leve empujón, puede convertirle en menudo sedimento. No es que quisiera yo negar la Ley de la Evolución, eso sería tan absurdo como querer hacer de tal Ley un dogma.
Evolución existe en todo, en la semilla que germina hay evolución; en el tallo que va creciendo hay evolución; en el fruto que aparece, hay evolución, ¿negarlo? Sería absurdo. También hay involución en la planta que envejece, se marchita: cómo su tallo se seca, cómo sus flores se van secando, cómo al fin se convierte en un montón de leños y muere; eso es involutivo. Querer acomodar ese proceso destructivo a la Ley de la Evolución, es dijéramos, dogmático; ahí es donde está el veneno del dogma. Mejor es hablar con claridad y decir que en la Naturaleza es donde se coordinan y trabajan las Leyes de la Evolución y de la Involución. Hay Evolución en un mundo que está surgiendo de entre el Caos; hay Involución en un mundo que se está convirtiendo en Luna y que al fin muere. Hay Evolución en una criatura que se está desarrollando dentro de vientre materno, pero hay Involución en el ser humano que está envejeciendo y que al fin muere.
Podemos hablar de evoluciones psicológicas también en el arte, en la ciencia, en la música, etc. Por estos tiempos, hay involución en el arte, en la escultura, en la filosofía, en la ciencia. Si examinamos cuidadosamente este arte moderno, vemos la decadencia, ya no es el arte de los tiempos antiguos de los Misterios de Eleusis donde se instruía a las gentes en forma santa, donde se daba información a los tres cerebros: al intelectual, al motor y al emocional; ya a través de la mímica, ya a través de la danza, de la música, del drama. Bien sabemos lo que ha degenerado el arte moderno, son esculturas que ya no tienen el ángulo de perfección de los tiempos antiguos, por mucha apariencia que tengan, no dicen nada en el fondo. La Babilonia, por ejemplo, las esculturas estaban hechas con la Ley del Eterno Heptaparaparshinokh, es decir, de acuerdo con la Ley del Siete. Algunas inexactitudes en ciertas esculturas eran necesarias para decir alguna verdad cósmica, son esculturas, esas esculturas instruían a los (…). La pintura era magnífica en aquella época, había pintores que no conocían siete tonalidades, sino miles de tonalidades, si ustedes observan el verde de las plantas, verán ustedes que es difícil encontrar dos verdes de las plantas, hay infinitas tonalidades dentro del color verde. Lo mismo sucede con las tonalidades que forman la gama del ultravioleta o del infrarrojo, como también, aquellos que están incluidos sencillamente dentro de la escala cromática ordinaria.
Así pues, hermanos, todo está por estos tiempos en involución, no solamente desde el punto de vista físico, sino desde el punto de vista estrictamente psicológico, ¿cómo vamos a negar eso? ¿Por qué debemos de caer en el dogma? La mayor parte de los autores de fines del siglo pasado y principios del siglo presente, no conocieron a fondo la doctrina de la Transmigración de las Almas enseñada por Krishna, si la hubieran conocido cuán distinta hubiera sido la enseñanza. ¿Qué saben ellos sobre los ciclos de las 108 existencias? Nada, sin embargo estaban informados de que en la India por ejemplo celebra el brahaman alrededor de la vaca sagrada un rito especial: 108 vueltas da alrededor de aquel animal rezando el On Mani Padme Hum, (oh mi Dios en mí). A las 108 vueltas mete la cola de aquel animal dentro del vaso de agua, lo bebe, porque 108 vueltas… sino aquellos autores estuvieron informados de eso, más no conocieron su esoterismo su profundidad, desecharon los ciclos de 108 existencias…
Conozco a cierto joven amigo que fue atropellado por un carro. Como hijo magnífico, ¡qué estudiante bueno! No hay quejas contra él. Sin embargo lo hallé en los mundos infiernos, está en su última existencia, en sus 108 existencias, cumplió su ciclo de 108 existencias. Sin embargo no es malo, lo que sucede es que se le cumplió su existencia y árbol que no da frutos es cortado y echado al fuego; es higuera estéril, así está escrito en el evangelio cristiano. Recuerden ustedes que Adán y Eva hicieron delantales de higuera después de haber comido del fruto que se les había prohibido. Recuerden ustedes que el Buda se sentó debajo de la higuera. Recuerden ustedes que en el Egipto secreto se adoraba a la higuera, ella es el símbolo del sexo, por eso extiende su mano derecha sobre la higuera estéril y ésta se seca y exclama: “árbol que no da fruto, es cortado y echado al fuego”. Higueras estériles son aquellas que no dan fruto. Aquel joven que les digo no es malo, tampoco es bueno, ¿qué diríamos mejor? Higuera estéril. Se le cumplieron sus 108 existencias, la rueda giró, está en la última de ellas e internamente y psíquicamente se encuentra ya en los mundos sumergidos. La rueda giró, ahora se encuentra en los mundos sumergidos, no se le dará más cuerpo. Eso fue lo que ignoró un Eliphas Levi, un Steiner y un Heindel, para saberlo es necesario penetrar en esos mundos infiernos, ver ahí a los que viven en la morada de Plutón, conversar con él, testigo de los procesos involutivos, sólo así se puede hablar, sólo así se puede aseverar algo. Cuando yo pongo énfasis en ésto es porque me consta. Poseo un Cuerpo Astral y puedo visitar esos mundos infiernos cada vez que quiero conocer esos nueve círculos dantescos. He penetrado hasta la ciudad de Dite, he pasado horas enteras en esas regiones…
El escepticismo es de individuos perversos, mediocres, uno no debe ser amigo de escépticos.
Color gris sucio: melancolía.
Gris plomo: materialismo.
Anaranjado: orgullo.
Rojo sangre: lujuria.
Negro: odio.
Rojo brillante: ira.
Violeta: espiritualidad.
Rosa pálido: amor puro sin interés.
El Karma puede ser perdonado, el que no tiene con qué pagar, paga con dolor. No se puede hacer daño a los demás sin hacerlo a sí mismo.