Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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SOBRE LA CHISMOGRAFÍA

TEXTO DE INTERÉS DOCTRINARIO NO PROCEDENTE DE TRANSCRIPCIÓN

NÚMERO DE ESCRITO CORTO: 0053

FECHA DE REDACCIÓN:1966/03/??

LUGAR DE REDACCIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:APARTES DEL MAESTRO DE LA REVISTA ABRAXAS I.

FUENTE DEL TEXTO:ABRAXAS INTERNACIONAL Nº 14 / MARZO 1967

“Por ahí dicen que se dice”, “que la mujer del vecino se fue con el marido de fulana”; “y cuentan que fulano dijo que zutano había dicho que mengano contó que perencejo se enamoró de una hermanita del Santuario”…

Lo chistoso de toda esta chismografía de los hermanitos y de todo este “dice que se dice”, es la “seriedad” con que cuentan lo que contó la mujer del vecino o el hijo de fulana. Nadie se tienta el corazón para aflojar la lengua, todos son “santos”, sí, pero “santos de chocolate”, y sin embargo se sienten con autoridad para expulsar, sentenciar y calificar a otros.

Muchos presumen de mahatmas, de maestros, de hierofantes; en el Movimiento Gnóstico, ningún hermanito o hermanita se cree chiquito, todos son grandotes, poderosos, sublimes.

Eso de que “dicen que se dice”, “que el hermano fulano de tal está caído”, aquello de que “tal o cual hermanita es Maga Negra”, etc., fuera de toda duda, son espantosas ridiculeces; ese es el camino de vergüenza de nuestro querido Movimiento Gnóstico. Es necesario saber ahora mismo, de una vez y para siempre, que nadie es más que nadie, y que todos los seres humanos somos, realmente, más o menos diabólicos y bestiales.

Dentro del Sancta-Santorum del templo, pregunté a mi Gurú:

-“¿Existe alguna diferencia entre tu Mónada Divina y mi Mónada Divina?”

  • “¡Ninguna!, porque tú y yo, y cada uno de nosotros, no es más que un mal caracol entre el seno del Padre”. Si eso dice mi Santo Gurú (cuyo nombre sagrado no debo mencionar), ¿qué podremos decir nosotros, míseros gusanos del lodo de la tierra?

Eso de calificar a otros como “magos negros”, resulta contradictorio e incongruente, porque mientras no se halla disuelto el yo pluralizado, cualquier hermanito, aunque presuma de santo, es en el fondo más o menos “negro”. Y ni siquiera los que han disuelto el yo pluralizado, pueden darse el lujo de juzgar a otros. Esos todavía cargan con los residuos, es decir, con las malas tendencias, con las semillas del yo. Al menor descuido, tales semillas pueden germinar. Así también, como el Ave Fénix, el yo renace de entre sus propias cenizas.

No basta disolver el yo pluralizado para dejar de ser más o menos “negro”, después hay que “fritar o freír las semillas”, como dicen los yoguis, y eso no es todo, más tarde hay que bañarse en las aguas del Leteo, para olvidarse de las perversidades del yo y adquirir la inocencia.

Juzgar a otros, calificar a otros, resulta de verdad, espantosamente difícil, ni siquiera quienes ya se bañaron en las aguas del Leteo, pueden darse ese lujo. Estos inocentes seres, todavía tienen que sumergirse en las aguas del Eunoe, para fortificar sus virtudes, si es que no quieren más tarde caer. Es urgente saber, es indispensable comprender, que ni aún esos virtuosos que fortificaron sus virtudes entre las sagradas aguas del Río Eunoe, se atreverían a juzgar a nadie. Esos santos sufren los indecible aguardando se les concedan la gracia de ser confirmados en la Luz, y esa gracia no se nos da regalada, cuesta terribles sacrificios.

Recordad vosotros, hermanos, al primer soberbio; éste era la criatura más excelente, había disuelto el yo pluralizado, había quemado las semillas de tal yo, se había bañado en las aguas del Leteo, se había sumergido entre las aguas del Eunoe, estaba vestido con la carne gloriosa y santa de los Cuerpos Solares, pero por no esperar la Luz de la Gracia Divina, cayó del cielo antes de ser confirmado en ella.

¡Que absurdo es juzgar a otros!; ¿quién eres tú, que quieres tomar asiento en el tribunal para juzgar a mil millas de distancia, con un palmo de vista?

¡Oh, animales intelectuales! ¡Oh, animales terrestres! ¡Oh, inteligencias embrutecidas! ¿Cuando acabareis con la chismografía?

¡Paz Inverencial!

Samael Aun Weor.