Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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F021 LA ACTITUD CORRECTA FRENTE AL KARMA

FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE FRAGMENTO: F021

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1972/02/02

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Incuestionablemente el Karma es algo que tenemos nosotros que comprender debidamente en todos los repliegues de la mente.

No solamente se paga Karma por el mal que se hace, sino por el bien que se deja de hacer, pudiéndose hacer. En la vida mis caros hermanos, debe uno aprender a cooperar con lo inevitable, inútil es andar contra la corriente. Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; obviamente que el Karma es una medicina para el Alma, repudiar tal remedio es absurdo.

Quiero que todos ustedes reflexionen y que jamás se dejen llevar de la desesperación. Quiero que todos ustedes nunca protesten contra el Karma, ostensiblemente tales protestas son similares a aquellas que un enfermo profiriera contra las medicinas que le están salvando la vida. Es en el terreno de la existencia práctica donde nosotros tenemos que aprender realmente muchas cosas relacionadas con el Karma. Siempre existe la tendencia a tomar partido, por algo el Ego siempre toma partido en cualquier situación, la mente se inclina a juzgar claramente o vagamente, pero sin fundamento. Es necesario mis caros hermanos, no juzgar para no ser juzgados, antes de afirmar algo, tenemos que verificarlo. Existe en nosotros una tendencia muy íntima a juzgar sin haber verificado el asunto de que se trata, debemos primero socavar y luego aguardar resultados, no tomar partido por nada, porque la mente lo que hace cuando toma partido por algo, siempre resulta más o menos equivocada, es mejor ser serenos y aguardar hechos. Esto no significa llegar a una pasividad extrema, lo que estoy enfatizando es la idea de ser serenos y aguardar.

Hay veces que se necesita la iniciativa con prontitud, más tal iniciativa debe basarse en las órdenes superiores. Podría objetárseme diciéndoseme, por ejemplo: “¿cómo le haremos para saber cuándo vienen esas órdenes o para reconocerlas en nosotros mismos, etc.?” Recuerden que las órdenes van acompañadas de hechos. Busquémosles un símil: se nos ha dicho que se debe practicar el Sahaja Maithuna cuando hay órdenes superiores, cuando esa orden viene de adentro. Al llegar a esta parte, cualquier neófito que sigue la senda del Matrimonio Perfecto podría decirme: “pero, ¿cuándo es que viene la orden de adentro? ¿Y cómo hago yo?” Y me haría pues una réplica muy lógica. Puesto que todos ustedes están dormidos, no pueden saber cuándo la orden viene de adentro. Toda orden viene acompañada de hechos: si se nos da la orden de practicar el Sahaja Maithuna, esos instantes existen dentro de la biología, plena disposición para la cópula sacra, no solamente dentro del ánimo, sino dentro de la misma fisiología de Eros y en eso se viene a saber que la orden viene de adentro. Porque una orden que viene de adentro, debe dar también bases afuera, una orden que viene de adentro, viene a expresarse patentemente en alguna forma y de alguna manera con hechos concretos y definitivos, así también, en otras actividades de la vida humana.

Hay veces que hay que tomar iniciativas como cuando viene la orden de adentro, es decir, cuando la orden no está… sino que sale de la Conciencia y fundamentada en hechos que están en actividad, se necesita estar en cierto estado de alerta para no confundir y caer en el error, porque es fácil confundir a una orden que viene de adentro con cualquier otra cosa. Muchas veces, una idea, una opinión, una reacción de la mente, acompañada de emotividad suficiente podría engañarnos, podría llevarnos a falsas conclusiones, a equivocadas deducciones, podríamos sencillamente pensar que la orden viene de adentro, cuando no ha venido, cuando ha venido simplemente de la mente, de la emoción, pero no de adentro.

Esa orden que viene de adentro es diferente, tiene un sentimiento tan puro que no es sentimentalismo y siempre acompañada de hechos que coinciden exactamente con el impulso íntimo que no es de la mente. Sólo en casos, repito, se debe tomar iniciativa, de lo contrario es mejor permanecer sereno, viendo el batallar de las olas, pero sin tomar partido por ninguna ola, porque cuando la mente toma partido por algo, puede caer en el error.

Ya les he dicho muchas veces que la mente es torpe, lenta, espantosamente lenta para entender, tardía desgraciadamente. Hay otras facultades en el hombre que son más rápidas, por ejemplo el sentido sexual. Es maravilloso, en una mirada, en la fracción simple de un segundo, puede uno conocer sexualmente a la persona, saber si esa otra persona del sexo opuesto —claro está—, es dijéramos, nuestra correspondiente media naranja, o no, o en qué forma podría complementarse con uno, porque realmente todos tenemos diversas facultades que necesitamos complementarlas con una persona del sexo opuesto.

Hemos visto en la práctica, por ejemplo, un hombre a veces se complementa muy bien en el sentimiento del corazón, pero hasta ahí, en cambio en la mente no se complementa, o en los impulsos del centro motor; de manera que entonces sucede, que a veces, hay un desequilibrio y por ahí encuentra cualquier otra mujer, dama, con la que se complementa en los impulsos en los cuales no tiene complementación con la cónyuge, entonces deviene ineludiblemente el adulterio.

El instinto sexual es veloz, aquí, habiendo hombres y mujeres y si no fuera por esa sabiduría del instinto sexual, entonces todos nosotros estaríamos unidos a todas ellas o viceversa, pero es tan sabio el instinto sexual que en milésimas de segundos, pues nos puede informar sobre la persona que tenemos en frente, si es exactamente nuestro complemento o no, y qué facultades puede complementar y cuáles no. Pero lo hace más rápido que cualquier computadora, en cambio la mente con sus análisis, ¡qué torpe es!

Pero hoy estuve leyendo esa famosa revista “Duda”, por cierto, debían cambiarle de nombre porque no parece correcto, lo hacen por ajustarse al medio ambiente, a la humanidad. Nos pinta el caso de un doctor judío, éste platicó con un religioso, el tema fue: “¿el Diablo existe o no existe?” La cuestión es que analizaron el tema en una forma muy detenida, detallada, discutida. Después de una larga discusión con el cura, el doctor judío terminó escribiendo un libro contra el Diablo, diciendo que “el Diablo no existe”. Le felicitaron por todas las partes, el libertador, el hombre que dio la muerte al Diablo, total, él se sentía lleno de orgullo, era psiquiatra además. Bastante torpes resultan los psiquiatras, son verdaderos borricos y dispensen ustedes que les haga esa crítica.

Bien, llega la segunda guerra mundial, el Fürer invade Austria, Checoslovaquia, Polonia, estalla la gran guerra del 39 al 45. Al doctor aquel le llegan los nazis y le dicen: “cochino judío, está usted detenido”. De un momento a otro, el doctor aquel fue detenido y lo llevan a los campos de concentración. Conoce las cámaras de gases, logra salvar la vida, porque ahí el juez se metió de hacer el papel de que estaba de acuerdo con los nazis. Salvó el pellejo sacándoles las muelas de oro a los muertos judíos y dándoselas a los nazis. Fue el tipo especial para eso, a nadie mató; servía para sacarles las muelas de oro a sus compañeros y ayudar a desvestir a los correligionarios para darles también la ropa, etc., ¿estuvieron bien o mal? Allá lo sabrá la Gran Ley. Creo que no hizo mal, porque cadáver, es un cadáver, ¿que le quiten una muela? Lo importante fue que desde ese momento, el hombre cambió, entonces ya empezó a ver que esos hombres eran invadidos por algo, por una fuerza superior demoníaca, pensó en la hipnosis colectiva que ejercía sobre las muchedumbres, pensó que sí existía una potencia, una influencia diabólica y empezó a escribir otro libro, esta vez, echando abajo lo que dijo en el anterior. Yo lo comento porque así es conveniente para esta plática.

Entonces mis caros hermanos, vemos cómo es lenta la mente. Lo que este hombre necesitó, pasar por todo el proceso de la segunda guerra mundial y a las cámaras de gases, terminar en un hospital, para poder creer en la existencia del Diablo y escribir un libro documentando a su demonio y haciéndole su historia. ¡Vean, vean ustedes cuán lenta es la mente! Cualquiera de nosotros sabe que instintivamente hay una fuerza diabólica en todo lo creado y eso no lo podemos negar.

Ahora, tengo que repetir lo que dije en pasadas pláticas; no es que creamos nosotros en un archidiablo creado por Dios, sentado ahí atrás de las nubes gobernando toda la tierra, porque eso sería absurdo. Tampoco podríamos creer en un Dios de tipo antropomórfico, como una especie de ídolo de arcilla de tipo intelectual, allá, gobernando todo el Universo, lanzando rayos y centellas contra todo este triste hormiguero humano. Pero sí, mis caros hermanos, sí admitimos que Dios es Dios, que Dios es el Ejército de la Voz, la Gran Palabra, el Verbo. También tenemos que admitir la antítesis, la sombra de aquel Demiurgo Arquitecto Colectivo, pensar en el Diablo… pensar en el Divino Daimón de Sócrates es algo que han citado los antiguos autores de tipo teosófico, rosacrucista, etc., pero que no lo han comprendido, ni mucho menos.

Vuelvo a recordar, lo que antes les dijera: cada uno de nosotros tiene su propio Diablo divino, su Daimón. Al hablar de eso, de Diablo divino, si aquí hubiera algún fanático que nos hubiera escuchado, estoy seguro que por esa puerta saldría corriendo y abandonando el recinto, saldría gritando: “¡Samael es un mago negro!”. No, mis caros hermanos, cuando hablo de Diablo, pensemos, repito, aunque me haga cansón, en el Divino Daimón de Sócrates.

¿Que hay un Diablo Divino? ¿Cómo no va a ser así? ¡Así es! ¿Por qué? Porque el Tercer Logos es nuestra Mónada Individual particular, se desdobla a sí misma intencionalmente y de ese desdoblamiento resulta el Divino Daimón, un Diablo Divino. Si lo miramos, nos horrorizaríamos, cualquier clarividente se asusta; tiene cuernos obviamente, pero recordamos lo que dijera Dios a Mefistófeles: “de todos los de tu especie, genios a mi Ley rebeldes, el menos dañino y perjudicial, tú eres”. Y es que ese es un Diablo muy interesante, un Diablo divino, por algo se habla del divino Daimón. Si es un desdoblamiento de nuestra propia Divinidad Interior, sería absurdo hacer lo que hizo el Marqués de Merville: exorcizarlo, anatematizarlo, condenarlo públicamente ante la humanidad. Porque si nosotros nos pronunciamos contra ese divino Daimón, nos pronunciamos de hecho contra lo Eterno, porque resulta que ese Divino Daimón, es un desdoblamiento del Eterno Dios viviente en nosotros y no se podría anatematizar, condenar, sin condenar también a la Divinidad que para algo sirve de mucho.

Veamos el libro de Job, ¡qué interesante! Es un relato esotérico, iniciático, trascendental. En primer lugar, Job, el patriarca estaba pasando por el mismo proceso que pasó Apolo, desterrado en el desierto, antes de su resurrección, los famosos ocho años del iniciado. Les quiero decir a ustedes una gran verdad hermanos, pero necesito que me entiendan: existen ocho grandes iniciaciones de Misterios Mayores. Después de que uno las ha recibido debe realizar los trabajos de la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno; hechos todos estos trabajos, se prepara para la Resurrección. Es muy importante eso de la Resurrección, porque ustedes todos, pueden practicar todos los ejercicios y recibir todas las iniciaciones; pero aquellos poderes de un Cagliostro o de un conde de San Germán o de un Nicolás Flamel o de un Kout Humi o de un Moria, no es posible tenerlos antes de que resucite la Mónada dentro de nosotros. Solo con la Resurrección del Maestro Secreto en nosotros, devienen esos poderes que son de tipo paradisíaco; pero si hasta los mismos serafines no los poseen, no los pueden poseer sino hasta que no logren la Resurrección. Pero antes de tal Resurrección en nosotros, debemos ser calificados, es decir, las Ocho Iniciaciones recibidas, deben ser calificadas, de manera que no basta recibir la Iniciación, ni haber pasado por las ocho grandes Iniciaciones de Misterios Mayores, es necesario calificarlas y esta calificación se realiza en ocho años, que son los ocho años de Apolo en el desierto, los ocho años de Job, los ocho años de Tobías. En esos ocho años cuentan que Tobías quedó ciego pero pasados esos ocho años, recobró su vista gracias al arcángel Rafael, para esa curación se usó la hiel de pez. Durante esos ocho años, sufrió el patriarca Job, de ahí viene el famoso relato caldeo en que el gran Satanás le pidió permiso a la divinidad para someter a prueba a Job. Cómo no, Jehová, que no es otra cosa que Iod He, Vau He, el Padre que está en secreto y nuestra Divina Madre Kundalini Shakti. Entonces Satanás, ya saben todas las amarguras que le ocasionó al Patriarca, cómo afligió todos sus bienes, le acabó con todas sus riquezas, lo volvió leproso. Sin embargo Job, no protestó y cuando perdió todas sus riquezas, y su mujer y sus hijos y todo el mundo le hacían ver que era una necedad seguir adorando a ese Jehová, entonces respondió Job diciendo: “del vientre de mi madre salí desnudo y desnudo volveré a ella”. ¡Qué interesante es eso! Es cierto, todos venimos desnudos y desnudos nos vamos; la ropita que usamos, la casa donde vivimos, todo eso es prestado, es la pura realidad de los hechos. Mis caros hermanos, al fin el tal Diablo ese fue vencido, pero fue extraordinario porque sirvió para probar a Job.

En cuanto a lo que a mí corresponde, puedo decirles también que estoy en los Ocho Años. Uno no protesta, muy pocos son los que conocen pues el camino del sufrimiento en que estoy viviendo, el libro de Job. ¡Me siento realmente tan contento! Karma común y corriente, afortunadamente no lo tengo, pero sí tengo aquel Karma, el Karma superior que pertenece a la Ley de la Katancia por haber asesinado al Dios Mercurio. Todos ustedes lo han cometido, no soy el único que lo ha cometido, todos ustedes han asesinado a Hiram Habiff. Pero es que tenemos que rescatarle de asesinos, pero esa es la base de la masonería y no hay masón sincero que no aspire a resucitar a Hiram Abiff dentro, en sí mismo. El día que ya lo logra, puede exclamar: “¡El Rey ha muerto, viva el Rey!” Pero no todos pueden darse ese lujo, ¿verdad? Los hermanos masones que me están escuchando, saben en qué sentido estoy hablando, “El Rey ha muerto, viva el Rey!”

Bien, ¿cómo podría yo protestar contra el Karma en este momento? Me está sirviendo ese Karma superior, estoy en los ocho años y estoy contento, porque resulta que le he hecho la disección a ese tal Karma. Encuentro que es una medicina única para restaurar en sí mismo, en su sitio, el estado paradisíaco, con ese Karma consigue uno curarse el Alma, sanarse de verdad. Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga.

Bien, vean ustedes el papel tan maravilloso que representa ese Satanás en el libro de Job, ese Satanás no es sino el desdoblamiento de la Mónada muy particular. En cada uno de nosotros es el Divino Daimón y para los estados de Jinas, porque cuando Moktezuma llamó a los sesenta ancianos encomendándoles la misión de viajar hacia la lejana Thule, hacia el Continente Hiperbóreo, para llevar el saludo a los antepasados aztecas, Ketzalkoatl, Huitzilopochtli, etc. Los sesenta pusieron su cuerpo en estado de Jinas, es decir, solo así se pudieron transportar al Polo Norte, de lo contrario, ¿cómo? Allá está la tierra esa de Jinas, del mundo hiperbóreo, pero ellos invocaron cada uno a su Divino Daimón y cada uno con la ayuda de su Daimón, metió el cuerpo en estado de Jinas, así fue como se transportaron llevando el saludo a los aztecas, Ketzalkoatl y Huitzilopochtli, a la madre de Ketzalkoatl, etc. Vean ustedes qué interesante, sirve para los estados de Jinas.

Pero distingamos entre el Diablo y toda esa legión que podríamos llamar diablos, demonios, cada uno de ustedes carga una legión y toda esa legión constituye el Ego, el “yo”, el “yo” pluralizado, cada uno de esos defectos representa un defecto psicológico, un demonio, codicia, glotonería, lujuria. Así pues, cada ser humano lleva millones de demonios dentro y dentro de cada uno de esos demonios está embotellada, enfrascada, metida la Conciencia.

Así es como podemos entender mejor la frase de Goethe: “de todos los de tu especie, genios a mi Ley rebeldes, el menos dañino y perjudicial, tú eres”. Se ve ahí una diferencia entre el Diablo y los diablos. Diablos los “yoes”; diablo Mefistófeles, y él es el menos dañino, perjudicial, puesto que es el gran entrenador, el que nos entrena, que nos tienta para nuestro bien, porque así conocemos nuestras fallas y al fin adquirimos fortaleza, cómo poder resistirlo cuando eso sea, él sale vencido, entonces se goza, triunfamos. Cuando él se siente vencido en su interior, se goza de que nosotros triunfemos, pues el objetivo de él es entrenarnos, cuando el triunfo llegue definitivo el Tercer Logos se traga a su Diablo, su Daimón. Claro que cuando eso sea, la Obra ya está hecha, eso es pues, el triunfo total.

Quiero que ustedes distingan entre Diablo y diablos. Ahora, demonios hay muchos, también hay legión. Los “yoes”, ya he dicho, son diablos-demonios y los hay por montones y las gentes son máquinas a través de las cuales expresan sus propios diablos, sus propios “yoes”. Pero hay veces se expresan a través de uno diablos ajenos que nada tienen que ver con uno, no me refiero a Daimón ajeno, que a diferencia, hablo de demonios ajenos, comunes y corrientes, de “yoes” que se expresan a través de uno. Muchas veces hay que pasar por ahí, se meten dentro de un organismo, se absorben parte de la Conciencia de uno y ahí, se convierten dentro del organismo en nuevos moradores, nuevos “yoes”.

Exorcismos hay muy fuertes para alejar las potencias tenebrosas: está la Conjuración de los Siete, la Conjuración de los Cuatro del Sabio Salomón; está la Pentalfa, estrella de las cinco puntas. Pero hay un remedio que es el “non plus ultra” para ahuyentar a los demonios, un remedio con el cual no puede estar cerca de nosotros ningún demonio. Si lo quemamos en una casa, huyen todas las larvas y diablos, ¿saben ustedes cuál es? Yo creo que sí lo saben. Aquel que le entregara en otros tiempos el arcángel Rafael a Tobías, el hijo, los sahumerios a base de hígados y corazones de peces. Se abre el pez, se extrae con cuidado el hígado y el corazón, se quema entre brasas de carbón encendido (cualquier pez) y con eso se sahúman las recámaras, las salas de una casa, en fin, cualquier lugar. No hay demonio que pueda resistir eso; tiene un poder extraordinario, y cualquier casa queda limpia con ese sahumerio. Si ustedes lo usan para ustedes, es mejor, a sí mismos se echan el sahumerio, son muchas las larvas que van a desintegrar; como se pueda, seco o no seco, después se compone el ambiente de la casa quemando incienso y mirra.

Recuerden el caso del hijo de Tobías, el arcángel aquel que se le aparece en el camino, le invita a visitar a Nínive, viaja con él, le indica la necesidad de conocer una esposa y le señala cuál ha de ser la mujer que ha de tomar por esposa. Es la doncella, hija de Shaek, una doncella que se había casado siete veces y era todavía doncella, pero que resulta que no podía dormir con ningún hombre. La misma noche de bodas llegaba el demonio Asmodeo y le mataba al marido, porque resulta que ese demonio Asmodeo estaba enamorado de ella. Ese demonio no le aceptaba matrimonio. Hombre que se casara con ella, ese hombre era muerto en la noche de bodas antes de que el hombre pudiera tener relación sexual con ella; por eso, a pesar de estar casada siete veces, continuaba doncella. Asmodeo fue hermano de Andrameleck, son dos Tronos caídos, óiganlo bien, ellos dos, no tuvieron inconveniente en asesinar a su mismo padre en un templo allá de la antigüedad. Conozco muy bien a Andrameleck. En cuanto a Asmodeo no lo conozco bien, pero sí sé que es un demonio terriblemente perverso.

Bien, mis caros hermanos, ¿con qué creen ustedes que triunfó Tobías? El Arcángel Rafael le indicó lo que debía hacer: “Cásate con ella y la misma noche que te cases, antes de dormir con ella, entra brasas de carbón encendido. Quemarás corazones e hígados de pez, con ese humo embalsamarás la casa; en fin, la sahumarás a ella, luego exorcizarás también. Cualquier exorcismo puedes decir, la Conjuración de los Cuatro o de los Siete, pero acompañado de ese sahumerio”. Y el resultado fue extraordinario, cuando él pidió a la muchacha por esposa, lo primero que le advirtió la que iba a ser su suegra, que tuviera cuidado porque iba a ser el octavo y ya siete habían muerto. No le dio miedo, ya tenía la fórmula del arcángel Rafael, y antes de dormir con ella, quemó los hígados y corazones de pez, exorcizó, conjuró, etc., y durmió con ella tranquilamente. Al otro día, cuando todos aguardaban por salir otro cadáver, salió con su esposa muy tranquilo de su recámara. Dichoso, había triunfado. Cuando regresó nuevamente a Babilonia, ya llevaba la hiel de pez lista para los ojos de su padre. Cumplidos los ocho años, es claro que fue sanado su padre con la hiel del pez, quedaron buenos.

De manera que, mis caros hermanos, que existe el Diablo y los demonios; distingamos entre el Diablo y distingamos entre los demonios, los “yoes” que abundan por ahí. Es bien diferente, es una sutil diferencia, que cualquiera confunde al Divino Daimón con los “yoes”, por eso es bueno aclarar para no errar y como ocultistas necesitamos ser prácticos. Claro, cumplidos los ocho años, el Maestro ha resucitado, Hiram Abiff resucita en cada uno de nosotros, entonces ya se haya encarnado, pero así pueda ser uno un Serafín del cielo o un Trono, si no ha logrado la resurrección del Tercer Logos, pues todavía le falta un poco. Hay quienes también lo han logrado, pues se han ido de cabeza a pesar de haberlo logrado. Y ahora estoy a punto de llegar otra vez, pero esta vez, sí les aseguro que no iré de cabeza, tengo la experiencia de limosín(?). Aprendí, sí, que hay que cooperar con lo inevitable, y en lugar de protestar por el Karma hay que hacerle la disección para conocer su medicina, poderla valorar, apreciar profundamente. No hay duda que Tobías había usado los ojos para el mal, posiblemente por eso su enfermedad de los Ocho Años, cada Maestro sufre diferente. Trabaja el patriarca leproso, allá él, cada uno es cada uno, también Job fue sanado. El Arcángel Rafael es un gran médico, Rafael es el gran Maestro de la Ciencia; gran médico, ha hecho prodigios, sanado a los iniciados y también porque su corazón es grande, es grande para todos, como médico es extraordinario y figura en el Antiguo Testamento.

Bien, mis caros hermanos, continuamos hacia delante. Hago hincapié en la necesidad de cooperar con lo inevitable, de actuar de acuerdo con la Ley, de no tomar partido por nada, aguardar siempre hechos. Las preocupaciones resultan dañinas para la mente, porque los hechos son destruidos. Ahora, los problemas son diferentes, ya lo he dicho muchas veces a ustedes, una cosa es el hecho y otra cosa es el problema. El hecho existe, pero el problema es algo que no tiene razón para existir, es algo que la mente crea desgraciadamente. Como les he dicho, tiene dos polos, el negativo y el positivo, por eso va de la tesis a la antítesis, de una idea a otra, flota en la mente, lo sostiene. Que uno no sostenga, a la hora, el problema desaparece, por eso, no tratar jamás de resolver problemas, lo mejor es disolverlos y es claro que se disuelven olvidándolos.

Cualquiera diría: “me olvido de ese problema, pero ahora, ¿qué hago? Y después, ¿cómo se resuelven?” Estoy diciéndoles a ustedes que no actúen. Trabajar intensamente es necesario, de instante en instante, de momento en momento, pero el problema es otra cosa, es el resultado de la fantasía, del error, de la basura, porque entre el problema y el hecho hay una gran diferencia. El hecho se resuelve casi siempre solito, pero el problema aún resuelto, sí, continúa todavía en la mente, aunque sea en forma de recuerdo, desgraciadamente.

Así pues, vivir de instante en instante, también es indispensable, ¿por qué nos tenemos que preocupar en el mañana, por el pasado mañana? “¿Qué será más tarde de mí y de mi mujer y de mis hijos y qué sucederá dentro de tantos y tantos años?” “¿Y después?” Qué nos importa ese después, lo que nos debe importar es el ahora, en el presente. ¿Cómo sabemos si dentro de un año ya dejamos el cuerpo, ya no estamos vivos? Recordemos hermanos, cuando el diluvio universal, todos la víspera comían, dormían, se divertían, se casaban, mientras al otro día, ya todos eran cadáveres: “Comamos, bebamos, que mañana no existiremos, moriremos”, y todos se reían y al otro día, era que perdían todo lo que tenían.

Antes de la gran catástrofe atlante, las gentes vivían en la opulencia, riquezas, danzas, festines, en los palacios, en todas partes. De un momento a otro, el mar cambió de lecho, y la Atlántida con todos sus habitantes fue a parar al fondo del océano. Hoy entre el lecho submarino del Atlántico, hay ricos palacios, se han convertido en morada de peces; hay ahí oro, ahí vemos aún riquezas que ni remotamente se sospechan, ¿de qué sirve todo eso? ¿Y de qué tantos proyectos?

No vayamos tan lejos, recordemos los últimos días de Pompeya, qué terremotos tan terribles azotaron la ciudad; el Vesubio en erupción, las nubes de humo envolvían a la ciudad. Cuando la tierra de verdad se estremeció, todos se agarraban a sus tesoros, se han encontrado hoy en día en trabajos arqueológicos a hombres de aquella época, agarrados a sus tesoros, ¿de qué les sirvió tanta codicia? ¿De qué tanta ambición? Todos ellos tenían ricos proyectos, pensaban en el mañana, en sus mujeres, en los hijos, y en los hijos de los hijos, ¿y qué? ¿No desapareció todo eso en unos instantes?

Hace algún tiempo, existieron aquí en México tres mendigos, no recuerdo ya sus nombres ni apellidos. Por ahí andaban por esas calles de Dios mendigando, cuando murieron, las autoridades tuvieron que hacer levantamiento de esos cadáveres, pues no se supo cómo fueron los síntomas, y encontraron debajo de sus colchones millones y millones de pesos; eran archimillonarios. Obviamente, tenían ricos proyectos, y ¿de qué les sirvió? Por eso, lo mejor mis caros hermanos, es vivir de instante en instante, de momento en momento. En modo alguno, no es útil hacer proyectos, porque una cosa es lo que se piensa y otra es lo que se hace, y “entre el pensar y el hacer hay mucho qué hacer”. Debemos vivir sin proyectos, en estado receptivo y sereno, con mente íntegra y sin problemas, esa es la forma de actuar sabiamente.

Los hechos son sencillos, pero la mente los complica, la mente pone dificultades donde no las debe poner. ¡Cuán torpe es la mente! La mente misma se encarga de auto-perjudicarnos, de auto-engañarnos, porque aquello por hacer con inmensa facilidad queda desfigurado con los proyectos y desconfianzas y mezquindades y tonterías propias de la mente. Si fuéramos simples, como niños, de verdad viviríamos con felicidad, pero estamos complicados, la mente nos tiene metidos dentro de la cárcel del dolor y de la amargura.

Vean ustedes lo que ha hecho la mente, las tierras divididas en lotes, fronteras y más fronteras, patrias con banderas, con soldados armados hasta los dientes, hordas de caníbales, ¿eso es civilización? ¿Acaso el Demiurgo Arquitecto dividió la tierra en lotes? Se habla de nacionales y de extranjeros, ¿extranjeros en el planeta Tierra? Si esta es una gran nación creada por el Demiurgo para que los hijos de los hombres vivieran en ella, ¿por qué la hemos de dividir en lotes? ¿Quién la dividió en tantos lotes, con tantas banderas y hordas de salvajes? ¿No fue acaso la mente? Así pues, si nosotros hemos de continuar supeditados a la mente iremos por el camino del error, porque ella es torpe en sí, es el borrico aquel en que Jesús montara para entrar en la Jerusalén en Domingo de Ramos. Desgraciadamente el borrico monta en nosotros, no somos capaces de hacer lo que hizo el Nazareno, él montó en el borrico; es necesario que comprendamos la necesidad de montar en el borrico. Porque creemos hacer lo que debemos hacer, porque no dejamos que los hechos hablen, porque tomamos partido por eso o por aquello, ¿no será mejor colocarnos para estar en estado receptivo aguardando hechos?

Y cuando hacemos algo casi siempre… lo mejor es estar alertas, receptivos. Si viene el Karma por la mente sacamos deducciones, todo esto que estudiamos debemos volverlo Conciencia, es necesario vivirlo, una cosa es vivir algo y otra cosa…