Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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LA NIÑEZ DESAMPARADA

TEXTO DE INTERÉS DOCTRINARIO NO PROCEDENTE DE TRANSCRIPCIÓN

NÚMERO DE ESCRITO CORTO: 0062

FECHA DE REDACCIÓN:1970/06/??

LUGAR DE REDACCIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:APARTES DEL MAESTRO DE LA REVISTA ABRAXAS I.

FUENTE DEL TEXTO:1ª P.: ABRAXAS INTERNACIONAL Nº 29 / JUNIO 1970

2ª P.: ABRAXAS INTERNACIONAL Nº 30 / AGOSTO 1970

PARTE 1 (Abraxas Nº 29 Junio 1970)

Se ven en noches largas de invierno a muchos niños hambrientos y desnudos deambular por las calles de las ciudades, buscando angustiados un refugio donde pasar la noche. Para esos niños abrigados con sucios papeles, no existen los flamantes automóviles, para ellos no hay juguetes ni fiestas navideñas, para ellos no existe una palabra que diga: ¡Hijito mío! Cuando esos pobres niños llegan a una lujosa residencia solicitando un pan, ladran los elegantes perros mejor cuidados que ellos, y los dueños de casa los echan con insultos y con amenazas. Se ven niños huyendo desesperados de la policía que los persiguen para llevarlos a la cárcel, o en el mejor de los casos a un asilo de huérfanos, semejante a una cárcel de la peor calidad. Más que asilo parece una pocilga de cerdos en donde los niños son maltratados, humillados y vejados miserablemente. No existe compasión para los infelices niños que huérfanos ambulan hambrientos por las calles.

Ha llegado el momento en que todas las religiones, escuelas, órdenes y logias deben demostrar la caridad universal que tanto predican, trabajando en favor de la niñez desamparada, la cual clama por hogar, comida, vestido y colegio. Si todas las religiones, escuelas, logias y órdenes se olvidaran de sus celos ancestrales religiosos y se unieran para realizar este trabajo en favor de la niñez desamparada, con seguridad se haría un mundo mejor.

El individuo es cruel y malvado y así es la sociedad que él ha creado. Sólo cuando cada individuo se haga consciente de su propia crueldad, sólo cuando comprendamos que somos egoístas y crueles, podremos comprender esto de la caridad universal y podremos brindarle a estos niños pobres, elegantes y bellos hogares infantiles, hermosos colegios y resplandecientes comedores.

Son muchos los millones de niños que han muerto en el más completo desamparo soportando con estoicismo: hambre, frío y desnudez. El porvenir de todo país está en los niños y si estos son abandonados por el estado, ¿cuál será el porvenir que le espera a la patria? Los niños desamparados son el pueblo, y el estado debe cumplir con su deber protegiéndolos dignamente.

El Estado debe darle protección a los niños creando un instituto nacional de protección infantil (INPI), en cada país latinoamericano. Este instituto debe fundar lujosos hogares colectivos en donde haya belleza, ternura, elegancia y en donde los niños fueran orientados por psicólogos. Contaría con aulas de kínder, estudios primarios, secundarios, y talleres de toda clase para la preparación técnica de aquellos niños que deseen aprender algún oficio. Estos hogares colectivos estarían atendidos por médicos, dentistas, dietistas, etc., y los niños no serían considerados huérfanos sino hijos de la patria.

Los niños que se levanten en estos hogares se convertirían en buenos ciudadanos debido a la cultura con que fueron encauzados. De acuerdo a las aptitudes que demuestre cada niño, el gobierno podría concederles becas para que pudieran ingresar a las universidades para formar médicos, ingenieros, abogados, etc.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que un niño levantado entre flores, buena música, buenos maestros y maestras, nobles doctores y cariñosas enfermeras, de hecho recibirán magníficos principios que lo convertirían más tarde en ciudadanos ejemplares.

PARTE 2 (Abraxas Nº 30 / Agosto 1970)

Es criminoso que por las calzadas de las ciudades vaguen semidesnudos, hambrientos y miserables millares de niños perseguidos por delitos que no han cometido. Los meten a los asilos nauseabundos que más que asilos parecen pocilgas de cerdo.

Un niño huérfano y desamparado no necesita asilo para perros, esos niños necesitan con urgencia bellos hogares colectivos donde el niño sea debidamente atendido con todo lujo de detalles. Estos hogares deben estar llenos de comprensión, belleza, ternura y elegancia.

Ha llegado la hora de comprender la necesidad de establecer “ciudades jardines”, con bellos hogares colectivos para los niños desamparados. Es un crimen de la peor especie humillar a los niños desamparados encerrándolos como presos en asqueantes asilos inmundos, que como ya dijimos, parecen más que asilos pocilgas para cerdos. Los niños desamparados podrían tener un bello porvenir en los hogares colectivos, allí podrían ser orientados por hábiles psicólogos y cada niño después de un kínder alegre en el hogar colectivo, pasaría a la escuela y luego se prepararía para ocupar un puesto en la vida, de acuerdo con sus disposiciones innatas y con el apoyo de los hogares colectivos. Algunos de esos niños vendrían a ser médicos, abogados, ingenieros o simples artesanos, obreros del hierro, albañiles, etc., cada cual de acuerdo con sus aptitudes.

El porvenir de todo país esta en sus niños y si estos son abandonados por el Estado, ¿cuál puede ser el porvenir que le espera a la patria? ¿Cuál patria? ¿Qué patria tienen los desamparados? ¿Qué patria tienen los niños que tienen hambre, frío, desnudez y que vagan por las calles mendigando un pan? ¿Podrán ellos decir que tienen patria? Los niños desamparados son del pueblo y el Estado debe cumplir con su deber protegiéndolos debidamente.

México ha dado al mundo latinoamericano un gran ejemplo con la fundación del Instituto Nacional de Protección Infantil (INPI), el cual ha estado protegiendo a más de treinta mil poblaciones de la República Mexicana; miles de lactantes están recibiendo millares de raciones diarias en sus centros de orientación nutricional.

El INPI debe establecerse en todos los países latinoamericanos; este instituto fundará los hogares colectivos para así proteger a la población infantil. Los orfanatos deben ser abolidos por indeseables e inmundos, deberán cambiarse por los hogares colectivos en donde haya jardines de niños, kínder, escuelas primarias y secundarias, talleres de todas clases para la preparación técnica de aquellos niños que ya estuvieren en edad de aprender algún oficio. Los niños levantados en esos hogares podrían pasar a la universidad debidamente becados por el gobierno si demostrasen aptitudes para médicos, abogados, ingenieros, etc.

Los niños de los hogares colectivos no serían considerados huérfanos, sino hijos de la patria, ciudadanos ejemplares. Es indispensable que grupos de personas verdaderamente caritativas se asocien para trabajar en favor de la niñez desamparada y afligida. Luchar para poderles brindar a estos niños pan, abrigo, refugio. Esos niños son seres humanos, ellos no son menos que nadie, y la sociedad debe reconocerles sus derechos.