Círculo de Cultura Gnóstica y Medicinas Ancestrales
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ALIANZA CON MARTE

TEXTO DE INTERÉS DOCTRINARIO NO PROCEDENTE DE TRANSCRIPCIÓN

NÚMERO DE ESCRITO CORTO: 0046

FECHA DE REDACCIÓN:1966/06/??

LUGAR DE REDACCIÓN:NO CONSTA

CONTEXTO:APARTES DEL MAESTRO DE LA REVISTA ABRAXAS I.

FUENTE DEL TEXTO:ABRAXAS INTERNACIONAL Nº 53 / JUNIO 1966

En pasados mensajes profeticé sin ambages, que los rusos llegarían primero a la Luna, y esta profecía ya se empezó a cumplir con el primer alunizaje de una estación transmisora de imágenes. No está tarde el día en que los rusos pongan al hombre en la Luna, es claro que antes habrán llevado animales a nuestro satélite lunar.

La Luna es un mundo muerto, la Luna es un cadáver; sin embargo, en la cara que no vemos, es decir, en su lado oculto para el hombre de la Tierra, existen residuos de vida vegetal y animal (pequeñas plantas, pequeños reptiles, etc.).

La Tierra y todos los planetas del espacio, la Luna y todas las cosas tienen realmente siete dimensiones. En nuestro libro titulado “Curso Zodiacal”, dijimos que en el lado invisible de la Luna existían habitantes, realmente esos habitantes son gente de otro mundo, criaturas de la Cuarta Dimensión, jamás gente de carne y hueso, porque la Luna es un mundo muerto.

Los escépticos podrán reír a sus anchas por aquello de “gentes de otro mundo”, “gentes de la Cuarta Dimensión”; nosotros decimos: “El que ríe de lo que desconoce, está en el camino de ser idiota”. Las criaturas unidimensionales, como el caracol y algunas otras, podrían también reírse de quien afirmase la existencia de seres bidimensionales, como el perro, el gato, el caballo, etc. Las criaturas bidimensionales no podrían jamás comprender al animal intelectual tridimensional. El perro está firmemente convencido de que su amo es tan bidimensional como él.

El animal racional tiene un sentido espacial tridimensional, puede corregir sus percepciones por medio del concepto. El animal bidimensional no corrige sus percepciones por medio del concepto. La criatura unidimensional cree que el universo se procesa en una sola línea, que va del placer al dolor, y eso es todo. El hombre que ha desarrollado su Sentido Espacial puede ver la Cuarta Dimensión y confirmar, o verificar, la existencia de gentes de otro mundo.

Después de esta pequeña disgresión, necesaria para aclarar este artículo, continuaremos diciendo que la Luna es un cadáver y que por lo tanto no está habitado.

Rusos y norteamericanos quieren conquistar la Luna con el propósito de establecer allí una base interplanetaria. Aún no se ha conquistado a la bella Selene de los bardos de los tiempos idos, y ya se habla de plataformas armadas con potencial atómico y cohetes orbitales de tipo destructivo… ¿Qué se puede esperar de la bella Selene? Es claro que quien logre establecer una fortaleza militar en la Luna, no solamente podrá usar el chantaje atómico en grande escala, sino que realmente dispondrá de una base espacial formidable para disparar cohetes atómicos y destruir ciudades indefensas.

La competencia en la carrera a la Luna, no tiene orígenes muy románticos ni poéticos, lo que se busca en el fondo son dos cosas: la primera, es una plataforma militar cósmica permanente; la segunda, una base desde la cual sea posible enviar naves tripuladas al planeta Marte.

Algunos hombres de ciencia ya aceptan la posibilidad de que Marte tenga vida propia. Nosotros estamos absolutamente seguros de que Marte esta habitado por una humanidad superior.

En las selvas profundas del Amazonas vive un grupo de discípulos de Marconi, dedicados, exclusivamente, al estudio de la energía solar. Ese grupo convive, normalmente, con ciertos marcianos que aterrizan en esa región. Los bribones pueden reírse a sus anchas de nuestras afirmaciones; recordemos que los bribones también se rieron de Pasteur cuando hervían sus instrumentos de cirugía y de Galileo cuando aseguraba que la Tierra era redonda y que se movía.

Los marcianos tienen establecido en nuestro planeta Tierra, campos de aterrizaje secretos y han estudiado, detalladamente, la vida y las costumbres de todos los habitantes de este mundo.

La humanidad marciana se ha echado sobre sus hombros una tremenda responsabilidad, cual es la de reeducar y domesticar a esa fieras conocidas como “animales intelectuales”, falsamente llamados “hombres”. El encuentro con los marcianos será inevitable cuando las primeras naves terrícolas desciendan suavemente sobre suelo marciano.

Los científicos terrestres, las lumbreras del firmamento intelectual, caerán fulminadas cuando se encuentren con una humanidad de tipo superior, muchísimo más avanzada que la terrícola y que poseen naves cósmicas extraordinarias.

Entre los marcianos que actualmente viven en las selvas del Amazonas conviviendo con los discípulos de Marconi, es bueno citar al gran caudillo Señor Tage. Ese gran caudillo ha sellado la alianza con los habitantes de la Tierra y sólo exige dos cosas para estrechar los vínculos Marte-Tierra: primera, acabar con las fronteras nacionales que dividen a los hombres; segunda, acabar con las guerras. Sin estas dos condiciones, las relaciones Marte-Tierra, resultan imposibles.

Antes de poco, los habitantes de la Tierra se encontrarán ante el dilema del Ser o del no Ser de la Filosofía, se verán metidos en un callejón sin salida: aceptan las condiciones de los marcianos o serán destruidos.

Si los habitantes de la Tierra quieren conquistar a los marcianos, si intentan repetir en Marte las hazañas de un Hernán Cortés o de un Pizarro, están muy equivocados, porque los habitantes de Marte tienen orden de defenderse.