Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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F010 LOS TRES CEREBROS Y COMO RESOLVER PROBLEMAS

FRAGMENTO DE TRANSCRIPCIÓN INEXISTENTE EN AMBAS ED. DEL 5º EVANGELIO

NÚMERO DE FRAGMENTO: F010

FUENTE EN AUDIO:NO DISPONIBLE

CALIDAD DE AUDICIÓN:INVALUABLE

DURACIÓN:INVALUABLE

CORRELACIÓN TEXTO/AUDIO:INVALUABLE

FECHA DE GRABACIÓN:1971/10/13

LUGAR DE GRABACIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:TERCERA CÁMARA

FUENTE DEL TEXTO:TRANSCRIPCIÓN CUASI-LITERAL EXTRACTADA DE LOS “APUNTES DE CONFERENCIAS” DE VÍCTOR MANUEL CHÁVEZ CABALLERO

Ante todo, mis caros hermanos, es necesario que nosotros vayamos marchando en forma coordinada y armoniosa.

En los antiguos tiempos, allá en los Misterios de Eleusis, Egipto, India, etc., la enseñanza esotérica se daba en forma íntegra, unitotal; recuerden ustedes los escenarios por ejemplo, de Egipto, Eleusis, etc., en tales escenarios el arte era verdaderamente viviente, se basaba en la Ley del Eterno Heptaparaparshinock, es decir, la Ley del Siete. Las esculturas se basaban en esa Ley, cualquier inexactitud en ellas tenía por objeto dar cualquier información de tipo esotérico. En el escenario repito, se instruía a los iniciados, entonces el escenario no estaba profanado, por medio de la danza sagrada basada en la Ley del Heptaparaparshinock se enseñaba a los neófitos la música coordinada con los escenarios, coadyuvaba en la instrucción. En la parte intelectiva, se escuchaba a través de tantas y tantas sentencias griegas, tal modo de instrucción servía para informar a los tres cerebros del ser humano, ciertamente mis caros hermanos no es un solo cerebro el que nosotros tenemos, en realidad poseemos tres cerebros:

1º Cerebro Intelectual, está en la cabeza.

2º Cerebro Motor, ubicado en la parte superior de la espina dorsal.

3º Cerebro de Emociones, se encuentra en el plexo solar, en la región del ombligo y centros nerviosos simpáticos.

Esos tres cerebros necesitan información y en los teatros sagrados de la antigüedad se combinaban todos los aspectos del arte para informar a los tres cerebros. El primer cerebro intelectual se nutre con la enseñanza oral o escrita; el segundo cerebro, motor, se instruía con las danzas sagradas de los misterios arcaicos y el tercero, el cerebro emocional, recibía su información a través de la música.

Así pues, esos teatros de los tiempos de Grecia, Egipto, Babilonia, India de los Vedas, etc., servían para la instrucción de los neófitos. Desafortunadamente vino la edad del Kali Yuga y el teatro fue profanado, prostituido, entró en el ciclo involutivo descendente. En Babilonia por ejemplo, hubo una escuela de pintores que conocían más de 1.500 tonalidades de cualquier color, los miembros de tal institución desarrollaron el olfato psíquico hasta el máximo, el gobierno tuvo que suprimir tal organización debido a que los miembros de ese instituto descubrían con facilidad todos los negocios turbios del Estado. Las esculturas de Babilonia, basadas en la Ley del Eterno Heptaparaparshinock, informaban sobre las leyes cósmicas de la Naturaleza, sobre el hombre, sobre la historia de la tierra y de sus razas, etc.

En el país aquel de Maraqueshi y aquel otro de Gobilandia, antes de que surgiera el primer imperio chino que logró fabricar un aparato musical con 49 notas, hacía vibrar a todo el cosmos infinito, a todas las 49 regiones del subconsciente, a todas las 49 regiones del supra-consciente. Se dice que tal aparato lograba dar una nota síntesis, la del Sonido Nirioosnisiano del Universo.

En una caverna del Asia, vivían algunos derviches danzantes que lograron hacer experimentos maravillosos con la música. En cierta ocasión, dos visitantes quedaron asombrados, alguien que tocaba el piano, uno de esos derviches hizo resonar ciertas notas en presencia de los visitantes y las flores que estaban ahí colocadas se marchitaron de inmediato. Hizo otros experimentos como por ejemplo: hacer surgir en una pierna un forúnculo mediante determinada nota y mediante otra nota hacerlo desaparecer. Vean ustedes hermanos lo que es el poder de la música, esos derviches habían construido el famoso monocordio de Pitágoras, tenían vibrómetros especiales para la investigación del sonido, estaban completamente separados de la humanidad, su refugio, repito, era una caverna dentro del interior de la tierra.

Así pues, mis caros hermanos, la cultura actual fundamentada exclusivamente en uno de los tres cerebros, el intelectivo, resulta incompleta, demasiado incipiente. Causa dolor ver por ejemplo, el asqueante materialismo metido aquí, allá y acullá, en todas las universidades. No hay duda de que todos esos sapientes del cientifismo actual presuponen que con su poquito intelecto pueden resolver todos los enigmas del hombre y del Universo, están demasiado engreídos y soberbios, se ríen de todo lo que huela a espiritualidad, no quieren nada con la sabiduría antigua, naturalmente tienen la mente rellena de utopismos intelectivos, de teorías que hoy son y mañana no son, porque realmente toda procesión de ideas que todos ellos cargan, cambian constantemente con las modas; las teorías del siglo pasado, por ejemplo, no son aceptadas en este siglo y es seguro que los cientifistas del futuro siglo se reirán de los actuales científicos y rechazarán sus actuales teorías. Así pues, las teorías de hoy serán rechazadas mañana y las de ayer hoy son repudiadas, así pues, las teorías cambian como cambian las modas de las mujeres.

Así pues, ¿dónde está la sapiencia del intelecto? ¿Cuál es? Hoy se defienden con ardor determinadas teorías y mañana son rechazadas, ¿en qué quedamos? Hoy está de moda una idea, mañana otra, he ahí pues, la sapiencia del intelecto. El intelecto realmente es muy pobre para descubrir las realidades de la vida, como instrumento de investigación científica es demasiado miserable y lo están demostrando hasta las medicinas. Vean ustedes que por épocas está de moda un remedio y por otras épocas otro remedio; cuando salió la penicilina a la venta, allá por la segunda guerra mundial, qué difícil era conseguirla y ahora se vende como la pintura para labios de las mujeres. Así vean ustedes, si el intelecto fuera realmente un instrumento eficiente de investigación, es obvio que esos sus postulados, resultarían inmutables, hasta han demostrado que no son inalterables las teorías de hoy, pasan de moda, los remedios de hoy, mañana son mirados con desdén, entonces ¿dónde está la sapiencia del intelecto?

El análisis juicioso del intelecto, no vemos más que basan todo en conjeturas, porque nada saben, nada han experimentado por sí mismos, nada les consta, dicen lo que otros dicen, contradicen lo que otros afirman, a cada opinión se le opone una contra opinión, para cada tesis hay una antítesis. Conozco individuos verdaderamente eruditos con abundante información libresca, pero nada saben, algunos hasta aceptan la teoría de la reencarnación, pero no recuerdan sus vidas pasadas; los que no la aceptan son la mayoría. Ahora qué diremos de los intelectuales, de eruditos, de los intelectuales esos, no aceptan nada que no huela a sebo y a manteca, están demasiado materializados, creen sin embargo que ya agarraron a Dios de las barbas, se sienten los amos de todo el Universo.

Ahora, dejemos a todos esos intelectuales sin espiritualidad a un lado; ahora pasemos a estudiar a todos esos intelectuales de las distintas corrientes pseudo-esotéricas y pseudo-ocultistas. Estos hermanitos aceptan ya siquiera la espiritualidad, más como están demasiado embotellados en el intelecto, no avanzan mucho. Se sienten sabios porque han leído algo sobre la Ley de la Reencarnación o porque han estudiado la Ley del Karma o porque tuvieron la buena suerte de haberse leído la “Doctrina Secreta” de Helena Petronila Blavatsky, o “Isis sin velo”, o “La voz del silencio”, o porque han pertenecido a tal organización, porque les ha proporcionado enormes fuentes de información libresca. Pero vamos a ver situaciones en el terreno práctico, ¿qué es realmente lo que saben de por sí? Si no recuerdan sus vidas pasadas, nada saben sobre la Ley de la Reencarnación, ni sobre la Ley del Eterno Retorno de todas las cosas; han oído hablar sobre transmigración o Metempsicosis ya a la luz de Cristo, ya a la luz de Pitágoras, ¿pero qué saben sobre eso? ¿Recuerdan acaso su paso a través de los reinos mineral, vegetal, animal y humano? Nada, nada les consta, han oído hablar sobre el Karma, pero en nombre de la verdad, ¿han tenido alguna vez siquiera el libro de su propio destino en sus manos? ¿Lo han hojeado? ¿Conocen sus cuentas? ¿Saben el debe y el haber que tienen? Tampoco, y sin embargo se sienten tan sabios; así es el intelecto, como instrumento de investigación es decepcionante.

Considero que mejor es experimentar en forma directa, pero para tal, hay necesidad de independizarnos de la mente. Al llegar a esta parte, hemos tocado un punto muy delicado, demasiado espinoso. Son muchas las instituciones de carácter pseudo-esotéricas y pseudo-ocultistas que alaban a la mente, que se proponen desarrollar los poderes de la mente, que ahondan en el mecanismo, etc., y si se les llega a decir que la mente es un instrumento muy pobre para la investigación esotérica, y que debemos liberarnos, emanciparnos de ella; absolutamente seguros podemos estar de que hallaremos en ellos resistencia, reacción, etc.

Realmente, hermanos, la mente en sí misma es materia, no materia física como la del cerebro material, sino mental, una materia sutil, enrarecida. Ya Vivekananda, discípulo del maravilloso Rama-Krisnha, dijo que todo el Universo era mente y que la mente era material. La materia física es muy densa; la etérica más sutil; la astral más sutil, pero en el fondo, todas esas formas astrales, etérico-físicas, no son sino cristalizaciones de la Mente Cósmica y esa Mente Cósmica, dijo también, es materia en el estado más sutil, pero materia. En el fondo resulta siendo el mismo Chang de China y el Zen japonés, para independizarnos de la mente, técnica extraordinaria por cierto, y Vivekananda lo logró, pudo independizarse de la mente. Hay que ver lo que es estudiar a Vivekananda, por ejemplo en sus aforismos de Pantajali, son extraordinarios, se ve perfectamente que logró la independencia de la mente llegando más a fondo, puede enfatizar la idea de que la mente es una prisión para el alma.

Realmente, dentro de la mente está embotellada la Conciencia, el Alma. Independizarnos de la mente es vital, si queremos la verdadera felicidad y la auténtica sabiduría que no es de la mente, pero las diversas organizaciones de tipo pseudo-esotéricas y pseudo-ocultistas que existen en el mundo, le enseñan a uno a fortificar los barrotes de esa cárcel llamada “mente”. Le dicen que con la mente puede uno hacer prodigios, volverse millonarios, etc. Hay una escuela cuyo nombre no menciono, donde las pobres viejas, ante un espejo dicen: “yo soy bella”, “yo soy millonaria, miren qué cantidad de dinero”, “soy rica, soy joven”, aunque ya estén para entregar el equipo. Claro, aquella señora goza, pero lo fundamental es cómo les ha enseñado a fortificar el Ego y a robustecer la mente: “yo soy rico, yo soy poderoso, yo soy millonario”, en fin, qué grave es eso: fortificación del Ego, del mí mismo, del “yo”. Sin embargo hoy conozco mucha gente que ha estado en esa institución y ni son ricas, ni son tan hermosas, porque ya están para entregar el equipo y otros ya están para colgar los tenis y sin embargo todavía siguen creyendo que la mente es ultrapoderosa y omnipotente, no hay tal. Más rápido es el centro del movimiento que la mente, la mente es muy lenta, pesada. Vean ustedes, por ejemplo, van manejando un automóvil, claro, van bien, pero a la hora en que a ustedes se les revele en la mente cualquier movimiento que hagan les resulta absurdo y hasta puede ocasionarles un accidente. Uno cuando va manejando un carro no puede detenerse a analizar, porque ahí se queda analizando y los demás empiezan a tocar el claxon, deben moverse, hacer algo, actuar rápidamente en alguna forma. Realmente el centro del movimiento es más rápido que el centro intelectual.

¿Y qué diremos del centro del sexo? Es muchísimo más veloz que el centro del movimiento. Un hombre y una mujer se encuentran, por ejemplo, instantáneamente se reconocen y puede ser que el hombre encuentre en esa mujer su complemento, puede ser que la mujer encuentre su total complemento y entonces se entiendan y en un segundo saben si el hombre y la mujer si se complementan o no, es veloz el centro del sexo. Cada uno de los centros de la máquina humana masculina, por ejemplo, tendría que completarse con los centros de la máquina femenina y viceversa, si no se complementan mútuamente hay desarmonía; pues bien, el centro sexual lo sabe. Si uno reconociera el centro sexual, uno se evitaría muchos fracasos, desafortunadamente interviene el centro intelectivo saboteando y acabando todo, esa es la cruda realidad; luego el fracaso.

Así que repito, necesitamos llegar al conocimiento directo, hacernos capaces de platicar con los tronos, querubines, serafines, etc., hacernos idóneos para manejar nuestro propio Libro del Karma, etc.; eso no es posible a través del intelecto, es demasiado pobre, necesitamos libertarnos del intelecto para experimentar eso que es la Verdad. Desafortunadamente, repito, las gentes no tienen muchas ganas de libertarse del intelecto, y pregunto ¿quién ha sido alguna vez feliz con el intelecto? Yo conozco muchos intelectuales y no he conocido el primero feliz, todos sufren lo indecible, todos tienen intensivas amarguras, buscan escapes, muchos entran en el licor, drogas, lascivia, fornicación, pero nosotros entonces debemos libertarnos de lo que no nos hace feliz: “el intelecto”.

¿Por qué buscamos precisamente las distracciones? ¿Por qué nos sentimos vacuos por dentro, aburridos, miserables? Entonces queremos encontrar afuera al Ego, como para cicatrizar el error, como bálsamo precioso que pudiera sanar nuestro adolorido corazón. Equivocamos el camino en vez de libertarnos del intelecto, buscamos las fiestas, las diversiones, hasta tal punto que ya es regla la cuestión de las diversiones. Todo el mundo está dedicado a ver cómo se divierte, todos quieren diversión, la fiestecita, la marihuana, licores, otros las pobres viejas, y las viejas a los viejos, todos quieren divertirse, quieren salir de ese dolor que los mortifica, de esa sensación de vacuidad, de miseria. Lo logran por un momento, pero luego la cosa es peor, nuevas amarguras, nuevo sufrimiento, pero luego la cosa es peor y claro, buscan de nuevo nuevas diversiones y a eso se ha dedicado la humanidad, a buscar diversiones para cauterizar el dolor. Nada, nada, nada, el dolor sigue allá dentro, mortificando. Ahora bien, ¿de dónde sale esa sensación de vacuidad, de aburrimiento, de fastidio? Pregúntenle a los presos que están en la penitenciaría, ellos nos pueden responder, ¿hay alguno de ellos que esté contento? Claro que no, ahí mismo, dentro de la prisión, buscan cómo divertirse aunque sea jugando al dominó; terrible realidad, pero es así, ya ni siquiera se les permite recibir la fruta por temor a que las conviertan en licor, bueno, ustedes saben que cualquier cosa sirve para fermentar. Bueno, ¿están aburridos, verdad? Bueno, eso nos pasa a cada uno de nosotros, porque la Conciencia está presa, encerrada, embotellada en el intelecto, entre sus barrotes, presa, en la prisión de la mente, y claro el fastidio de estar preso. Cuando uno se independiza de la mente es feliz, conoce la plenitud, pero hay que independizarse.

En tercera cámara se habló algo de orden general, se refería a problemas, sí, todo el mundo carga problemas. ¿Qué es un problema? Es una forma mental con dos polos, uno negativo y otro positivo, ese problema es una forma de la mente, flota en la mente, es una forma de la mente, no sé cómo Annie Besant y Míster Leadbeater escribieron formas del pensamiento y hasta las dibujaron, no se les ocurrió dibujar un problema, valdría la pena dibujarlo ¿verdad? Se capta con el sexto sentido y luego se dibuja, se puede dibujar en colores. Ese problema existe mientras la mente lo sostenga, ese problema deja de existir cuando la mente no lo sostiene. ¿Cómo hacer nosotros con los problemas? Tenemos muchos. Creo que todos ustedes tienen problemas, ¿o hay alguno que no los tenga? Todos tienen, ¿verdad? ¿Cómo resolverlos? Disuélvanlos, es mejor disolverlos que resolverlos.

El problema es una calamidad con su batallar de antítesis, crea preocupación, y la preocupación vista clarividentemente tiene un color gris plomo muy feo, en el aura, y ese color se descompone en otro color más feo: el color verde, es el color de la duda.

Un problema es una forma mental que con su lucha crea preocupaciones, en el aura esas preocupaciones tienen un color gris plomo, y las preocupaciones se convierten a su vez mediante el batallar de las antítesis en un color verde sucio, es decir en la duda: “¿qué haré? ¿En dónde estará la verdad, en la tesis o en la antítesis, en ésto o aquello?” Viene pues el batallar de los opuestos, el batallar de las opiniones contrapuestas, y claro, las enfermedades de la mente, aún del cerebro y sistema nervioso. Así pues esos son los problemas, ¿qué hacer? Resolverlos no, no vale la pena resolver eso, olvidarlos es mejor, mejor que resolver un problema es olvidarlo, y se disuelve olvidándolo. Pero claro, podían saltar a la palestra todos ustedes, porque dirían, “supongamos que yo debo la renta, ya van, uno, dos, tres”, claro, el problema, ¿qué hacer? No tengo dinero, vienen los actuarios, me tiran las cosas a la calle, ¿qué hago? ¿Que me olvide? Ustedes me pueden objetar eso, “¿olvidarlo?” No estoy diciendo que no haya acción intensiva para resolverlo, pero olvidando en la mente, viviendo la vida intensamente aquí y ahora, luchando por conseguir el dinero, pero como si el problema no existiera, porque una cosa es el hecho y otra cosa es el problema; el hecho es el hecho y el problema es una forma mental que uno ha creado, y es absurdo, eso es claro. De manera que creo que me han entendido; así para todo lo demás, olvidar el problema para disolverlo. No significa no actividad, no acción, sino vivir de instante en instante, pero no cargar esa forma mental, no llevarla, porque eso daña el cerebro. Acción sí, de instante en instante, intensiva, viviendo aquí y ahora en el presente, así se vive, así se resuelve todo en la vida, así se vive mejor, así es como poco a poco vamos aprendiendo a libertarnos de la mente.

Un segundo aspecto: nuestra mente tiene una tendencia marcada a ofrecer resistencia al Padre, nos molestamos porque otras personas no piensan como nosotros, queremos que otros piensen como nosotros queremos, tomamos una idea, la agarramos como nosotros, pasan dos meses y seguimos peleando con la idea. Que cada cual piense como quiera, que haga lo que quiera, ¿por qué vamos nosotros a oponer resistencia al mal? ¿Por qué oponer resistencia a las ideas de otros? No, nuestra mente no debe oponer resistencia a las ideas de nadie. Que afluyan las ideas del mundo entero y nosotros no debemos tener resistencia; que pasen a través de nosotros, no les hagamos caso, así, poco a poco, vamos marchando hacia la emancipación, hacia la liberación de la mente.

Un caso: somos amantes del esoterismo y encontramos a alguien con ideas materialistas, claro, nos ataca y atacamos, viene la discusión y las ideas quedan almacenadas en nuestra memoria, pasa el tiempo y seguimos peleando contra esas ideas que dijo ese caballero, y al fin, quién sabe después de cuántos meses o años, logramos eliminar las ideas de ese marxista-leninista. Entre tanto la mente se ha dividido en dos, una parte que pelea contra el señor materialista y otra parte que se aferra a la espiritualidad y no quiere pelea, pero esa mente se divide en dos, “reino dividido será destruido”. Conclusión, esa mente se daña y trae enfermedades al cerebro, ¿por qué? Malas costumbres: están haciendo oposición a las ideas ajenas. Que cada quien piense lo que quiera y diga lo que quiera, eso no debe importarnos a nosotros, no debe importarnos sino una cosa: escuchar a nuestro Dios Interior. La Verdad está dentro, no fuera de nosotros, sino en las profundidades vivas de la Conciencia. Lo demás, que cada cual piense y diga lo que quiera, así nos libertamos poco a poco de las ataduras de la mente.

Tenemos que reconquistar la inocencia en la mente, eso es trabajoso, pero hay necesidad de reconquistar la infancia en la mente y en el corazón, solo así podremos verdaderamente gozar de felicidad. Cuando uno se liberta de la mente, puede conocer la Verdad, no por lo que está escrito en los libros, ni por las palabras de alguien, sino por la experiencia directa.

Cuando la Conciencia se independiza de la mente, entra en el terreno de la sabiduría y del amor. Un independizado de la mente puede conocer mejor la fisiología; muchas gentes creen que todo el cerebro está encerrado en la caja craneana, pero cuando uno se liberta, se da cuenta de que no todo el cerebro está encerrado en la caja craneana. En la caja craneana está la más densa, la parte tridimensional del cerebro, pero las formas más enrarecidas del cerebro salen de la caja craneana, aquello que pertenece a lo tetradimensional, no está encerrada. Esa parte, cuando uno está esclavo del intelecto, embotellado entre el cerebro, entre la mente, cree que el organismo físico no puede asumir otra figura que la del tricerebrado o del tricentrado, pero en ausencia de la mente puede ver mejor, por ejemplo, un cuerpo metido entre la cuarta dimensión, en estado de Jinas, puede asumir cualquier figura, como ave, o la del burro de Apuleyo, aquél del que nos hablara Ovidio en sus famosas metamorfosis. Cuando se liberta de la mente, puede uno ver que el cuerpo en la cuarta dimensión es elástico, y que asume cualquier forma, cosas increíbles, ¿verdad? Solo libertándonos de la mente, horrible prisión, podemos llegar a experimentar las grandes realidades de este laboratorio científico de la Naturaleza. Solo así podremos conocer la medicina de Teofrasto Bombasto de Hohenheim o el laboratorio alquimista de un Cagliostro, de un Conde de San Germán. Mientras estemos enfrascados en el intelecto no será posible experimentar lo Real. Reflexionen.

No oponer resistencia al mal. No poner resistencia las ideas ajenas, a los conceptos de otros. Cada cual diga lo que quiera, emita las ideas que quiera, cada cual es libre, cada cabeza es un mundo. Porque si ustedes oponen resistencia a cualquier idea antitética emitida por alguien, se viene la lucha de antítesis, el batallar de conceptos opuestos, de opiniones contrapuestas, terminan con la mente, claro, esclava de otros. Así no es posible libertarse de otros, empiecen por no oponer resistencia a las ideas o conceptos de otros, no crearse problemas, aprender a vivir de instante en instante. No hacer proyectos para el mañana, porque entre el decir y el hacer hay mucho que hacer. Poco a poco siguiendo estas pautas, podrán ustedes llegar a independizarse de la mente.