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F022 LA NECESIDAD DE LIBERARNOS DE LA CÁRCEL DE LA MENTE
FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO
NÚMERO DE FRAGMENTO: F022
FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE
CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE
DURACIÓN:INVALUABLE
CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE
FECHA DE GRABACIÓN:1972/02/09
LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:TERCERA CÁMARA
FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO
Hacernos libres es realmente lo indispensable, lo urgente, lo inaplazable.
Las gentes todas están metidas en la cárcel de la mente, no son libres, más ignoran que no son libres. Mientras la Conciencia esté embutida en el Ego, en la mente, no gozamos de auténtica libertad. Cuando decimos mente, cuando decimos Ego, afirmamos lo mismo.
Incuestionablemente mis caros hermanos, el ser humano o el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, no posee una mente individual, un Cuerpo Mental, no lo ha fabricado en la Forja de los Cíclopes, no lo ha creado en la Fragua Encendida de Vulcano. El homúnculo racional, el humanoide intelectivo posee realmente muchísimas mentes y esto es algo que nosotros debemos analizar, comprender en forma íntegra, unitotal.
Ya sabemos todos que el Ego no es algo individual, el Ego es una suma, también una resta, o puede ser una multiplicación o una división, es variedad, multiplicidad de pequeños “yoes” gritones y pendencieros que aumentan o disminuyen, que se multiplican o dividen, no guardan orden ni concordancia alguna dentro de nuestra psiquis. Riñen entre sí, se pelean por la supremacía, cuando uno de ellos logra realmente desplazar a los demás y controlar los centros capitales del humano organismo, entonces se cree el único, se siente el señor, el amo de la situación, sin embargo mucho más tarde, es desplazado por otro y así continúa la eterna lucha dentro de nosotros mismos. ¿Con qué comparamos nosotros a ese pobre homúnculo racional, equivocadamente llamado hombre? Sencillamente a un barco tripulado por muchos pasajeros, cada uno de estos tiene su propia mente, su propio criterio, conceptos, opiniones, razonamientos, voliciones, emociones, sensaciones, etc., es decir, nosotros no tenemos una sola mente.
Realmente poseemos muchas mentes, pues cada uno de nuestros “yoes” es mente, los “yoes” son pues, formas de la mente. Cada “yo” tiene su propio criterio. Desafortunadamente, la Conciencia está embotellada entre esos “yoes”, presa, cautiva, auto-encerrada, no goza una auténtica libertad, aquel sentido de vacuidad, de aburrimiento, de nostalgia que sentimos dentro, deviene originalmente de esa viva sensación interior de cautividad, de auto-encierro. Si alguien, metido en la cárcel suspira por su libertad, tiene nostalgias, sufrimientos, vacuidad, en forma similar, diremos que la mente es una cárcel, y que la Conciencia está embutida en la mente, encerrada, presa, cautiva, el sentimiento pues, inequívoco, es ese, de cautividad, entonces deviene la melancolía, la depresión, la amargura, el aburrimiento, el anhelo de algo, etc.
Desafortunadamente, el bípedo tricerebrado o tricentrado, equivocadamente llamado hombre, quiere siempre ahogar en vino aquella sensación de vacuidad y de aburrimiento o bien busca escapatorias a través de las drogas o de la fornicación o de toda clase de vicios en general. Lo interesante sería no buscar escapatorias, no buscar evasivas, no querer eludir el problema, sino afrontarlo seriamente. Auto-explorarnos en forma directa para auto-descubrirnos, sólo así podremos evidenciar el hecho concreto de que somos prisioneros, de que nuestra Conciencia está encerrada en la mente, embotellada en todas esas formas de la mente denominadas “yoes”, formas todas que en su conjunto manásico —como dijeran por ahí los teósofos—, constituyen el mí mismo, el sí mismo, el Ego.
Autoexplorarnos directamente es lo indispensable cuando se trata de experimentar esa tremenda verdad de que no somos libres, porque escuchar ustedes tal afirmación, tal aseveración, es útil, más no pasa de ser eso realmente para ustedes, una simple información. Yo anhelo que ustedes pasen mucho más allá de la información, yo quiero que ustedes experimenten esa terrible realidad, es urgente que puedan verificar en forma auto-consciente el hecho concreto de auto-encierro. Cuando uno puede evidenciar el auto-encierro, cuando lo puede experimentar en forma directa, cuando puede verificar esa verdad realmente, cuando ésta ya no es una información, sino algo que ha sido experimentado con auto-consciencia plena, entonces siente uno el anhelo de trabajar por sí mismo, dentro de sí mismo, con el evidente propósito de romper los grilletes que le atan al horrible calabozo de la mente. Empero uno no quiere trabajar eso sinceramente, hasta que no lo ha verificado profundamente.
Debemos distinguir entre lo que es una verdad y lo que es una simple información. Es necesidad que ustedes reciban primero esta información, más no deben quedarse ahí, se necesita avanzar, caminar por la senda de la meditación, hasta experimentar la realidad de tal información. Cualquier información que ha llegado a la mente, cualquier dato o informe llegado a la mente, cualquier dato, de nada sirve, si no logramos experimentarlo conscientemente. Distíngase entre lo que son los datos acumulados en la memoria y lo que es la experiencia consciente de tales datos.
Dos más dos es igual a cuatro, ¿verdad? Cualquiera de ustedes lo sabe intelectualmente, pero ninguno de ustedes lo ha experimentado conscientemente, entonces todos ustedes lo están repitiendo como cotorros o papagayos ese enunciado matemático, más ustedes no tienen conciencia de tal enunciado, si ustedes fueran conscientes de esa operación matemática, obviamente, estarían iluminados. Yo puedo llevarlos algo más por el camino de esa operación matemática, más esto para ustedes es simplemente información hasta tanto no lo hayan experimentado por sí mismos.
Podemos decir que hay cuatro aspectos logoicos fundamentales. En principio está, por ejemplo, el Omnimisericordioso, Omnipresente, Omnisciente Sol Absoluto, el famoso Sol Central, Zulu Zigi Zig. Es ostensible que en El tenemos también, cada uno de nosotros un prototipo particular divinal, el Ser, dijéramos, raíz de nuestro propio Ser, pero aquel resplandeciente Sol Absoluto se desdobla a sí mismo en lo que se conoce como Brahama, como el Padre que está en secreto. Brahama a su vez se desdobla en Vishnu, el Cristo Cósmico y por último este se viene a desdoblar en Shiva, el Espíritu Santo, he ahí los cuatro aspectos logoicos. Normalmente se dice que el Primer Logos es Brahama, que el Segundo Logos es Vishnu, que el Tercer Logos es Shiva y que estos tres se sintetizan en la Unidad, que es el Sol Central o Cuarto Logos, esa es la forma de expresar tal verdad.
En la sabiduría antigua, es claro que dos y dos son cuatro, tengamos por ejemplo, a Shiva y a Vishnu, si los adicionamos con Brahama y el Sol Central, tenemos el Te-Tra-Grama-Ton, porque dos más dos es cuatro; tenemos también a la Trinidad dentro de la Unidad de la Vida, ha sido Vishnú, Brahama dentro de la Gran Unidad que es el Sol Central, el Sol Central, el Omnimisericordioso y Omnipresente y Eterno Padre Cósmico Común.
Cómo se desdoblan los Logos, cómo se manifiestan, es algo extraordinario. Llegar a experimentar eso, a trabajar con esa operación del dos más dos, llegar a conocer el Tetragramaton, llegar a conocer los cuatro aspectos logoicos, eso solamente es posible a través de Maha-Samadhi o a través del Nirvi-Kalpa-Samadhi. Así pues, si afirmamos que dos más dos es cuatro, lo hacemos como información, pero vivenciarlo es diferente. Para tener la Conciencia de esa verdad hay que haber llegado a la iluminación logoica y esto no es de la mente.
La mente tan solo puede atiborrar el intelecto, no es más que memoria verbalizada, pero ésto, lo que se relaciona con el Padre, nada tiene que ver con la mente y está más allá del tiempo. Así pues, cito ésto como ejemplo, para decirles a ustedes que lo necesario es experimentar lo Real, poder verificar por nosotros mismos de que no somos libres, de que estamos metidos entre sí. Necesitamos romper los grilletes de la mente, más ese anhelo no lo venimos a sentir en toda su euforia, en toda su plenitud hasta que nos hagamos conscientes de que no somos libres. Ahora bien, si esas formas de la mente son la cárcel de la Conciencia, obviamente, lo que necesitamos es libertar a la Conciencia de la mente, sacarla dentro del calabozo de la mente, o mejor, de las mentes, porque son muchas, cada forma de la mente debe ser destruida para que la Conciencia pueda ser liberada.
Nuestra cárcel es muy particular, es múltiple, es múltiple puesto que el “yo” es múltiple; disolver tal “yo” no es cosa fácil, se necesita que haya seriedad en el trabajo y mucha fe. Este tipo de trabajo no es para la gente escéptica: Recordemos una cosa mis caros hermanos, que el escepticismo es demoníaco, perverso y mediocre, todo individuo escéptico es como secuencia o corolario, perverso, demoníaco y mediocre. Ningún hombre genial ha sido escéptico, nunca los pocos hombres que en el mundo han descollado han sido escépticos, han descollado por la fe, han sido hombres de fe, han sido apóstoles de la fe.
En cuanto a mí, personalmente me gusta seleccionar mis amigos, jamás soy amigo de ningún escéptico, porque nada bueno puedo esperar de un escéptico ¡Qué perversidad, estados demoníacos, perversidad, mediocridad! Yo soy amigo únicamente de los hombres de fe; cuando alguien que se dice mi amigo y resulta escéptico, corto con él mi amistad, comprendo que como amigo no me es útil ni bueno. Mis amigos son pocos, pero son hombres de fe, y eso es lo que se necesita en el trabajo de la disolución del Ego, tener fe, por eso dijo el Cristo: “tened fe como un grano de mostaza y moveréis montañas”. La fe hace milagros.
Ante todo necesitamos auto-explorarnos profundamente para auto-descubrirnos. En la auto-exploración existe auto-descubrimiento y auto-revelación, tener defectos no es algo raro, todos los tenemos, pero necesitamos hacernos conscientes de ellos antes de eliminarlos. No es posible eliminar un defecto del cual no nos hemos vuelto plenamente conscientes y es que la Conciencia, dijéramos, está hipnotizada dentro de cada forma de la vida, dentro de cada defecto de tipo psicológico. Si queremos que cualquier forma de la mente, es decir, cualquier “yo”, la personificación de tal o cual “yo” desaparezca, es necesario que la Conciencia embutida ahí dentro de esa forma, de ese defecto, sea consciente, despierte, rompa con ese estado de fascinación en que se encuentra.
Este es un trabajo realmente muy serio, de nada nos sirve buscar evasivas, querer ahogar nuestra nostalgia, nuestra amargura, esa sensación de vacuidad en el vino, en las drogas o en la fornicación. Lo vital, mis caros hermanos, es hacernos auto-conscientes para libertarnos de la prisión en que estamos metidos y eso solo es posible auto-explorándonos sinceramente, sin evasivas de ninguna especie. Serios, hay necesidad de convertirnos en personas serias. Aquel que no busca escapatorias, aquel que no busca consideración, aquel que no hace justificación de sus propios errores, aquel que realmente los reconoce, que sinceramente se propone acabar con ellos, esa es persona decente. Nosotros necesitamos aprender a ser serios, porque todavía no somos serios, ¿cómo se puede llamar serio o seria a aquellas personas que buscan evasivas, que quieren ahogar la amargura en el vino, que quieren siempre eludir responsabilidades, que se quieren demasiado a sí mismas, que siempre se auto-justifican, que nunca reconocen sus errores y que como Pilatos se lavan las manos constantemente? ¿Puede acaso una persona así, ser seria? ¿Cómo puede llamarse serio al irresponsable? ¿Cómo puede llamarse serio a aquel que se encuentra conforme con el estado vergonzoso en que se haya? Serio es aquel que no se conforma a saber que está en un estado vergonzoso, del rebelde inteligente, ser libre, es realmente el que se propone a auto-descubrirse de momento en momento, serio es realmente aquel que no busca evasivas, que no quiere justificaciones, que no desea ningún título de auto-consideración, que permanece indiferente ante la alabanza y el vituperio, ante el triunfo y la derrota; porque como dijera Kempis, (el Maestro en antigua reencarnación fue Tomás de Kempis) textualmente: “no soy más porque me alaben, ni menos porque me vituperen, porque yo siempre soy lo que soy”. Eso es serio realmente, no inmutarse ante la alabanza ni ante el vituperio, ante el triunfo o la derrota, proponerse una sola cosa: morir en sí mismos de segundo en segundo, de instante en instante.
Solo así, muriendo de momento en momento es como la Conciencia, realmente se va emancipando, se va haciendo libre, sólo así es como podemos llegar a experimentar la plenitud real, sólo así es como podemos llegar a experimentar lo que es la vida en su libre contienda; pero mientras nosotros estemos metidos dentro del calabozo de la mente, no somos libres.
Cada defecto psicológico es realmente un error grave, tenemos por ejemplo, la ira… dice Job, y esa es una terrible verdad, ¿qué es la ira? Un punto de la necedad, eso es obvio: “al necio lo mata la ira y al codicioso lo consume la envidia”. Si nosotros codiciamos, por ejemplo un lindo automóvil y vemos que un amigo, sin tanto esfuerzo lo consiguió de la noche a la mañana, es obvio que sentimos envidia, producto de la codicia, resultado de la codicia, “más nada codiciamos, tampoco nada envidiamos”, pero hacernos conscientes de lo que es la envidia, es indispensable, porque la envidia, ciertamente, es el resorte secreto de todo este pésimo engranaje social en que todo mundo envidia a todo mundo, desafortunadamente. La dama elegante envidia el bello traje de aquella que pasó, o sus hermosas joyas; el humilde ciudadano envidia la suntuosa mansión del vecino; el rico mercader envidia la rica posición del usurero y hasta la sirvienta de la casa, envidia la posición de la patrona. Sin embargo, hay envidias aún mucho más sutiles, hay quienes envidian hasta las virtudes de los santos y parecen. Cuántos hay que envidian a los Mahatmas, a los grandes Hierofantes, a los Nirmanakayas o Nirvanis, a los Kutumis, a los Moria, a los Conde de San Germán, a los Cagliostro y se proponen a conseguir poderes para llegar a ser como ellos. Codicia y poderes, que realmente hay quienes no codician dinero, sino poderes, nada más; o buenas condiciones como dicen.
Ya ven ustedes, cuántos cobran pasaportes para el cielo y los cobran bien caros, no faltan feligreses que los compran. No hay quienes no quieran tener buena posición, si no aquí, por lo menos en el más allá, mientras uno desee comodidades aquí o allá, mientras uno codicie buenas posiciones, mientras uno envidie cosas materiales o cosas pagadas, el Ego continuará. Hay necesidad, mis caros hermanos de comprender que somos envidiosos, que somos codiciosos, es necesario no codiciar, pero decirlo es una cosa y tener Conciencia, es algo muy diferente, porque podemos repetirlo un millón de veces, como loro: “no debo ser codicioso, no debo ser envidioso”, más con esa repetición, nada habremos logrado. Otra cosa es que descubramos los resortes secretos de la envidia y que los llevamos muy adentro, en el fondo de cada uno de nosotros, otra cosa es que descubramos también los íntimos resortes de la codicia y que los llevamos también allá muy adentro, en lo ignoto, en lo hondo, en lo más profundo. Cuando nos auto-descubrimos, podremos perfectamente eliminar tales defectos.
Debemos ser sinceros, ¿estamos envidiando el carro en sí o la misma casa, o envidiando a los santos, o a los Mahatmas, a quiénes estamos envidiando? ¿O tal vez envidiamos la inteligencia del vecino? ¿Qué es lo que envidiamos? De eso debemos hacernos conscientes mis caros hermanos, estamos codiciando el dinero, o tal vez ya el dinero no nos interesa. Yo quisiera ver alguno aquí que ya no le interese el dinero, ¿en dónde está? Si hay alguno que no le interese el dinero que lo diga. Hasta ahora no he conocido esa especie de homúnculo racional, sería una especie muy particular, ¿no es cierto? Porque parece que el dinero, a todo el mundo le gusta, ¿estaremos codiciándolo o será necesario conseguirlo? ¿En dónde termina la necesidad y en dónde comienza la codicia? Es algo que tenemos que definir, no en los demás, sino en nosotros mismos, en cada uno de nosotros. No es que no necesitemos el dinero hermanos, sí, lo necesitamos, pero ¿a dónde termina la necesidad y dónde realmente comienza la codicia? Eso es algo que cada uno de nosotros debe descubrir en sí mismo y en ese auto-descubrimiento hay conciencia. Puede ser que alguno no sea codicioso y se contente con lo necesario, empero posiblemente puedan codiciar poderes y esa es la forma más refinada de la codicia.
Muchas escuelas de tipo pseudo-esotérico y pseudo-ocultista, se fundamentan en ese tipo muy especial “suigéneris de codicia”. ¿Cuántas escuelas pseudo-ocultistas venden poderes? Y a las gentes les gusta, son fascinantes; claro, no pueden ser blancos, son negros. Citar nombres aquí, ¿para qué? Debemos continuar con los nombres y con los apellidos también. Para no ir tan lejos, habrá algunos que tampoco codiciarán poderes ni dinero, pero puede que codicien buenas condiciones en el cielo. Solo cuando uno ha renunciado hasta el cielo mismo, es cuando verdaderamente es limpio, digno, ¿acaso necesitamos nosotros vivir en el cielo? Es atractivo, fascinante vivir en el primer, segundo, tercero, cuarto o quinto cielo, en el que quiera, pero mis caros hermanos, así podría uno vivir en el Nirvana, en el Absoluto, si no tiene a Dios adentro, no es feliz, empero podría yo vivir en la mazmorra más inmunda, si allí tuviese a Dios adentro, allí sería feliz. Si a cualquiera de nosotros nos desempacaran en el Espacio Abstracto Absoluto, adentro, todo místico, estoy seguro que felices no nos sentiríamos. ¿Qué descubriríamos nosotros entre el Seno del Espacio Absoluto, así como estamos? Un abismo espantoso, sin fin, sin principio, sin un abrigo, las Tinieblas Increadas del No Ser, caeríamos y caeríamos y caeríamos incesantemente, ¿en dónde? Sin fin, lo único que saldría de nuestras gargantas serían ayes de supremo dolor, gritos pidiendo auxilio, lo único que habría en nuestro corazón, sería espantosa desesperación, entonces desearíamos la muerte, caer en alguna parte, aunque fuera en el mismo infierno, pero en alguna parte caer, eso sería… empero si aquí y ahora, donde actualmente nos encontramos alguno tuviera a Dios adentro, sería infinitamente feliz, ¿de qué nos serviría el Absoluto o el Nirvana o el Maha Paranirvana si no tuviéramos a Dios adentro? Aquello que es Sat, el Inmanifestado, hay bienaventuranza para todo el que tenga a Dios adentro.
En lenguaje estrictamente sánscrito diríamos: “Paranishpanna, sin Paramartha no es felicidad Paranishpanna”. Paranishpanna es el Espacio Abstracto Absoluto, pero sin Paramartha, o sea, la experiencia de la verdad, lo Real, el Logos, Dios dentro, no sería felicidad, es decir, Paranishpanna sin Paramartha, o sea, el Absoluto sin Dios dentro de nosotros no es felicidad. Condición indispensable para ser feliz en el Absoluto es haber logrado la unión con Dios, después podemos sumergirnos en el Absoluto y somos felices, pero sumergirnos en el Absoluto sin llevar a Dios adentro no es felicidad.
Así pues, mis caros hermanos, de nada nos sirve codiciar una buena posición allá arriba en el cielo, lo que sí realmente sirve para nosotros, lo que es indispensable, lo urgente, lo inaplazable es morir en sí mismos, aquí y ahora. No es posible tal muerte del sí mismo sin la auto-disección psicológica, necesitamos del escalpelo, de la auto-crítica para descubrir, para hacerle la disección a cada uno de nuestros errores de tipo psicológico, sin auto-consideraciones de ninguna especie, sin evasivas, sin auto-justificaciones de ninguna clase, sincera, real, franca, es el camino obvio a seguir.
Conforme en sí mismos vamos muriendo, la iluminación se va haciendo cada vez más y más clara. No necesitamos codiciar las virtudes de los santos o envidiarlos, ni tampoco tratar de conquistarlas. Aquel que se propone conquistar virtudes es codicioso, pero cuando uno le hace la disección a un defecto, cuando eliminamos de nosotros la glotonería, surge en su lugar la templanza; cuando eliminamos de nosotros el orgullo, surge en su lugar la humildad. Mas nosotros realmente, mis caros hermanos, debemos volvernos profundamente comprensivos, la humildad, por ejemplo, es una virtud maravillosa, es la virtud más exótica, basta que nosotros nos sintamos satisfechos de tal virtud para que ella de inmediato deje de existir.
Recordemos al famoso Aristipo, aquel filósofo griego. Queriendo demostrar a los demás su sabiduría y su humildad se vistiera con una túnica llena de remiendos y agujeros y empuñara en su diestra el palo de la filosofía. Se fue, dicen las leyendas por esas calles de Atenas, cuando llegó a Sócrates, y le dijo: “Oh Aristipo, se ve tu vanidad a través de los agujeros de tu vestidura”. Tremenda realidad, cuántos hay que se visten con la túnica de Aristipo, es sabido que… conocido del ilustre senador que descollaron precisamente por su aparente humildad, se vistieron con el ropaje de Aristipo y hasta entraron en tabernas de bohemios, bastó que alguien con el dedo les tocara la llaga oculta del orgullo, para que reaccionaran violentamente; bastó muchas veces herirles el intelecto, subestimarles su tan cacareada inteligencia, para verles furibundos, tronantes y relampagueantes, sin embargo, estaban vestidos con la túnica de aquel filósofo, raída, toda llena de horribles agujeros. Un día de esos tantos, llegó Diógenes a la casa de Sócrates y pisando con gran altanería el umbral de aquella morada, exclamó: “pisando tu orgullo Sócrates, pisando tu orgullo”, entonces aquel Sócrates que lo escuchara, le contestó: “Sí, Diógenes, con tu orgullo pisas mi orgullo”, sabiamente fue la respuesta, es obvio.
Así pues, hermanos, cada defecto está multifacético, entonces es por eso que resulta tan difícil la unión con el Intimo, la encarnación en nosotros de lo Real.
Recordemos también que entre las cadencias del verso también se esconde el delito. Hay mucha virtud en los malvados y mucha maldad en los virtuosos y hasta con las virtudes podemos dañar a otros cuando no las sabemos usar. Los santos han dañado mucho a las pobres gentes con sus virtudes. La virtud mal usada es un látigo espantoso, hay que saberlas usar para no dañar a otros. Que Jesús perdonó a la prostituta Magdalena, he ahí una gran enseñanza. Cuántos hermanitos de nuestro Movimiento Gnóstico se horrorizarían por ejemplo, si viesen aquí, en este recinto a una prostituta, yo creo que hasta las damas que están aquí se retirarían, si no, protestarían en silencio, sin embargo, el divino Rabí de Galilea, dijo: “El que esté limpio de pecado que arroje la primera piedra”, ¡qué tremendo! Muchas veces entre esas pobres mujeres, hay virtudes que no existen en las santas y eso parece increíble, pero cierto. Estamos en la senda, a veces causamos daño con las virtudes, porque no las sabemos usar sabiamente. Por eso está escrito que hay mucha maldad en los virtuosos, ciertamente no nos es dable condenar…
Demonio es Dios a la inversa… ni a los demonios mismos podemos condenar, porque ahí esta la verdad disfrazada de tinieblas… ¿quién podría negar que el Abismo es la matriz del cielo?… a cada exaltación corresponde una humillación, necesitamos ser muy cuidadosos de nosotros mismos.
El “yo” es tiempo, por lo que se debe comprender a fondo en todos los niveles de la mente. Jamás aplazar el error, si lo aplazamos, vamos mal, el trabajo se tiene que hacer constantemente y a tiempo.