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EL RÉGIMEN ESCLAVISTA
TEXTO DE INTERÉS DOCTRINARIO NO PROCEDENTE DE TRANSCRIPCIÓN
NÚMERO DE ESCRITO CORTO: 0050
FECHA DE REDACCIÓN:1967/01/??
LUGAR DE REDACCIÓN:NO CONSTA
CONTEXTO:APARTES DEL MAESTRO DE LA REVISTA ABRAXAS I.
FUENTE DEL TEXTO:ABRAXAS INTERNACIONAL Nº 12 / ENERO 1967
La esclavitud es la forma de explotación más antigua, la más descarada y burda; habiendo existido, desgraciadamente, en la historia de casi todos los pueblos. El paso de la sociedad primitiva al abominable esclavismo, tiene por base el desarrollo exagerado del capital privado, el crecimiento de las fuerzas productivas, la división social del trabajo y el cambio.
El régimen esclavista, en la forma que es conocido por los historiadores, apareció antes de la Edad de Hierro, es anterior a aquella época en que nuestros antepasados de la Quinta Raza Raíz, aprendieron a fundir dicho metal. La fabricación de armas, instrumentos metálicos, herramientas de hierro para trabajo agrícola, etc., originó la aparición de un gremio aparte: el de los artesanos; así se produjo la segunda división social del trabajo; los oficios se separaron de la agricultura. Cuando los artesanos se divorciaron radicalmente de la agricultura, prosiguió el desarrollo del cambio.
Conforme el cambio fue pasando por muchos y variados procesos de evolución y desarrollo, el dinero (la mercancía universal por medio de la cual se valoran todas las demás mercancías y que sirve de intermediaria al cambio), hizo su aparición. El desarrollo de la división del trabajo y del cambió dio lugar a la aparición de ciertas gentes dedicadas exclusivamente a comprar y vender mercancías; se produjo la tercera división social del trabajo: La segregación de los mercaderes.
La evolución de las distintas industrias y el desarrollo del cambio originó la aparición de las aldeas que más tarde se transformaron en ciudades. En estas últimas se concentraron todas las industrias y el comercio. Las ciudades, en sí mismas, están separadas del campo, no producen agricultura, viven de los productos agrícolas que cultivan los trabajadores campesinos.
El incesante progreso de las fuerzas productivas, la sucesiva división social del trabajo y el cambio, definieron en forma radical la desigualdad patrimonial; de un lado estaban los grupos privilegiados, los ricos, los amos que habían concentrado en sus manos el dinero, las tierras, los animales de tiro y las herramientas de trabajo; de la otra parte se hallaban los infelices, los pobres, las víctimas de la injusticia humana, que debido a su situación se veían forzados a recurrir al préstamo de los ricos. En estas condiciones desgraciadas nació la usura, apareció el deudor y el acreedor. La lucha de clases del mundo antiguo reviste, fundamentalmente, la forma de un conflicto entre acreedores y deudores, terminando en la Roma augusta de los Césares con la desaparición del deudor plebeyo, sustituido por el infeliz esclavo.
La hacienda esclavista es lo más infame que ha tenido la humanidad, dichas haciendas en la antigua Roma se llamaron “latifundios”. En dichas fincas trabajaron millares de esclavos. Las relaciones de producción de la sociedad esclavista tenían como fundamento absoluto, la propiedad esclavista, tanto de los medios de producción (tierra, herramientas, animales de tiro, etc.) como de los infelices esclavos. A los esclavos se les explotó miserablemente, se les trató peor que a las bestias de trabajo, se les condujo a latigazos, se les dio de palos, se les asesinó. El esclavista no respondía jamás ante ninguna autoridad por la muerte de un esclavo, pues él era el dueño de vidas y haciendas, y al esclavo se le consideraba bestia de trabajo.
El esclavista era el dueño absoluto de todo el producto del trabajo de los esclavos y éstos sólo tenían derecho a recibir alimento para no morir de hambre y alguna ropa para medio vestir sus torturadas carnes. Sobre los huesos de innumerables generaciones de sufridos y torturados esclavos, florecieron poderosas civilizaciones.
El modo esclavista de producción lleva siempre dentro de sus mismas entrañas, terribles contradicciones que una y otra vez siempre le llevan a su desaparición. En el pasado, la forma esclavista de producción cruelmente eliminaba a los mismos esclavos, los cuales representaban en sí mismos, la principal fuerza productiva. El error más grave de los antiguos esclavistas fue exterminar a sus mismos esclavos. Esta es, precisamente, una de las principales razones por las cuales, de cuando en cuando, se sublevan los esclavos contra sus amos crueles y despiadados.
Los esclavos también fueron botín de guerra con el cual se enriquecieron las haciendas esclavistas. La fuerza principal de las batallas estaba constituida por los trabajadores campesinos y por los artesanos que engrosaban las filas de los guerreros y cargaban con todo el peso abrumador de los impuestos indispensables para la guerra.
La extraordinaria competencia de la gran producción fundamentada en el trabajo barato de los esclavos, arruinó totalmente las haciendas de los campesinos y de los artesanos. Esto destruyó todo el poderío económico, militar y político de los estados esclavistas. Como resultado de este pasado orden de cosas, las derrotas fueron sucediendo a las victorias y decididamente se agotó la rica fuente de esclavos baratos.
Todo ello originó la decadencia general de la producción esclavista; empobrecimiento general, retroceso del comercio, de los oficios manuales y del arte; disminución de la población; decadencia de las ciudades; descenso de la agricultura a un grado inferior; tales fueron los últimos resultados de la dominación romana universal.
Cuando definitivamente fracasaron las grandes haciendas esclavistas, resultó entonces más ventajosa la pequeña hacienda con esclavos manumitidos, registrándose por esa época el fraccionamiento de los grandes latifundios en pequeñas fincas cultivadas por colonos. El colono, en el sentido completo de la palabra, ya no era un esclavo sino un simple agricultor que adquiría en usufructo vitalicio, una parcela de tierra cultivable por la cual abonaba cierta cantidad de dinero o de productos. Examinando este punto desde otro ángulo, aunque parezca contradictorio, el colono era otro tipo de esclavo manumitido: el agricultor que no puede vender su parcela, que no puede abandonarla, pero sí puede ser vendido junto con ella.
Los colonos fueron los antecesores de los siervos campesinos medievales. Así en las crueles entrañas del régimen esclavista se engendró el modo feudal de producción. Debido a las innumerables sublevaciones, a las cuales se adherían artesanos y campesinos libres, explotados por los poderosos, se hundió el régimen esclavista.
El régimen esclavista romano no es una exclusividad absoluta de la Quinta Raza Raíz, a la cual nosotros pertenecemos. Antiquísimos documentos arcaicos, nos están demostrando hasta la saciedad que la historia se repite y que los habitantes del sumergido Continente Atlante, antes de llegar al pináculo de su portentosa civilización, conocieron también el régimen esclavista, del cual tuvieron que liberarse a base mucho sacrificio.
Antes de que en la Atlántida surgiera de entre el fondo profundo del Océano Atlántico, existió en el Océano Pacífico otro gigantesco continente llamado “Lemuria”. Los lemures, también pasaron por todos los procesos históricos descritos en este capítulo, y antes de llegar a la cima de una prodigiosa civilización, inmensamente superior a nuestra tan cacareada civilización moderna, conocieron el régimen esclavista y tuvieron que libertarse de él. Todos los pueblos salvajes y semi-salvajes descubiertos por los exploradores, conservan leyendas y tradiciones de una Edad de Oro o de una etapa heroica; pero en realidad, y sin la menor duda, podemos y debemos afirmar, enfáticamente, que tales tradiciones y leyendas corresponden de verdad a su propio pasado, a cualquier pretérita civilización de la cual descienden por involución y degeneración.
Esto significa que en la Tierra han existido varias edades de piedra y que los periodos de civilización y barbarie se alternan y se repiten. El régimen esclavista se ha repetido varias veces, y se seguirá repitiendo y el hombre tendrá que luchar y volver a luchar contra tal régimen. El esclavismo tiene muchos colores, muchas formas, muchas facetas, y el hombre, hoy como ayer, continua siendo esclavo.