Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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041 EL KARMA

CONFERENCIA INEXISTENTE EN AMBAS EDICIONES IMPRESAS DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE CONFERENCIA: 041

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1972/01/26

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Amados hermanos, vamos a empezar nuestra plática de esta noche en relación con el Karma.

Ciertamente nos hallamos en un estado lamentable, somos verdaderas máquinas sometidas a leyes externas e internas, a fuerzas de acción y reacción. Obviamente el animal intelectual equivocadamente llamado hombre, no posee una mente individual, en realidad, ese homúnculo racional posee diversidad de mentes.

Se nos ha dicho y es verdad, por algunos esoteristas, que el Ego no es de naturaleza individual, sino en sí mismo es una suma de agregados psíquicos. Cada uno de los agregados que componen al mismo “yo”, al Ego, al mí mismo, es una entidad, un “yo” con mente propia; así pues, cada “yo” de los que componen al conjunto llamado Ego, tiene su propia mentalidad, su propio criterio, sus propias emociones y pasiones. Todos esos pequeños “yoes” que forman en su conjunto el llamado Ego psicológico, el mí mismo, riñen incluso entre sí, se disputan la supremacía, cada uno de ellos quiere controlar los centros capitales de la máquina orgánica. Cuando cualquiera de ellos logra por un momento dominar la situación y controlar el organismo humano en su totalidad, se siente el único, el amo, el señor, y hasta se atreve a firmar algunos compromisos, o por ejemplo, a jurar amor eterno a una mujer, pero más tarde, cuando ese “yo” es desplazado por otro, el castillo de naipes se viene al suelo y la mujer queda decepcionada. En otra ocasión, otro de esos tantos “yoes” se entusiasma por la Gnosis y jura ante el ara, pero luego cuando es desplazado por otro “yo” que no tiene nada que ver con el tal “yo gnóstico”, entonces el hermano se aleja, se retira, dejando a la congregación confundida.

Estamos llenos de contradicciones psicológicas; si pudiéramos vernos ante un espejo de cuerpo entero tal como somos, sentiríamos vergüenza de nosotros mismos. Sabemos que estamos llenos de contradicciones, no lo ignoramos, pero siempre hacemos multitud de malabarismos equilibristas buscando reajustes y justificaciones; le tapamos el ojo al macho, nos engañamos en el fondo con el evidente propósito de huir de nosotros mismos, de no querer ver el crudo realismo de nuestras contradicciones; en ninguna forma nos gustaría saber que estamos desorientados, medio locos. Es necesario comprender esto a fondo: no poseemos una mente individual, un Cuerpo Mental. Sin embargo Mr. Leadbeater, Annie Besant, Madame Blavatsky, etc., nos hablan de Manas Inferior de la Teosofía, del Cuerpo Mental concreto, etc.

Nosotros nos decimos a sí mismos que, ¿cómo Max Heindel, Leadbeater, o la Besant, se hubieron equivocado? ¿Acaso no veían ellos con su sexto sentido el Cuerpo Mental? ¿Acaso no estudió Leadbeater los siete sub-planos del mundo de la mente? Entonces, ¿a qué éste error, señores? ¿O es que nosotros hemos desautorizado o descalificado a los investigadores esoteristas o pseudo-esotéristas? Y si son clarividentes, ¿por qué se equivocaron? Cada una de estas preguntas es enigmática, sin embargo los invito a la reflexión. No basta tener o poseer la facultad clarividente, es necesario tener la iniciación. ¿Que alguno de ellos hubieran tenido iniciaciones? Es obvio, pero también es obvio que les faltó algo más, les faltó el conocimiento a que corresponde a la escuela más elevada del oriente, del occidente, del mundo. Si ellos hubiesen poseído ciertas claves de fondo, indubitablemente habrían podido evidenciar que eso que ellos veían como Cuerpo Mental, ese vehículo de color amarillo que penetra en el sistema nervioso central, etc., no es la mente individual, sino un conjunto con apariencia íntegra. Si ellos hubieran desarrollado a fondo el Sahasrara o centro de la polividencia, habrían podido verificar que eso que aparentemente es íntegro, en el fondo es vario, es decir, fachada de apariencia unitaria, pero con diversidad variada en la profundidad; en otros términos, no mente, sino mentes.

No quiero decir que hombres como Leadbeater o Madame Blavatsky no hubieran desarrollado el Sahasrara, lo que quiero decir es que les faltó más grado de desarrollo de dicha facultad. Lo que estoy diciendo no lo digo con ánimo de criticar, sino de aclarar; mal podría criticar a quienes lucharon por la humanidad, a quienes se preocuparon por enseñar, ellos prepararon el terreno para la enseñanza superior, ellos desbrozaron el camino a fin de que pudiese venir más tarde lo que hoy estamos dando. No estoy de ningún modo pronunciándome contra los investigadores teosóficos o rosacruces, etc., únicamente quiero ampliar conceptos, pues ellos son dignos de respeto y veneración.

Mente individual, solar, solamente la tienen los que la han fabricado; no es posible fabricarla con teorías, como no es posible que el cuerpo físico orgánico se forme con teorías. En la misma forma en que creamos el cuerpo físico, también tenemos que crear una mente individual, por medio del sexo. Sólo mediante la transmutación inteligente del Hidrógeno Sexual SI-12 es posible darle forma al Cuerpo Mental particular, individual, y sólo quien posee mente individual está debidamente preparado para el conocimiento superior, objetivo. Tampoco quiero endiosar a la mente; solo quiero decir que hay necesidad de individualizarla para después trascenderla.

La palabra “hombre”, en inglés, “Man”, se dice que por variación semántica, viene de Manu, Mens: mente; en otros términos, podríamos decir: alguien que tiene mente. Pero me pregunto, si alguien de los aquí presentes tendrá mente individual. Veo que tienen conjunto de mentes, mas no mente individual, es decir, han alcanzado la estadía del animal intelectual, mas no la estatura del Hombre, eso es ya otra cosa.

Ahora, la mente no es la última palabra, pero sí es importante saber que nosotros estamos llenos de contradicciones, porque no poseemos mente individual. Que hay que trascenderla, es verdad; que no puede llevarnos ella a la iluminación, es cierto; pero es un instrumento de manifestación en el mundo de las formas. Lo Real es lo que está más allá de la mente, pero ante todo, hay que tenerla para luego trascenderla; no podemos subir al último escalón sin haber pisado las primeras gradas.

El ser humano, repito, está lleno de las más diversas contradicciones, hoy piensa una cosa y mañana otra, porque el Ego es vanidad; el mí mismo es montón, es legión. Hacer conciencia de nuestros propios errores resulta cardinal, indispensable, si es que en realidad aspiramos a la Auto-Realización Intima del Ser; pero esto de hacer conciencia de nuestros propios errores no es tan fácil, a veces pasamos muchos años luchando para conseguir hacer conciencia de alguna verdad. Cualquiera de nosotros sabe que dos y dos son cuatro, pero no hemos hecho conciencia de esa verdad matemática. Si alguien la hizo, que pase entre columnas y dé testimonio. No veo a ninguno que pueda dar tal testimonio, porque eso es muy profundo: vivenciar al Primer Logos, al Segundo Logos, al Tercer Logos dentro de esa unidad que es el Sol Central, vivenciarlo, experimentarlo, ¿quién de ustedes lo ha hecho? ¿Quién ha experimentado los misterios del Tetragrammatón? Yo creo que solamente un Simón Ben Jochai el autor del “libro de los esplendores” pudo darse ese lujo.

En todo caso, necesitamos hacernos conscientes de nosotros mismos; de nuestros propios defectos; Devi Kundalini puede eliminarlos, sí, tiene ese poder, pero es necesario hacernos conscientes de eso que queremos que Ella elimine. Imaginar, por ejemplo hermanos, que cada “yo” es una botella dentro de la cual está encerrada una poca de Esencia, de perfume; para sacarlo, tendremos que abrir la botella para que escape, para liberarlo, y luego, ya vacía la botella, poder tirarla al abismo; porque si la tiráramos con la Esencia adentro, pues tiraríamos también nuestra Conciencia al abismo y en lugar de hacernos un bien nos haríamos un mal.

¿Cómo liberar la Esencia, esa Conciencia metida dentro de un “yo”? Solo por medio de la meditación interior profunda, sólo volviéndonos conscientes del error, una vez que hayamos adquirido Conciencia de determinado defecto, entonces la Madre Divina Kundalini puede darse el lujo de eliminarlo; tirar ese cascarón vacío que no vale nada. La parte más difícil está en hacernos conscientes de nuestros propios errores; aparentemente es fácil, pero cuán difícil es, cuán trabajoso.

Sentar leyes es vital; éstas existen, más deben quedar aclaradas. La repetición de un mismo fenómeno nos permite sentar una ley, así es en todo. Si un mismo fenómeno psicológico se repite siempre, entonces podemos sentar una ley; conocida esa ley, hay que actuar de acuerdo con ella, es claro. Así pues, es necesario ir conociendo multitud de leyes que existen en todo y actuar de acuerdo con ellas.

En la vida existen tres tipos de acciones:

1º Acciones que son el producto de accidentes o que corresponden simplemente a la Ley de los accidentes.

2º Acciones que son el resultado del Karma.

3º Acciones producidas por la Voluntad Consciente. Estas últimas son verdaderamente propias de los Iniciados, de los Maestros, de aquellos que ya consiguieron realmente la Voluntad Individual Consciente.

Incuestionablemente no podemos echarle toda la culpa al Karma, la Ley de los Accidentes existe; si no somos prudentes, por ejemplo, puede ser que un automóvil acabe con nosotros en la calle y eso puede no ser resultado del Karma. Si nos desmandamos en la comida, obviamente podemos enfermarnos y el Karma no es el responsable de eso. Si nos tomamos unas copas y nos emborrachamos, el Karma no es culpable, somos nosotros mismos que nos hemos dedicado a la bebida. Si herimos, pueden herirnos; si insultamos, pues nos insultan. Así pues, mis caros hermanos, distíngase entre lo que es la Ley de las Acciones y la Ley del Karma.

Hay acciones que el Karma indudablemente regula, pero no debemos protestar jamás por el Karma. Hay cosas que nosotros quisiéramos que fueran de determinada manera y no son como quisiéramos que fueran, entonces nosotros protestamos contra el Karma en lugar de agradecerle al Karma. Realmente el Karma es una medicina, una extraordinaria medicina mis caros hermanos, con la que se nos quiere curar. ¿Por qué protestamos contra la medicina? Necio es el enfermo que protesta contra el remedio que se le está dando; ese remedio está llamado a curarnos. ¿Por qué protestamos contra el remedio? Bendito el hombre a quien Dios castiga; obviamente, el Creador quiere curarlo y la medicina se llama Karma.

Cuando ya no tenemos remedio, cuando ya la medicina no nos sirve, cuando nos hemos vuelto tan cínicos que ni eso puede verdaderamente curarnos, obviamente, tenemos que entrar en la involución sumergida de los mundos infiernos y ahí padecer la Muerte Segunda, como está escrito en los Evangelios, para la aniquilación de los “yoes”, del Ego y así la Esencia escape del precipicio para comenzar otra jornada. Así pues, cinismo es la última palabra de los perdidos; el cínico, al que ya no le vale la medicina, es un caso perdido obviamente y ya no puede seguir existiendo; ha emprendido la marcha hacia su destrucción final y ya nadie puede detenerlo en su involución; se precipita espantosamente hasta el centro de gravedad de la Tierra, donde se volverá polvo. Pero mientras la medicina del Karma pueda corregirlo, hay posibilidades. Lo que debemos hacer es cooperar con lo inevitable, eso es lo indicado, pero siempre nosotros protestamos, no nos gusta cooperar. ¿Que el Karma es doloroso? Sí lo es, más es inútil protestar, mejor es cooperar con ese dolor y sacarle el mejor partido. En lo aparentemente difícil están las mejores oportunidades; nosotros debemos sacar ventaja de las más graves adversidades, debemos aprender a extraer del Karma lo mejor y en lugar de protestar por nuestras amarguras, hincarnos agradecidos ante el Padre que, con su remedio, aunque doloroso, nos está sanando, nos está curando; está tratando de eliminar nuestros errores para bien nuestro.

Qué situaciones tan conflictivas, tan embarazosas nos provocamos nosotros mismos: queremos escapar, quisiéramos evadirnos para un mundo mejor, quisiéramos cambiar de ambiente, salirnos a otra dimensión, ubicarnos en otro lugar y con otra gente, más todo eso es absurdo; es como el enfermo que quiere huir de la clínica donde lo están curando o como el muchacho tonto que se va de “pinta”, que se evade de la escuela, que protesta contra sus maestros; a veces somos ciertamente lerdos en la comprensión. Cuando las cosas se ponen difíciles, debemos intensificar el estado de alerta percepción, alerta novedad y extraer de esas dificultades lo mejor, aprender con ellas a Conciencia todo lo que con ellas se nos puede enseñar.

Así pues, mis caros hermanos, no protesten, aprendan; no busquen evasivas, comprendan; no huyan, entiendan; ese es el camino recto, sale del intrincado laberinto del Karma, pero sale, es claro y nos lleva a donde nos debe llevar. Es cierto que nosotros estamos aquí por algo y para algo, eso es obvio.

La gente se acuerda de Dios sólo cuando se halla en una gran amargura; pero cuando están bien, cuando no les falta pan, abrigo y refugio, cuando se goza en sus lechos de placer o de orgía o levanta la copa de vino “bacará” para brindar por sus amigos, no se acuerda de Dios.

Es necesario que nosotros nos hagamos un poco más conscientes de lo que son las creencias. Hay gente que cree y otra que no cree, y unos y otros van al abismo y a la Muerte Segunda. Si un hombre cree en el Sol, ¿qué? Y si no cree, ¿qué? El Sol sigue su camino. Si un hombre cree en Dios, ¿qué? Y si no cree, ¿qué? Lo que importa es experimentar en nosotros lo Real, conocernos a nosotros mismos y encarnar la Verdad. Por eso el Cristo dijo: “Conoced la Verdad y la verdad os hará libres”. Es la Verdad la que nos interesa.

Algunos suponen que Dios es un señor que está allá detrás de las nubes, con un cetro en las manos y luenga barba blanca llegándole hasta el ombligo, sentado en un trono de blasfemias, lanzando rayos y centellas contra este triste hormiguero humano, y eso es absurdo; eso no es más que un mito mental. Lo importante es saber, o mejor dicho, experimentar en nosotros mismos lo Real, eso que es la Verdad, eso que no es del tiempo, no importa qué nombre se le dé a eso, llamémoslo Alá, Brahma, Inri, Tao o Zen; lo que importa es experimentar Eso, encarnarlo en nosotros; solo así podremos realmente hacernos libres. Con justa razón se ha dicho: “la palabra da poder, nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquel que lo tiene encarnado”.

En el Oriente, en la tierra sagrada de los Vedas, a orillas del Ganges, se ha abusado mucho de la palabra “Swami”; dicho término viene de la palabra Swam, que significa Cisne; hoy cualquiera se dice Swami y eso es una blasfemia. Cisne, ¿saben ustedes lo que es eso? Recordemos al Cisne de Lohengrin, el Caballero del Cisne; al Cisne Kalahamsa flotando sobre las aguas maravillosas de la vida; al Tercer Logos, al Verbo, a la Palabra; sólo aquel que lo ha encarnado es un Swami. Swami realmente, solo un Kutumi; Swami o Cisne, un Conde de San Germán; Cisne, un Cagliostro o un Nicolás Flamel, que todavía vive con su esposa —según informe de un derviche danzante— en pleno siglo XX, allá en la India. El Cisne es realmente el Vellocino de Oro de los antiguos, aquel Ruach Elohim que, según Moisés, le hablaba a las aguas en el principio del mundo, el Rey Thot, el Mago triunfador de la serpiente, nuestra Mónada.

En todas las escuelas se ha hablado siempre de una Palabra Perdida. Los secuaces de aquella logia negra de AMORC creen que dicha palabra es “Matren” y se pronuncia “Matzrem”, con “z” y se equivocan, y otros creen que la Palabra Perdida es tal o cual, conservada según su secta, ¡cuán desencaminados van! Sólo el Cisne o Swami es la Palabra, es la Mónada.

Con justa razón dijo Juan: “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios; por El todas las cosas fueron hechas y sin El, nada de lo que fue hecho hubiera sido hecho”. El habla en el orto purísimo de la divina lengua, que como un río de oro corre bajo la espesa selva del Sol. Encarnar al Cisne en nosotros, convertirnos en Swamis auténticos es lo que se llama encarnar a Dios, para ser Dioses. Por eso os digo hermanos, que Dios es Dioses. No aceptamos nosotros los gnósticos, a ese ídolo de algunas sectas muertas; a ese que suponen está por allá detrás de las nubes lanzando rallos y centellas contra este pobre hormiguero humano, pero sí sabemos que podemos ser Dioses. Lo vital, lo cardinal, es encarnar la Palabra; cuando eso sea, podremos exclamar: “la Palabra Perdida se ha encontrado”, porque al encarnarla, nosotros nos convertimos en dioses, ingresamos en el Ejército de la Voz, en el Demiurgo Arquitecto, que no es un individuo sino un conjunto de individuos sagrados. Nosotros podemos ingresar en las filas del Verbo, nosotros podemos convertirnos en el Verbo si eso es ciertamente entendido, si es ciertamente entendido el Tao, si es ciertamente entendido eso que está más allá del tiempo.

Así pues, hermanos, todos ustedes preocúpense por experimentar lo Real, por encarnar lo Real, por hallar lo Real. No se trata de creer o no creer; se trata de experimentar lo Real, la Verdad, que es diferente. Ha llegado la hora de pasar más allá de las creencias, el significado de la nueva era Acuaria es: saber. El escepticismo es negación; es un absurdo que a nada conduce, como tampoco puede conducirnos a nada el fanatismo afirmativo absurdo de la gente ignorante. Experimentación es lo que necesitamos.

Solo en ausencia de la mente, durante la meditación, podemos experimentar eso que no es del tiempo, ese elemento que transforma radicalmente; me refiero al Profeta del Profeta, al Maestro del Maestro, al Ser del Ser. Incuestionablemente tenemos que madurar, salir de ese estado amorfo, superficial, en que estamos metidos, volvernos profundos. Ved, hermanos, por ejemplo, los charcos en los caminos, las aguas se enturbian y al fin, huelen a podredumbre, cuán rápido se secan a la luz del sol. Mirad por otra parte los lagos profundos y cristalinos porque allí hay vida, cuán abundantes peces se reproducen en sus aguas. Seamos nosotros profundos y encontraremos vida en abundancia; mas si continuamos superficiales, sólo hallaremos podredumbre.

Aprender a vivir de momento en momento es indispensable; siempre en estado de alerta percepción, de alerta novedad, con el propósito evidente de auto-descubrirnos. Cuando uno vive en acecho místico de momento en momento, puede perfectamente descubrir sus errores psicológicos; estos afloran espontáneamente, es claro; si estamos alerta, los vemos. Error descubierto, debe ser estudiado profundamente a través de la meditación; debemos hacernos conscientes de cada error; resulta fácil decirlo, más es difícil volvernos conscientes.

Necesitamos trabajar muchas veces durante muchos años sobre un error, para extraer de él la Conciencia; sólo así podrá ser eliminado el “yo” que lo personifica. Muchas veces creemos habernos vuelto conscientes de determinado error, más tarde cuando verdaderamente sí nos hemos vuelto conscientes, cuando hemos despertado Conciencia verdaderamente, venimos a evidenciar que antes estábamos equivocados, que realmente no nos habíamos hecho conscientes de él. Y es que eso de hacerse uno consciente de tal o cual error es muy elástico; cuando uno cree ya haberse vuelto consciente, es cuando consciente es. Verdades tan sencillas que creemos que somos conscientes de ellas, sólo a través del tiempo y de los años venimos a evidenciar que no éramos conscientes. De lo que realmente se trata es de hacernos verdaderamente conscientes de cada uno de nuestros errores. Si realmente queremos disolver ese “yo”, ese mí mismo, ese Ego que nos atormenta y que atormenta a los demás, necesitamos hacernos conscientes de nuestros errores psicológicos. Si verdaderamente queremos el auto-despertar la Auto-Conciencia, la Conciencia Objetiva, la Iluminación auténtica etc., necesitamos someternos a una verdadera disciplina de auto-conciencia de nuestros errores, por medio de la meditación, y esto no es como soplar y hacer botellas.

Muchos creen que con cualquier clavecita ya quedan despiertos. Cuando nosotros afirmamos la necesidad de despertar Conciencia, estamos enfatizando en el fondo una disciplina. Es claro, es evidente, no se puede llegar a tener un ciento por ciento de Conciencia despierta si no hemos comprendido nuestros propios errores psicológicos en un ciento por ciento. Vean ustedes, eso no es tan fácil, porque ciertamente, habiendo comprendido la totalidad de nuestros errores, podremos eliminar también la totalidad del Ego, y entonces gozamos de una Conciencia Objetiva, eso es claro y evidente.

En muchas escuelas ocultistas se habla mucho de poderes y todos los quieren adquirir fácilmente; algunos neófitos se queman las manos fácilmente y regresan arrepentidos. Hay magos negros que pueden entregarnos claves para desarrollar poderes, eso es fácil, pero, ¿de qué nos sirve? Los auténticos poderes del Espíritu, los legítimos poderes del Alma implican determinados deberes conscientes; son el resultado de ciertos deberes, el corolario, la secuencia de ciertas virtudes.

En alguna ocasión, le pedía yo al Angel Adonaí, al Hijo de la Luz y de la Alegría que me regresara mis antiguos poderes, aquellos que tuve en la época de la Atlántida, cuando podía transmutar el plomo en oro y hacer diamantes de la mejor calidad, cuando se me permitía manejar las fuerzas de la Naturaleza, manejar el rayo y la centella para defender a los adeptos del Jardín de las Hespérides. La respuesta de Adonaí fue: “estos poderes ya se perdieron, ahora tienes que conquistar otros nuevos”. Es obvio, que allá en la Meseta Central del Asia, cometí el error de dejarme caer, el mismo error del conde Zanoni. Ahora soy yo, ahora estoy de pie, pero aquellos poderes se perdieron; ahora vendrán otros, pero no es el resultado de la codicia, ni de haberme sometido a cursos de Magia Negra, sino la secuencia cruda del deber cumplido. Amén.